El Hogar de Cristo, una institución dedicada a acoger con amor y dignidad a los más pobres entre los pobres, busca ampliar las oportunidades a una vida mejor para quienes más lo necesitan. Su labor se enfoca en convocar y vincular a la comunidad en su responsabilidad con los excluidos de la sociedad.
En Curicó, el Hogar de Cristo ha jugado un papel crucial, especialmente tras el terremoto del 2010. El antiguo recinto donde funcionaba la hospedería del Hogar de Cristo en la ciudad resultó completamente destruido a causa del sismo del 27F. Posterior a este evento, se gestó un proyecto para construir un nuevo edificio que buscaría acoger a cerca de 90 personas en situación de calle que no contaban con un espacio de estas características.

Desafíos de la Exclusión Social en la Región del Maule
La región del Maule enfrenta una realidad compleja en cuanto a la pobreza. Existe una pobreza oculta, semi rural y alejada de cualquier centro de ayuda, lo que dificulta la llegada de asistencia. El Subsecretario de Servicios Sociales ha destacado la importancia de fortalecer la red de protección social como uno de los principales objetivos del Estado en este contexto. Desde hace años, se viene desarrollando una política orientada a apoyar a los compatriotas en situación de calle.
En Curicó, la situación es particularmente desafiante. La capacidad de acogida de las instituciones es limitada; por ejemplo, la causa del Hogar de Cristo tiene capacidad para albergar solo a 40 de las 578 personas que deambulan por la comuna sin un destino o una mano solidaria que los ayude a retomar sus vidas. Previamente, se mencionaba una cifra de 35 de 366 personas. Este panorama inédito demanda respuestas novedosas y adaptadas a la realidad regional.

Es fundamental que las autoridades, el sector privado y las organizaciones no gubernamentales adopten perspectivas de desarrollo innovadoras y ajustadas al contexto local. Un ejemplo de política pública que ha demostrado éxito es "Vivienda Primero", presente en Santiago, Concepción y Osorno, la cual ha beneficiado a más de quinientas personas. La urgencia de implementar programas similares en la Región del Maule es evidente.
Programas y Servicios Esenciales del Hogar de Cristo
El Hogar de Cristo ofrece una variedad de programas diseñados para brindar apoyo integral a personas en situación de vulnerabilidad:
- Residencia para la Superación: Este programa proporciona alojamiento, servicios básicos y orientación a personas en situación de calle que están en proceso de salir de esta situación.
- Programas Residenciales, Ambulatorios y Domiciliarios: A través de estas modalidades, el Hogar de Cristo entrega apoyo social a adultos en situación de pobreza y exclusión social con discapacidad mental (psíquica y/o intelectual) y a sus familias, con el fin de favorecer el ejercicio de sus derechos fundamentales.
En la zona de Curicó Norte, la institución realiza una inmensa labor social, ofreciendo no solo un techo, sino también un espacio de cuidado y acompañamiento.
El Corazón del Voluntariado: Historias de Compromiso
El espíritu voluntario es la base de la Hospedería de Curicó. María Angélica Días (73), una profesora jubilada con tres décadas como voluntaria, recuerda vívidamente los inicios: "Aún recuerdo que cuando ellos dormían en la noche, nosotros aprovechábamos de coser y arreglarles la ropa. Era un voluntariado muy sacrificado, pero hecho con mucho cariño." María Angélica comenzó con sus dos hermanas, y aún hoy, una de ellas, María Laura (80 años), continúa la labor a su lado. Su filosofía es clara: "Acá la única instrucción es hacer las cosas pensando como si se las hicieras a Cristo."
Ella describe la pobreza inicial como "absoluta", con "dedos afuera de los zapatos, ropa sucia, mucho piojo," lo que requería quemar la ropa contaminada y confeccionar nuevas prendas y frazadas con donaciones. Actualmente, María Angélica subraya que la pobreza ya no tiene una sola cara. En Curicó, las más de 500 personas que viven en la calle reflejan esta diversidad: jóvenes y mayores, con o sin hijos, solos o acompañados, chilenos y extranjeros. Muchos enfrentan enfermedades crónicas, problemas de salud mental o consumo problemático de drogas.

Reinaldo Rojas: Una Vida Redescubierta en el Hogar de Cristo
La vida de Reinaldo Rojas (61) es un testimonio de la exclusión y el impacto del Hogar de Cristo. Reinaldo conoció la institución en la Casa de Menores de Chorrillos y vivió en varias residencias para menores. Se crio en las calles, vendiendo en micros y en la vía pública desde temprana edad. "Me escapé del colegio y llegué hasta quinto básico. Primero fueron las micros, donde vendía lo que pudiera para ganar unas monedas; después la fruta, con jornadas agotadoras bajo el sol," relata.
Su experiencia en la calle es una reflexión sobre su peligrosidad: "La vida en la calle es complicada, peligrosa: te asaltan, te roban." Reinaldo compara la calle de antes, menos peligrosa, con la actual, donde "la juventud no respeta nada" y "a los delincuentes no les importa si eres pobre: si tienes algo, lo que sea, te lo quitan." Nunca formó una familia.
Para Reinaldo, el Hogar de Cristo representa mucho más que un refugio. "Lo más importante que me entrega el Hogar de Cristo es el afecto, tanto de los profesionales como de los compañeros, porque la soledad no es nada agradable. Me atrevo a decir que somos como una familia." Su testimonio resalta el valor humano y la comunidad que se construye dentro de estas residencias.
Celebrando Tres Décadas de Servicio y Esperanza
La Hospedería de Curicó celebró sus treinta años de existencia con una misa abierta a la comunidad y un encuentro de voluntarios de todas las generaciones, un evento que subraya su importancia y legado. Las palabras de quienes han pasado por la institución y quienes la sostienen, dialogan con su historia: un lugar que nació de la urgencia de atender la pobreza y la exclusión, y que tres décadas después sigue siendo mucho más que un techo, transformándose en un verdadero hogar y un pilar de apoyo para quienes no tienen nada.