Un Nuevo Enfoque en la Evaluación Social: El Sistema de Información de Vulnerabilidad Social y Territorial (SIVUST)
El Ministerio de Desarrollo Social y Familia, a través de la Subsecretaría de Evaluación Social, ha presentado una nueva herramienta fundamental: el Sistema de Información de Vulnerabilidad Social y Territorial (SIVUST). Este sistema está diseñado para fortalecer el enfoque en el diseño, asignación, monitoreo y evaluación de programas sociales, los cuales son implementados por diversos servicios y organismos del Estado.
La ministra de Desarrollo Social y Familia, Javiera Toro, destacó que esta herramienta representa un cambio de paradigma. Se transita de un foco centrado exclusivamente en el hogar como unidad de análisis a uno que incorpora un enfoque multidimensional y una perspectiva territorial en el Sistema de Apoyo a la Selección de Usuarios de Prestaciones Sociales.
Por su parte, la subsecretaria de Evaluación Social, Paula Poblete, subrayó que un compromiso diario del gobierno es contribuir a la cohesión social. El SIVUST permite identificar desigualdades, barreras estructurales y oportunidades de desarrollo para promover la movilidad y la integración social, evitando la ruptura de la cohesión que a veces ocurre al individualizar a los hogares o hacer distinciones entre vecinos.
Hasta ahora, la asignación de beneficios sociales se basaba principalmente en la Calificación Socioeconómica (CSE) del Registro Social de Hogares, con una lógica centrada en los hogares y sus características socioeconómicas. El Índice de Vulnerabilidad Social y Territorial (IGVUST) complementa esa mirada al clasificar a los territorios según siete dimensiones:
- Ingresos
- Trabajo y Pensiones
- Salud y Dependencia
- Educación
- Vivienda
- Accesibilidad
- Seguridad
Análisis de Vulnerabilidad Socioespacial en el Contexto de Cuarentenas Parciales por COVID-19
Una aplicación práctica de la información de vulnerabilidad territorial se evidenció durante la pandemia de COVID-19. En el contexto de la emergencia sanitaria, el martes 7 de abril, el ministro de Salud, Jaime Mañalich, anunció una cuarentena parcial en Santiago para enfrentar el virus. Esta medida afectó a la comuna de Puente Alto -desde el 9 de abril- en el sector poniente al eje Concha y Toro; y -a partir del día 13 - a las comunas de Santiago y Ñuñoa al sur del eje Matta-Blanco Encalada y Avenida Grecia respectivamente.
Preocupó la falta de claridad sobre los datos que se tuvieron a la vista para tomar esta medida, lo que generó un intenso debate académico. Este debate, en parte registrado en CIPER, dio cuenta de la importancia de los factores de segregación y desigualdad socioespacial (Vergara et al., 2020), campamentos y hacinamiento (Palacios, Silva y Vergara, 2020), y densidad urbana (Greene y Muñoz, 2020). Uno de los desafíos originarios del crecimiento de las ciudades en el siglo XIX se relacionó con la salubridad de los habitantes y el control de epidemias.
Para analizar y mapear las zonas censales de cada sector con o sin cuarentena por comuna, se seleccionaron cuatro variables. Un grupo de estas variables estuvo compuesto por el Índice Sociomaterial (ISMT) del Observatorio de Ciudades UC, y los centros de abastecimiento (supermercados, farmacias y ferias libres).
Resultados en Comunas de Santiago y Ñuñoa
En las comunas de Santiago y Ñuñoa, se observó una mayor cantidad de personas y hogares en la zona en cuarentena, así como una mayor cantidad de adultos mayores y hogares vulnerables. Sin embargo, la proporción de los sectores con y sin cuarentena en el total de las cuatro comunas resultó preocupante. Por ejemplo, la tabla 1 (mencionada en el borrador) indicaba un mayor porcentaje de adultos mayores en Ñuñoa que en la comuna de Santiago.
El análisis de estas dimensiones muestra que en Santiago y Ñuñoa, la zona sin confinamiento tenía una proporción considerable de hogares vulnerables y población de riesgo mayores a 61 años, pero poca accesibilidad a supermercados, farmacias, ferias libres y centros de salud. El mapa 1 reveló diferencias entre los sectores sur y norte de cada comuna. Cuando se incluyó la distribución territorial de los centros de salud, se evidenció que la capacidad sanitaria de Santiago quedaba situada en la zona norte, profundizando el riesgo de los adultos mayores de esa zona debido a la previsible circulación de las personas a la zona con cuarentena en busca de atención médica.
Además de la diferencia sociomaterial norte-sur, la zona en cuarentena concentraba una mayor cantidad de supermercados y farmacias, pero no ferias libres.

Resultados en Comunas de Puente Alto y San Bernardo
En Puente Alto y San Bernardo, las zonas en cuarentena acumulaban una alta proporción de adultos mayores. Este grupo etario vulnerable se concentraba también en los centros de ambas comunas. La capacidad sanitaria presentaba mayor fragilidad en el lado en cuarentena en Puente Alto, un caso inverso al de San Bernardo, donde los centros de salud se concentraban en su sector norte.
El análisis de estas dimensiones también mostró que en Puente Alto y San Bernardo, la zona poniente (en cuarentena) tenía una alta cantidad de hogares vulnerables y adultos mayores, pero poca disponibilidad de abastecimiento. El mapa 4 mostraba que la concentración de hogares en situación de vulnerabilidad sociomaterial estaba en las zonas de cuarentena, pero también se observaba un bajo ISMT en otros sectores de las comunas.

Interdependencia y Desafíos de la Focalización de Cuarentenas
Cuando se agregaron los datos de abastecimiento, se confirmó un hallazgo preocupante en las cuatro comunas: a mayor proporción de hogares con vulnerabilidad sociomaterial, menor cantidad de lugares de abastecimiento. Por ende, las zonas en cuarentena dependían de los otros sectores de su respectiva comuna donde no se aplicaba esta medida sanitaria.
El examen de las variables sociourbanas permitió constatar grandes diferencias entre los sectores de las comunas con cuarentena parcial. Mientras que en Ñuñoa y Santiago las zonas con cuarentena tenían mayores actividades de comercio, los sectores en cuarentena de Puente Alto y San Bernardo eran altamente vulnerables, pues contaban con poca disponibilidad de abastecimiento y alta población en riesgo.
Esto reveló desafíos distintos, pero con una similitud: la considerable dependencia entre ambos sectores a escala comunal para sobrellevar la cuarentena. Como argumento principal, se encontraron dos patrones a considerar: una relación entre mayor vulnerabilidad sociourbana y menor accesibilidad para sobrellevar esta cuarentena (sanitaria y abastecimiento) y, dada esta situación, una dependencia entre ambos sectores a nivel comunal.
Dada esta interdependencia urbana, la aplicación de cuarentenas en algunas zonas y su suspensión en otras no parecía ir en la dirección correcta. La fácil transmisión del virus podía generar nuevos brotes en otros territorios con similar vulnerabilidad y falta de accesibilidad, como El Bosque.
Las iniciativas para focalizar las cuarentenas en ciertos sectores de la ciudad deben ponderar estas variables sociourbanas en su justa importancia e ir apoyando la economía de los hogares para aliviar los impactos de la cuarentena.
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