JEHOVÁ quiere mucho a todas sus ovejas. Las compró con la sangre de Jesús y les encargó a los ancianos de las congregaciones que las cuiden (Hech. 20:28). Dios quiere que las traten con mucho cariño. Y ellos, siguiendo las instrucciones de Jesús -que es la cabeza de la congregación-, animan al rebaño y lo protegen de los peligros espirituales (Is. 2).
Concepto central: las “dádivas en hombres” como regalo para fortalecer a la congregación
Jehová ha confiado a las “dádivas en hombres” cierta autoridad en la congregación. Los ancianos no quieren abusar en absoluto de esa autoridad, aunque saben que es muy fácil que los seres humanos imperfectos incurran en ese error. ¿Cómo, entonces, deben verse a sí mismos en relación con el resto del rebaño? Repasemos la ilustración del apóstol Pablo. Después de explicar por qué se suministran las “dádivas en hombres”, Pablo escribió: “Por el amor crezcamos en todas las cosas en aquel que es la cabeza, Cristo. De él todo el cuerpo, por estar unido armoniosamente y hacérsele cooperar mediante toda coyuntura que da lo que se necesita, conforme al funcionamiento de cada miembro respectivo en la medida debida, contribuye al crecimiento del cuerpo para la edificación de sí mismo en amor” (Efesios 4:15, 16).
En ese marco, las “dádivas en hombres” no procuran controlar la vida ni la fe de sus hermanos. Aunque Paul tenía autoridad apostólica, dijo: “No que seamos nosotros amos sobre la fe de ustedes, sino que somos colaboradores para su gozo, porque es por su fe que están firmes” (2 Corintios 1:24). Hoy, los ancianos humildes reconocen que no les toca a ellos decidir cuánto pueden hacer los demás en el servicio a Dios. Saben que, aun cuando pueden animar a sus hermanos a ampliar o a mejorar su ministerio, el servicio a Dios debe emanar de un corazón dispuesto (compárese con 2 Corintios 9:7).
¿Cómo ayudan los ancianos a que las congregaciones sirvan con gozo?
Encaminar el gozo en el servicio requiere ejemplo y reconocimiento. Los ancianos pueden animar mediante el ejemplo (1 Pedro 5:3). Que se vea su celo y gozo en el ministerio, y los demás se animarán a imitar su ejemplo. Encomiarlos por la labor que realizan de toda alma ayuda a que se sientan útiles y necesitados. No deben hacer comparaciones negativas (Gálatas 6:4). Las ovejas de Jehová son diversas; todos pueden contribuir algo a la salud y belleza espirituales del conjunto (1 Corintios 12:14-26).
La obediencia y la sumisión a las “dádivas en hombres” también fomentan gratitud y cooperación. Observemos que no solo debemos “ser obedientes”, sino también “sumisos” a los que llevan la delantera entre ustedes, ya que velan por las almas de ustedes como los que rendirán cuentas; para que lo hagan con gozo y no con suspiros (Hebreos 13:17). Al entender que estos hombres deben rendir cuentas a Jehová, se facilita la cooperación y el crecimiento espiritual de la congregación.
Cómo los ancianos fortalecen a las ovejas cuando hay dificultades
Cuando alguien necesita ánimo o enfrenta tentaciones, los ancianos están ahí para ayudar. Por ejemplo, ante desánimos, pueden visitar y hablar con las personas para fortificar su fe (Romanos 1:11; Hechos 20:28). Antes de una visita, deben pensar en el hermano: ¿Qué problemas tiene? ¿Qué versículos o personajes bíblicos pueden animarlo? Deben escuchar con atención (Santiago 1:19).
Los ancianos también ofrecen consuelo cuando hay pecados graves o debilidades espirituales. Si alguien comete un pecado grave, corresponde conversar con los ancianos y buscar restauración a través de la verdad y la misericordia divina (1 Cor. 5:11-13; Salmo 86:5). Además, pueden recordar a los que luchan contra deseos impuros que siguen siendo parte de la humanidad caída, y que Jehová siempre ofrece ayuda para volver a la senda recta (Ecl. 4:12; 1 Cor. 8). Si alguien necesita apoyo emocional, un anciano puede ser una guía paciente para recuperar la confianza en Jehová (Romanos 1:11; 1 Timoteo 3:2).
También es importante reconocer que hacer frente a las tentaciones no implica solo la defensa personal; los ancianos deben mantener la congregación limpia. A veces, es necesario expulsar a quienes persisten en pecados impenitentes (1 Cor. 5:11-13). En todo ello, deben actuar con misericordia, búsqueda de la verdad y humildad (Gálatas 6:1; 1 Pedro 5:2-3).
El valor de las esposas de los ancianos y el cuidado de los superintendentes viajantes
Las esposas de los ancianos también desempeñan un papel valioso y sensible. Deben ser consideradas y apreciadas; palabras simples de gratitud pueden sostenerlas en momentos de sacrificio y esfuerzo. Proverbios 16:24 señala: “Los dichos agradables son un panal de miel, dulces al alma”. Las palabras de agradecimiento fortalecen a las familias que acompañan el ministerio de la congregación.
Además, los superintendentes de circuito viajan para fortalecer varias congregaciones. Ellos realizan visitas, pronuncian discursos, organizan reuniones y ayudan en la predicación. Sus visitas motivan a los hermanos a dedicar más tiempo a la predicación y al estudio. A través de su labor, se fortalece la comunicación y el apoyo entre las congregaciones, asegurando un crecimiento cohesionante del cuerpo del Cristo (Hech. 15:40, 41).
La importancia de la contribución y la administración de los recursos
La generosidad de las congregaciones ha permitido el crecimiento de la obra de Jehová. En la Biblia, siervos de Dios aportaron con recursos para construir y mantener lugares de adoración, sostener ministerios y apoyar a los necesitados (Éx. 35:5; 1 Crón. 29:5-9; Hech. 4:34-35). Hoy, las donaciones anónimas y voluntarias permiten financiar sitios como jw.org, JW Broadcasting y la Traducción del Nuevo Mundo, así como la construcción y remodelación de Salones del Reino y la organización de asambleas y congresos (2 Cor. 8; 9; 1 Tim. 6:18).
Reconocer la labor de quienes administran estos fondos y expresar gratitud es parte de la devoción cristiana. La organización mantiene una gestión fiel y prudente de los fondos (Mateo 24:45). Esfuerzos continuos para optimizar gastos y simplificar operaciones se realizan para que se pueda ayudar a más personas y comunidades.
La relación entre los hermanos y los servidores de Jehová se fortalece cuando existan transparencia, oración y planificación cuidadosa. Las aportaciones, por modestas que parezcan, se comparan con el ejemplo de la Macedonia del siglo I: rogaron para contribuir y lo hicieron con generosidad a pesar de su pobreza profunda (2 Corintios 8:1-5; 2 Corintios 12:12).
Conclusión práctica: vivir como colaboradores para el gozo mutuo
Los ancianos deben ser vistos como colaboradores para el gozo de los demás, no como dominadores de la fe. Cada creyente es invitado a ser un miembro activo del cuerpo de Cristo, aportando con sus dones únicos. Así, la congregación funciona como un único organismo: cada miembro, desde los más jóvenes hasta los mayores, aporta su parte para el bienestar espiritual general (Efesios 4:11-16; 1 Corintios 12:14-26).
Para demostrar aprecio por las “dádivas en hombres”, debemos obedecer y someterse a sus guías basadas en la Biblia, con un corazón dispuesto, buscando siempre apoyar al prójimo y a Jehová. Este equilibrio entre autoridad delineada y libertad de conciencia fomenta una comunidad que sirve a Jehová con gozo y dedicación.
