El envejecimiento de la población es un fenómeno global que conlleva un aumento significativo de los problemas de salud asociados, poniendo de manifiesto la necesidad de identificar factores de riesgo modificables para la enfermedad y la discapacidad en este grupo. Las limitaciones funcionales, en particular, son importantes predictores de discapacidad, morbilidad y mortalidad en el adulto mayor.
La Antropometría como Herramienta Clave en el Monitoreo del Envejecimiento
La antropometría se presenta como un método simple, objetivo y relativamente económico para analizar la insuficiencia nutricional y la composición corporal. Sus mediciones se utilizan para monitorear cambios a lo largo del tiempo, facilitando el diagnóstico precoz y la prevención de enfermedades en los ancianos. Además, permiten identificar las reservas calóricas y proteicas, así como la presencia de factores de riesgo relacionados con enfermedades, tanto por déficit como por exceso.

Cambios Fisiológicos y su Impacto en la Composición Corporal del Adulto Mayor
Con el avance de la edad adulta, se observan cambios notorios en las medidas antropométricas. Los adultos mayores son más propensos a experimentar una reducción de la masa muscular y de la estatura, la pérdida de masa ósea y la alteración de sus componentes. También se produce una reducción y redistribución de la grasa corporal, con una tendencia a la acumulación de grasa intraabdominal. Estos cambios fisiológicos del envejecimiento, junto con la presencia de comorbilidades, el uso de medicamentos y el aislamiento social, tienen un impacto directo en la insuficiencia nutricional y la composición corporal.
Estudios transversales y longitudinales han demostrado que estos cambios son más evidentes en los "muy ancianos" (personas de 80 años o más) y que existen diferencias significativas entre los sexos. Las diferencias ambientales y socioeconómicas también pueden influir en las características antropométricas, ya que estas reflejan las condiciones de vida, la historia ocupacional y el estilo de vida.
Principales Índices Antropométricos y su Aplicación Específica en la Tercera Edad
Para la evaluación del estado de salud y la composición corporal en adultos mayores, se emplean diversos indicadores antropométricos:
- Peso corporal y estatura bípeda: Se miden con balanza mecánica y estadiómetro, respectivamente, con alta precisión.
- Índice de Masa Corporal (IMC): Calculado como peso corporal dividido por la estatura al cuadrado (kg/m²). Para adultos mayores, las clasificaciones recomendadas por la Organización Panamericana de la Salud y el Ministerio de Salud de Chile son:
- Normopeso: ≤ 27,9 kg/m²
- Sobrepeso: 28 a 31,9 kg/m²
- Obesidad: ≥ 32 kg/m²
- Perímetro de Cintura (PC): Se utiliza para valorar la adiposidad abdominal, un importante indicador de riesgo. Las categorías de riesgo son:
- Riesgo: ≥ 88 cm en mujeres
- Riesgo: ≥ 102 cm en varones
- Índice Cintura-Estatura (ICE): Obtenido dividiendo el PC por la estatura (PC/estatura), se considera un indicador de riesgo cardiovascular cuando es ≥ 0,5.
- Circunferencias de Brazo (CB) y Pantorrilla (CP): Son consideradas buenos indicadores de insuficiencia nutricional en personas mayores, ya que estiman las reservas musculares del brazo y los miembros inferiores. Los valores considerados adecuados son CP ≥ 31 cm y CB > 22 cm.
- Pliegue Cutáneo del Tríceps (PCT): Mide la grasa subcutánea. Los valores adecuados se establecen en ≥ 9.0 mm para hombres y ≥ 20 mm para mujeres, basándose en percentiles de poblaciones de adultos mayores.
Composición Corporal, Dieta y Salud en Adultos Mayores Físicamente Activos
El sobrepeso y la obesidad se han convertido en problemas de salud pública que también afectan a los adultos mayores. Esta situación, junto con el desconocimiento sobre buenos hábitos de alimentación y actividad física, podría suponer un mayor riesgo de muerte cardiovascular futura. Diversas investigaciones han descrito los beneficios de los programas de prevención de salud para adultos mayores, especialmente aquellos basados en educación alimentaria y la práctica regular de actividad física, que se asocian con una menor prevalencia de caídas, mayor autonomía funcional, aumento de las relaciones sociales y mejor calidad de vida.

Un estudio transversal llevado a cabo en Chile con 307 adultos mayores físicamente activos (AMFA) de ambos sexos (edad media de 70,1 años), buscó relacionar los índices antropométricos de salud con la frecuencia en el consumo de alimentos. Las variables estudiadas incluyeron el estado nutricional, la adiposidad abdominal, el riesgo cardiovascular y la frecuencia en el consumo de alimentos.
Hallazgos clave del estudio:
- La ingesta de frutas (OR = 0,12; IC 95%, 0,02-0,92) y el consumo de agua (OR = 0,20; IC 95%, 0,04-0,90) se identificaron como factores protectores frente a la obesidad.
- En contraste, el consumo de alcohol (OR = 4,19; IC 95%, 1,03-17,02) y snacks dulces (OR = 10,68; IC 95%, 1,85-61,74) se presentaron como factores de riesgo para la obesidad.
- La ingesta de verduras (OR = 0,32; IC 95%, 0,11-0,92) se asoció como un factor protector frente a la adiposidad abdominal.
- El consumo de snacks dulces (OR = 6,45; IC 95%, 1,08-38,43) fue un factor de riesgo para presentar riesgo cardiovascular.
En cuanto a las correlaciones, se encontraron relaciones inversas entre el peso corporal y el consumo de lácteos, así como entre el perímetro de cintura y el consumo de lácteos y frutas. Por otro lado, se observaron correlaciones directas entre el peso corporal y el perímetro de cintura con la ingesta de frituras, y entre el IMC y la ingesta de sal. El estudio concluyó que los adultos mayores físicamente activos que presentan una mayor frecuencia en el consumo de alimentos saludables manifiestan también un mejor estado nutricional, una adiposidad abdominal más controlada y un menor riesgo cardiovascular en comparación con aquellos que tienen hábitos de alimentación menos saludables.
Limitaciones Funcionales y su Relación con la Composición Corporal
Las limitaciones funcionales son un aspecto crucial en el envejecimiento, ya que restringen la independencia y comprometen la calidad de vida de los adultos mayores, siendo importantes predictores de discapacidad, morbilidad y mortalidad. Un estudio transversal en Chile, con 377 personas de 65 años o más, exploró la asociación entre medidas antropométricas y la composición corporal con las limitaciones funcionales en adultos mayores que viven en la comunidad.
Las mediciones incluyeron antropometría completa, fuerza de agarre muscular (medida con dinamómetros), y la composición corporal (determinada mediante Absortiometría de Rayos X de Energía Dual, DEXA). Las limitaciones funcionales se evaluaron mediante actividades auto-reportadas y observadas.
Resultados destacados sobre limitaciones funcionales:
- El Índice de Masa Corporal (IMC) mostró una fuerte asociación con la masa grasa (hombres r = 0,87; mujeres r = 0,91) y con la masa magra (hombres r = 0,55; mujeres r = 0,62).
- Los hombres presentaron significativamente mayor masa magra (48,9 kg vs 34,9 kg) y masa ósea (2,6 kg vs 1,8 kg) que las mujeres. Sin embargo, las mujeres tuvieron una mayor masa grasa (26,3 kg vs 22,9 kg) que los hombres.
- La fuerza de agarre muscular y la masa magra tuvieron una asociación significativa e inversa con la limitación funcional en ambos géneros.
- La masa grasa fue un factor de riesgo significativo para las limitaciones funcionales entre las mujeres.
- Específicamente, la fuerza de agarre se asoció fuerte e inversamente con las limitaciones funcionales.

Estudio Longitudinal de Cambios Antropométricos en la Vejez Extrema (≥80 años)
Las personas de edad avanzada (80 años en adelante) representan el segmento de la población de más rápido crecimiento a nivel mundial. Este crecimiento tiene importantes consecuencias sociales, económicas y de salud, ya que estas personas son más vulnerables a enfermedades crónicas, discapacidad y malnutrición.
Un estudio longitudinal de dos años de seguimiento en una comunidad en el sur de Brasil analizó los cambios y la adecuación de los indicadores antropométricos en personas mayores de 80 años. La población de estudio incluyó 134 ancianos en 2010 y 110 en 2012 (la reducción se debió principalmente a fallecimientos). Las variables antropométricas evaluadas fueron peso, estatura, circunferencias de brazo, pantorrilla y cintura, pliegue cutáneo del tríceps (PCT) y el índice de masa corporal (IMC).
Principales hallazgos del estudio longitudinal:
- Los valores medios de estatura y pliegue cutáneo del tríceps (PCT) disminuyeron significativamente en ambos sexos a lo largo de los dos años.
- En los hombres, se observó una reducción de los valores medios de las circunferencias de brazo y pantorrilla, así como del peso y el IMC.
- El porcentaje de individuos con PCT inadecuado aumentó en ambos sexos.
- Hubo un aumento en la prevalencia de hombres con bajo peso y una disminución de la prevalencia de hombres con sobrepeso.
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Discusión de los cambios observados:
Los cambios en los indicadores antropométricos fueron específicos para el sexo y el indicador utilizado. La reducción del peso con el envejecimiento se ha observado en diversos estudios, aunque con diferencias en el patrón de cambio según el sexo; generalmente, los hombres tienden a reducir su peso después de los 65 años y las mujeres después de los 75 años. Varios factores pueden influir en esta pérdida de peso, incluyendo el estado de salud, la pérdida de apetito debido a interacciones medicamentosas, dificultades para masticar, disminución de los sentidos del gusto y el olfato, así como la pérdida de masa ósea, agua corporal y masa muscular. La pérdida involuntaria de peso (> 5%) está relacionada con un aumento en la morbilidad y mortalidad.
En el presente estudio, la reducción del IMC fue significativa solo en los hombres, a diferencia de otros trabajos con seguimiento más prolongado que también identifican este cambio en el sexo femenino. El aumento en el número de hombres con bajo peso (IMC < 22 kg/m²) es preocupante, ya que el bajo peso se asocia con morbilidades como anemia, deterioro cognitivo y motor, cuadros inflamatorios, y es un fuerte factor de riesgo de mortalidad.
Las reducciones significativas en las circunferencias del brazo y la pantorrilla en los hombres de edad avanzada son consistentes con otros hallazgos. Estas circunferencias son importantes porque estiman las reservas musculares y su disminución puede comprometer la fuerza, la movilidad y la independencia de las personas mayores, incrementando el riesgo de hospitalización y mortalidad. La reducción de la masa muscular en hombres puede estar relacionada con un bajo nivel de actividad física, la presencia de diabetes tipo 2, bajos niveles de testosterona y alta concentración de la hormona paratiroidea.
La reducción de los valores de PCT con el envejecimiento también es un hallazgo consistente con la literatura, aunque los valores de las mujeres suelen ser más altos que los de los hombres.
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