La soledad en las personas mayores es una realidad silenciosa que afecta profundamente su bienestar físico y emocional. A medida que se envejece, el entorno social puede reducirse, las dificultades de movilidad pueden aparecer y se puede perder el contacto habitual con familiares o amigos. Esta situación, lejos de ser un mero sentimiento, se ha convertido en un problema de salud pública con importantes repercusiones individuales y sistémicas.
La soledad en un adulto mayor no siempre significa estar físicamente solo. Muchas veces, se trata de una sensación de vacío o desconexión, incluso estando rodeado de personas. El sentimiento de soledad, según Perlman y Peplau (1981), es una experiencia desagradable que ocurre cuando la red de relaciones sociales de la persona es deficiente en algún aspecto importante, cuantitativa o cualitativamente. De Jong Gierveld (1987) añade que las personas sufren soledad al percibir un déficit en determinadas relaciones, ya sea porque su número es más escaso de lo deseable o porque no aportan la intimidad necesaria. Es fundamental diferenciar el sentimiento de soledad de la experiencia de "estar a solas", que refleja un estado de aislamiento social voluntario, mientras que la soledad es involuntaria y se asocia a déficits en la calidad percibida de las interacciones sociales.
Prevalencia y Factores Asociados a la Soledad en la Vejez

La prevalencia de la soledad entre las personas mayores varía según los estudios, dependiendo de la herramienta de medida utilizada, las poblaciones estudiadas, el grupo de edad y el tamaño de la muestra. Por ejemplo, Arsenijevic y Groot (2004-2013) recopilaron datos en 10 países europeos, encontrando que en 2013, la menor tasa de prevalencia se dio en Dinamarca (10%) y la mayor en Italia (33,4%), seguida por Francia (30,2%), Bélgica (25,0%) y Suecia (22,1%).
En Chile, un reporte del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo indica que la soledad afecta al 49,2% de los adultos mayores, y el 56% presenta un alto riesgo de aislamiento social, mientras que un 30,7% experimenta ambos problemas simultáneamente. La Encuesta de Bienestar Social 2023 del Ministerio de Desarrollo Social y Familia de Chile muestra que un 9,3% de la población mayor de 18 años se siente sola "siempre o casi siempre", y un 25,4% lo experimenta "a veces". El aislamiento tiende a aumentar con la edad, alcanzando su punto más alto en el grupo de 80 años o más, con una prevalencia 14 puntos porcentuales mayor que en el grupo de 60 a 69 años.
Factores Demográficos y Sociales
La experiencia de la soledad y el aislamiento social en las personas mayores está influenciada por diversos factores, como el sexo, el estado civil, el nivel educativo, la convivencia y la percepción de salud. Los estudios analizados muestran un mayor porcentaje de mujeres que de hombres entre los participantes que experimentan soledad. También destacan los porcentajes de personas casadas y viudas, así como un elevado porcentaje de participantes con un nivel de estudios bajo. Estas características coinciden con factores predictores de soledad ya identificados, como ser mujer, no estar casado/a, vivir solo/a y poseer un nivel de estudios bajo.
- Género: En cuanto a la soledad, las mujeres reportan una mayor prevalencia, aunque esto también depende de si viven acompañadas, tienen pareja o cómo evalúan su salud.
- Estado Civil: Un 65,5% de los hombres sin pareja se siente solo, frente al 33% con pareja. En el caso de las mujeres, el 60,7% de quienes viven solas reportan soledad, frente al 50,4% de las que viven acompañadas.
- Cohabitación: El 65,1% de los hombres que viven solos experimenta soledad, frente a un 38,4% de quienes viven acompañados.
- Nivel Educativo: Un alto porcentaje de participantes con bajo nivel de estudios.
- Situación Laboral: La incidencia por soledad temprana se da más en hombres, ya que al jubilarse se encuentran solos, separados o viudos.
- Salud: La salud también influye. En hombres, solo un 34,5% de quienes evalúan su salud como buena se siente solo, frente a más del 59% entre quienes la consideran regular o mala. Para las mujeres, estas cifras ascienden al 43,5% y 62,3%, respectivamente.
Crisis Asociadas al Envejecimiento
Laforest (1987) define tres crisis asociadas al envejecimiento que favorecen la aparición del sentimiento de soledad:
- La crisis de identidad: donde se viven un conjunto de pérdidas que pueden deteriorar la propia autoestima.
- La crisis de autonomía: dada por el deterioro del organismo y de las posibilidades de desenvolverse en las actividades de la vida diaria (AVD).
- La crisis de pertenencia: experimentada por la pérdida de roles y de grupos a los que la vida profesional y las capacidades físicas y de otra índole que afectan en la vida social.
En la vejez, se viven algunas experiencias especialmente duras que suponen una ruptura con la vida anterior, son vivencias que pueden tener graves consecuencias emocionales:
- El Síndrome del Nido Vacío: El primer acontecimiento importante es el abandono del hogar por parte de los hijos para iniciar una vida independiente.
- Relaciones Familiares Pobres: La escasez de relación con los hijos, tanto en cantidad como en intensidad y calidad de afecto, representa un importante motivo de frustración.
- La Muerte del Cónyuge: La viudedad suele ser el principal desencadenante del sentimiento de soledad, dejando al anciano sin compañía y afectividad.
- La Salida del Mercado Laboral: Tras la jubilación, las personas disponen de tiempo libre que, muchas veces, no saben en qué ocupar, lo que puede generar aislamiento social.
- La Falta de Actividades Placeras: La ausencia de actividades lúdicas puede dejar un vacío tras la jubilación.
- Los Prejuicios Sociales: La sociedad actual tiene prejuicios sobre la vejez, como la falta de vida productiva, de experiencias sexuales, o la inutilidad y dependencia, que contribuyen al sentimiento de soledad.
Consecuencias de la Soledad no Deseada en la Salud
La soledad no deseada tiene consecuencias significativas en la salud psíquica, mental y física de las personas mayores.
Impacto en la Salud Mental y Psíquica
Impacto del aislamiento y soledad en la salud mental y física de las personas mayores con demencia
Las principales consecuencias que tiene la soledad no deseada afectan sobre todo a la salud psíquica y mental, provocando un aumento de la incidencia de depresión, ansiedad y trastornos del sueño. Como sentimiento subjetivo de sufrimiento, provoca un estado de estrés prolongado que puede manifestarse clínicamente como ansiedad. Es más frecuente por las noches, por lo que suele acompañarse de trastornos del sueño, y lleva a una sensación de desesperanza, negatividad, pesimismo, inseguridad y falta de confianza, lo que provoca una mayor tendencia al aislamiento, a la tristeza y a la depresión (Santini, 2015; Domènech-Abella, 2017).
- Depresión y Ansiedad: Los estudios de Gale et al. (2013), Gerino et al. (2014) y Tomstad et al. (2019) coinciden en que el sentimiento de soledad influye negativamente en la salud mental, provocando ansiedad y depresión en las personas ancianas. Otros estudios identifican la depresión como un factor de riesgo para la soledad.
- Deterioro Cognitivo y Demencia: Se ha observado que las personas mayores que viven solas tienen más deterioro cognitivo y más altas tasas de demencia que las que viven en compañía. Los trabajos de Zhong et al. (2015, 2016) y Donovan et al. (2017, 2018) coinciden en identificar la soledad como un factor predictor de deterioro cognitivo. En concreto, el estudio de Donovan et al. (2018) identifica la soledad como un síntoma neuropsiquiátrico relevante en la preclínica de la enfermedad de Alzheimer.
- Suicidio: El suicidio entre las personas mayores se incrementó el 8,8% en los últimos 5 años (2017 a 2021) en España, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). En 2021, 1.235 personas mayores de 65 años fallecieron por suicidio, de las cuales el 75% fueron hombres y el 25% mujeres. La depresión, junto con otros trastornos psiquiátricos, son los factores de riesgo más importantes para el suicidio en personas mayores, y la mayoría de los adultos mayores que se suicidan viven solos.
- Baja Autoestima y Cambios de Comportamiento: La soledad influye directamente en la autoestima y el humor de la persona mayor, llevando a la pérdida de ganas de interactuar con el entorno, entretenerse y relacionarse. Puede hacer que la persona se torne agresiva o retraída, e incluso desarrolle actitudes hurañas.
Impacto en la Salud Física
La soledad no deseada no solo tiene consecuencias en la salud mental, sino que también afecta a la salud física, ya que se ha observado que las personas sufren mayores incidencias de eventos cardiovasculares, como infartos de miocardio o ictus. Muchos médicos consideran la soledad no deseada como un factor más de riesgo vascular modificable, al igual que el tabaco, el sedentarismo o la obesidad, y la mortalidad es mayor entre quienes viven solos (Valtorta et al., 2018).
- Problemas Cardiovasculares: Mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, como infartos de miocardio o ictus.
- Debilidad del Sistema Inmunológico: La soledad contribuye a debilitar el sistema inmunológico.
- Deficiencias Nutricionales: Las personas mayores que viven solas a menudo no se preocupan por la preparación de comidas; el aislamiento las lleva a comer menos y peor, aumentando el consumo de comidas fáciles y precocinadas (hidratos de carbono y grasas) y reduciendo las proteínas. Esto puede llevar a desequilibrios nutricionales, tanto pérdidas de peso con riesgo de desnutrición como sobrepeso y obesidad. La obesidad sarcopénica es especialmente preocupante, donde el sujeto aumenta su peso y el índice de masa corporal a expensas de un incremento del tejido graso, lo que conlleva una disminución de masa muscular, mayor pérdida de fuerzas y deterioro funcional (Besora-Moreno et al., 2020).
- Aumento del Consumo de Recursos Sanitarios: Las personas que sufren soledad tienen mayores tasas de consumo de recursos sanitarios: el número de consultas médicas y hospitalizaciones aumenta, así como las tasas de institucionalización en residencias. Además, la mortalidad en quienes la sufren es más elevada. La soledad ha sido identificada como factor social predictor de un mayor número de visitas al médico, rehospitalizaciones y un aumento de la estancia hospitalaria.
Estrategias y Recursos para Superar la Soledad
Salir al paso de la soledad no es exclusivamente una responsabilidad de la persona mayor o de la familia, sino de la sociedad en su conjunto. Es necesario sensibilizarse ante este problema, generando y desarrollando programas terapéuticos de prevención y control de la soledad y la depresión que deberán detectarla, neutralizarla y, sobre todo, prevenirla.
Existen diversas barreras que dificultan la integración social de las personas mayores, como la falta de dominio del idioma local, percepciones negativas sobre la vejez en la sociedad y estigmas asociados a la edad.
Recursos Personales e Individuales
Las estrategias para afrontar la soledad son diferentes para cada persona, en función de sus recursos, sensibilidad e intereses. Sin embargo, el desarrollo de actividades domésticas, el uso de la televisión y la radio, el retorno o aumento de las prácticas religiosas, las comunicaciones telefónicas, la asistencia a centros destinados a mayores (clubes o centros de día), la participación en actividades culturales, turísticas o de ocio y, más raramente, las segundas parejas, constituyen recursos que satisfacen la necesidad de vivir estimulado y de no sucumbir a la soledad.
Es muy importante que una persona mayor no adopte una vida sedentaria. Tener algún hobby para cubrir el tiempo libre y que, a su vez, sea beneficioso para la salud es esencial para disfrutar de una buena calidad de vida en la tercera edad.
Recursos Familiares
La familia juega un papel fundamental, siendo el principal soporte social del anciano. Las relaciones y el amparo en los seres queridos son un recurso clave en la lucha contra la soledad.
- Rol de Abuelo: El rol de abuelo podría ser una muy buena solución para conseguir una mejor relación familiar.
- Apadrinamiento de Mayores: Esta opción complementa las carencias afectivas de los mayores ingresados en residencias a través de familias voluntarias que los visiten o llamen por teléfono.
- Acompañamiento y Ayuda: Planea actividades familiares o salidas especiales en las que tus abuelos puedan participar. Consulta sus opiniones y decisiones familiares. Ofrece tu ayuda para tareas que puedan encontrar difíciles, como hacer compras, trámites o tareas del hogar. Presta atención a sus historias y experiencias. La compañía es clave para combatir los peligros que puede suponer la soledad en la edad avanzada, para que se sientan escuchados, cuidados, valorados y felices.
- Cuidadores a Domicilio: Cuando las familias no pueden prestar la atención que necesitan y desean sus familiares, los cuidados a domicilio pueden ayudar a paliar ese sentimiento de soledad, ya que la persona cuidadora es elegida según parámetros que aseguren un encaje de personalidad con quien debe cuidar.
Recursos Sociales y Comunitarios
Las actividades que ayudan a combatir el aislamiento son diversas y fomentan la interacción social.
- Grupos de Amistades: Tener un núcleo de amistades con el que poder intercambiar información y realizar actividades de ocio puede ser muy importante.
- Voluntariado: Involucrarse en iniciativas de voluntariado puede proporcionar un sentido de propósito, satisfaciendo la necesidad de sentirse útil y significativo para otros.
- Actividades Comunitarias: Fomentar la participación en actividades comunitarias proporciona a los mayores oportunidades para socializar y desarrollar nuevos intereses.
- Talleres y Clases: En temas de interés como manualidades, arte o música, representan espacios ideales para la interacción.
- Ejercicio en Grupo: Actividades físicas en grupo, como bailes, clases de tai chi o yoga, fomentan la socialización y ayudan a mantener una buena condición física.
- Clubes de Jubilados: Asistir a clubes de jubilados, salir a pasear por el parque o leer.
- Tecnología: Puede ser una aliada clave. Con dispositivos accesibles y adaptados, las personas mayores pueden hacer videollamadas, enviar mensajes o participar en actividades en línea.
- Atención Médica y Programas Integrales: La atención médica juega un papel fundamental. Los profesionales de la salud deben realizar evaluaciones regulares del bienestar emocional de los ancianos e implementar programas que integren atención médica y actividades sociales. El equipo de atención primaria debería promover la autonomía de estos pacientes impulsando intervenciones con el objetivo de reestructurar pensamientos sociales desadaptativos, a fin de conseguir su participación en actividades desarrolladas dentro de la comunidad que favorezcan su socialización.