Hombres cuidadores: Barreras de género y modelos emergentes

El cuidado de personas mayores está intrínsecamente relacionado con factores sociales y culturales, presentando características distintas en cada región. En Europa, el sistema se apoya en un modelo social de menor gasto directo, mientras que en el contexto mediterráneo -particularmente en España-, la responsabilidad recae sobre la familia, siendo la mujer el elemento principal de la red no profesional de cuidados.

No obstante, las estructuras familiares y los roles tradicionales están cambiando. Existe una tendencia creciente donde los hombres asumen el cuidado cuando las mujeres de la familia no están presentes o debido a una evolución en la corresponsabilidad. A pesar de ello, el hecho de que el cuidado haya sido considerado históricamente como un tema femenino refuerza los estereotipos de género sobre los roles asignados a hombres y mujeres.

Esquema sobre la evolución de los roles de género en el cuidado familiar, desde el modelo tradicional hacia la corresponsabilidad emergente.

El contexto actual: Reflexión y debate académico

Para analizar estos cambios, se organizan espacios de reflexión como el congreso "Hombres cuidadores. Barreras de género y modelos emergentes". Este evento busca fomentar un diálogo entre los actores implicados para lograr una redistribución igualitaria y equitativa de las tareas de cuidado. Durante estas jornadas se abordan diversos ejes:

  • La implicación de los hombres en el cuidado de la infancia.
  • El análisis de los modelos familiares de cuidado actuales.
  • La identificación

    Hombres Cuidadores: Desafíos de Género y Modelos Emergentes en el Cuidado Familiar

    Introducción al Cuidado Familiar y Desafíos de Género

    El cuidado de personas mayores está estrechamente relacionado con factores sociales y culturales, presentando características distintivas en cada región y país. En Europa, este apoyo se basa en un modelo social con menores gastos y una fuerte inversión en pensiones. Particularmente en España, el cuidado recae predominantemente en la familia, siguiendo un modelo mediterráneo donde la mujer ha sido el elemento principal de la red no profesional de cuidados.

    Durante décadas, a la persona que presta cuidados no remunerados en el domicilio se le ha denominado cuidador informal. Con la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia, se inició un proceso de reconocimiento jurídico de esta figura, denominándola cuidador no profesional (art. 2.5) o familiar (art. 18.1). El cuidado familiar se realiza a personas con diferentes grados de dependencia, generalmente por miembros de la familia hasta el tercer grado de parentesco, o por personas cercanas que asumen el cuidado por vecindad o amistad. Además, esta ley contempla beneficios económicos o ayudas para el cuidado.

    El género influye significativamente en la prestación de cuidados familiares, identificándose desigualdades en la distribución de tareas relacionadas con el cuidado. En todos los contextos, las mujeres tienen más probabilidades de ser cuidadoras que los hombres. Sin embargo, las estructuras familiares y los roles tradicionales están experimentando cambios, llevando a que los hombres asuman el cuidado cuando las mujeres de la familia no están presentes. Parece existir una tendencia creciente de hombres dedicados al cuidado familiar, aunque el hecho de que el cuidado haya sido y siga siendo considerado un tema femenino refuerza los estereotipos de género sobre los roles asignados a hombres y mujeres.

    La prestación de cuidados familiares conlleva consecuencias físicas y psicológicas. Diversos estudios revelan que el nivel de dependencia y la intensidad del cuidado son factores que afectan negativamente la salud de las personas cuidadoras. Estos factores están modulados por diferencias de sexo, la edad avanzada, el bajo nivel educativo, la mala salud previa y la falta de apoyo social. Las características asociadas a los roles de género suelen determinar un mayor nivel de sobrecarga, mayor morbilidad y depresión, y una peor calidad de vida en las mujeres cuidadoras en comparación con los hombres.

    Las tendencias demográficas actuales en España proyectan un aumento significativo de la población mayor de sesenta y cinco años. Para 2035, se estima que este grupo representaría el 26,5% de la población total, con un 18,1% superando los ochenta años. En la Comunidad Valenciana, las proyecciones para el mismo año son de un 26,4% de personas con sesenta y cinco años o más y un 7,9% de mayores de ochenta años. Este envejecimiento demográfico se une a un cambio de mentalidad en el papel de las personas mayores, quienes desean envejecer en su hogar. No obstante, las características sociales y familiares actuales, como la disgregación familiar y las limitaciones de la vivienda en las ciudades, complican este deseo, llevando a que muchos mayores terminen viviendo solos o en pareja, asumiendo sus propios problemas de salud y cuidados ante la creciente incapacidad de sus familiares para atenderlos.

    Infografía: Distribución de tareas de cuidado por género en hogares españoles

    Iniciativas de Reflexión y Debate: El Congreso "Hombres Cuidadores"

    Con el objetivo de fomentar la reflexión y la redistribución igualitaria y equitativa de las tareas de cuidado, se ha organizado el congreso "Hombres cuidadores. Barreras de género y modelos emergentes". Este evento tendrá lugar en el Palau Macaya de Barcelona, del 9 de octubre al 15 de noviembre, y es organizado por la UAB y la Universidad Rovira i Virgili, con la colaboración de la Obra Social "la Caixa".

    El congreso servirá como un espacio de diálogo entre los actores implicados en las tareas de cuidado. Entre las actividades destacadas, la profesora del Departamento de Antropología y directora del Centro AFIN de la UAB, Diana Marre, abordará la implicación de los hombres en el cuidado de la infancia. Además, se realizará el taller "¿Está cambiando el modelo familiar de cuidado?", con las investigadoras de la UAB Chandra Clemente Martínez, Beatriz San Román y un invitado que compartirá su experiencia como padre de familia homoparental, ofreciendo una perspectiva sobre los modelos familiares emergentes en el cuidado.

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    Perspectivas de Género en el Cuidado: Un Estudio Cualitativo en Valencia

    Para profundizar en la provisión de atención y cuidados familiares por parte de personas mayores de setenta años desde la perspectiva de género, se realizó un estudio cualitativo con un enfoque fenomenológico descriptivo e interpretativo. La investigación se llevó a cabo entre enero y junio de 2018 en la ciudad de Valencia.

    Metodología del Estudio

    El estudio se basó en entrevistas en profundidad, con un análisis en tres momentos: Descubrimiento, Codificación y Relativización, siguiendo la perspectiva de Taylor y Bogdan. La muestra fue intencional no probabilística y los criterios de inclusión fueron: personas de setenta años o más que vivían en Valencia, compartían hogar con la persona receptora de cuidados, no tenían relación contractual con servicios formales de cuidado y poseían capacidad comunicativa para ser entrevistadas. El contacto con los participantes se realizó a través de enfermeros de Atención Primaria, y se obtuvo el consentimiento informado por escrito de todos, siguiendo la Declaración de Helsinki y el Informe Belmont.

    En las entrevistas, con una duración aproximada de sesenta minutos, se recogieron datos sociodemográficos (edad, sexo, nivel de estudios y parentesco con la persona cuidada) y se valoró la carga subjetiva mediante el test de Zarit y el Índice de Esfuerzo del Cuidador. La codificación de las entrevistas (E1 a E13) garantizó el anonimato y la protección de los datos de todos los participantes. Para la redacción del informe, se siguieron las recomendaciones de los Criterios Consolidados para la Presentación de Informes de Investigación Cualitativa (COREQ).

    Resultados Clave del Estudio

    El estudio contó con la participación de trece personas entrevistadas: cinco hombres y ocho mujeres. A continuación, se detallan sus características principales:

    Las personas cuidadoras y receptoras de cuidados presentaron las siguientes características:

    Característica Cuidadores (Hombres) Cuidadoras (Mujeres) Total / General
    Número de participantes 5 8 13
    Edad media Mayor que en mujeres Menor que en hombres 81,7 años
    Nivel de estudios Bajo 15% sin estudios (todas mujeres) Bajo (60% primaria, 15% sin estudios)
    Años dedicados al cuidado (media) 15 años 8 años -
    Carga de cuidados Menor Mayor Mayor en mujeres

    Los resultados revelaron que la edad media, el nivel de estudios y los años dedicados al cuidado fueron mayores en los hombres cuidadores. En contraste, las cuidadoras tenían una mayor carga relacionada con los cuidados. Ambos sexos desarrollaron habilidades de resiliencia, alcanzando mayores niveles de adaptación. Se identificó que el género determina el significado que se otorga a la experiencia de cuidar.

    Categorías Influenciadas por la Cultura Androcéntrica

    Del análisis de la información, se identificaron tres categorías principales con sus respectivas subcategorías, donde la influencia de la cultura androcéntrica marcaba todas las vivencias de las personas cuidadoras desde la perspectiva de género:

    1. Perspectiva Vital:
      • Las cuidadoras mantenían en la memoria las experiencias vividas, replicando comportamientos relacionados con la maternidad y crianza, la enfermedad y la muerte. Una cuidadora compartió: "Yo cuidé mucho de mi madre, ella apoyadita en mi hombro y yo sentadita en la cama, así me tiré dos noches y dos días seguidos." O también: "Cuidé a mi madre, que se me murió aquí en mi casa, me la traje del pueblo, mi hermano decidió que me la trajera." Otra experiencia reflejaba la soledad en el rol materno: "Siempre sola, mire si le digo, la pequeña la tuve a las tres de la tarde, mi marido se fue a por los otros al colegio y cuando llegaron, me levanté para darles de cenar, nadie preguntó nada, era lo normal."
      • Los hombres manifestaron su falta de preparación para el cuidado del hogar y de la familia, expresando la necesidad de aprender: "Ha habido que aprender a cocinar, a limpiar. Yo he sido ebanista y ella estaba en casa. Pues, claro, he tenido que aprender a todo."
      • La falta de apoyo familiar o social era un factor común: "No podemos tener ayuda de la familia. No puedes contar con nadie [amistades]." Esto contrasta con el pasado: "Antes era como en el pueblo, que decías 'eh' y enseguida todos ahí y luego cada uno a su casa."
      • Se observó analfabetismo, vinculado a la escasez del sistema educativo y las condiciones de vida en la infancia, como se manifestó en la pregunta: "¿Dice usted a la escuela?"
      • Las diferencias de género también se manifestaban en la afrontación de la discapacidad. Un hombre narró las diferencias entre padre y madre: "Yo no he querido nunca a mi madre, porque era de esas mujeres que le gustaba que estuvieras bajo las faldas (...)."
      • Las experiencias de trabajo duro y sacrificio eran recurrentes: "Yo he trabajado siempre mucho, 'arrastrá', yo he vivido 'arrastrá' como los perros, yo digo, 'no sé con quién habré sido tan mala porque no lo entiendo'." Y también: "Yo he trabajado mucho, en el campo (...) iba a la remolacha, a recoger las patatas, a sembrarlas."
      • Los roles tradicionales de género eran evidentes en la toma de decisiones familiares y en las expectativas matrimoniales: "Cuando mi padre murió, mi hermano vendió las mulas y se marchó. Mi madre se quedó sin ná, ná, ná, sin una peseta, así era (...), mi hermano el grande dijo 'te quedas aquí en la casa con madre y tú la mantienes' ¿sabe?" Otro testimonio decía: "Mi marido, si faltaba algo en la mesa, decía 'mujer, que falta una cuchara, que falta esto o lo otro' (...). Siempre se ha hecho lo que él ha querido. Antes, te casabas para estar en casa y tener hijos."
      • Algunas mujeres mostraron gran resiliencia y autonomía en situaciones adversas. Una cuidadora narró su decisión de emigrar sola para mejorar sus condiciones de vida: "(...) Me dijeron de ir a Londres y me fui, lo dejé aquí todo, estuve quince años, de doméstica (...), en hoteles y en un hospital. Había temporadas que tenía hasta tres trabajos, todo con el afán de ahorrar para comprar un piso en España." Otra relató cómo la necesidad la llevó a un oficio inesperado: "Mi padre estaba enfermo, el cabeza de familia y murió a los cincuenta y tres años, usted sabe que no se cobraba nada, ni viudez, ni nada, entonces tuve que luchar a muerte y me dije: 'yo no me voy a morir' (...) hemos pasado de todo, cogí una bolsa, metí unos peines, unos rulos, los arreglos de peluquería y como en el barrio todo el mundo me conocía, pues a peinar por las casas, yo no sabía de cepillos ni de peinar, pero, la necesidad." La migración por el bienestar de los hijos también fue un motivo: "Del pueblo, empezó a irse la gente, se quedó solo, yo no quise que estuvieran solos [hijos] y me vine por eso (...)."
    2. Motivos que Sustentan el Cuidado:
      • Los hombres participantes consideraron que cuidar a su esposa era un deber y responsabilidad.
      • La fe y la resignación ante la vida también eran motores: "Yo me aclamo siempre a Dios y se me pasa todo (...) el que no cree es diferente porque una persona que no cree, no tiene temor de Dios (...) hay veces que pienso, 'hay Señor, tanto me merezco' pero es así la vida y tengo que acatarla."
      • La reciprocidad y el compromiso a largo plazo también se manifestaban en el cuidado de personas cercanas sin recursos: "(...) Ella tenía hermanos, pero, como estaba un poco 'mal de la cabeza', no tenía dinero, ni fincas, pues nadie le dijo de atenderla cuando murió su mamá, y como siempre estaba conmigo en la peluquería, le dije: 'chica pues vente, vente conmigo' y la tengo ya, pues cuarenta y cuatro años, cuando murió su mamá ya se vino aquí la chiquilla, bueno chiquilla que ya tiene ochenta años y yo ochenta y uno [se ríe]."
      • El amor hacia el cónyuge era un motor fundamental para las mujeres, una de ellas manifestó el amor que sentía por su marido.
    3. Estrategias de Afrontamiento:
      • Los participantes tenían una gran capacidad de resiliencia, sabían adaptarse a la adversidad con paciencia y fuerza de voluntad, aunque el mantenimiento de relaciones sociales y los momentos de respiro eran escasos en ambos sexos. Salir de casa para ir a la compra o al médico lo identificaron como momentos para mantener relaciones sociales. Una cuidadora expresó: "Tengo mucha paciencia, mucha paciencia." Otra añadió: "Alguna vez vienen las amigas a casa y jugamos al parchís, me hacen mucha compañía, compartimos cosas..."
      • Los hombres, en general, salían más de casa y buscaban momentos de ocio.
      • Los cuidadores hombres narraron estar motivados por el cuidado realizado, percibiéndolo como fuente de enriquecimiento personal, algo nuevo para ellos, un logro y motivo de satisfacción. En este trabajo se analiza la influencia del género en el cuidado familiar, identificando las características sociodemográficas de las personas cuidadoras. Las parejas envejecen y los hombres de edad avanzada asumen el papel de cuidador que no desarrollaron siendo jóvenes; aparece una nueva tendencia en proporciones crecientes en nuestro país, donde las personas mayores asumen cada vez más roles de cuidado.
    Esquema: Factores que influyen en la sobrecarga del cuidador

    Reflexión Teórica y Modelos Emergentes en la Implicación Masculina

    La implicación de los hombres en los trabajos de cuidados plantea una profunda reflexión teórica. El concepto de cuidado se discute no solo como una categoría académica, sino también como una categoría política, intrínsecamente ligada a la crisis de la reproducción social. La agenda académica y política actual busca abordar la redistribución del cuidado y la equidad de género.

    El objetivo central de esta reflexión es identificar las barreras que obstaculizan la implicación de los hombres en los trabajos de cuidados, tanto remunerados como no remunerados, así como analizar los modelos emergentes que están surgiendo. A partir de este análisis, se buscan plantear alternativas para construir un sistema de cuidados verdaderamente sustentable. Esta línea de investigación se apoya en estudios cualitativos e interdisciplinares, como la investigación desarrollada en Cataluña (España), que sirve de referente para comprender y proponer soluciones a estos complejos desafíos.

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