Interpretación de Puntajes en Escalas de Evaluación de la Discapacidad: Guía Completa

En el último tiempo, los establecimientos educativos han enfatizado la identificación precoz de trastornos cognitivos que puedan interferir con el neurodesarrollo de niños, niñas y adolescentes (NNA). De acuerdo a ello, la última versión de la Escala de Wechsler, conocida como WISC-V, se ha diseñado precisamente para este fin. De manera similar, en el ámbito de la salud pública y la rehabilitación, instrumentos como el Índice de Barthel han adquirido una relevancia creciente para valorar el impacto de los problemas de salud sobre la calidad de vida y la autonomía personal.

Esta guía busca proporcionar una comprensión profunda de cómo se interpretan los puntajes en estas y otras herramientas de evaluación de la discapacidad, abordando desde las habilidades cognitivas hasta la funcionalidad física y el contexto social.

La Escala Wechsler de Inteligencia para Niños (WISC-V)

¿Qué es el WISC-V y para qué sirve?

La sigla WISC-V corresponde a la Escala Wechsler de Inteligencia para Niños. Es la quinta edición y la versión más actualizada de una de las escalas más utilizadas a lo largo del mundo para evaluar habilidades cognitivas generales, o inteligencia, en niños, niñas y adolescentes, en un rango de edad de 6 a 16 años. El propósito principal del WISC-V es determinar el Coeficiente Intelectual Total (CIT) de NNA.

Esta herramienta es de gran utilidad, pues brinda de manera clara y directa una visión sobre las fortalezas y áreas de mejora en el proceso de desarrollo de un NNA. Ocurre que, en ciertos momentos, notamos que los niños enfrentan obstáculos, y a pesar de los esfuerzos por superarlos, no se consiguen avances significativos. La razón detrás de eso suele ser que las personas se enfocan en tratar los síntomas y no las raíces del problema, y el WISC-V puede ayudar a identificar dichas raíces cognitivas.

Esquema de las habilidades cognitivas evaluadas por WISC-V o materiales de prueba

El WISC-V en Chile: Subpruebas Clave

Si bien es cierto, WISC-V® es una marca registrada por Pearson Education, se comercializa y distribuye por diversas editoriales a lo largo del mundo y bajo diferentes condiciones, las cuales pueden variar de un país a otro, tomando en cuenta derechos de autor y otras variables. En el caso de Chile, la batería cuenta con 15 subpruebas que evalúan distintas áreas cognitivas:

  • Evalúa el procesamiento de la información visoespacial y la habilidad para manipular y percibir detalles visuales.
  • Evalúa el razonamiento inductivo y cuantitativo en base a estímulos visuales.
  • Evalúa la retención y manipulación de información.
  • Evalúa la habilidad para manejar información visual de manera rápida y efectiva.
  • Evalúa la capacidad de razonar con números y encontrar equivalencias entre cantidades.
  • Evalúa la capacidad de retener temporalmente en la memoria de trabajo una cantidad determinada de información auditiva, mientras se opera con ella.
  • Evalúa la capacidad intelectual general, con escasa participación del lenguaje.
  • Evalúa la aptitud intelectual general, menos dependiente de la memoria de trabajo y la velocidad del procesamiento que el CIT.

Administración y Protocolos del WISC-V

Para administrar el test de WISC-V, es esencial contar con formación y conocimientos en neuropsicología, así como comprender los modelos teóricos relacionados con la inteligencia. De acuerdo a su aplicación, se puede elegir la cantidad de subpruebas para desarrollar según la cantidad de índices que se deseen obtener, y el motivo de evaluación.

Se recomienda realizar 1 o 2 sesiones de 45 minutos aproximadamente, con el fin de evitar la fatiga del evaluado. Si se realiza la evaluación en más de una sesión, se aconseja que estas no se espacien más de 1 semana. Con respecto a la administración de las subpruebas, las instrucciones se encuentran estipuladas en el Manual de Administración y Corrección, y es esencial poder seguirlas al pie de la letra, con el fin de asegurar que se apliquen de la manera estandarizada. Este rigor permite obtener resultados confiables.

Para la administración de WISC-V existen tres protocolos principales:

  • Protocolo de registro: Este protocolo se utiliza para que el evaluador registre las respuestas obtenidas del evaluado durante la administración de tareas. Aquí se registran tanto las respuestas verbales que el evaluado proporciona a las preguntas como las opciones de respuesta que elige en las tareas de tipo visual.
  • Cuadernillo de respuesta 1: Este cuadernillo contiene las subpruebas de claves y búsqueda de símbolos. Incluye las formas A y B de ambas pruebas. Es importante seleccionar la forma correspondiente según la edad cronológica del evaluado.
  • Cuadernillo de respuesta 2: Este cuadernillo está destinado para la prueba de cancelación.
Diagrama de flujo del proceso de aplicación de WISC-V

Interpretación de Puntuaciones del WISC-V

Aunque el sistema de puntuación es el más utilizado en pruebas de inteligencia, el WISC-V establece lo que se llama “Descriptores Cualitativos”. Estos descriptores indican que el rango promedio corresponde a una puntuación entre 90 y 109 puntos. Cualquier puntuación bajo los 90 se podría entender como bajo el promedio, y sobre los 109 como sobre el promedio.

Es importante establecer que una puntuación menor o igual a 69 se clasifica según los descriptores cualitativos como “extremadamente bajo”. Si una persona tiene un CI en dicho rango, se podría interpretar que su desempeño se encuentra 2 desviaciones estándar sobre el promedio y que podría tener una limitación significativa en el funcionamiento intelectual. Dada esta circunstancia, es importante continuar evaluando, ya que se debería despejar la duda si existe una discapacidad intelectual, lo que antes se denominaba retraso mental, o no.

Cabe señalar que una medición de CI no constituye un diagnóstico de la línea intelectual, ya que se debe interpretar en contexto, considerando otros factores relevantes del individuo.

Modelo de Informe del WISC-V

Hay expertos que dicen que no existe un modelo de informe tipo. Cada profesional debería sentirse libre de establecer sus propios modelos de informes, dependiendo del lugar y contexto dónde trabaja, ya que no es lo mismo trabajar en el contexto clínico, educativo o forense.

Sin embargo, algo que se repite generalmente en todo el mundo, es separar el reporte de resultados por párrafos y dichos párrafos, destinar uno por cada índice de WISC-V. Por consiguiente, se podría estipular un primer párrafo para reportar el CIT y así dar un reporte a nivel general de las habilidades cognitivas, y un párrafo aparte para cada índice principal. Es decir, un párrafo para ICV (Índice de Comprensión Verbal), otro para IVE (Índice Visoespacial), otro para IRF (Índice de Razonamiento Fluido) y así sucesivamente. No obstante, debemos preguntarnos cuál es la estructura que mejor comunica los resultados, de manera breve, concisa y parsimónica.

Cuaderno de Estímulos del WISC-V

Los cuadernos de estímulos son los libros en donde se encuentra el material necesario para la administración de subpruebas. Los reactivos de algunas subpruebas se encuentran impresos en sus páginas y se utilizan para la administración de estas. En la versión que se estandarizó en Chile, el Cuaderno de Estímulos 1 contiene los reactivos de las siete primeras subpruebas, incluyendo las pruebas verbales.

El Índice de Barthel: Evaluación de la Discapacidad Física

Origen y Propósito del Índice de Barthel

En Salud Pública existe una tendencia creciente a valorar el impacto que los problemas de salud tienen, tanto sobre la calidad de vida de las personas como sobre el uso de servicios sanitarios. En este sentido, la evaluación de la discapacidad está adquiriendo una relevancia cada vez mayor. Uno de los instrumentos más ampliamente utilizados para la valoración de la función física es el Índice de Barthel (IB), también conocido como "Índice de Discapacidad de Maryland".

El IB es una medida genérica que valora el nivel de independencia del paciente con respecto a la realización de algunas Actividades Básicas de la Vida Diaria (AVD), mediante la cual se asignan diferentes puntuaciones y ponderaciones según la capacidad del sujeto examinado para llevar a cabo estas actividades. El Índice de Barthel se ha venido utilizando desde que fue propuesto en 1955 y ha dado lugar a múltiples versiones, además de servir como estándar para la comparación con otras escalas.

Es una medida fácil de aplicar, con alto grado de fiabilidad y validez, capaz de detectar cambios, fácil de interpretar y cuya aplicación no causa molestias. Por otra parte, su adaptación a diferentes ámbitos culturales resulta casi inmediata. El IB se comenzó a utilizar en los hospitales de enfermos crónicos de Maryland en 1955. Uno de los objetivos era obtener una medida de la capacidad funcional de los pacientes crónicos, especialmente aquellos con trastornos neuromusculares y músculo-esqueléticos. También se pretendía obtener una herramienta útil para valorar de forma periódica la evolución de estos pacientes en programas de rehabilitación.

Las primeras referencias al IB en la literatura científica datan de 1958 y 1964, pero es en 1965 cuando aparece la primera publicación en la que se describen explícitamente los criterios para asignar las puntuaciones. En la actualidad, este índice sigue siendo ampliamente utilizado, tanto en su forma original como en alguna de las versiones a que ha dado lugar, siendo considerado por algunos autores como la escala más adecuada para valorar las AVD. A pesar de tener algunas limitaciones, el Índice de Barthel puede recomendarse como un instrumento de elección para la medida de la discapacidad física, tanto en la práctica clínica como en la investigación epidemiológica y en Salud Pública.

Infografía del Índice de Barthel con sus 10 actividades principales

Modelo Conceptual y Medición del Índice de Barthel

El IB fue uno de los primeros intentos de cuantificar la discapacidad en el campo de la rehabilitación física, aportando un fundamento científico a los resultados que obtenían los profesionales de rehabilitación en los programas de mejora de los niveles de dependencia de los pacientes. Es una medida simple en cuanto a su obtención e interpretación, fundamentada sobre bases empíricas. Se trata de asignar a cada paciente una puntuación en función de su grado de dependencia para realizar una serie de actividades básicas. Los valores que se asignan a cada actividad dependen del tiempo empleado en su realización y de la necesidad de ayuda para llevarla a cabo.

Las AVD incluidas en el índice original son diez: comer, trasladarse entre la silla y la cama, aseo personal, uso del retrete, bañarse/ducharse, desplazarse (andar en superficie lisa o en silla de ruedas), subir/bajar escaleras, vestirse/desvestirse, control de heces y control de orina. Las actividades se valoran de forma diferente, pudiéndose asignar 0, 5, 10 o 15 puntos. El rango global puede variar entre 0 (completamente dependiente) y 100 puntos (completamente independiente).

El IB aporta información tanto a partir de la puntuación global como de cada una de las puntuaciones parciales para cada actividad. Esto ayuda a conocer mejor cuáles son las deficiencias específicas de la persona y facilita la valoración de su evolución temporal. La elección de las actividades que componen el IB fue empírica, a partir de las opiniones de fisioterapeutas, enfermeras y médicos. Por tanto, el IB no está basado en un modelo conceptual concreto, es decir, no existe un modelo teórico previo que justifique la elección de determinadas actividades de la vida diaria o la exclusión de otras.

Tabla 1: Puntuaciones originales de las AVD incluidas en el Índice de Barthel
Actividad Puntuación Criterio
Comer 0, 5, 10 0 = incapaz; 5 = necesita ayuda para cortar, extender mantequilla, usar condimentos, etc.; 10 = independiente (la comida está al alcance de la mano)
Trasladarse entre la silla y la cama 0, 5, 10, 15 0 = incapaz, no se mantiene sentado; 5 = necesita ayuda importante (una persona entrenada o dos personas), puede estar sentado; 10 = necesita algo de ayuda (una pequeña ayuda física o ayuda verbal); 15 = independiente
Aseo personal 0, 5 0 = necesita ayuda con el aseo personal; 5 = independiente para lavarse la cara, las manos y los dientes, peinarse y afeitarse
Uso del retrete 0, 5, 10 0 = dependiente; 5 = necesita alguna ayuda, pero puede hacer algo solo; 10 = independiente (entrar y salir, limpiarse y vestirse)
Bañarse/Ducharse 0, 5 0 = dependiente; 5 = independiente para bañarse o ducharse
Desplazarse 0, 5, 10, 15 0 = inmóvil; 5 = independiente en silla de ruedas en 50 m; 10 = anda con pequeña ayuda de una persona (física o verbal); 15 = independiente al menos 50 m, con cualquier tipo de muleta, excepto andador
Subir y bajar escaleras 0, 5, 10 0 = incapaz; 5 = necesita ayuda física o verbal, puede llevar cualquier tipo de muleta; 10 = independiente para subir y bajar
Vestirse y desvestirse 0, 5, 10 0 = dependiente; 5 = necesita ayuda, pero puede hacer la mitad aproximadamente, sin ayuda; 10 = independiente, incluyendo botones, cremalleras, cordones, etc.
Control de heces 0, 5, 10 0 = incontinente (o necesita que le suministren enema); 5 = accidente excepcional (uno/semana); 10 = continente
Control de orina 0, 5, 10 0 = incontinente, o sondado incapaz de cambiarse la bolsa; 5 = accidente excepcional (máximo uno/24 horas); 10 = continente, durante al menos 7 días
Total 0-100 puntos (0-90 si usan silla de ruedas)

Otras Versiones del Índice de Barthel

A lo largo del tiempo, el Índice de Barthel ha sido objeto de diversas modificaciones para mejorar su sensibilidad y aplicabilidad:

  • Versión de Collin y Wade: Utilizaron una versión con ligeras modificaciones, puntuando con incrementos de 1 punto en lugar de los 5 de la escala original, lo que resulta en un rango global de 0 a 20 puntos.
  • Versión de Granger et al.: Utilizaron una versión modificada por el New England Rehabilitation Hospital con leves cambios. Posteriormente, desarrollaron otra versión ampliada que incluía 15 actividades en lugar de las 10 originales. Esta versión mantenía fielmente los fundamentos de la escala original, pero valoraba ciertas actividades con un grado mayor de especificación (ej. vestirse/desvestirse según la parte del cuerpo, incluir ponerse aparatos ortopédicos o prótesis, beber de una taza, comer de un plato). Esta versión presenta diferencias tanto en las actividades como en el sistema de puntuación, con versiones de 3 o 4 niveles por actividad, manteniendo un rango de 0 a 100 puntos. La versión de Granger contempla dos índices diferentes como componentes del IB: el índice de autoayuda (máximo 53 puntos) y el índice de movilidad (máximo 47 puntos).
Tabla 2: Índice de Barthel, modificación de Granger, con 15 actividades y 3 niveles de puntuación
Índice de autocuidado Independencia Con ayuda Dependencia
1. Beber de un vaso400
2. Comer600
3. Vestirse de cintura para arriba530
4. Vestirse de cintura para abajo740
5. Colocarse prótesis o aparato ortopédico0-20
6. Aseo personal500
7. Lavarse o bañarse600
8. Control orina1050
9. Control heces1050
Índice de movilidad Independencia Con ayuda Dependencia
10. Sentarse y levantarse de la silla1570
11. Sentarse y levantarse del retrete630
12. Entrar y salir de la ducha100
13. Andar 50 metros sin desnivel15100
14. Subir y bajar un tramo de escaleras1050
15. Si no anda: mueve la silla de ruedas500
  • Versión de Shah et al.: Esta modificación mantiene las 10 actividades originales, pero incrementa el número de niveles por cada actividad hasta 5. Esta modificación en los niveles pretende aumentar la sensibilidad de la medida sin añadir complicaciones adicionales en su administración, manteniendo el rango de puntuación entre 0 y 100.
Tabla 3: Índice de Barthel, modificación de Shah et al., con 10 actividades y 5 niveles de puntuación
Actividad Incapaz de hacerlo Intenta pero inseguro Cierta ayuda necesaria Mínima ayuda necesaria Totalmente independiente
Aseo personal01345
Bañarse01345
Comer025810
Usar el retrete025810
Subir escaleras025810
Vestirse025810
Control de heces025810
Control de orina025810
Desplazarse0381215
Silla de ruedas01345
Traslado silla/cama0381215
  • También se ha propuesto una versión para su uso como escala autoadministrada. Esta versión considera 17 actividades y seis categorías en cada actividad.

Fiabilidad del Índice de Barthel

La fiabilidad, entendida como la capacidad de la prueba para obtener los mismos resultados bajo las mismas condiciones, del IB no fue determinada cuando se desarrolló originariamente. Loewen y Anderson se atribuyen haber realizado el primer estudio de fiabilidad del IB en su versión original. Comprobaron la fiabilidad mediante pruebas de concordancia inter e intraobservador. Para ello, entrenaron a catorce terapeutas que, usando grabaciones de vídeo de pacientes, puntuaron la realización de las actividades.

De los resultados de este estudio se deduce una buena fiabilidad interobservador, con índices de Kappa entre 0,47 y 1,00. Con respecto a la fiabilidad intraobservador se obtuvieron índices de Kappa entre 0,84 y 0,97. Roy et al. informaron de una fiabilidad interobservador muy elevada en un estudio que utilizaba tres evaluadores (un médico y dos fisioterapeutas). En cuanto a la evaluación de la consistencia interna, se ha observado un alpha de Cronbach de 0,86-0,92 para la versión original y de 0,90-0,92 para la versión propuesta por Shah et al.

Validez del Índice de Barthel

A la hora de considerar la validez del IB (capacidad de un instrumento para medir lo que pretende medir) hay que tener en cuenta que este índice se ha elaborado sobre bases empíricas, lo cual limita la posibilidad de llevar a cabo una evaluación exhaustiva de este criterio. En cualquier caso, existen evidencias indirectas que permiten realizar valoraciones de la llamada "validez de constructo" o validez de concepto.

La validez de constructo es el grado en que una medida es compatible con otras medidas con las que hipotéticamente tiene que estar relacionada. En este sentido, se ha observado que el IB inicial es un buen predictor de la mortalidad. Es presumible que esta asociación se deba a la habilidad del IB para medir discapacidad, condición que presenta una asociación fuerte y consistente con una mayor mortalidad. También se ha observado que entre los pacientes con accidente cerebrovascular agudo (ACVA) los más jóvenes presentan grados menores de discapacidad. Esta misma relación se observa en las puntuaciones del IB de los pacientes que sufren ACVA.

Principios Generales de la Valoración de la Discapacidad

Definición y Grado de Discapacidad

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), podemos considerar como discapacidad cualquier restricción o impedimento que una persona tiene para realizar una actividad con normalidad. El término es muy amplio, ya que cada persona tiene unas circunstancias concretas. El grado de discapacidad es la valoración de la discapacidad expresada en porcentaje. Para determinar el grado de discapacidad de una persona se hace una valoración física, psíquica y sensorial de la misma.

Los responsables de certificar el grado de discapacidad de acuerdo a los diferentes informes suelen ser las autoridades competentes, como las Comunidades Autónomas o el Instituto de Migraciones y Servicios Sociales a través de diferentes instituciones asociadas. El grado de discapacidad valora, fundamentalmente, cómo las diferentes discapacidades influyen en la autonomía personal de los individuos.

Gráfico o diagrama de flujo del proceso de determinación del grado de discapacidad

Factores en la Evaluación Integral de la Discapacidad

La determinación del grado de discapacidad es, por lo tanto, un proceso mucho más complejo que una simple puntuación. En este proceso, se realizan siempre dos valoraciones fundamentales: la de “Limitaciones de la actividad” (que sería algo similar a lo evaluado por el Índice de Barthel) y la de los “Factores sociales complementarios”. Cuando una persona alcanza el 25% en “Las Limitaciones de la actividad” se le añade a esa puntuación la de los factores que pueden limitar su participación plena y efectiva en la sociedad en igualdad de condiciones que las demás, lo que subraya la importancia de un enfoque contextual y holístico en la interpretación de los resultados de cualquier escala de evaluación de la discapacidad.

tags: #interpretacion #de #puntaje #escala #de #evaluacion