En Punta Arenas, la labor social de organizaciones como Hogar de Cristo se enfoca en brindar apoyo y dignidad a las personas mayores en situación de vulnerabilidad. Estas iniciativas buscan no solo ofrecer un techo, sino también un espacio de superación y comunidad para quienes más lo necesitan.
Historia y Misión del Hogar de Cristo en Magallanes
Hogar de Cristo Magallanes fue fundado el 4 de abril de 1987. La comunidad magallánica de Hogar de Cristo ofreció este proyecto al Papa Juan Pablo II el día de su visita a la región como ofrenda de agradecimiento. Desde sus inicios, la organización ha impulsado múltiples proyectos con el fin de acoger con dignidad y amor a las personas más pobres entre las pobres, ampliando sus oportunidades para una vida mejor.

Hogar de Cristo acoge con amor y dignidad a los más pobres entre los pobres, para ampliar sus oportunidades a una vida mejor. Además, convoca con entusiasmo y vincula a la comunidad en su responsabilidad con los excluidos de la sociedad.
Residencia para la Superación
Dentro de sus programas, la Residencia para la Superación ofrece alojamiento, servicios básicos y orientación a personas en situación de calle que se encuentran en proceso de salida de esta situación, brindándoles herramientas para reconstruir sus vidas.
El Condominio de Viviendas Compartidas para Personas Mayores en Punta Arenas
Un claro ejemplo de la innovación en el apoyo a las personas mayores es el Condominio de Viviendas Compartidas para personas mayores de Punta Arenas. Este proyecto es una iniciativa del Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA) y es administrado por el Hogar de Cristo. Se trata de un conjunto de casas pareadas, modernas y abrigadas, donde actualmente viven 24 personas mayores.

Un Modelo de Autonomía y Seguridad
El modelo implementado en el Condominio de Viviendas Compartidas es sencillo y, al mismo tiempo, revolucionario para quienes llegaron sin nada. Cada pareja o persona vive en su propia casa, con su llave, su cocina y su baño, lo que les devuelve una invaluable autonomía y privacidad. José, uno de los residentes, resume su experiencia: «La experiencia de estar viviendo aquí en el condominio de Viviendas Compartidas ha sido excelente. Desde el momento en que llegamos fuimos bien acogidos. Primero por Senama, y ahora por el Hogar de Cristo.»
Entrevista sobre condominios con Prestigioso Notario Publico
Este sistema representa un aporte fundamental para los residentes. José explica: «En comparación a estar pagando arriendo, lo que pagamos aquí es la nada misma. Ha sido un aporte fundamental para todos nosotros.» Anteriormente, cualquier imprevisto desestabilizaba por completo su mes, una situación que ahora ha cambiado drásticamente. El condominio ha brindado una solución habitacional estable y accesible, permitiendo a los residentes destinar sus escasos recursos a otras necesidades esenciales.
Historias de Superación: Ana y José
Entre los residentes del condominio se encuentran Ana del Carmen Taura (63) y José, quienes son pareja hace 18 años. Su historia es un testimonio de las dificultades y la resiliencia de muchas personas mayores en Chile. José recuerda: «Antes de llegar acá, era difícil sobrellevar la vida.» Ana, quien había perdido a su madre y vivía sola tras cuidar a su sobrino, se encontró sin casa, sin ingresos y sin apoyo. Hoy, su sobrino es tutor legal de ambos.

La vida de Ana y José antes de llegar al condominio era de gran precariedad. José narra cómo la risa se convirtió en su salvavidas, imitando a un humorista para provocar una sonrisa en Ana, y esa broma creció hasta convertirse en una parte de su día a día. Ambos vivieron años al día, con meses en que no les alcanzaba para comer y la angustia los paralizaba. José no exagera al describir la dureza de su pasado: «Nuestra vida antes era dura: vivíamos en una pieza donde se escuchaban gritos y peleas, era violento. Ahora despertamos en silencio, se escuchan pajaritos.»
Impacto en la Salud y Bienestar
La mochila que cargaban Ana y José no era solo económica, sino también de salud. José fue diagnosticado con fibromialgia en 2013, una enfermedad que le impedía seguir trabajando como camionero. Además, Ana padece de fibromialgia, artrosis, hipertensión, diabetes y meniscos rotos. Las crisis de fibromialgia de Ana son tan severas que, a veces, solo se alivian con inyecciones de fentanilo, ya que el tramadol ha dejado de hacer efecto.

Ante el costo de diagnósticos, licencias y fármacos caros, la idea de seguir pagando arriendo era simplemente imposible. Por ello, este condominio es más que una solución habitacional; es un pilar fundamental para su bienestar. José afirma: «Aquí el tema económico nos ha favorecido a todos en general. Si yo tuviera que seguir pagando arriendo, no me daría el cuerpo para trabajar y pagar todo.»
Realidad de la Pobreza en Personas Mayores en Magallanes
La región de Magallanes no está ajena a la realidad de la pobreza en personas mayores. Más de 1.300 personas mayores viven en pobreza extrema. Un alarmante 27% reside en situación de allegado y el 17.2% vive completamente solo, lo que subraya la urgencia y la importancia de programas como el Condominio de Viviendas Compartidas. Estas cifras reflejan una realidad que a menudo permanece oculta, pero que afecta profundamente la calidad de vida de muchos adultos mayores.