La historia de la nobleza en Chile durante el Siglo XVIII, así como las instituciones que la rodearon, ofrece una visión fascinante de la sociedad colonial. En el libro "La sociedad chilena del Siglo XVIII, Mayorazgos, Títulos de Castilla", escrito en 1903 por Domingo Amunátegui del Solar, se registra la evolución de las familias principales, incluyendo tanto la antigua aristocracia como aquella que obtuvo su estatus mediante la compra de títulos. Este contexto es fundamental para entender el origen y significado del marquesado de Montepío.
Instituciones Clave en la Sociedad Colonial
Encomiendas de Indios y Mayorazgos
Las encomiendas de indios fueron una de las recompensas otorgadas por el rey de España a quienes se destacaban en los servicios militares durante la conquista. Consistían en tierras y derechos sobre los pueblos indígenas que habitaban en ellas. Esta institución era similar a los títulos nobiliarios de marqués en España, donde el rey premiaba los servicios distinguidos de guerra con un título que daba derecho a cobrar tributo a los villanos que vivían alrededor de su castillo.
Los mayorazgos, como figura legal que existe hasta nuestros días, tienen sus raíces en la temprana Edad Media. Surgieron ante el problema de la sucesión de propiedades y bienes cuando un señor marqués fallecía, especialmente si tenía múltiples herederos. Esta institución buscaba asegurar que el patrimonio familiar no se despilfarrara, garantizando su continuidad a través de un único sucesor.
La Compra de Títulos de Castilla
En principio, los Títulos de Castilla se otorgaron con cuentagotas en Perú, siendo el primero el de marqués para Pizarro. Pasaron muchos años antes de que se concediera otro. Sin embargo, a medida que las arcas reales se debilitaban, los reyes comenzaron a vender estos títulos para obtener fondos. Inicialmente, solo se concedían a algunos virreyes, pero con el tiempo y la creciente necesidad de dinero, los escrúpulos reales disminuyeron, y la venta de títulos nobiliarios se convirtió en una práctica más común.

El Marquesado de Montepío
Origen del Título
Don Juan Nicolás pagó tributo a la vanidad de su tiempo comprando un Título de Castilla, uno de los cuatro que el rey había autorizado para vender durante el gobierno de Ortiz de Rozas. La Majestad de Fernando VI deseaba que con el producto de estas ventas se fundaran nuevos pueblos en el territorio araucano. En estos términos, el rey de España, por cédula de 8 de febrero de 1755, concedió a don Juan Nicolás de Aguirre y a sus descendientes el título de marqués de Montepío.
Es probable que si no se hubieran ofrecido en venta a los chilenos aquellos títulos, don Juan Nicolás no hubiera solicitado tal distinción, pues él debía tener la conciencia de que no la merecía, ni por ascendencia noble, ni porque hubieran sido sus abuelos conquistadores de América, ni por haber estos ejercido altos empleos públicos, como los de virreyes.
Sociedad Chilena y Matrimonios Endogámicos
Las familias que procedían de comerciantes componían el mayor número, y ellas formaron sin duda alguna la base de la sociedad actual. La clasificación social de la época estaba lejos de ser perfecta, pues no solo todas las familias chilenas se enlazaron desde antiguo entre sí por repetidos matrimonios, sino que incluso los individuos mismos pasaron de una profesión a otra, a menudo abandonando la de sus padres. Así, por ejemplo, los militares se convirtieron en agricultores o comerciantes. Podrían citarse numerosos ejemplos de hijos de familia que prefirieron los empleos públicos a la vida del campo o del comercio.
Los matrimonios en familia eran la norma, por eso no tiene nada de raro que prácticamente todos los que tienen familia española antigua sean parientes en algún grado. La revolución de la independencia aumentó de un modo considerable este aislamiento. Así se explica, como acaba de leerse, que de los seis hijos de don Manuel Ruiz de Tagle Torquemada, cuatro contrajeran matrimonio con primos hermanos; el quinto, don Juan de Dios, con su prima en cuarto grado canónico, doña Rosa de Irarrázaval; el sexto, don Bernardo, con la señora Lecaros Alcalde, con la cual tenía relaciones de consanguinidad.
Santiago del Nuevo Extremo: Capital del Reino de Chile
Ubicación y Fundación
La capital de esta provincia, del obispado y de todo el reino es la ciudad de Santiago del Nuevo Extremo, fundada por el adelantado Pedro de Valdivia el 12 de febrero de 1541. Fue declarada lugar en Cortes y constituida capital de toda la Gobernación, privilegios que le fueron confirmados por la Majestad del señor don Carlos I en España y V en el Imperio de Alemania.
Tiene su ubicación en el valle de Mapocho, sobre los 33° 33’ de latitud austral y los 305° y 30’ de longitud, con la Cordillera al oriente, cuyos montes más altos distan de ella ocho leguas, y 3½ los más bajos. Los cerros de Poangue, Tiltil, Caren y Lampa se encuentran por el poniente a una distancia de siete leguas. Goza de una de las situaciones más ventajosas que pueden idearse.
Se halla en el centro de aquel delicioso valle, y por el oriente tiene el pequeño cerro de Huelén (hoy Santa Lucía por una ermita dedicada a esta Santa que hubo en él), que la defiende del viento este, que a causa de pasar los Andes es frío. Como está en el extremo oriental de la población, sirve de vistoso paseo, porque dominándola, registra el valle por todos cuatro vientos sin que pueda ocultarse a la vista la más distante hondonada.

Planificación Urbana y Expansión
La ciudad está delineada de norte a sur, con sus calles trazadas a cordel y cortadas por otras de oriente a poniente, de 16 varas de ancho, empedradas y empezadas a enlosar. Consta de 250 manzanas con 125 varas cada uno de sus lados, y cualquier calle se registra completamente de un extremo a otro.
Detrás del cerro Huelén tiene el arrabal de la Alameda Vieja, contiguo a la principal población por dos partes, y discontinuado de ella por el pequeño espacio que ocupa el expresado cerro, y consta de 33 manzanas de iguales dimensiones a la ciudad, continuando la misma delineación.
A la parte del norte tiene los arrabales de la Chimba y Cañadilla, que siguiendo el mismo paralelo de las calles de la ciudad, tienen ambos 56 manzanas, resultando una población total de 314 manzanas.
La Plaza Mayor y Edificios Emblemáticos
En su centro está la Plaza Mayor con una fuente de bronce en medio, que si no es de la primera arquitectura del día, es de utilidad y no carece de mérito.
Ocupan el lado del norte las casas del gobernador, de la audiencia, arcas reales y del ayuntamiento, cárcel de corte y de ciudad. Las tres primeras, con dos fachadas, son antiguas y de ordinaria arquitectura; pero las del ayuntamiento y cárcel están a la moderna con barandajes y soportales trazados por don Joaquín Tuesca, natural de Roma, de distinguido mérito en la profesión.
El que hace frente a este es una línea de casas pertenecientes a don Cristóbal Mesías, Conde Sierra-Bella, también con barandajes y soportales, que aunque de arquitectura antigua, adornan muy bien la plaza. El lado del poniente lo ocupan la casa y audiencia episcopal, adornada de soportales, y la iglesia catedral. Aquel templo es obra suntuosa y de primorosa arquitectura moderna. Tiene tres cuerpos, o naves; su largo, incluidas las gradas, es de 150 varas, con el ancho correspondiente; desde sus cimientos es de piedra labrada con un frontispicio que mira al oriente, dirigida por el célebre caballero Tuesca: en su centro está colocada la portada principal con otras dos colaterales, no de menos lucimiento, y todo circuido de una grada de 10 varas de ancho con los escalones correspondientes.
El lado del oriente está magníficamente adornado con sobresalientes fachadas y balconerías de caballeros particulares, pero desairado con el Mercado que por esta parte mandó levantar el Excelentísimo Señor.

Arquitectura y Resistencia a Terremotos
Las casas casi todas son bajas a causa de los terremotos tan frecuentes en aquella tierra; algunas de cal y ladrillo, y todas las demás de adobes porque en ellas hacen los terremotos menos estragos que en los edificios de piedras y de ladrillo. Las más son adornadas de hermosas fachadas de piedra labrada, que blanqueadas y pintadas sus paredes, alegran las calles y les dan lucimiento. Tienen cómodas habitaciones con jardines de exquisita variedad de flores, y colocados con proporción algunos frutales, principalmente naranjos y limones, añaden la utilidad del recreo.
El Río Mapocho y sus Desafíos
Entre la ciudad y los arrabales Chimba y Cañadilla corre el río Mapocho, que desde fines del otoño hasta principios de primavera no lleva aguas, porque las recibe de la Cordillera. Esta, en el otoño, tiene poca nieve, y en invierno y entradas de primavera, aunque tiene mucha, está endurecida con el hielo y se derrite tan poca que los ríos y fuentes que de ellas se forman se disminuyen notablemente, y por eso el Mapocho en esas estaciones da paso franco por todas partes; pero en el verano, que deshaciéndose la nieve con el aire y el calor, bajan por él montes de agua, en ninguna parte presenta vado.
Entonces es indispensable transitarlo por uno de los puentes que tiene; el primero da entrada a la ciudad por una de las calles que conducen a la plaza mayor, y es de cal y ladrillo con bases de piedra labrada. Tiene nueve arcos con dos largas e insensibles entradas por su declive, una por el arrabal de la Chimba y otra por el de la Cañadilla, donde se está haciendo una hermosa alameda. El otro no es obra del arte sino de la naturaleza.
A distancia de siete millas, entra en la laguna de Pudaguel, y allí se esconden las abundantes aguas turbias debajo de tierra para salir claras y cristalinas en las inmediaciones del Montes, confines de la provincia de Melipilla.
El Mapocho es muy proficuo a todo el valle, pero en algunas ocasiones fue muy perjudicial desde la ciudad hasta el expresado pueblo del Montes. En doce riadas o avenidas que ha tenido desde la fundación de la ciudad, causó grandes daños en sus edificios, molinos y chacras. Para contenerlas, se trató en 1660 de levantar pretiles o tajamares de cal y ladrillo, pero como anualmente crece el terreno de sus riberas con la tierra, cantos y maderas que bajan de sus crecientes, pierde su altura el pretil, lo bañan las aguas en los turbiones y lo derriban.
Documental "Mapocho: rioarriba" (2019)
Administración y Gobierno de Santiago
Gobernadores y Residencia
En la antigüedad, los gobernadores hacían una estación pasajera en esta ciudad, porque la conquista y guerra de los indios pedían su presencia en la frontera, hasta que, pacificados aquellos naturales a fines del siglo anterior, se estableció que residiesen seis meses al año en ella y los otros seis en la de la Concepción. Pero alterado este establecimiento, han determinado su permanencia con la carga de visitar la frontera dos o tres veces en el tiempo de su gobierno. Y aún esta práctica la redujeron a una sola visita, reservando volver por aquellos lados cuando lo pida algún asunto interesante.
El tiempo de este gobierno y presidencia estuvo ceñido al de ocho años, y en el día lo reserva el rey a su real voluntad, para que si la corte tiene por conveniente separar a alguno del gobierno no se queje de agravio, y exija el resarcimiento de perjuicios que en iguales casos se solicitaba cuando se beneficiaban los gobiernos. Este jefe gobernaba con bastante extensión en lo político, militar, civil, criminal y real hacienda, y era cabeza de todos los tribunales que en él hay, hasta que, establecidas las Intendencias y puesto en la capital un superintendente, se le han limitado mucho las facultades.
Pero conociendo la corte que esto sería un seminario de competencias capaces de atrasar el real servicio, determinó que se uniese la superintendencia a la capitanía general, y de este modo nada echa menos su autoridad.
Tribunales y Oficinas Reales
El regio tribunal de la Audiencia, que también tiene su residencia en la expresada ciudad desde su establecimiento segundo, verificado en 1609, se compone de un presidente, que lo es el gobernador y capitán general, un regente, cuatro oidores, un fiscal, un alguacil mayor, y los demás oficios correspondientes. El señor don.............................
El tribunal de cuentas, establecido el 6 de diciembre de 1769, por su primer jefe que lo fue el señor don Silvestre García, se compone de un contador mayor, que hoy lo es el señor don Juan de Oyarzábal con honores del consejo de hacienda, y seis oficiales.
Las arcas reales están servidas por los ministros de real hacienda, contador y tesorero, que lo son don N. Portales y don José Antonio Cañas, y por siete oficiales.
La casa de Moneda, concedida en arrendamiento a don Francisco Huidobro, marqués de Casa Real, por real cédula de 1743, establecido en 49, e incorporado a la corona en 1772, es gobernada por un superintendente que lo es el señor don Bernardino Altolaguirre, con honores del consejo de hacienda; contador y tesorero, que lo son don José Alcalde y don............
La real aduana con un administrador, contador y tesorero, que lo son, don Manuel Manso y Santa Cruz, don Esteban Amilibia y don .......................
La dirección de tabacos, por un director tesorero y contador que lo son don..................
El tribunal del consulado, establecido en 1795, con un prior, secretario, contador.
El Ilustre Ayuntamiento y sus Disputas
La Majestad de don Carlos I, por real cédula de 5 de abril de 1552, le dio por armas un escudo en campo blanco, en medio de él un león con una espada en la mano, y ocho veneras de oro por orla; y por otra de 31 de mayo del mismo año le concedió título de noble y leal. Tiene por patrón al apóstol Santiago.
Se compone su ilustre ayuntamiento del teniente de gobernador, que lo es su asesor letrado, dos alcaldes ordinarios, cargos que por lo regular recaen en un europeo y un chileno, doce corregidores perpetuos, alférez real, procurador, depositario general de propios y rentas de todo el reino, alguacil mayor y escribano con los demás oficios hasta el ínfimo. Para obtener y ejercer los empleos nominados se ha de probar hidalguía.
En cuanto a los alcaldes hubo alguna alteración. En 1576 se determinó la distinción de alcalde de vecinos y alcalde de moradores. Aquel se elegía de los que tenían repartimientos de indios, y este de los que no le tenían. En 1589 se estableció denominar al de vecinos alcalde de primer voto, y al de moradores de segundo voto, y de consiguiente con antelación en el asiento para las funciones públicas y de oficio.
Así corrió sin contradicción hasta que los gobernadores metieron la hoz en estas elecciones, y quitaron casi toda la libertad a los vocales. En 1765 fue electo alcalde de vecinos y de primer voto don Alonso de Covarrubias, y de moradores y de segundo voto don José Miguel Prado. Covarrubias renunció la alcaldía, y el gobernador, que lo era el mariscal de campo don Antonio Guill y Gonzaga, nombró a Pedro Fernández Palazuelos.
Prado se contempló agraviado, y cuando Palazuelos concurría al ayuntamiento no entraba Prado. Entendió el gobernador la etiqueta, y para cortarla concurrió a la sala consistorial el 7 de mayo, y mandó que en adelante no hubiese la distinción de vecinos y moradores de 1.° y 2.° voto en empleos de igual jurisdicción, y que para el asiento en la tabla se guardase diaria alternativa; y para el caso de faltar el alférez real en el día del patrón, llevase el real estandarte el que estuviese de turno en la víspera, y el otro le condujese al otro día. Sacó el acuerdo que ya le llevaba extendido, y reconociendo renuencia en los capitulares, les amenazó con el uso de sus facultades, y arredrados se confirmaron y suscribieron.
Pero muerto el gobernador, y colocado en el gobierno interinamente el oidor decano don Juan de Balmaceda, se juntó el ayuntamiento, y dijeron de nulidad de aquel acuerdo o cabildo, alegando falta de libertad en su celebración y volvieron a su antigua práctica en virtud del que celebraron el 13 de enero de 1769. Mas no quedó en esto, porque el caballero Guill dio parte a la corte, y pidió la confirmación de su determinación; y como el ayuntamiento no hizo recurso, se accedió a la solicitud del gobernador, y por real cédula dada en San Ildefonso el 7 de agosto de 1776, el rey confirma lo acordado.
Geografía y Recursos de la Provincia
Un Valle Fértil
Esta provincia es uno de los valles más deliciosos de Chile. Corre de norte a sur 17 leguas entre la cuesta de Chacabuco, que por aquella parte la divide de la de Aconcagua, y el río Maipo, que por el sur parte términos con la de Rancagua. De este a oeste 15 leguas entre la Cordillera, Calera, Monté, Cuesta de Prado, y cerros de Tiltil que las separan de las de Melipilla y Quillota, describiendo un área casi cuadrada de 255 leguas cuadradas.
Riegan y fertilizan este valle los ríos Colina, Peldehue, Lampa, Mapocho y Maipo. Por la caja del primero no corre una gota de agua en verano, porque la poca que tiene la distribuyen en acequias para el regadío de las chacras y estancias, y con corta diferencia acontece lo mismo con el segundo y tercero.
El Mapocho es un río considerable, con sus aguas se riega todo el territorio que corre de una y otra banda hasta su unión con el Maipo. De este, que es caudaloso y rápido, se saca un canal, que le llaman la acequia de Espejo, y que fertiliza alguna parte de aquella tierra. Se ha intentado sacar de él otro canal para regar las llanuras de Maipo, que por falta de este beneficio se hallan incultas. Sin embargo, debido a que el labrador no quiere la multiplicidad de haciendas de campo para que no abandonen los frutos y darles buen precio a los suyos, no se ha logrado esta utilísima obra emprendida por tres o cuatro gobernadores, aunque la ciudad ha gastado en ella 36 mil pesos, porque la intriga siempre supo frustrarlo todo.

Producción Agrícola y Ganadera
No se siembra lino ni cáñamo, porque no tiene despacho este precioso ramo de agricultura. Tampoco se hacen plantíos de caña de azúcar, y no quisiera decir que por desidia; lo cierto es que el señor doctor don Juan de los Ríos y Terán, deán de la Santa Iglesia de Chile, experimentó la producción de este plantío en la chacra del Salto, que dista una legua corta de la capital.
El señor doctor don Gabriel de Egaña, prebendado de la Concepción, ornamento de la ciudad de La Serena su patria, por su grande literatura y por sus recomendables circunstancias personales, también hizo experiencia del cacao y tuvo la satisfacción de ver este arbusto en su jardín; de modo que su fertilidad es imponderable.
Parece imposible la abundancia, lozanía y calidad con que produce todas las frutas de Europa. He visto no pocos melocotones de 18 onzas, pero lo común es desde media libra a 14 onzas, y por su abundancia van tan baratos, que se despachan por las calles y en la plaza a 20 y 24 por medio real, y a este respecto todas las demás especies de frutas. Un melón de 8 o 10 libras cuesta lo mismo, y por el mismo precio dan una sandía del mismo peso acompañada de otra mediana: de 40 a 50 brevas dan por la misma moneda y con la circunstancia de ser la fruta cogida en el mismo día. En el mercado no se usa de peso y medida en la venta de comestibles, que todo se despacha o por cantidad o por el grandor de la pieza.
Tiene esta provincia 12 quintas, 121 chacras y 37 estancias, y sin más abono, ni otro cultivo que surcar la tierra, sin que la punta del arado profundice más de ocho pulgadas, acude prodigiosamente. Se cosechan anualmente 30,000 fanegas de trigo, casi igual número de cebada, 5,000 de menestras, 1,300 de almendras, 2,000 de nueces, 800 de aceitunas, 50,000 arrobas de vino, y se crían ganados de todas especies.