Harold Shipman: El Médico Que Se Convirtió En El Mayor Asesino En Serie De Gran Bretaña

Harold Shipman, quien cumpliría 78 años si no se hubiera suicidado en enero de 2004, fue condenado a múltiples cadenas perpetuas sucesivas por el asesinato de al menos 237 personas, en su mayoría ancianos, a lo largo de 25 años. Su carrera criminal se extendió desde 1974 hasta 1998, dejando tras de sí un rastro de muertes y un legado de horror.

Retrato de Harold Shipman

Los Primeros Años y El Comienzo De Una Oscura Carrera

Harold Frederick Shipman nació el 14 de enero de 1946 en Nottingham, Inglaterra. Su vida temprana estuvo marcada por la enfermedad y muerte de su madre, Vera, a causa de un cáncer de pulmón. Este evento, sin embargo, no parece haber sido el detonante directo de sus crímenes, sino más bien un telón de fondo para una personalidad ya perturbada.

A mediados de 1974, Shipman llegó a Todmorden, un pequeño pueblo a 40 kilómetros de Manchester, donde rápidamente se ganó la simpatía de la comunidad. Sin embargo, un año antes de su llegada, había sido descubierto falsificando prescripciones de petidina, un potente analgésico narcótico, para su propio consumo. Este oscuro secreto inicial pasó desapercibido para la comunidad.

Durante sus primeros años como médico de cabecera, varias muertes de sus pacientes, como la de Eva Lyons, una señora mayor, pasaron desapercibidas. La mayoría de sus pacientes eran personas de edad avanzada con múltiples dolencias, lo que hacía que sus fallecimientos parecieran naturales. Otros datos que más tarde saldrían a la luz solo se descubrieron dos décadas después, cuando la justicia revisó sus certificados de defunción y testimonios de familiares.

El Patrón de Muerte y Las Primeras Sospechas

Shipman continuó trabajando como médico de cabecera en Hyde durante la década de los 80, hasta que en 1993 fundó su propia clínica en Market Street. Fue entonces cuando las sospechas comenzaron a tomar forma, aunque de manera fragmentada.

Angela Woodruff, abogada y vecina de Hyde, leyó consternada el texto que le entregó el letrado de su madre, Kathleen Grundy. La anciana había fallecido el 24 de junio de 1998, media hora después de que el doctor Shipman la visitara. Dado el delicado estado de salud de Kathleen, nadie sospechó de una muerte no natural. Sin embargo, este evento desencadenó una serie de recuerdos en Angela sobre el comportamiento de Shipman que antes había desestimado.

Paralelamente, otro médico de Hyde, Richard Baker, se tomó el trabajo de revisar todos los archivos de Shipman. Baker comparó el número de certificados de defunción firmados por Shipman con los de otras consultas similares en la región. Al investigar las causas de cada muerte, preguntó a los familiares sobre los tratamientos recibidos y los detalles del fallecimiento. Descubrió que la mayoría de los fallecidos eran mujeres de avanzada edad que morían repentinamente en sus hogares, a primera hora de la tarde. Estas observaciones coincidían con la muerte de Kathleen Grundy.

La doctora que trataba a la madre de Angela Woodruff también había intentado alertar al coronel John Pollard, jefe de policía del distrito de South Manchester, sobre los altos índices de mortalidad entre los pacientes de Shipman. Con estas pruebas y testimonios, Shipman fue arrestado el 7 de septiembre de 1998.

El Descubrimiento Del Mayor Asesino En Serie

La investigación posterior al arresto de Shipman reveló la aterradora magnitud de sus crímenes. El doctor, antes considerado el más querido de Hyde, resultó ser el mayor asesino en serie de la historia de Gran Bretaña, con un récord de al menos 235 víctimas a lo largo de 25 años.

La justicia, tras recopilar suficientes pruebas, acusó a Harold Shipman por las muertes de 17 pacientes ocurridas entre 1995 y 1998, incluyendo a Marie West, Irene Turner, Lizzie Adams, Jean Lilley, Ivy Lomas, Jermaine Ankrah, Muriel Grimshaw, Marie Quinn, Kathleen Wagstaff, Bianka Pomfret, Naomi Nuttall, Pamela Hillier, Maureen Ward, Winifred Mellor, Joan Melia y la exalcaldesa Kathleen Grundy.

Durante el juicio, Shipman negó rotundamente su culpabilidad y se negó a declarar. Su defensa intentó, sin éxito, que no se le procesara por el asesinato de la señora Grundy, alegando falta de pruebas suficientes. Sin embargo, a medida que se descubrían más casos, Shipman fue sometido a un nuevo juicio por otros 217 casos.

Imagen de archivo de una corte británica

El Método y Las Víctimas

Se demostró que Harold Shipman había quitado la vida a 171 mujeres y 44 hombres, con edades comprendidas entre los 41 y los 93 años, inyectándoles sobredosis de morfina. Todas las víctimas eran pacientes que habían confiado en él como su médico de cabecera.

El propio Shipman describía su modus operandi de forma escalofriante: "Mataba, y después se comportaba de muy variadas formas y ofrecía múltiples explicaciones de lo que había pasado". Su arrogancia y autoritarismo eran evidentes; nunca permitía discusiones sobre los tratamientos y zanjaba cualquier cuestión con un "yo soy el médico y sé lo que le conviene".

El Final de Un Monstruo

Harold Shipman no llegó a cumplir dos años de las condenas impuestas. En la noche del 13 de enero de 2004, un día antes de cumplir 78 años, se suicidó en su celda de la prisión de Wakefield. Utilizó las sábanas de su cama para colgarse del cuello desde las rejas de la ventana.

El informe de la investigación sobre sus crímenes dejó a todos anonadados por la enormidad de sus actos, generando una profunda simpatía hacia sus víctimas y sus familiares. Shipman se sentó en el banquillo de los acusados imperturbable, ajeno al horror que había sembrado.

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