La Mente y la Edad: Percepciones y Realidades del Envejecimiento

La percepción de la edad y el impacto que esta tiene en nuestra identidad y comportamiento es un fenómeno complejo y multifacético. No siempre la edad cronológica coincide con la actitud vital o la mentalidad de una persona. Mientras algunos individuos mayores se esfuerzan por mantener una actitud juvenil, otros, incluso a una edad temprana, pueden adoptar una mentalidad más "antigua", caracterizada por la resistencia al cambio o la añoranza del pasado. Este artículo explora diversas facetas de esta dicálidas, desde la investigación psicológica hasta los fenómenos sociales y las reflexiones filosóficas sobre el paso del tiempo.

Esquema de las etapas de la vida y sus características

La Percepción Social del Antienvejecimiento

En ocasiones, el intento de lucir más joven puede generar reacciones diversas en el entorno social. Las personas pueden responder de manera diferente dependiendo de los motivos para querer "detener el reloj". Un estudio de Alexander M. Schoemann y Nyla R. Branscombe (2011) examinó las percepciones de las medidas antienvejecimiento a través del lente de los adultos jóvenes. Este estudio, que involucró a 94 estudiantes menores de 25 años, reveló que tanto los hombres como las mujeres jóvenes veían a los adultos mayores que intentaban verse más jóvenes de manera más negativa que a aquellos que no lo hacían. Estas evaluaciones negativas eran el resultado de una amenaza percibida a la identidad social.

El Concepto de "Impostor" en la Edad

Schoemann y Branscombe describen a un impostor como alguien que afirma ilegítimamente ser miembro de un grupo, cuando la membresía no está respaldada por las características o el comportamiento reales de la persona. Un ejemplo de esto podría ser alguien que se identifica como vegetariano y ocasionalmente consume carne. Curiosamente, estos investigadores descubrieron que a los adultos que intentaban parecer más jóvenes les disgustaba más cuando tenían una edad más cercana al perceptor, y entre los perceptores que se identificaban fuertemente con su grupo de edad.

Exploraron la percepción de los intentos de no envejecer por parte de "impostores" de diferentes edades, encontrando que los costos sociales que enfrentan los adultos mayores que intentan ocultar su verdadera edad incluyen el disgusto de los adultos jóvenes, sin importar si tienen 30, 50 o 60 años. Sin embargo, los esfuerzos de los adultos "mayores" que tenían una edad cercana podían verse como demasiado próximos para sentirse cómodos. Descubrieron que los individuos de 30 años que intentaban presentarse como más jóvenes representaban una mayor amenaza para la identidad social de los adultos jóvenes que los de 60 años y, en consecuencia, recibían evaluaciones más negativas.

Estos hallazgos son importantes desde una perspectiva práctica y conductual. La respuesta de los adultos jóvenes a la amenaza percibida, menospreciando a los adultos mayores que intentan parecer más jóvenes, podría explicar por qué algunos jóvenes tratan a sus "mayores" con desaprobación o falta de respeto. Si la percepción negativa es más fuerte cuando los adultos mayores tienen una edad más cercana a los perceptores, esto podría explicar la dinámica interpersonal negativa o la competencia en un lugar de trabajo con empleados más jóvenes, o en entornos sociales diseñados para atraer a la multitud de menores de 40 años.

Por otro lado, los adultos mayores que envejecen con éxito, ya sea mediante cirugía, maquillaje o vestimenta, podrían no ser vistos negativamente, ya que en realidad parecen más jóvenes y, por ende, no son percibidos como impostores que intentan infiltrarse en un grupo del que han "envejecido". No obstante, es fundamental recordar que, si bien la apariencia física es un factor relevante, cualidades genuinas como la amabilidad, el interés, la atención y el respeto son atemporales y esenciales a cualquier edad.

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Fenómenos Contemporáneos y la Reconfiguración de la Edad

La sociedad actual es testigo de cómo las definiciones y expectativas asociadas a la edad están evolucionando. Nuevos términos y conceptos emergen para describir las actitudes y comportamientos ante el envejecimiento.

Midorexia: El Fenómeno de Querer Permanecer Joven

Para algunas personas, aceptar el paso del tiempo y sus efectos en el físico es difícil. Se niegan a admitir que los años comienzan a hacer estragos y que su aspecto luce diferente, adoptando actitudes juveniles en la forma de vestir y comportarse, tratando de aparentar que “la edad por ellos no pasa”. A esto se le conoce como midorexia.

  • Definición y características: La midorexia es un trastorno que se relaciona con la personalidad, presentándose en personas cuyas edades oscilan entre los 40 y los 50 años. Exhiben comportamientos poco apropiados para su edad, invirtiendo buena parte de su tiempo en hacer ejercicio, llevando una alimentación saludable, realizando actividades como salir de fiesta, y estableciendo relaciones interpersonales y de pareja con personas más jóvenes.
  • Búsqueda de la “fuente de la eterna juventud”: Según María Santos Becerril Pérez, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM, una característica de quienes padecen midorexia es que recurren a cirugías estéticas, cremas anti-edad y ropa juvenil para aparentar menos edad, buscando estar dentro del grupo poblacional joven.
  • Origen egocéntrico: Un rasgo específico es su búsqueda constante de la moda. Después de los 40 o 50 años, suelen tener un trabajo estable y poder adquisitivo que les permite adquirir la ropa que les agrada. Se puede considerar un trastorno de personalidad enfocado al egocentrismo.
  • Causas: Una de las causas es el alargamiento de la esperanza de vida, lo que lleva a que una persona de 65 años aún se considere productiva y una de 40 o 50 se defina como joven. Otro factor importante es el miedo al envejecimiento y a lo que implica, como el pensamiento en situaciones de duelo y muerte.
  • Impacto cognitivo y social: A nivel cognitivo, un midoréxico mantiene un pensamiento distorsionado en cuanto a las edades reales, no considerando incorrecto mantener una relación de pareja con alguien menor. A nivel social, pueden surgir dificultades con la pareja o con los hijos, ya que para los adolescentes no es agradable observar que su padre o madre se comportan de manera muy parecida a ellos.
  • Midorexia en aumento: Estas personas están a la vanguardia en tecnología, consumiendo los últimos dispositivos y aplicaciones para comunicarse en el "lenguaje" de los jóvenes y mantenerse en contacto con ellos. Este trastorno, aunque existe desde hace años, ha tomado mayor relevancia y se expande más rápidamente debido a las redes sociales.
  • Conciencia y tratamiento: Quien lo padece no suele percatarse de su comportamiento debido a su alto egocentrismo, pero en algún momento la realidad se impone. La midorexia puede estar relacionada con el síndrome de Peter Pan, la negación a aceptar la edad. Cuando el afectado se da cuenta de su padecimiento, lo ideal es acudir a terapia conductual para trabajar con las distorsiones y miedos asociados a asumir la verdadera edad.

Seenagers: La Nueva Generación de Mayores Activos

El término “seenager” es un neologismo relativamente reciente (década de 2010) que combina las palabras “senior” y “teenager” (adolescente). Los seenagers se describen como personas mayores que se niegan a conformarse con los estereotipos asociados al envejecimiento. Prefieren seguir participando socialmente, adoptar una actitud positiva y continuar explorando nuevas experiencias. Suelen ser activos en las redes sociales, interesados en la moda, la tecnología, la música y las aficiones de las generaciones más jóvenes.

Los seenagers, a menudo recién jubilados, disponen de tiempo, dinero y libertad. Lo que les diferencia de generaciones pasadas es su estado de salud, ya que la ciencia médica evoluciona constantemente. La salud de una persona de 65 años hoy no es comparable a la de hace 30 años, lo que permite una vida más larga y con buena salud. Otros cambios importantes incluyen la elevada tasa de divorcios, que lleva a más personas a vivir solas, y la distancia geográfica de las familias, con hijos que se trasladan a otras regiones o países. Esto redefine el papel de los padres, que ya no se limitan a cuidar de sus nietos, un hecho significativo si se considera que el 22% de la población mundial serán abuelos en 2050, según The Economist.

En un contexto mundial de crisis demográfica y envejecimiento alarmante de nuestras poblaciones, el papel de las personas mayores será crucial. La ONU prevé que la población mundial de más de 60 años aumentará un 46% para 2030, hasta alcanzar los 1.400 millones de personas. Los mayores ayudarán a acabar con los estereotipos, implicándose plenamente en la sociedad, no solo como actores sino también como consumidores. La jubilación ya no se ve simplemente como un periodo de ocio, aunque es importante señalar que cada vez más personas mayores deben seguir trabajando para mantenerse, como es el caso en Japón.

El Poder del Lenguaje: Redefiniendo "Anciano"

El término “anciano” engloba a todas las personas mayores de 60 años, lo cual es problemático al no hacer distinción entre un pensionista de 65 años y una abuela de 100 años. La imagen mental que evoca “persona mayor” suele ser la del anciano encorvado con bastón, lo que demuestra cómo los estereotipos están tan arraigados que el inconsciente se apodera de ellos. El término “seenager” no es solo un neologismo; al utilizarlo, se recompone una etiqueta y se matiza un término manido, haciendo visible a un sector de la población que antes no tenía una palabra que lo describiera.

Detrás de estos mecanismos se esconde un concepto desarrollado por el filósofo británico J.L. Austin en los años 50: el lenguaje performativo. Este concepto se basa en el principio de que el lenguaje no es simplemente una serie de palabras que describen el mundo, sino que puede tener un impacto directo en nuestro entorno y relaciones sociales. Los actos performativos del lenguaje tienen la capacidad de cambiar la realidad, establecer normas, comprometer responsabilidades y crear obligaciones. El lenguaje tiene el poder de conseguir lo que afirma, confiriendo al hablante un sentido de la responsabilidad y el poder de actuar sobre el mundo.

Vivir el Tiempo: Pasado, Presente y Futuro

Más allá de las percepciones sociales y los fenómenos modernos, la clave para una vida plena reside en cómo afrontamos las diferentes etapas de nuestra existencia. Ver en perspectiva hacia el pasado es valioso para no caer en las trampas del tiempo, pero aquel que constantemente vive en el pasado deja de vivir su presente. Mirar por el espejo retrovisor de nuestra vida y disfrutar rememorando vivencias es maravilloso, siempre y cuando no se caiga en la añoranza.

La capacidad de vivir el presente pero lograr la habilidad de ver en perspectiva hacia el futuro rinde frutos, ya que no cualquiera puede imaginarse dentro de cinco o diez años de manera consciente, sin dejar de vivir con plenitud el presente.

Las Estaciones de la Vida y el Rol de la Enseñanza

Si utilizamos la analogía de las estaciones del año, propuesta por Pitágoras, la primavera sería de los cero a los veinte años; el verano, de los veinte a los cuarenta; el otoño, de los cuarenta a los sesenta; y el invierno, de los sesenta a los ochenta. Al llegar a la etapa del "invierno", surge la tarea de enseñar. Nunca se debe dejar de aprender, pero es crucial dedicar un buen tiempo de esta etapa a transmitir conocimientos y experiencias. Ojalá todo el mundo buscara la forma de ser maestro en su invierno y tratara de dejar un legado.

El autor, conocido familiarmente como "el Abuelo" desde su infancia, reflexiona sobre cómo este apodo le llevó a pensar en las diferentes etapas de la vida, concluyendo que uno debe vivir de la mejor manera cada etapa y sacar lo mejor de ella. Se considera afortunado por haber tenido extraordinarios maestros, como su abuelo, sus padres, sus hermanos y otros.

El Significado de una "Mente de Anciano" en la Juventud

Precisamente, la filosofía nos advierte sobre el riesgo de no vivir deliberadamente. Si evitamos vivir los riesgos y asperezas de la existencia, corremos el riesgo de llegar a la vejez con la sensación de haber evitado oportunidades para ver, conocer y enriquecer la experiencia. Heráclito recordaba que cada momento es único. Como el ensayista Henry David Thoreau, quien se fue a una cabaña solitaria "porque quería vivir deliberadamente; afrontar solo lo esencial de la vida y ver si podía aprender lo que ella tenía que enseñar". Esto sugiere que una "mente de anciano", incluso en un joven, podría ser aquella que se niega a vivir plenamente el presente, que se resigna a lo que "toca" o que vive anclada en el pasado o en el miedo al futuro. Marcus Aurelio recordaba: “Aunque vayas a vivir tres mil años o tres mil veces diez mil, recuerda que nadie deja atrás otra vida que esa que está viviendo y tampoco está viviendo otra que no sea la que deja atrás.”

Al contrario de los estereotipos, la "vejez" no es una patología. Pensar que ser viejo significa estar enfermo es una trampa mental. Los "achaques" también pueden ser la falta de sabiduría y experiencia que dan los años. Los estudios sugieren que las personas mayores tienden a convertirse en lo que creen que son, una hipótesis que resalta el poder de la autopercepción. La edad tiene mucho de percepción. Como dice un amigo del autor, a sus 95 años, que parece mucho más joven: "nunca dejo entrar al hombre viejo".

Envejecimiento Activo y Actitud ante la Vida

Todos nos enfrentamos al envejecimiento, y la forma en que lo hacemos puede variar enormemente. Si pensamos en personas "mayores" o "viejas", a menudo se nos viene a la cabeza la imagen del abuelo o abuela estereotípico, alguien que quizás ha dejado de tomar decisiones por sí mismo, que parece haberse "rendido" a la vida. Sin embargo, esto es solo una de las muchas formas de envejecer, y ambas, la pasiva y la activa, son válidas.

La clave es comprender que una persona, sin importar su edad, es ante todo un individuo con sus propias experiencias. Ser de una determinada forma no va asociado necesariamente a la edad. Los tiempos han cambiado; la vejez se entiende de una manera diferente. Si antes los 40 eran la flor de la vida, ¡ahora lo son los 60! La noción de que, al sumar años, debemos "recortar" en actividades ("Este vestido no me lo pongo porque no va acorde a mi edad", "¿Salir? Yo ya no estoy para esas cosas", "¿Un viaje?") es una trampa mental. Antes de tomar estas decisiones (todas respetables), es importante reflexionar si realmente no se tienen ganas o si simplemente se piensa que no se tiene "edad".

La Filosofía del Envejecimiento Activo

Todo esto forma parte de lo que podemos llamar envejecimiento activo. Según la OMS, el envejecimiento activo es “el proceso de aprovechar al máximo las oportunidades para tener un bienestar físico, psíquico y social durante toda la vida.” Este proceso puede comenzar desde la juventud y extenderse a lo largo de toda la existencia, buscando mantener y cuidar nuestra salud a nivel bio-psico-social. Implica realizar actividad física (aunque sea un paseo diario), socializar (hablar con amigos), y cuidar la mente y el estado de ánimo, ya sea con pequeñas cosas o buscando apoyo profesional.

Es importante cuidar a quienes, por desgracia, sufren patologías graves, demencias o enfermedades degenerativas. Aunque una persona con enfermedad de Alzheimer no recuerde quién tiene delante, sí recordará lo que es ser tratado con respeto y cariño. Se puede volver a experimentar una sensación (positiva o negativa) ligada a un recuerdo, incluso sin recordar la situación específica, sino al enfrentarse a una situación similar. Si una persona ha asociado el respeto y el cariño a una sensación agradable, sentirá esa emoción positiva cuando alguien se acerque a ella de manera respetuosa y con afecto.

Envejecer es vivir. La actitud y la mentalidad son, en última instancia, lo que define nuestra experiencia de la edad, tanto si somos jóvenes con espíritu de exploradores como si, por el contrario, nuestra mente "envejece" antes que nuestro cuerpo.

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