La Vista en la Tercera Edad: Cambios, Enfermedades y Estrategias de Prevención

Con la edad cambia la forma en que los sentidos (gusto, olfato, tacto, vista y oído) pueden dar información acerca del mundo. Por lo tanto, se ve afectada con el paso del tiempo la forma de percibir el mundo y de interpretarlo. Los cambios sensoriales tienen un tremendo impacto sobre el estilo de vida del mayor y afectan a áreas sociales como la comunicación, el disfrute de las actividades y las interacciones comunitarias.

Mantener una buena vista no es sólo ver con claridad; es fundamental para la seguridad, independencia y calidad de vida en general a medida que se envejece. Los problemas de visión en las personas mayores son enormemente frecuentes y sus repercusiones pueden llegar a ser muy importantes, por ello es fundamental prevenirlos, detectarlos cuanto antes y tratarlos adecuadamente.

Aunque algunos cambios en la visión son parte natural del envejecimiento, como la dificultad para enfocar de cerca (presbicia) o la reducción de la visión nocturna, la pérdida significativa de visión no es inevitable. Alrededor de un 30 por ciento de las personas mayores de 65 años tiene problemas de visión, aunque solo unos pocos de ellos sufren una alteración lo suficientemente importante como para limitarles en sus actividades cotidianas, y muchos menos aún pueden ser considerados ciegos, ya que la ceguera no se debe simplemente a la edad, sino a condiciones tratables.

Infografía: Impacto de los cambios sensoriales en la calidad de vida de las personas mayores

Cambios Oculares Relacionados con el Envejecimiento

El primer paso para proteger la visión es conocer los posibles problemas. En la vejez, los cambios en el ojo son diversos y afectan a varias estructuras.

Alteraciones de la Refracción

Con la edad, el ojo pierde capacidad de acomodación debido a que el cristalino (la lente que tenemos dentro del ojo) se vuelve menos elástico, lo que dificulta la visión nítida a distancias cortas. Ello justifica que se intente enfocar los objetos separándolos de la cara hasta conseguir ver suficientemente los detalles, como ocurre con la lectura, la costura y los trabajos de precisión en general.

En la mediana edad, el cristalino se hace menos flexible, con menos capacidad de aumentar de grosor y, en consecuencia, menos apto para enfocar objetos cercanos, con lo que se produce la llamada presbicia. Las gafas de lectura o las gafas bifocales pueden ayudar a compensar esta dificultad.

Diagrama: Ojo humano con cristalino endurecido por presbicia

Otros problemas comunes, generalmente de aparición temprana en la vida, son los defectos de refracción como la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo. Toda persona mayor que los presenta debe estar sometida a vigilancia, aunque solo sea porque periódicamente ha de cambiar de gafas. Los cambios en la graduación pueden obedecer a modificaciones de las estructuras del ojo, como el cristalino, sin gran importancia, pero también ser el resultado de alteraciones que deben ser sometidas a vigilancia, haciendo fundamental la comunicación entre el óptico y el oftalmólogo. La aparición de un defecto de refracción no conocido con anterioridad siempre debe ser estudiada por el especialista. Muchos de los problemas que se detectan al hacer un examen de salud a la población mayor son precisamente defectos no bien corregidos, sobre todo entre las personas muy mayores, las mujeres y quienes tienen un menor nivel de instrucción.

Cambios Físicos y Funcionales del Ojo

  • El color blanco del cristalino puede cambiar hacia un tono amarillo o marronoso; este cambio se debe a los muchos años de exposición a la luz ultravioleta.
  • Se produce un adelgazamiento de la conjuntiva y una tonalidad azulada causada por el aumento de transparencia de la esclerótica.
  • El número de células mucosas de la conjuntiva puede disminuir con la edad, al igual que la producción de lágrimas, lo que resulta en menos lágrimas disponibles para mantener húmedo el ojo. Estos cambios explican por qué las personas mayores tienen más probabilidad de sufrir sequedad ocular (xeroftalmia). A pesar de esta tendencia a la sequedad, el lagrimeo puede ser significativo cuando los ojos están irritados, como al cortar una cebolla o cuando un objeto entra en contacto con el ojo.
  • El arco senil (un depósito de sales de calcio y colesterol) aparece como un anillo blanco-grisáceo en el borde de la córnea, siendo frecuente en personas mayores de 60 años. No afecta la visión.
  • Los músculos que permiten cerrar los párpados pierden fuerza con la edad. Esta pérdida de fuerza, combinada con la gravedad y la laxitud de los párpados, a veces provoca la caída del párpado inferior, que se aleja del ojo (ectropión). Cuando la laxitud afecta a una parte diferente del párpado, el inferior se vuelve hacia dentro, haciendo que las pestañas rocen el globo ocular (entropión). Si se afecta el párpado superior, este puede caer con laxitud, una afección denominada ptosis.
  • En algunas personas de edad avanzada, la grasa acumulada en torno a la órbita se contrae, lo que ocasiona que el ojo se hunda dentro de la órbita (enoftalmos). La laxitud de los tejidos también puede hacer que la grasa de la órbita protruya hacia afuera en los párpados, haciendo que los ojos parezcan constantemente hinchados.
  • Los músculos que regulan el tamaño de las pupilas se debilitan con la edad. Las pupilas pueden volverse más pequeñas, reaccionar más lentamente a la luz y dilatarse con más lentitud en la oscuridad. Por esta razón, las personas mayores de 60 años pueden percibir con menos brillo los objetos, verse deslumbradas al salir al exterior (o ante un coche de frente por la noche) y tener dificultad para pasar de un ambiente iluminado a otro más oscuro. Estos trastornos pueden ser particularmente molestos cuando se combinan con los efectos de una catarata.
  • La agudeza visual también se reduce, aunque se utilicen las mejores gafas, sobre todo en caso de cataratas, degeneración macular o glaucoma avanzado. La cantidad de luz que llega a la parte posterior de la retina disminuye, por lo que aumenta la necesidad de una iluminación más brillante y de un mejor contraste entre los objetos y el fondo. Las personas mayores también pueden ver un mayor número de puntos negros flotantes (moscas volantes).
Esquema: Cambios anatómicos del ojo con la edad (conjuntiva, esclerótica, arco senil, pupilas)

Enfermedades Oculares Frecuentes en la Tercera Edad

Determinadas enfermedades de la retina, como la degeneración macular, la retinopatía diabética (si la persona sufre diabetes) y el desprendimiento de retina tienen más posibilidades de aparecer durante la vejez. Otras enfermedades del ojo, como las cataratas, también son frecuentes. Esta lista abarca algunas de las afecciones oculares más frecuentes en las que la edad avanzada es un factor de riesgo. Muchas de ellas pueden desarrollarse “silenciosamente”, sin síntomas tempranos, por eso son tan importantes la concienciación y las revisiones periódicas.

Infografía: Comparación visual de cataratas, glaucoma y DMAE

Cataratas

Sin duda, la causa más frecuente de ceguera reversible es la catarata. Es una afección cuya frecuencia se incrementa mucho con la edad, y que tiene diversos factores de riesgo como el sexo femenino, el tabaquismo o el uso continuado de corticoides, además de la diabetes o la malnutrición. Consiste en opacidades, más o menos grandes y densas, del cristalino que dificultan la visión, al restringir el paso de la luz a su través. Se caracteriza por una disminución de la visión lenta y progresiva.

Cuando las opacidades están situadas periféricamente, apenas producen síntomas, pero si estas se sitúan más centralmente, dan lugar a deslumbramiento, borrosidad, distorsión de la visión y a veces visión doble. La visión de los colores se percibe atenuada y hay menor sensibilidad a los contrastes. En ocasiones, el ojo se vuelve miope, algo que se percibe como una mejoría en la visión cercana, justificando que algunas personas dejen de precisar las gafas de cerca, fenómeno que no deja de resultar paradójico. Las cataratas son una opacidad del cristalino del ojo, naturalmente transparente, que provoca una visión borrosa o nebulosa, a menudo descrita como mirar a través de una ventana empañada.

Ilustración: Progresión de las cataratas en el ojo

Glaucoma

El glaucoma se instaura por un aumento de la presión de los fluidos internos del ojo. Es una enfermedad del nervio óptico que suele asociarse a una presión ocular elevada y que tiene factores de riesgo como historia familiar de glaucoma, raza negra, miopía elevada, diabetes y enfermedades vasculares, entre las que destaca la hipertensión arterial. Su principal característica es la ausencia de síntomas, algo que explica la dificultad en su detección.

Cuando la enfermedad está muy evolucionada se produce una restricción del campo visual, de manera que se hace más pequeño, pudiendo incluso llegar a la ceguera. Esa constricción del campo justifica la dificultad en las actividades ligadas a la movilidad, mientras que la visión cercana puede mantenerse más o menos indemne. El glaucoma daña el nervio óptico debido al aumento de la presión ocular y suele empezar con una pérdida lenta de la visión periférica (lateral).

Diagrama: Campo visual afectado por glaucoma

Retinopatía Diabética

La retinopatía diabética es una de las muchas complicaciones de la diabetes, enfermedad caracterizada por el aumento de la glucosa en la sangre que tiene nefastas consecuencias cuando no se controla bien, pero que permite una vida normal si se siguen las pautas correctas en cuanto a alimentación y ejercicio y se tiene un adecuado cumplimiento con la medicación. La presencia de obesidad, dislipemia o hipertensión ensombrece el pronóstico en general, algo que ha podido constatarse también a nivel ocular.

La retinopatía diabética puede manifestarse de varios modos porque son diversas las lesiones que pueden producirse. Lo más común es que aparezcan escotomas en el campo visual, auténticas “manchas” producidas por la presencia de hemorragias en la retina, o una mala visión central, provocada por la afectación de la mácula. No obstante, lo más común es que el paciente no note nada, a pesar de tener las lesiones. De nuevo, en este caso, es fundamental someterse a reconocimiento periódico. La retinopatía diabética afecta a las personas con diabetes cuando los niveles elevados de azúcar en sangre dañan los diminutos vasos sanguíneos de la retina.

Ilustración: Retina con hemorragias y lesiones por retinopatía diabética

Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE)

Son muchas más las enfermedades oculares que los mayores pueden padecer, pero sin duda la más importante de ellas es la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), por ser la causa más frecuente de ceguera en personas de más de 65 años en el mundo desarrollado. Se trata de una lesión de la retina, por la acumulación de sustancias de desecho, en una zona de importancia capital para la visión, la mácula, ya que esa zona es la más sensible de todas y la que permite una visión cercana de precisión.

Son diversos los factores de riesgo conocidos, entre los que se encuentran: hipertensión, alteraciones de los lípidos, hábito tabáquico, consumo de alcohol, diabetes y obesidad. Desde el punto de vista clínico, suele manifestarse como una disminución brusca de la agudeza visual que suele acompañarse de visión deformada de los objetos o bien, en otras ocasiones, como un escotoma o “mancha” central que se hace más notable en la visión próxima. Al tratarse de una afectación macular, la visión cercana se verá muy afectada, limitando, e incluso imposibilitando, todas las actividades que tienen que ver con ella, como la lectura o el reconocimiento de los objetos o las caras, ya que, cuando miramos algo, fijamos la visión precisamente en la mácula. Sin embargo, la visión periférica se mantiene, por lo que las actividades ligadas a la movilidad pueden conservarse. Aunque el pronóstico sigue siendo negativo, el tratamiento ha evolucionado mucho en los últimos años y en la actualidad se dispone de un abanico importante de procedimientos capaces de frenar la evolución. La DMAE afecta al centro de la retina, nublando gradualmente la visión central, y es una de las principales causas de pérdida de visión en personas mayores de 50 años.

Ilustración: Visión afectada por degeneración macular

Hábitos Esenciales para Proteger la Visión en la Tercera Edad

La mejor defensa contra las afecciones oculares relacionadas con la edad es un enfoque proactivo. Integrar ciertos hábitos en la vida puede marcar una diferencia significativa a la hora de preservar la visión a largo plazo.

Cómo MEJORAR la Salud de Sus Ojos: 3 Consejos Para el Cuidado de los Ojos

Programa Exámenes Oculares Anuales con Dilatación de Pupila

Un examen visual solo comprueba lo bien que se ve a distintas distancias. Sin embargo, un examen ocular con dilatación de pupilas es mucho más profundo. Durante este examen, el oftalmólogo utilizará unas gotas especiales para dilatar las pupilas, permitiendo una visión clara de la retina y el nervio óptico. Es la mejor oportunidad para detectar signos de enfermedades como el glaucoma, la DMAE y la retinopatía diabética, incluso antes de que se note ningún síntoma.

Sigue una Dieta que Proteja la Visión

Una dieta sana beneficia a todo el cuerpo, incluidos los ojos. Es importante centrarse en incorporar alimentos ricos en estos nutrientes:

  • Luteína y Zeaxantina: Presentes en verduras de hoja verde como las espinacas, la col rizada y la berza, estos potentes antioxidantes actúan como un protector solar interno para los ojos. Ayudan a filtrar las dañinas ondas de luz de alta energía y hacen que los ojos sean más resistentes al daño de los rayos UV y a la DMAE.
  • Ácidos grasos omega-3: Los pescados grasos como el salmón, el atún y la caballa son fuentes excelentes de omega-3, que pueden ayudar a reducir los síntomas del ojo seco y favorecer la salud de la retina.
  • Vitamina C: Presente en los cítricos, las bayas y los pimientos, la Vitamina C es un antioxidante que puede reducir el riesgo de desarrollar cataratas y DMAE.
  • Vitamina E: Los frutos secos, las semillas y los boniatos son ricos en Vitamina E, otro potente antioxidante que puede ayudar a proteger las células de los ojos frente a los daños.
  • Vitamina A: Esta vitamina esencial se encuentra en alimentos de color naranja como las zanahorias, los boniatos y el melón cantalupo. La Vitamina A es un componente clave de la rodopsina, una proteína que ayuda a ver en condiciones de poca luz. Es crucial para mantener una buena visión nocturna y proteger la córnea (la superficie externa del ojo).
Tabla: Alimentos ricos en vitaminas y antioxidantes para la salud ocular

Haz de las Gafas de Sol un Accesorio para Todo el Año

La exposición acumulada a los rayos UV del sol puede aumentar el riesgo de desarrollar cataratas y DMAE. Es importante elegir gafas de sol con la etiqueta “100% protección UVA/UVB” o “UV400” y acompañarlas de un sombrero de ala ancha para una mayor protección.

Deja de Fumar

Fumar aumenta significativamente el riesgo de cataratas y DMAE. Las toxinas del humo del tabaco pueden dañar los delicados vasos sanguíneos de los ojos y acelerar los daños relacionados con la edad. Dejar de fumar es un paso poderoso para proteger la visión.

Gestiona tu Salud General

La salud ocular está intrínsecamente relacionada con la salud general. Afecciones crónicas como la hipertensión arterial pueden dañar los vasos sanguíneos de los ojos, y la diabetes no controlada es una de las principales causas de ceguera en adultos. Trabajar estrechamente con el médico de cabecera para controlar estas afecciones mediante medicación, dieta y ejercicio es un componente fundamental de cualquier plan de salud ocular.

Dale a Tus Ojos un Descanso de las Pantallas

En el mundo cada vez más digital, muchas personas pasan horas al día mirando pantallas. Esto puede provocar fatiga visual, con síntomas como sequedad ocular, dolores de cabeza y visión borrosa. Para combatirlo, es recomendable practicar la regla 20-20-20: Cada 20 minutos, haz una pausa de 20 segundos para mirar algo que esté a 6 metros de distancia. Este sencillo hábito ayuda a relajar los músculos de enfoque de los ojos y reduce la tensión.

Infografía: Regla 20-20-20 para reducir la fatiga visual

Mejora la Iluminación de Tu Casa

Una buena iluminación ayuda a ver más cómodamente y reduce el riesgo de caídas. Es aconsejable utilizar una iluminación confortable en toda la casa, sobre todo para actividades como leer, cocinar o trabajar en aficiones. Mantener bien iluminados pasillos, escaleras y entradas es crucial para evitar accidentes y aliviar la fatiga visual.

Señales de Alarma: Cuándo Consultar Inmediatamente a un Oftalmólogo

Algunos síntomas oculares requieren atención médica inmediata. No se debe esperar a la próxima cita programada si se experimenta alguno de estos signos de alarma:

  • Visión borrosa repentina o una “cortina” que bloquea parte de la visión: Esto podría indicar un desprendimiento de retina o un ictus, que requiere tratamiento de urgencia.
  • Ver destellos de luz repentinos o una lluvia de nuevas “moscas volantes”: Aunque las moscas volantes ocasionales (motas o manchas en la visión) son normales, un aumento repentino podría ser señal de un problema grave, como una lesión retiniana.
  • Dolor ocular, presión o enrojecimiento persistente: Estos síntomas podrían indicar glaucoma o una infección.
  • Visión doble: Puede ser un signo de varias enfermedades graves que afectan a los ojos o al cerebro.
Ilustración: Síntomas oculares que requieren atención médica urgente

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