Programadores: Talento y Experiencia Sin Límites de Edad

En el dinámico mundo de la tecnología, y específicamente en la programación, la percepción sobre la edad de los profesionales ha generado un debate significativo. Mientras algunos creen que la juventud es sinónimo de innovación y adaptabilidad, la realidad demuestra que la experiencia y la pasión no tienen fecha de caducidad. Esta dicotomía afecta a muchos, desde jóvenes que inician su carrera hasta programadores experimentados que enfrentan desafíos inesperados.

Los Desafíos de la Edad en la Programación

La industria tecnológica, a menudo, parece tener una predilección por la juventud, lo que puede generar frustración en profesionales con una sólida trayectoria. Un programador con más de 25 años se ha sentido excluido, señalando que "dicen que eres demasiado viejo para ser programador". Esta sensación de ser "demasiado viejo" se intensifica con el tiempo, llevando a algunos a considerar otros rumbos profesionales, como la docencia. La frustración es palpable: "en 2018 me llovían las ofertas de empleo después de estar 5 años en una misma empresa. Ahora, después de haber ido a varias empresas y tener más del doble de experiencia en el sector, nadie me quiere".

Esta problemática no se limita a experiencias individuales. El sistema de contratación actual es a menudo "mal diseñado", pensado para una época totalmente inexistente y que sirve como excusa para contratar mano de obra muy barata. Esta nefasta moda viene de mediados de los años 90 del siglo pasado y aún continúa en muchas empresas a través de mentes retorcidas, poco prácticas que tienen ciertos complejos con la gente mayor y que, a lo mejor, se sienten intimidados por su experiencia. "No hay peor pesadilla para un bruto tener gente capaz a su alrededor. Se sienten incómodos y temerosos", comenta un profesional. La mayoría de los que discriminan suelen ser jóvenes con altos cargos, a quienes se les subió el ego estratosféricamente y creen que son amos y señores. Sin embargo, "hay que recordarles a esta caterva de lactantes que algún día llegarán a esa edad, la misma que ellos discriminan".

Discriminación por Edad y la Percepción del Mercado

Cuando se piensa en una persona que se dedica al desarrollo de software, la primera imagen que la sociedad imagina es la de un hombre joven. En líneas generales, se considera que las personas que rondan los 60 años no son expertas en tecnología y que les falta energía para desempeñarse laboralmente. Mara Schmitman, Manager de la consultora Schmitman Human Resources, explica que "en nuestro país las empresas contratan como desarrolladores a personas que tengan como mucho 36 años, y que acrediten unos 7 u 8 años de experiencia laboral". Ella justifica que "las compañías buscan desarrollar líderes, y se supone que una persona mayor de 50 años ya debería estar en una posición de liderazgo". Sin embargo, esta postura de las organizaciones es contradictoria, ya que "buscan gente con experiencia técnica y desarrollo personal, como tolerancia a la frustración, empatía y predisposición al trabajo en equipo".

Marcelo Roitman, vicepresidente de la consultora ManpowerGroup Argentina, detalla que, si bien se efectúan contrataciones a adultos mayores, "esto sucede en menor medida debido a que las empresas aún no son del todo conscientes del valor que puede generar el ingreso de estos profesionales a su nómina". De hecho, el 34% de los candidatos a nivel mundial cree que la discriminación por edad es uno de sus mayores desafíos de carrera. Actualmente, hay muchos perfiles IT buscando empleo: "Hay gente que es muy vital y pueden ser muy valiosas en sus trabajos, pero las empresas no se dan cuenta de esto, y prefieren tener una posición vacante a ocuparla con un profesional que ronde los 60 años", ilustra Schmitman. Roitman agrega que "se trata de una fuente de talento subdesarrollado con cualidades únicas, que puede ayudar a los empleadores en el manejo de la escasez de talento".

En Silicon Valley, existe una obsesión peligrosa con la juventud. Desarrolladores que llevaban años "picando código" se enfrentan ahora a una realidad en la que las empresas parecen preferir jóvenes talentos sin tanta experiencia, pero que aporten más "frescura" a sus filas. La experiencia, curiosamente, parece haber dejado de ser un grado. Robert Kiraly, con 35 años de experiencia, estuvo a punto de quedarse sin hogar por no lograr encontrar trabajo en su segmento, reflejando la delicada situación para muchos veteranos del desarrollo.

Gráfico o infografía sobre discriminación por edad en el sector tecnológico

El Valor de la Experiencia: Trayectorias Ejemplares

A pesar de los desafíos, la experiencia sigue siendo un activo invaluable. La frase "la gente con experiencia te pide más porque conocen su valor" resuena con fuerza en el sector. A los 59 años, un programador, tras ser rechazado en varias entrevistas, decidió reinventarse y arrancar un emprendimiento, una iniciativa que ya había realizado en dos ocasiones en Venezuela y que ahora repite en Argentina.

Historias de Resiliencia y Adaptación

Un claro ejemplo de que la edad no es una barrera es Steve Deddens, un piloto comercial pensionado de 73 años de Austin, Texas (EE. UU.). Después de volar durante 32 años y haber pertenecido a la Fuerza Aérea de Estados Unidos, su espíritu inquieto, curioso y emprendedor permaneció intacto. "Mi rutina se volvió muy aburrida y me di cuenta de que parte del proceso de envejecer es comprometerse con algo en lo que seas capaz de trabajar", contó. Investigó y en 2015 se inscribió en un curso intensivo de 12 semanas sobre desarrollo web. Allí, triplicaba en años a todos sus compañeros de estudio, siendo la única persona de la tercera edad inmersa en una clase llena de 'millennials' interesados en desarrollar sitios web y aplicaciones. Aprendió lenguajes de programación como HTML, CSS, Ruby y Javascript. "Significó procesar bastante información de una manera rápida, pero fue un proceso maravilloso; me sentí joven de nuevo", dijo. Superar este reto no solo le permitió ampliar su conocimiento y creatividad, sino que lo ayudó a convertirse en una mejor persona: "Entendí lo que es la humildad... Aprendí mucho de los jóvenes: que procesan muy rápido, y sus mentes están abiertas a nuevas ideas". Hoy, Steve trabaja para una empresa que brinda servicios de tecnología al gigante Microsoft. Sobre la posibilidad de que personas de la tercera edad aprendan a programar, afirma: "Convertirte en un programador es como un arte... muchas veces no sabes lo que puedes hacer hasta que lo intentas".

Foto de Steve Deddens trabajando en programación o durante su graduación del curso intensivo

Otro caso inspirador es el de Julio Oliveira, un desarrollador Java de Uruguay que trabaja en Intive-FDV, una empresa con un promedio de edad entre 27 y 35 años. "Me autodenomino un dinosaurio", dice entre risas. Oliveira, aunque estudió Ciencias Económicas, se interesó por la informática y la programación desde su juventud, aprendiendo por cuenta propia y realizando cursos. En la década de los 90, se inició en Java y nunca más abandonó este lenguaje. Fue gerente en los años 70, pero renunció porque se aburría, ya que su pasión es programar. "Aunque estoy jubilado trabajo porque soy una persona muy activa. Todos los días me levanto muy temprano y estudio para mantenerme actualizado", relata. Su experiencia abarca varias industrias y posiciones, y actualmente trabaja con compañeros que rondan los 30 años, reportando a un jefe de 50.

Luis Alberto Preuss, de 56 años, es otro exponente. Este analista de sistemas se incorporó como Analista de SAP Basis en Inclusion. El promedio de edad de sus compañeros es de 35 años, aunque tiene colegas de 20. "Soy analista de sistemas, pero no puedo acceder a un puesto gerencial porque las firmas suelen contratar a ingenieros para que ocupen esta posición. Por este motivo, acabo de iniciar mis estudios con el objetivo de obtener el título en cuatro años", sostiene. Preuss trabaja desde los 14 años y ha visto la evolución tecnológica. Gracias a las bases de la facultad, nunca le costó mantenerse actualizado. Este cincuentenario señala que programar hoy es mucho más fácil que en el pasado: "Antes solo teníamos libros escritos en inglés, pero desde que está Internet todo es mucho más sencillo porque hay foros y sitios en español que nos ayudan a resolver problemas. Además, los nuevos lenguajes son mucho más sencillos que los antiguos". Tanto Preuss como Oliveira no les molesta trabajar con jóvenes, ni reportar a jefes menores que ellos. Oliveira, a quien llaman "Julito", añade: "Tener compañeros mucho más chicos nos ayuda a mantenernos joviales. En mi caso, no tengo problemas de salud, aunque trato de no estar más de dos horas seguidas frente a la pantalla".

La Apuesta de Grandes Empresas por la Madurez

Algunas empresas han comenzado a ver la edad no como un obstáculo, sino como una ventaja. Amazon, por ejemplo, está fichando a veteranos de la programación a marchas forzadas. Personalidades como James Gosling (62 años, creador de Java) y Tim Bray (61 años, co-inventor de XML) están resurgiendo para convertir la plataforma AWS en un referente. Se están "comiendo a los jovencitos por el camino", observan algunos. A diferencia de otras empresas que apuestan por jóvenes desarrolladores, Amazon ha dado la vuelta a la tortilla, beneficiándose de toda esa experiencia. Los ejemplos de Gosling o Bray se unen al de James Hamilton, que con más de 50 años sigue siendo crucial para el diseño de centros de datos para AWS, y Andi Gutmans, uno de los creadores originales de PHP, que dirige los sistemas de búsqueda y bases de datos NoSQL en la firma. Todos ellos demuestran que son tan válidos o más que los jóvenes talentos, y lo están probando en sus puestos en esta plataforma Cloud, la cual parece haberse visto beneficiada por toda esa experiencia. Para Eric Zheng, desarrollador en Microsoft, la edad media de los programadores en Estados Unidos es de 42,4 años, lo que sugiere que el problema con los desarrolladores veteranos es más una sensación que una realidad.

James Gosling: Java, JVM, Emacs, and the Early Days of Computing | Lex Fridman Podcast #126

Jóvenes Talentos y la Innovación

La juventud, con su energía y nuevas perspectivas, también juega un papel crucial en la evolución de la programación. Un profesional de 34 años, quien consiguió su primer trabajo relacionado con la informática y programación sin experiencia previa en empresas, enfatiza: "Si te gusta no hay pared que te pare". Su clave fue "pensar diferente": "Si hago proyectos igual a todos, ¿qué me diferencia del resto?... Es mejor innovar, crear, inventar". Reconoce que, quizás, "siendo más joven con los proyectos que el 99% hace te contratan".

Christopher Chancé: Innovación para la Inclusión

Christopher Chancé, un emprendedor y programador venezolano de 17 años que vive en Argentina, es un brillante ejemplo de cómo el talento joven puede generar un impacto significativo. Su recorrido comenzó en la niñez, aprendiendo a programar a los ocho años. Le gustaba explorar los archivos ocultos en el sistema operativo de la computadora familiar con Windows XP, y a los 8 años, descubrió un archivo en lenguaje de programación Javascript que le cambió la vida. "Me gustaba buscar archivos ocultos, pensando que eran juegos", señala. En la mitad de su vida, hace 8 años, estaba aprendiendo inglés y, al descubrir palabras como console.log, quiso entender no solo su significado, sino cómo funcionaban esos archivos. Buscaba cada nombre en Google, leía tutoriales y libros en PDF sobre Javascript, "copiaba y pegaba", y seguía instrucciones, comenzando así a programar. "Desde ese momento empecé a considerar que programar es un súper poder", dice.

Luego, buscó otros lenguajes y se encontró con PHP. "Es un lenguaje del lado del servidor, con el cual desarrollé la mayoría de las soluciones que he hecho", señala Chancé, quien incluso fundó hace unos años a PHP-Baires, la comunidad de desarrolladores PHP más grande de la Argentina, organizando eventos mensuales. A los 12 años, inspirado en Mark Zuckerberg, creó SocialForAll.net, una red social para unir a los gamers con los desarrolladores de videojuegos. A los 15, comenzó a ganar dinero como programador trabajando desde su casa, financiando sus propios proyectos para "no dejarle esa carga a mi madre".

Christopher Chancé junto a su abuela Luisa, foto temática

"Cuídalos": Tecnología al Servicio de los Adultos Mayores

Chancé, quien vive en Capital Federal con su mamá y su abuela Luisa de 83 años, ha pensado en hacer soluciones para adultos mayores, un segmento "no tomado en cuenta en la revolución tecnológica que vivimos". Notó que "los abuelos se complican en el uso del celular y por lo tanto se rehúsan a utilizar la tecnología". Este año, se planteó como objetivo desarrollar varias aplicaciones para este grupo, con interfaces y uso diario sencillos, adaptadas a las tecnologías existentes. Para lograr esto, creó Abue.org, una iniciativa que nació desde su compañía DataXype "para promover la inclusión de las personas mayores en el siglo XXI, para que puedan usar un celular, tablet o notebook sin depender de otra persona".

Su proyecto más reciente es Cuídalos, una aplicación gratuita diseñada para proteger a los adultos mayores, en la que trabajó junto a su abuela Luisa. El "chispazo" que encendió la idea surgió "cuando un día mi abuela se descompuso en la calle y llamamos a la ambulancia". "Me hizo pensar en el '¿qué hubiese pasado si...?' y empecé a idear", explica. Su abuela fue fundamental en el proceso: "cuando yo tenía una idea se la planteaba e intentaba explicarle, y ella me decía su opinión... Mi abuela Luisa siempre fue probando todo".

Cuídalos, desarrollada para iOS y Android (disponible inicialmente en Android), se postula como una solución digital con una serie de recursos para cuidar a los adultos mayores. La interfaz de la app fue diseñada especialmente para ellos, con grandes y claros botones, y letras más voluminosas. Tiene dos aristas: funciones para los "protectores" (ficha médica, monitoreo) y para los "protegidos" (interfaz simple, botón de emergencia, detector de caídas, sistema "anti-pérdida" con ubicación en tiempo real). El sistema que maneja todas las situaciones, denominado "Integración Global Administrada", procesa datos como ubicación, velocidad, altura e incluso fotos para resolver situaciones rápidamente. "Los botones sean simples fue mi idea principal, es decir, demostrar simplicidad a pesar del complejo proceso que se realiza por detrás", comenta Chancé. "Cuídalos es solamente el comienzo de mis ideas para ese grupo de usuarios, es parte de 'Abue', una iniciativa que fundé a principios de año para incluir a los adultos mayores en el siglo XXI".

Probando la Aplicación Cuídalos

Desde TN Tecno, se probó Cuídalos, destacando que se divide en dos instalaciones: una para el "protector" y otra para el "protegido". Se recomienda que ambas personas estén juntas al momento de la activación para facilitar el proceso de vinculación. Un botón "No entiendo" explica la propuesta, y se pueden incluir varios "protegidos". En una prueba, al simular una caída, la notificación llegó al instante al dispositivo del "protector" con todos los datos necesarios para auxiliar. Esto subraya la funcionalidad y la importancia de la tecnología diseñada específicamente para las necesidades de los adultos mayores.

Captura de pantalla de la interfaz de la aplicación Cuídalos con sus botones grandes y claros

Rompiendo Estereotipos y Fomentando la Diversidad

La edad no debería ser un limitante para ocupar un puesto de trabajo. Los especialistas en Recursos Humanos afirman que, a pesar de la realidad de la discriminación, los adultos maduros tienen mucho que aportar, ya que promueven la diversidad cultural y tienen "mucha cintura para moverse dentro de una empresa". Además, "en su mayoría, constituyen un nido vacío con menores presiones financieras y familiares, lo cual significa que están más motivados por la satisfacción laboral que por la compensación. En este sentido, buscan por lo general enseñar a otros y hacer una retribución a sus comunidades, por lo que son propensos a permanecer en su posición, reduciendo el volumen de rotación", explica Roitman. Esta estabilidad y deseo de mentoría son cualidades valiosas para cualquier organización. "Tener compañeros mucho más chicos nos ayuda a mantenernos joviales", sostienen profesionales como Oliveira.

La experiencia se aprende, la voluntad y la predisposición se cultivan y se vuelven innatas. Ya sea un joven talento que comienza a programar a los 8 años o un veterano que a los 73 encuentra una nueva pasión en el código, la clave reside en la capacidad de adaptarse, aprender y aplicar el conocimiento. La industria de la programación se beneficia enormemente de la coexistencia y colaboración entre todas las generaciones, donde la diversidad de perspectivas y la riqueza de la experiencia impulsan la innovación y el crecimiento.

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