Pablo Picasso, hijo de un pintor que le enseñó desde pequeño a dibujar y pintar, mostró desde su infancia una precocidad asombrosa que le otorgó una gran confianza en sí mismo. Intelectualmente, era un genio que comprendió que el futuro del arte residía en la fusión de la representación con conceptos abstractos, tan racionales como el espacio y el tiempo, y los símbolos.
El método científico se convirtió en la herramienta elegida por Picasso para comprender la realidad. Este método, similar al de los anatomistas, se basa en la desfragmentación, separación y destrucción de las formas. Una vez desmantelada la estructura, procedía a reconstruirla, dando lugar a sus pinturas.
Sin embargo, consciente de las limitaciones de este enfoque racionalista, Picasso a menudo rechazaba su propia rigidez científica, dejándose llevar por la espontaneidad y los cambios de idea. Esta dualidad, según algunas interpretaciones, impedía la plena expresión de la emoción y los sentimientos, elementos que requieren una profunda concentración para ser transmitidos artísticamente.
Existe la percepción de que Picasso no amaba en el sentido convencional, predominando en él una visión más oscura y negativa. Se argumenta que su impulso era expresar lo horrible, lo diabólico y lo muerto, lo que le llevaba a destruir la realidad, a no necesitar modelos y a cambiar de obra continuamente. En sus creaciones, se echa de menos la inocencia de un Matisse o el profundo cariño vital de un Chagall. En contraste, sus obras sí reflejan la alegría del juego pictórico, la imaginación pura y los descubrimientos científicos.
Picasso y la Ceguera: Un Tema Recurrente
Picasso ha pasado a la historia como un genio del arte moderno, especialmente por sus cuadros cubistas. No obstante, en sus primeros años pintó obras maestras como 'La Celestina' y 'El viejo guitarrista ciego', ambas protagonizadas por personajes que han perdido la vista.
El arte ha retratado la ceguera desde la antigüedad, desde el poeta ciego Homero en la Antigua Grecia hasta pintores españoles anteriores a Picasso como Francisco Goya o Gutiérrez Solana, quienes también abordaron este tema en sus obras.
En el caso de Picasso, su "obsesión" por la ceguera se concentró en el periodo azul (entre 1901 y 1904). Durante esta etapa, sus obras se caracterizaban por figuras melancólicas y estilizadas, y por el predominio de los tonos azules. El primer estilo distintivo de Picasso puede considerarse como una meditación sobre la ceguera o, al menos, sobre los problemas de visión. En estos trabajos, el artista exploró las posibilidades expresivas de una reducción radical del color, rodeando el ambiente con un oscuro velo azul y empleando fondos planos y simplificados que amenazaban con desaparecer.
El principal componente expresivo de estas obras es un oscurecimiento de la visión tradicional. Aunque estas figuras aparecen aisladas, sin interactuar con su entorno, los expertos creen que no fueron creadas simplemente para generar compasión en el espectador. Picasso encontró la intensidad de otros sentidos en la falta de vista, como el oído del guitarrista o el tacto del ciego que palpa la comida.
Sin embargo, diagnosticar con precisión las patologías que Picasso estaba pintando resulta difícil, ya que las descripciones de la ceguera son muy estilizadas. Si Picasso compartió alguna vez las razones de la importancia que la ceguera tenía para él, no ha sido posible encontrarlo. No obstante, se especula que por aquella época la vista de su padre se estaba deteriorando, lo que ha llevado a interpretaciones psicoanalíticas. El artista se encontraba en Barcelona con sus progenitores cuando realizó algunos de estos retratos de ciegos.
El crítico de arte John Richardson se preguntaba si la descripción de lo que uno teme en la vida no es una forma de protegerse de ello. Ronald Penrose, amigo del artista, explicaba que la alegoría del hombre ciego siguió a Picasso a lo largo de su vida, como si le reprochase su don de la visión.

La Cara Oscura de Picasso: Poder y Abuso
Pablo Picasso, de quien se conmemoran 50 años de su muerte, fue un hombre dedicado en cuerpo y alma a su trabajo. Considerado uno de los artistas más influyentes de la historia, este genio visceral se situó por encima de todo y de todos, incluso de su propia familia y amigos.
La fascinación que generó como innovador queda empañada por los abusos de poder que ejerció con sus parejas sentimentales y también con sus hijos. Tuvo que pasar mucho tiempo tras su fallecimiento para que algunos se atrevieran a hablar de la cara más oscura del pintor.
Uno de esos testimonios proviene de su nieta Marina, autora de la biografía 'Picasso, mi abuelo'. Ella detalla cómo la fuerte personalidad, la determinación y la ambición enfermiza del artista causaron un gran daño a su padre, Paul, y a su hermano, Pablito. Marina describe a su abuelo como un misógino capaz de emponzoñar y destruir a quienes le rodeaban.
La Trágica Historia de su Hijo Paul
Paul, uno de los cuatro hijos de Picasso, nació el 4 de febrero de 1921, fruto de su matrimonio con la bailarina de ballet ruso Olga Khokhlova. Paul vivió una infancia desdichada, marcada por la ausencia de un padre que siempre despreció sus intereses, especialmente el deporte. A pesar de ser un eterno aspirante a ciclista y motorista profesional, Paul era vulnerable e inseguro, lo que le llevó a sufrir graves problemas de alcoholismo y depresiones. Finalmente, acabó asumiendo las humillaciones de un padre que se negaba a brindarle ayuda.
En su biografía, Marina acusa a su abuelo de tratar a Paul con sadismo e indiferencia. Recuerda, por ejemplo, las humillaciones que sufría cuando Paul, arruinado, acudía a su casa. A veces, Picasso ni le atendía, alegando que estaba durmiendo, otras veces porque trabajaba o comía. Su actitud era la misma cuando lo visitaban sus nietos. Finalmente, Picasso contrató a Paul como chófer, un gesto que su nieta Marina consideró una humillación más.
En 1975, dos años después de la muerte de Picasso, Paul murió de cirrosis, dejando a sus dos hijos, Marina y Pablito.
Una Herencia de Sadismo y Humillaciones
Marina y Pablito, como testigos de los malos tratos de su abuelo hacia su padre, crecieron temiéndole. "Pablito nunca encontró el menor afecto de Picasso. Ni a él ni a mí se nos permitió ir a su 88 cumpleaños, ni se nos autorizaba a atravesar el umbral de la fortaleza de Mougins, custodiada por los gigantes perros afganos. Hemos crecido en la mezquindad familiar", explica Marina en su libro.
La inestabilidad que heredaron de su padre impregnó especialmente el ánimo de Pablito, quien pronto comenzó a sufrir depresiones terribles. El segundo matrimonio de su padre con la activista Christine Pauplin y el nacimiento de su hermanastro Bernard, que pronto cautivó al abuelo, lo alejaron aún más. Fue el detonante para terminar de destruir la personalidad de Pablito.
El joven empezó a consumir drogas e intentó robarle a su abuelo algún cuadro, un acto que quizás era solo un intento desesperado por llamar su atención, ya que era la única figura con autoridad que conocía. Sin embargo, solo consiguió aumentar el desprecio que Picasso le tenía.
Cuando Picasso murió, a los 91 años, su mujer Jacqueline prohibió velar el cuerpo a todos los hijos y nietos. Pablito, deshecho por la tristeza y la humillación, decidió beberse una botella de lejía para quitarse la vida. Agonizó por una hemorragia intestinal en un hospital hasta que murió con tan solo 24 años.

Trágicas Muertes y Suicidios
Las trágicas muertes de su hijo y de su nieto no fueron los únicos sucesos luctuosos en la vida del pintor. Su última esposa, Jacqueline Roque, se suicidó de un disparo en la sien tras la muerte de Picasso. Su íntimo amigo Carles Casagemas también se suicidó con una pistola, y Marie-Thérèse Walter, una de sus amantes y madre de su hija Maya, optó por ahorcarse.
Picasso, considerado uno de los grandes artistas del siglo XX, no supo, o no quiso, hacer felices a quienes le rodeaban.
Picasso, el Extranjero en Francia: Una Relación Compleja
Si hubo una constante en la vida y el arte de Pablo Picasso (1881-1973), esa fue Francia. Tras llegar a París siendo un adolescente en 1900, vivió en el país casi ininterrumpidamente durante más de siete décadas, atravesando dos guerras mundiales y tres repúblicas francesas distintas.
Su origen español fue esencial para su genio: 'Las señoritas de Avignon' debe su nombre a un burdel de Barcelona, y 'Guernica' fue una respuesta a una atrocidad fascista de la Guerra Civil española. Sin embargo, fue en Francia donde creó estas obras, y fue como líder de la vanguardia francesa donde se convirtió en el artista más célebre del mundo moderno.
¿Por Qué Nunca Obtuvo la Nacionalidad Francesa?
Durante décadas después de su muerte, se asumió que prefería su condición de expatriado. Pero en 2003, los historiadores del arte Pierre Daix y Armand Israel publicaron el sorprendente contenido del desconocido expediente policial francés de Picasso. Las autoridades francesas habían vigilado al artista al principio de su carrera como sospechoso de anarquismo, pero eso no fue todo. En la primavera de 1940, en la cima de su fama, también denegaron su solicitud de ciudadanía. Un oficial de policía dictaminó que Picasso "no reúne los requisitos para la naturalización". El artista francés más influyente del siglo XX moriría siendo español.
Para Annie Cohen-Solal, historiadora cultural francesa que ha escrito con frecuencia sobre el mundo del arte, estos curiosos hechos constituyen el punto de partida de una nueva y ambiciosa interpretación de la vida de Picasso. En su libro 'Picasso, el extranjero: un artista en Francia, 1900-1973', traza un arco biográfico familiar: sus comienzos en París, la revolución cubista y la Primera Guerra Mundial, los años de entreguerras, su experiencia bajo el régimen de Vichy, su celebridad de posguerra y sus últimos años en el sur de Francia. Cohen-Solal no se centra en el drama del arte de Picasso, sus avances y amantes en serie, sino que apunta al país adoptivo de Picasso y a lo que considera su sistemática incapacidad para acogerlo.
En parte investigación tenaz y en parte polémica extensa, 'Picasso, el extranjero' se organiza en torno a una afirmación provocadora: debido a su origen inmigrante, Picasso fue continuamente rechazado y marginado por la clase dirigente francesa. Según Cohen-Solal, los museos franceses rechazaron sus obras hasta una fecha sorprendentemente tardía, mientras que funcionarios, críticos y burócratas franceses hicieron todo lo posible por marginarlo, denigrar su obra o eliminarlo por completo de la historia nacional. Como dice Cohen-Solal, el trato de Francia a Picasso supuso "el escándalo del mayor artista de su época, estigmatizado y señalado por ser extranjero".
Cohen-Solal expone su caso en una formidable batería de documentos, declaraciones, políticas de inmigración e investigaciones sociológicas. En lugar del sórdido glamour de la Belle Époque que suele asociarse a los primeros años de Picasso en París, nos presenta una ciudad paranoica y xenófoba, aún conmocionada por una década de antisemitismo y violencia anarquista. Montmartre estaba plagado de informadores policiales, y el Bateau-Lavoir, el mitificado edificio de artistas donde Picasso vivió y trabajó durante sus primeros avances cubistas, era en realidad "una de esas vergonzosas moradas que la capital ofrecía a sus inmigrantes y marginales".
En este entorno poco prometedor, el joven Picasso, con su francés chapurreado y sus amigos marginados, luchaba por evitar la detención o incluso la expulsión. Ya en 1901, se le consideraba un "extranjero sospechoso" por sus aparentes vínculos con los anarquistas; cuatro años más tarde, una de sus primeras exposiciones individuales provocó una investigación policial.
En vísperas de la Primera Guerra Mundial, la estrella de Picasso había comenzado su rápido ascenso, al menos en otras partes de Europa y en Estados Unidos. En París, por el contrario, en los periódicos "cundía el temor de que el cubismo fuera una amenaza directa para la identidad del país". Incluso en las décadas de 1920 y 1930, cuando Picasso hacía tiempo que se había convertido en un miembro bien pagado y cotizado del beau monde de la Margen Derecha, los críticos nacionalistas franceses le atacaban y el Estado era totalmente indiferente a su obra. Y luego estaba la continua amenaza de las autoridades de inmigración, o lo que Cohen-Solal llama la "todopoderosa policía".
La autora da mucha importancia al hecho de que Picasso estuviera "estigmatizado" por la palabra "Español" en su documento de identidad, en lo que parece haber sido una simple identificación de su nacionalidad. Para Cohen-Solal, todo esto es el preludio de su rechazo definitivo a la ciudadanía en la primavera de 1940.

La Creatividad y el Arte como Lenguaje Expresivo
La evolución de la especie humana se ha caracterizado por transformaciones antropomórficas, cambios en los modos de comunicación y percepción. La expresión ha sido catalogada de diversas formas, distinguiéndose tres maneras principales de comunicación:
- Lenguaje informativo: Transmite conceptos, ideas y mensajes como datos objetivos, fundamentalmente utilizado por la ciencia.
- Lenguaje directivo: Utiliza elementos objetivos y subjetivos para manipular, inducir una respuesta o transmitir una orden. Puede ir desde órdenes sencillas hasta complejas alegaciones lógicas y mensajes de seducción.
- Lenguaje expresivo: Utilizado para la transmisión de sentimientos y emociones, con un contenido eminentemente subjetivo y usualmente ausente de lógica convencional. Alcanza su máximo nivel en el lenguaje metafórico, alegórico e imaginativo de los poetas.
Dentro del lenguaje expresivo se incluyen las expresiones no verbales (gestos, movimientos, vestimenta, entonación), los síntomas de las enfermedades y el arte, que se convierte en creaciones plenas de significados sensoperceptuales. Estas expresiones reflejan un universo de experiencias analizadas, comprendidas y transmitidas desde el mundo interior del artista, permitiendo al espectador penetrar en su verdadera naturaleza humana.
El lenguaje no verbal constituye el 70% de nuestra comunicación y refleja de manera estrecha la dinámica interna consciente e inconsciente de un individuo, su sentir social e individual, su historia, cultura, relación con el entorno y sus valores.
En las modalidades de expresión humana intervienen factores biológicos, emocionales, socioculturales y rasgos individuales. El lenguaje expresivo de los artistas plásticos es una manifestación de sus procesos internos y de su percepción particular del mundo, así como de sus experiencias vitales. Esta transmutación de las realidades concretas en un idioma diferente presupone en el artista un complejo proceso que evoluciona al compás de sus angustias, fantasías, energía creadora y necesidad de liberarse, hasta la comunicación de una obra que provoque en el observador emociones y sentimientos similares a los de su creador, mediante enfoques novedosos y no convencionales.
La Creatividad: Definición y Fases
La creatividad ha sido estudiada desde diversas perspectivas y se define como el estado de conciencia que permite generar relaciones para identificar, plantear y resolver problemas de manera relevante y divergente. Es una capacidad inherente e imprescindible al ser humano, en la cual se comprometen la imaginación y los sentidos.
La creatividad grandiosa es responsable de los logros y progresos de la sociedad humana, determinando cambios y transformaciones que aceleran el curso de la historia y mejoran la calidad de vida. Induce cambios profundos en el creador, permitiéndole liberarse de condicionamientos y temores, ver donde otros no ven, establecer nuevas relaciones de conocimiento y obtener una nueva comprensión del mundo.
La creatividad es una característica de la persona y puede ser considerada como un proceso, parte de un contexto o una sinónimo de una extraordinaria capacidad para resolver problemas, transformar la vida y proponer acciones innovadoras. Los productos de esta actividad pueden clasificarse en tres niveles:
- Creación intrascendente: Solo tiene valor para su autor y su entorno personal.
- Creación trascendente al medio: El producto adquiere importancia en el área profesional y para conocedores próximos al individuo.
- Creación trascendente a la humanidad: Obras valoradas a través del tiempo y en todo lugar.
La creatividad es una función mental superior, parte del pensamiento, que permite al sujeto creativo liberar y desarrollar un extraordinario caudal para el producto imaginativo, el pensamiento original, la invención y el descubrimiento. El pensamiento creador trabaja a través de la organización de ideas, el empleo de la memoria visual, la asociación, la organización, el enfoque, la reestructuración y la presentación de un producto final.
Desde el punto de vista cognoscitivo, el proceso creativo se integra por tres fases:
- Preparación: Período de adquisición de información, aprendizaje de hechos y realización de observaciones. El creador se formula el problema, recolecta datos y busca soluciones.
- Incubación: Período de aparente inactividad, donde no hay progresos evidentes. El artista juega con sus ideas, intentando darles sentido y orden. Esta fase, más intuitiva, se genera en el subconsciente, donde el problema se hace autónomo y maduran las soluciones.
- Inspiración o cristalización del acto creativo: Fase crítica en la que el creador se siente invadido por una iluminación que da origen a la solución buscada. Se produce un reagrupamiento perceptivo súbito del problema, logrando orden en su estructura esencial y resolviendo los problemas de manera diferente.
La actividad de distorsionar, invertir o trasponer la manera cotidiana de ver las cosas presupone en el creador una personalidad que lo identifica como individuo y lo diferencia del mundo que lo rodea. Las personalidades creadoras poseen una gran capacidad de percepción intuitiva, memoria prodigiosa, intensa fluidez asociativa, aguda sensibilidad, elevada capacidad de abstracción, empatía hacia ideas divergentes, alta capacidad de síntesis, coherencia de organización, bajo nivel de restricciones convencionales y una marcada fuerza de voluntad.
Los grandes creadores presentan un elevado nivel de inteligencia, entendida como la capacidad general del sujeto para adaptarse a las situaciones. Esta inteligencia se manifiesta en diversas facetas, incluyendo la emocional, lógico-matemática, lingüística, espacial, musical, corporal-cenestésica e interpersonal.
La creatividad implica la posibilidad de redefinir problemas para permitir nuevas respuestas, y conceptos como fluidez, flexibilidad, elaboración, originalidad, persistencia y motivación intrínseca son fundamentales.
Fernandes Da Fonseca considera que en el proceso creativo intervienen facultades psicológicas como la estética, la intuición, la imaginación, la inspiración, el pensamiento y la conciencia.
El acto creativo está determinado por el inventario intelectual y psicológico del creador, pero la dirección y el sentido de la creación están conectados con el contexto social y el espíritu histórico en que se desarrolla la obra. Una producción artística o un descubrimiento científico no son aislados, sino que dependen de un conjunto que los explica.
Picasso y la Literatura: Una Faceta Desconocida
La multidisciplinariedad ha sido característica de muchos artistas a lo largo de la historia, desde el Renacimiento con figuras como Miguel Ángel o Leonardo da Vinci. Aunque esta ambición por abarcar diversas disciplinas fue decayendo, en el siglo XX hubo quienes conservaron ese espíritu, y Picasso fue uno de ellos.
La editorial Akal ha publicado el libro 'Pablo Picasso, escritos (1935-1959)', un almanaque de los textos del artista que revela aspectos de su cosmología creativa. La incursión de Picasso en la literatura, principalmente poética, se ha relacionado con su admiración por Miguel Ángel, quien también dejó una obra poética significativa.
El "ecosistema de Picasso era muy poético", se rodeó siempre de poetas, quienes influenciaron la naturaleza surrealista de su obra escrita. Los temas recurrentes en sus escritos son España, su cultura popular, los toros, la mujer y el Mediterráneo.
Picasso se autodefinía con mordacidad al hablar de otros artistas y poseía un juego verbal que cautivaba a la prensa. Sus textos literarios, a menudo elogiados por su origen, están cargados de figuras literarias, formulando efectos figurativos casi como cuadros suspendidos en el aire. Aunque algunos críticos señalan que sus textos pueden ser rimbombantes y con un ritmo asfixiante, también deja frases fabulosas, como la que describe su nacimiento o su dependencia de la pintura: "La pintura es más fuerte que yo me hace hacer lo que quiera".
La obra poética de Picasso a menudo se presenta con dibujos en los márgenes, figuras cubistas que son una firma del autor, invitando a descubrir a un Pablo desconocido.
GRANDES ARTISTAS DE LA HISTORIA - PABLO PICASSO - DOCUMENTAL 04
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