La pregunta sobre cuándo dejamos de ser jóvenes y entramos en la vejez ha fascinado a científicos y sociólogos durante décadas. La juventud y la vejez son conceptos fluidos, influenciados por factores culturales, sociales y personales. Tradicionalmente, la vejez se ha asociado a un declive en la salud y la vitalidad, pero esta percepción no siempre se alinea con la realidad biológica y las complejidades de la experiencia humana. Determinar a qué edad dejamos de ser jóvenes no es una tarea sencilla, ya que depende de una combinación de factores biológicos, sociales y personales.
La Dimensión Biológica del Envejecimiento
Desde una perspectiva científica, el envejecimiento es un proceso complejo. Un estudio de la Universidad de Stanford, publicado en la revista Nature, ofrece una visión detallada sobre el envejecimiento biológico. Este estudio siguió a 108 personas de entre 25 y 85 años para observar cómo cambia el cuerpo con el tiempo, revelando que el envejecimiento no es un proceso lineal. Mientras que la ciencia indica que la vejez puede comenzar alrededor de los 78 años, los cambios significativos en el cuerpo pueden empezar a ocurrir a partir de los 40 años.
El estilo de vida juega un papel fundamental en cómo se experimenta el envejecimiento. Mantener hábitos saludables puede mitigar el impacto de los cambios biológicos asociados con el envejecimiento. Por ejemplo, el aumento en la actividad física puede ayudar a proteger el corazón y mantener la masa muscular, mientras que una dieta saludable puede reducir el riesgo de enfermedades crónicas.
Todo lo que hacemos en nuestra vida cotidiana, desde nuestra alimentación, la cantidad de actividad física o el tipo de enfermedades que tenemos, influirá en la salud de nuestras células madre. Si tenemos una buena cantidad de células madre, listas para regenerar el tejido, estamos más preparados para eliminar las células que deben morir y ser renovadas. Este ciclo natural de recambio por daño es algo que podemos mantener adecuadamente con una buena calidad de vida.

Percepciones Culturales y Sociales de la Juventud y la Vejez
Vivimos en un mundo que ha decidido privilegiar el valor de la juventud por encima de todo. En el ámbito laboral, ser joven es una cualidad imprescindible. La publicidad, por ejemplo, nos muestra que sus ojos están puestos -casi exclusivamente- en los jóvenes (salvo cuando se trata de ofrecer servicios médicos). Las ciudades tampoco parecen considerar la vejez como una etapa protagónica en su desarrollo y avance. Estamos frente a una cultura de la imagen y la belleza que, desde los medios de comunicación, la industria, la tecnología e incluso las normas sociales y culturales, fomenta prejuicios sobre la vejez que han ido instalando la idea de que se trata de personas menos relevantes e influyentes en nuestras sociedades.

El Valor de la Sabiduría y la Prudencia
Por otra parte, se suele decir que la vejez trae consigo una mayor sabiduría y, enseñarla a las nuevas generaciones, es fundamental para el desarrollo social, cultural, político e incluso económico. Sin embargo, para el escritor francés Jean Paul Sartre, la vejez, más que sabiduría, lo que trae consigo es prudencia, forjada durante años de experiencias vitales, de aciertos y desaciertos, de cambios y adaptaciones, de mirar en retrospectiva aquello que hicimos bien y lo que no, de sopesar las cosas importantes por sobre las otras. Es una enseñanza a través de la experiencia y es la clave para el futuro de las sociedades.
Cambio de Paradigma: La Vejez Activa y Contribuyente
Considerar a las personas que se encuentran en esta etapa de la vida como plenamente activas, capaces de aportar en cuestiones relevantes, es un cambio de paradigma sobre el envejecimiento y la vejez al cual deberíamos aspirar como sociedad, sobre todo si consideramos que el reto demográfico más desafiante y complejo al que se enfrenta el mundo hoy es el del envejecimiento de la población. Estar preparados para esto, lo que quiere decir: hacer cambios en nuestro comportamiento, invertir en capital humano y en infraestructura, hacer reformas políticas e institucionales, y desarrollar innovaciones tecnológicas que los incluyan, será determinante para que los países conviertan este desafío en una oportunidad extraordinaria.
Producto del creciente envejecimiento de la población mundial, la OMS (Organización Mundial de la Salud) declaró que la década del 2020 al 2030 ha sido designada como la del envejecimiento activo y saludable, buscando concientizar sobre las implicaciones médicas y fomentar una mejor calidad de vida en esa etapa.
Visiones Filosóficas y Literarias sobre la Juventud y la Vejez
El meridiano de los cuarenta parece un buen puesto de observación para reflexionar con algo de ecuanimidad sobre la juventud y la vejez. La vida se aparece insistentemente así, como partida en dos mitades por una antigua convención que todas las culturas comprenden: la juventud y la vejez. "Nel mezzo del cammin di nostra vita", comienza Dante su Comedia. Pero si hay un punto intermedio será porque hay dos partes. Dos segmentos, entre la cuna y la tumba, que se tiene derecho a vivir en sucesión.
Evolución de la Autoridad: De Platón a Maquiavelo
Hoy por hoy, la plusvalía la tiene la juventud, pero no siempre fue así. En las viejas edades, la ancianidad era autoridad. En punto a jerarquía, Platón no admite titubeos: «Que los más viejos deben mandar y los más jóvenes obedecer, ¿eso ha quedado claro?» (República, 412c). Insiste también en «el silencio que los más jóvenes han de guardar ante personas de más edad» (425c). Muestra del cambio de mentalidad operado desde el Renacimiento hasta la actual coronación de la mancebía es que Maquiavelo afirme en El Príncipe que la fortuna prefiere a los jóvenes, por ser estos más audaces e impetuosos que los viejos, y por lo mismo, más aptos para el mando.
Reflexiones sobre el Ideal de Juventud y la Realidad del Envejecimiento
En fin, también los poetas sienten marcada predilección por la juventud, divino tesoro. Una mitad de la vida se vive como subida, la otra como descenso. Resulta paradójico: se diría que los años graves son los de juventud y los ligeros los de senectud. Y, supuesto que envejecer sea declinar, ¿no son acaso más fáciles las bajadas que las subidas? De Cicerón a Schopenhauer no son pocos los filósofos que han ponderado la vejez por encima de la juventud, si bien es cierto que, habiendo escrito sus tratados ya "ceciales", podría tratarse de un diagnóstico interesado. Lo cierto es que tendemos a idealizar el ser joven, como si todo hubiera sido esplendor en la hierba y chocar de copas. Se nos olvida que la juventud es también la época de la ansiedad con mayúscula, de las posibilidades en demasía y las expectativas desaforadas, en que cada trago se vive como un cáliz y cada decisión parece un testamento. No se puede vivir así, corriendo detrás de tus emociones. "Yo tenía veinte años. No dejaré que nadie diga que es la edad más bella de la vida", afirmó Paul Nizan. Envejecer es una experiencia imperativa y universal que a todos nos alcanza. Más vale que aprendamos, sin excesiva prisa, pero también sin grotescas dilaciones, a peinar canas con elegancia.
Cyril Connolly postula: «De jóvenes somos fieles a individuos, de mayores nos hacemos leales a situaciones y tipos». La vejez puede ofrecer dulzuras inesperadas, como saber el talento con que se cuenta, dejar el "quiero" cerca del "puedo", ayudar como fuimos ayudados, no renunciar a los inicios y extraer el vino del placer de las uvas, ya maduras, del recuerdo. Un antiguo proverbio sentencia: «Si la juventud supiera, si la vejez pudiera».
El Amor en la Vejez según Chateaubriand
François-René de Chateaubriand, en su texto Amor y Vejez, explora la aparente contradicción entre la pasión romántica y la vejez. Para él, el amor es indisociable de la juventud, o al menos de la juventud de la mujer, y su propia vejez se convierte en un problema para ambos. Su mayor temor es ser abandonado en favor de un hombre rebosante de juventud, sintiendo un fuerte deseo de morir y la culpabilidad de no ser más amado. Él se protege de la decepción y los celos, aislándose en el recuerdo de algo que estima bello pero irrealizable en el momento que vive. Para Chateaubriand, la vejez es vulnerable y ridícula, y sufre de imaginar el placer de la joven amada, percibiendo el contraste con su propia vejez como un verdadero infierno. La amistad, en su visión, pareciera ser un vínculo más seguro. Al insistir en definir el amor en relación a una femineidad joven, Chateaubriand se priva, finalmente, de la posibilidad de un amor que pueda acompañar su vejez. Quizás la vejez es ese sentimiento de abandono que, convenciéndonos de nuestro fin, nos hace ir renunciando a un presente cercano.
La Belleza de la Vejez y la Reivindicación Femenina
“Ni en la literatura ni en la vida he encontrado ninguna mujer que considerara su vejez con complacencia. Tampoco se habla jamás de una ‘hermosa anciana’, en el mejor de los casos se la califica de ‘encantadora’”, escribe Simone de Beauvoir en su extraordinario libro La vejez. Sin embargo, lejos de la abulia y la inutilidad, para Beauvoir esta etapa de la vida debería ser considerada un momento de creatividad y belleza.
La fotógrafa Emilia Edwards (1979) desafía estas nociones con su serie de 17 retratos Donde mis ojos te vean. En ellos, mujeres que han decidido no ocultar sus canas, sino lucirlas con naturalidad y orgullo, son fotografiadas de espaldas. A través de sus pelos blancos, Edwards permite apreciar la belleza de la vejez en la mujer, una belleza que da cuenta del paso del tiempo sin ocultamientos ni camuflajes, reflejando de manera genuina una etapa de la vida que el mundo contemporáneo insiste en ocultar o revertir. El motivo inspirador surgió mientras fotografiaba a su madre, y fue a partir de ese retrato de espaldas y con un largo pelo blanco amarrado en una trenza que la convicción por mostrar la belleza de la mujer que envejece asumiendo su edad se hizo urgente en la fotógrafa.

Etapas de la Vida: Juventud, Adultez y Ancianidad
La vida se compone de diversas fases, y comprender su clasificación por edad puede ayudar a tomar decisiones saludables y a afrontar mejor cada etapa. La psicopedagogía, por ejemplo, se presenta como una herramienta fundamental en el fomento del desarrollo integral y en la búsqueda del bienestar en cada etapa de la vida. Estudiar las etapas de la vida por edades permite tener una mejor visión y comprensión de los cambios que afrontamos, despejando muchas dudas en nuestro paso por la vida.
Juventud (20 a 25 años de edad)
La juventud es una etapa de transición crucial. En este rango de edad, comienzan las primeras interacciones sociales adultas, aunque el individuo carece aún de madurez emocional. El tránsito de la adolescencia a la adultez está marcado no solo por la consolidación de la identidad, sino también por la toma de decisiones. Los aspectos recurrentes van más allá de la elección de la carrera universitaria u oficio; alcanzan también ámbitos como el sentimental, el estilo de vida y el afrontamiento de las expectativas sociales.
- Crisis en la juventud: Se centran en la toma de decisiones que definirán el rumbo vital, incluyendo carrera, relaciones y estilo de vida.
Adultez (25 a 60 años de edad)
La adultez es la etapa de desarrollo humano más larga e implica diversos cambios físicos, emocionales y psicológicos según la edad y fase de cada persona. La identidad se encuentra formada y, generalmente, se han superado las crisis en torno a las decisiones vitales. Sin embargo, en este momento, la madurez que dichos aspectos significan lleva a la reflexión y evaluación de la vida. Durante este periodo, los individuos alcanzan un nivel más profundo de consecuencia sobre sus gustos, expectativas y necesidades, por lo que pueden tomar acciones para alcanzar una mayor satisfacción personal.
- Crisis en la adultez: Se manifiestan en la reflexión y reevaluación de la vida, buscando una mayor satisfacción personal y ajustando expectativas.
Ancianidad o Tercera Edad (60 años en adelante)
La ancianidad, también llamada tercera edad, es la última etapa del desarrollo humano y se caracteriza por el deterioro progresivo de las capacidades físicas y cognitivas. Sin embargo, como se ha visto, el envejecimiento no tiene que ser sinónimo de deterioro y puede ser un momento de creatividad y belleza.
- Crisis en la senectud: Se centra en el afrontamiento del declive tanto físico como cognitivo, además de tomar en cuenta el legado individual, sobre todo en la familia. Se reflexiona sobre el bienestar y la mortalidad.
La madurez emocional y cognitiva se convierte en un factor determinante en la calidad de vida en la adultez y, sobre todo, durante la tercera edad.
Prejuicios, Cuidado y Dignidad en la Vejez
La doctora Paloma Navas, especialista en medicina preventiva, salud pública y longevidad del Servicio Madrileño de Salud, alerta sobre la abundancia de prejuicios y discriminaciones hacia la vejez en sociedades modernas. La publicidad, las ofertas de trabajo, los espacios públicos y la programación radial y televisiva a menudo excluyen a las personas mayores. Sus investigaciones y trabajo han cambiado su concepto de salud en relación con el envejecimiento, cuestionando algunos de los paradigmas dominantes.
Previniendo el envejecimiento imaginario | Paloma Navas | TEDxMadrid
La película Amour de Michael Haneke es una conmovedora historia sobre el amor y la vejez, desafiada por la enfermedad de uno de sus miembros. La reflexión profunda sobre el envejecimiento, el cuidado, la dignidad humana y el amor la hizo merecedora de la Palma de Oro del Festival de Cannes y el Óscar a mejor película extranjera.
Previniendo el envejecimiento imaginario | Paloma Navas | TEDxMadrid
La existencia de un hogar de ancianos que acoge a más de 400 personas y que al mismo tiempo es un jardín infantil con niños y niñas, motivó a la cineasta Evan Briggs a realizar un emocionante documental llamado Presente perfecto. El registro diario de este extraordinario lugar, ubicado en Seattle (EE.UU.), con niños, niñas y ancianos jugando, enseñando, aprendiendo y compartiendo risas, da cuenta de un cambio paradigmático que le devuelve a la vejez un lugar imprescindible en la sociedad.