El libro "Mi infierno en Sename: Ansias de libertad", escrito en primera persona por Édison Llanos (Coquimbo, 1977), narra la cruda experiencia del autor al interior de los centros del Servicio Nacional de Menores (Sename) en Chile. Este relato íntimo y desgarrador, que Édison Llanos comenzó a escribir en 2014 y es su primer libro de memorias, se ha convertido en una poderosa herramienta para visibilizar la realidad de miles de niños y niñas. Su mensaje ha sido difundido a través de diversas plataformas, incluyendo entrevistas como la realizada por Radio y Diario de la Universidad de Chile. La obra busca exponer un "infierno" que, según Llanos, "arde ante la vista e indiferencia del Estado, ante el desconocimiento e indolencia de un país entero".
La Experiencia Traumática en el Sename
Un "Infierno" de Olvido y Abuso
Édison Llanos describe su experiencia como "mi vida en el Sename, mi vida en el infierno". Un lugar donde habitan "niños y niñas olvidados, que parecen existir solo cuando mueren. Niños y niñas sin voz, sin risa, sin expectativas, condenados por la pobreza y el abandono. Niños y niñas que no saben de cariño, de abrazos, de cumpleaños, sino de castigos, abusos, soledad y silencio". Según ha relatado, ingresó al Sename a los dos años y medio de edad y permaneció allí hasta los quince. En conversación con Radio y Diario de la Universidad de Chile, el autor indicó que en los centros de acogida aprendió a sobrevivir, resistiendo a los maltratos de monjas, sus abusos, la falta de comida, los azotes y la indiferencia. Aprendió, además, que la única forma de mantenerse vivo en los organismos colaboradores era estar en silencio.

Centros de Internación y Maltrato
Édison Llanos fue internado en dependencias del Centro de Orientación y Diagnóstico, del Sename y del Centro de Rehabilitación Conductual Cereco, también conocido como Cárcel de Menores. Allí vivió y presenció abusos psicológicos, sexuales, violencia y maltrato.
El Caso Francisco José Cox y Adopciones Irregulares
En su historia, como en las de demasiados chilenos y chilenas, se entrecruzan la Iglesia Católica y el Estado, que protagonizaron crímenes contra la infancia. Édison fue atacado por el ex arzobispo de La Serena, Francisco José Cox, mientras se encontraba al cuidado del Estado en un espacio regentado por religiosas católicas: el Hogar Redes de Coquimbo. Este hogar, creado el 25 de diciembre de 1979 por la madre Gregoria Cicarelli (fundadora de las Hermanas Franciscanas Misioneras de Jesús), fue acreditado dos años después como organismo colaborador del Sename.
Llanos asegura que la situación del prelado “era conocida por todos”, pero nadie hacía nada, mientras Cox iba y venía desde el Hogar Redes, o los menores eran llevados a visitar el Arzobispado o el santuario Schoenstatt, donde el exsacerdote “hacía lo que quería”. También presenció cómo al interior del hogar se dieron numerosas adopciones irregulares: "Había muchos chilenos en lista de espera, pero para salir fuera del país las adopciones se concretaban en seis meses. Siempre era igual: se hacía una actuación y al niño que le hacían cariño en el pelo era el que partía. Muchos niños fueron adoptados aun cuando tenían familias que los querían aquí. Vi a muchas mamás llorando en la reja por la partida de sus hijos. Desaparecían de un día para otro."
Trayectoria de Resiliencia y Activismo
Superación Personal y Formación
Édison Llanos califica su caso como "excepcional". "No lo sé. ¿Cuántos como yo logran estudiar en institutos de capacitación técnica o en la Universidad? ¿Uno, dos, tres, un puñado insignificante?" Apadrinado por un personaje público, pudo ingresar al sistema de educación formal, en la que permaneció hasta el año 2002, aunque sin concluir la Enseñanza Media. Más tarde, se tituló como técnico en contabilidad e ingresó a la carrera de Derecho.
"Mi Infierno en Sename": Un Grito de Alerta
Llanos explicó que, en un principio, el texto no fue pensado como un libro, sino como una historia para que su hija supiera lo afortunada que era en relación con otros niños que no tienen la suerte de vivir con su familia. Con este libro, el autor intenta exorcizar la pesadilla a la que lo sometieron sus torturadores, pero también busca "lanzar un grito de alerta a la sociedad entera, por los niños y las niñas sin derechos, habitantes descartados de un país que se jacta de respetar los Derechos Humanos, pero que ignora que éstos no existen en nuestro infierno". Édison Llanos escribe en nombre de ellos y de ellas, en un acto tan desesperado como urgente, para que algún día las instituciones, los gobernantes, los legisladores, los fiscalizadores y la población entera reconozca sus responsabilidades y se acabe con una aberración que ya se prolonga por décadas. Por ellos y por ellas, por esos descartados y torturados, él alza su voz.
De acuerdo a sus palabras, es crucial que esta historia se escriba desde el punto de vista de quienes la han vivido, porque permite que la sociedad civil conozca la realidad cotidiana de un niño que reside en un centro del Sename. Afirma que, si bien "estamos llenos de estadísticas sobre estudios del Sename, del Instituto de Derechos Humanos (INDH), de organizaciones civiles, del Estado y de Unicef", no existía, hasta ahora, el relato de un ex interno plasmado en un libro que sirviera para conocer lo que un niño vive realmente.
Compromiso Social y Organizaciones
En la actualidad, Édison Llanos, también conocido como Edison Gallardo en el ámbito de su activismo (tal como fue entrevistado por La Izquierda Diario), es director de la Fundación YNES (que significa "Ya No Están Solos"), cofundador de la Fundación La Liga Inclusión y miembro del equipo de Inse. Presta testimonio en diversas instancias judiciales y parlamentarias, incluyendo la Comisión Investigadora del Sename.
Críticas y Propuestas para una Reforma Profunda del Sename
La Indiferencia Estatal y la Crítica a los Organismos Colaboradores
El grupo Inse ha señalado que ninguno de los poderes del Estado (legislativo, ejecutivo y judicial) ha puesto el foco en la infancia, exigiendo que los niños, niñas y adolescentes de Chile logren ser protegidos constitucionalmente, tanto en lo administrativo como en la representación judicial. Se han visto en la obligación como ciudadanos de exigir que se termine con el abuso a la infancia en general.
Para Édison Llanos, es prioritario que las organizaciones sociales participen en la discusión y que integren el consejo por la infancia que impulsa el Ejecutivo. Está absolutamente en contra de la iniciativa anunciada por el Presidente Sebastián Piñera de aumentar en un 25 por ciento la subvención del Estado a los organismos colaboradores del Sename. Según Llanos, los Organismos Colaboradores Acreditados (OCAs) del Sename no son sociedad civil, sino actores interesados en los dineros, receptores de los fondos del Estado. Además, calificó como un mero show mediático la Mesa de trabajo por la infancia impulsada por el Presidente Piñera.
Asimismo, criticó un proyecto de ley como el de protección que promueve la Subsecretaría de la Niñez, argumentando que "no será más que un cambio de nombre y que pretende externalizar los cuidados de los niños, niñas y adolescentes, que es sin duda lo mismo que tenemos hoy". Es decir, ingresarán al nuevo sistema los mismos organismos colaboradores ya cuestionados en los informes Jeldres, ONU, INDH, CIDH y PDI. "Eso es lo que queremos evitar, con estas intervenciones les estamos advirtiendo al Estado en su conjunto, que ya la ciudadanía no va a permitir que se siga improvisando con los niños, niñas y adolescentes", enfatizó.
Acciones Ciudadanas y Exigencias
El grupo Inse surgió de manera espontánea por la necesidad de pedir justicia de un grupo de jóvenes que, cansados de tanto abuso, se unieron por redes sociales a nivel nacional al darse cuenta de que no eran los únicos con las mismas inquietudes, buscando cambiar un sistema que más que cuidar, vulnera. Así se organizó una intervención en Plaza de la Dignidad el pasado sábado 7 de diciembre, que fue una de las muchas realizadas a nivel nacional. La organización nacional estuvo a cargo de María Paz Villena. La intervención se programó con no más de una semana de antelación en todo Chile, con el único fin de concientizar a quienes aún creen en la "entelequia de que el sistema Sename protege", además de dar un mensaje claro a los niños hoy institucionalizados: "estamos luchando por ustedes".
El llamado actual es a tomar medidas de urgencia, pues "esta es una catástrofe social y así lo hemos considerado. Y como una catástrofe debe ser tratada con la misma urgencia que un incendio o un terremoto". En este contexto, se ha enviado nuevamente una carta a Michelle Bachelet para que termine con la impunidad, y se critica a Estela Ortiz en el Instituto Nacional de la Infancia por no haber hecho "absolutamente nada, solamente reformas que cambian de acuerdo al gobierno de turno".
Informe Especial: "Los sobrevivientes del Sename en riesgo" | 24 Horas TVN Chile
Puntos Clave para la Transformación del Sistema
Édison Llanos propone una serie de medidas fundamentales para la reforma del Sename:
- Primero, eliminar la Ley 2032, que es la responsable de fomentar la institucionalización.
- Segundo, crear un sistema de pago contra resultado, una propuesta que ya se ha mencionado en mesas de trabajo. Los organismos colaboradores se oponen a esto, ya que "sin duda esto mermaría sus ingresos". Se menciona que este modelo ya se está promoviendo en Argentina, lo que aseguraría que "el trabajo se haga al límite de la perfección".
- Tercero, preocuparse de capacitar al cuidador de trato directo, una práctica que actualmente no se realiza.
- Cuarto, crear programas de salud mental.
- Quinto, hacer que la familia sea un coadyuvante en el proceso, ya que hoy se propende al desarraigo de esta, más aún si el niño es menor de 5 años, pues así es un "prospecto ideal para posible adopción".
Para Llanos, lo primero que se debería incluir en el proyecto de ley sobre infancia es la representación jurídica del niño junto con la protección administrativa, lo que considera lo más importante para modificar el sistema de cuidado integral del niño y que este pueda ser efectivamente protegido, sea chileno o extranjero.
Asimismo, se enfatiza que la implementación de estas medidas es una tarea casi exclusiva de los gobiernos, ya que ellos tienen la atribución y los recursos para hacerlo. En este sentido, es fundamental poner a cargo de las instituciones a personas expertas en el tema. Cuarto, debe existir una fiscalización estrecha, tanto del mismo Sename como de las ONG que se han adjudicado el "lucrativo negocio de los niños pobres". Para Llanos, "no basta con reducir a las OCAs a simples generadoras de estadísticas para publicidad del gobierno de turno". En su opinión, es indigno que una Entidad de Tratamiento Directo (ETD) reciba menos de $400.000 por una labor tan importante, asegurando que "recursos hay" y que "las subvenciones no son tan malas como algunos pretenden y los patrimonios de los empresarios de la niñez, son gigantescos en términos económicos".

Recepción y Trascendencia del Mensaje
La publicación de "Mi infierno en Sename: Ansias de libertad" ha generado importantes reacciones. Durante su presentación, Paola Dragnic valoró la valentía de Édison Llanos al relatar su historia y la importancia de esta narración en la actualidad. Por su parte, James Hamilton manifestó que este escrito debería ser ampliamente difundido, principalmente entre niños y adolescentes, destacando que "es un relato que de alguna manera refleja lo que le pasa a un niño que ha sufrido traumas, porque se le fragmenta su historia. Además, el libro tiene momentos que son casi de humor". En tanto, el diputado Ramón Farías, destacó que el texto es fundamental para comprender las perspectivas que tienen los internos una vez que egresan de los centros.