La situación de los jubilados en Chile es un tema de constante debate y preocupación. Muchos adultos mayores se ven obligados a seguir trabajando para complementar pensiones que consideran insuficientes, generando un sentimiento de abandono y frustración. La discusión sobre el sistema de pensiones y las posibles reformas es central en la agenda pública, con diferentes visiones y propuestas sobre cómo asegurar una vejez digna.
La Realidad de los Adultos Mayores que Siguen Trabajando
Personas como Yani Baeza, con cuatro años trabajando en aseo, y Mario González, comparten un sentimiento de abandono por parte del Estado. Ambos coinciden en que la jubilación actual no permite vivir dignamente. Yani, quien padece una enfermedad ósea en las manos, resultado de su arduo trabajo, se siente cansada y desilusionada.

Mario González enfatiza la necesidad de un sistema de pensiones que garantice una cantidad mensual suficiente para no tener que seguir trabajando. "Acá hay viejos que andan a la arrastra, porque lo que reciben no alcanza, 130 mil pesos, quien vive con eso en este país," afirma. Yani, jubilada por AFP, considera que el sistema es un invento para enriquecer a sus dueños, sin beneficio real para los cotizantes.
Presiones para Trabajar en la Tercera Edad
La frase "Si nosotros tuviéramos una buena jubilación para poder vivir, no estaríamos haciendo esto, pero como no es así, estamos obligados a hacer cualquier cosa" resume la situación de muchos. Yani lo describe como una "vida miserable" que deteriora la salud. La idea de que "si me dieran dinero suficiente estaría descansando, pero estoy obligado a trabajar porque lo que da la AFP es nada" es recurrente entre los afectados.
La percepción general es que las pensiones son bajas, y la única forma de "mejorarlas" para el sistema es prolongar la vida laboral. Esto, según los jubilados, se traduce en una campaña para demostrar que los adultos mayores están felices de seguir trabajando, lo cual consideran una "propaganda falsa". La Encuesta Casen 2017 reveló que la pobreza se triplicó en tres años, afectando al 24% de la población, lo que agrava la situación de los pensionados.

Las pensiones pagadas por las AFPs y aseguradoras a menudo no superan los 150 mil pesos, incluso para quienes cotizaron 30 o 35 años, ni siquiera alcanzando el sueldo mínimo. Esta situación es aún más crítica para las mujeres. Exigir que los adultos mayores sigan trabajando es considerado una "doble explotación", ya que se les paga menos que a los jóvenes.
En este contexto, la idea de "No a laborar después de haber jubilado. No se debe abusar de él porque tiene necesidad" cobra fuerza. Tanto Yani como Mario, a pesar de sus trabajos, coinciden en que la palabra "retiro" no existe para ellos dadas sus condiciones económicas.
Análisis de la Reforma de Pensiones Recientemente Aprobada
Un exintegrante de la Comisión Marcel, en una columna para CIPER, analiza la reforma de pensiones, señalando que el acuerdo "está mucho más cerca del ideal de la derecha que del de la izquierda". El autor, perteneciente a la generación que vivió el gobierno socialista de 1970 y el golpe militar de 1973, contrasta su formación en seguridad social de la OIT y la CEPAL con la de las nuevas generaciones de asesores, enfocadas en la lógica del mercado de ahorro obligatorio.
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Fortalecimiento de la Capitalización Individual
La reforma aprobada, según el análisis, fortalece la capitalización individual. "Chile pasará a la historia como el país que, con un gobierno progresista y el voto de los parlamentarios de izquierda, consolida la capitalización individual como el régimen de administración de los aportes previsionales de los trabajadores y empleadores." Este "realismo político" incluye el aumento escalonado de la Pensión Garantizada Universal (PGU), aplicándose a mayores de 82 años a los seis meses de entrada en vigor, a mayores de 75 años a los doce meses y a mayores de 65 años después de 24 meses.
Las mujeres verán aumentos en sus pensiones por equidad de género, con un aporte adicional del 1% de los empleadores. A partir del segundo año, se considera otro aporte del empleador del 1% y, el segundo año, otro de 1.5% para cuentas individuales, en forma de un préstamo al gobierno (bono con rentabilidad asegurada). Este financiamiento se destinará a bonos para jubilados actuales por años cotizados, siempre que las mujeres hayan cotizado más de 10 años y los hombres más de 20.
A partir del tercer año, se contemplan nuevos y crecientes aportes del empleador para las cuentas de ahorro individuales del trabajador: 0.25% el tercer año, 1% el cuarto y quinto año, 2.4% el sexto año, 3.1% el séptimo año, 3.8% el octavo año y 4.5% el noveno año después de la reforma.
Impacto y Críticas de la Reforma
Aunque significativa y estructural, la reforma presenta "aumentos inciertos para los próximos 40 años" para la mayoría, quienes deberán seguir asumiendo los riesgos del mercado de capitales. La reforma es significativa al demandar 7 puntos porcentuales de aporte adicional de los empleadores, elevando las tasas de cotización a 18.5% (10% del trabajador, 8.5% del empleador).
Es estructural porque define el pilar contributivo como esencialmente de capitalización individual, destinando 16 de 18.5 puntos porcentuales a cuentas individuales y solo 2.5% al seguro social. También refuerza la PGU e incorpora una noción de seguro social con un mayor rol del Estado en la administración de beneficios.
A pesar de ser la mayor reforma desde 1981, el autor lamenta que refuerce el mercado de cuentas individuales. Cuestiona si la mayor competencia lograda al licitar nuevos afiliados y el 10% del stock de antiguos, es suficiente para garantizar pensiones dignas. Además, advierte que no se debe esperar que el simple aumento de la tasa de cotización en 6 puntos porcentuales genere un efecto positivo inmediato en el ahorro, inversión, crecimiento y empleo.
Contrastes Internacionales: El Caso de Francia
Mientras tanto, en Francia, se observan fuertes protestas por la reforma de pensiones que busca subir la edad de jubilación de 62 a 64 años a partir de 2030. Estos conflictos, que se asemejan a los de 2010 y 1995, ilustran los problemas de los sistemas de reparto, que algunos proponen para Chile.

Los sistemas de reparto, donde los trabajadores activos financian a los jubilados, generan confrontación social, conflictos de interés políticos, erosión de la gestión migratoria, hipotecan la competitividad industrial y presionan los equilibrios macroeconómicos, fenómenos todos observados en Francia. El jubilado francés, que se retira a los sesenta años y disfruta del "savoir vivre", es financiado con casi un tercio del ingreso de cada trabajador, representando casi el 15% del PIB del país.
La situación se agravará a medida que la proporción de trabajadores por jubilado disminuya. La "responsable reforma de Macron", aunque con 70% de encuestas en contra, intenta abordar esta "bomba de tiempo". Las pensiones por decreto generan tensiones entre la población y el gobierno, que debe equilibrar las expectativas de los futuros jubilados, los impuestos sobre los trabajadores y la salud financiera del estado.
La existencia de 42 regímenes previsionales diferentes en Francia, muchos con condiciones privilegiadas, es evidencia de la influencia de sindicatos y partidos. Este esquema es un "botín perfecto para populistas", con líderes opositores y sindicales que critican la reforma como "injusta" y "una regresión social".
El gobierno francés ha urgido a sindicatos y oposición a comprender la realidad de los crecientes déficits fiscales. El envejecimiento de la población también presionará la masa laboral, afectando la gestión migratoria. Michel Houellebecq, en su libro "Sumisión", explora una Francia con una cultura islámica predominante, un posible precio para mantener las altas pensiones en un país envejecido.
Finalmente, los déficits fiscales conllevan desequilibrios macroeconómicos, afectando la estabilidad del Euro y las relaciones europeas. A pesar de estos problemas, en Chile, algunas autoridades gubernamentales continúan impulsando un sistema de reparto, lo que resulta "curioso" considerando los antecedentes internacionales.
La Opinión de los Chilenos sobre la Reintegración Laboral de Adultos Mayores
Un estudio de la caja de compensación Los Héroes y la consultora Cadem, basado en 694 encuestas en las 15 regiones de Chile, revela que el 68% de los chilenos cree que el mercado laboral debe generar condiciones para que los adultos mayores se reinserten. Esto se lograría mediante "una mayor flexibilidad en la jornada de trabajo".

El informe también indica que la mitad de los chilenos considera que ya existen oportunidades para la reinserción de jubilados, mientras que la otra mitad opina que aún no se dan las condiciones necesarias para los adultos mayores.