Hogar de Ancianos Hermanitas de los Pobres en Argentina

La congregación de las Hermanitas de los Pobres ha establecido una misión de cuidado y asistencia a personas mayores en Argentina, con una presencia destacada en dos ubicaciones principales: Neuquén capital y San Isidro, Buenos Aires. Ambas instituciones comparten la vocación de la congregación de proporcionar un entorno de dignidad y apoyo para los ancianos, especialmente aquellos con escasos recursos.

Hogar de Ancianos Hermanitas de los Pobres en Neuquén

Orígenes y Fundación

La historia de las Hermanitas de los Pobres en Neuquén comenzó en 1965, cuando Monseñor Jaime de Nevares conoció a la congregación en Buenos Aires y en Roma. Impresionado por su labor, pensó en la posibilidad de que las Hermanitas se hicieran cargo de una casa que el gobernador Felipe Sapag estaba construyendo para acoger a numerosos ancianos pobres y desprotegidos de Neuquén y sus alrededores. La Diócesis neuquina fue creada con el Monseñor Jaime Francisco de Nevares al frente en la década del 60. De Nevares había viajado a Francia a los Concilios y visitó la casa madre de estas hermanitas que se dedican a mantener hogares de ancianos en todo el mundo.

Monseñor Jaime de Nevares

Tras largas conversaciones de Monseñor de Nevares con el gobierno provincial, se les otorgó a las hermanas una construcción ubicada en las afueras de la ciudad para que levantaran su hogar. Sin embargo, hubo un contratiempo. A nivel nacional, se había producido el golpe de Juan Carlos Onganía, quien envió al Ingeniero Rosauer como interventor en esta capital. Monseñor de Nevares habló con Rosauer sobre el tema, y este mantuvo el compromiso de que las Hermanas habitarían ese edificio. Pero cuando arribó a la ciudad la Superiora General desde Francia, Rosauer decidió no entregárselas porque “no estaban a la altura de la geriatría moderna”, según cuenta el Padre San Sebastián. Ante este hecho, Monseñor de Nevares publicó un comunicado para que todos conocieran la situación.

Fue entonces el padre Gregui quien les ofreció a las hermanas arreglar las instalaciones del viejo gallinero de la chacra que ocupaba, para que se alojaran ellas y algunos viejitos. En esa chacra, luego se construiría el Colegio San José Obrero. La propuesta fue aceptada: se acondicionó el viejo gallinero y se convirtió en Casa de las Hermanas y albergue para los primeros siete ancianos.

Establecimiento y Expansión

Finalmente, un 31 de octubre, el intendente Ángel “Lito” Della Valentina les donó dos manzanas en Tronador y Chocón, lugar donde está emplazado el actual Hogar de Ancianos. El 13 de febrero de 1967 llegaron las tres primeras hermanitas y en el mes de abril del mismo año acogieron a la primera anciana, Fermina Namuncurá, hermana de Ceferino. Luego recibieron a más ancianos para ocupar las tres primeras habitaciones. El 21 de septiembre de ese año se entregó oficialmente el lugar a la congregación, y las instalaciones actuales fueron inauguradas en junio de 1968. En febrero de 1977, comenzó la construcción de la capilla, de utilidad para el geriátrico y el barrio.

Cincuentenario y Futuras Instalaciones

El gobernador Omar Gutiérrez presidió los festejos del cincuentenario del hogar de ancianos, ubicado en Chocón y Tronador de Neuquén capital, y acompañó la colocación de la piedra fundamental de las futuras instalaciones. Gutiérrez expresó que "hoy es un día histórico. No hay otro destino que el triunfo en la construcción de esta obra que es el reflejo de la solidaridad, del amor, pero sobre todo del coraje, son todos atributos que deben verse reflejados en el accionar diario de la sociedad".

El gobernador también manifestó que no se contaba con los recursos económicos para hacer esta obra, sino que se irán a buscar y gestionar, autoconvocando a la comunidad. Aseguró que "a partir de ese coraje, de la solidaridad, de la confianza y en la fe de Dios, no tengan dudas hermanas que vamos a levantar ladrillo a ladrillo esta obra que es de bienestar para que haya igualdad y para que haya estricta justicia con ustedes".

La hermana provincial Fabiola, encargada de los hogares de Perú, Chile y Argentina, recordó los primeros años de la institución durante los festejos. Como broche de oro, se colocó la piedra basal estratégicamente debajo del lugar donde se construirá el futuro altar de la capilla de la institución, cuya bendición previa estuvo a cargo del obispo Virgilio Bressanelli.

Proyecto de Ampliación

La arquitecta María Alejandra Herrero, gestora de la futura obra, explicó que ya se subdividió el terreno lindante a las instalaciones existentes en dos lotes, quedando una superficie de 13.750 metros para desarrollar el nuevo proyecto, cumpliendo con los estándares exigidos para este tipo de construcciones. La obra nueva se emplazará con el acceso principal del edificio sobre calle Chocón, incluyendo la capilla y el sector de enfermería con cierre transparente y acceso a las distintas dependencias del establecimiento. Contará con biblioteca, matera, salón de actos, talleres, y áreas separadas para actividades de mujeres y dormitorios de hombres.

Hogar Marín Hermanitas de los Pobres en San Isidro, Buenos Aires

Un Legado de Generosidad

El Hogar Marín, gestionado por la congregación de las Hermanitas de los Pobres, se erige en una ubicación privilegiada de San Isidro, sobre la Avenida del Libertador. Su imponente estructura, que data de 1922 y fue una donación de la familia Marín, evoca más a un palacio histórico que a un geriátrico convencional. Este factor, combinado con sus extensos y cuidados jardines, constituye uno de sus atractivos más notables, ofreciendo un entorno de gran belleza y serenidad para la atención a la tercera edad. El Hogar Marín de las Hermanitas de los Pobres tiene más de un siglo de existencia, ya que fue fundado en 1922.

Fachada del Hogar Marín en San Isidro

En 1907, antes de su fundación en San Isidro, Plácido Marín, conmovido por la vocación de aquellas religiosas, había donado un terreno y una casa en La Plata para el primer hogar de la congregación en Argentina. Más de una década después, su hermano Emilio impulsó la creación de un segundo hogar en su propiedad de San Isidro.

Misión y Calidad de Vida

La institución goza de una reputación muy alta entre quienes han tenido experiencias directas, reflejada en una calificación promedio de 4.7 estrellas. La misión de las Hermanitas de los Pobres se centra en acoger a ancianos con escasos recursos económicos, proporcionándoles un cuidado integral que abarca el bienestar físico, emocional y espiritual hasta el final de sus vidas.

El enfoque del Hogar Marín va más allá del simple alojamiento. Se promueve activamente la participación de los residentes en tareas cotidianas, como jardinería o ayuda en la capilla, para fomentar un sentido de utilidad y pertenencia. Las instalaciones están diseñadas para garantizar una excelente calidad de vida en la vejez, incluyendo habitaciones individuales con lavatorio propio, biblioteca, salón de actos, capilla y áreas de enfermería diferenciadas. Este nivel de infraestructura, mantenido con una limpieza y orden notables, diferencia a este hogar de ancianos de otras alternativas.

Interiores del Hogar Marín, San Isidro

Testimonios de familiares destacan un nivel de cuidado excepcional; una nieta relata que su abuela fue atendida "como una princesa", subrayando la calidez y el encanto tanto de las religiosas como del personal laico. Esta percepción de un ambiente familiar y afectuoso es un tema recurrente, donde se busca que cada residente se sienta parte de una comunidad y no simplemente un huésped. La madre Blanca, oriunda de Medellín, Colombia, y responsable del hogar, explica: "Ante todo, vemos al anciano: buscamos dar vida a los años de quien toca a nuestras puertas. Somos una familia. Por eso, todos conocen las cuestiones de la casa: las hermanitas no actúan sin los ancianos."

El Día a Día en el Hogar

Las religiosas reciben a mayores de 70 años de bajos recursos. "La casa es un hogar y los cuidamos hasta el final. Muchos llegan solos, otros lo hacen derivados por un trabajador social o a través de un hospital, donde no saben qué hacer con ellos. Aquí, son bienvenidos", dice la Madre Blanca. Cuando llegan por un familiar, suele tratarse de "cuadros familiares muy críticos".

En el hogar, no se exige una remuneración por los cuidados. Las monjas les preguntan a las familias si tienen alguna posibilidad de colaborar y las que pueden, lo hacen. Pero su obra se sustenta en gran medida con las donaciones. "La casa es grande y las necesidades son muchas, tanto de donaciones como de voluntarios: faltan manos", afirma la Madre Blanca. Desde su creación en 1922, en el hogar vivieron unos 5000 ancianos. Para la Madre Superiora, esa cifra es testimonio de que a los adultos mayores allí "se les alarga la vida". Un abuelo puede hacer tareas de jardín, ayudar a tender la ropa, repartir cuadernillos para la misa, estar en la recepción del Hogar, lo que cada uno podría hacer si estuviera con su familia en su casa. El inmenso edificio y sus jardines, con sus distintos espacios, la capilla, el quincho, requieren una dedicación constante y es evidente la limpieza y el orden que todo tiene.

Las empleadas, además de realizar múltiples tareas en el Hogar, son cálidas acompañantes de los ancianos, pacientes, dedicadas y entusiastas. Es su trabajo y tienen su retribución como corresponde, pero es grato comprobar el cariño que vuelcan en la relación con ellos. Además de las religiosas, una importante cantidad de empleados trabajan cubriendo las múltiples tareas de atención. A ellos se suman los voluntarios que a lo largo de la semana se acercan para colaborar con distintas actividades, en especial, al momento de las comidas.

La Experiencia de los Residentes

Nuncia Rodríguez, de 88 años, recuerda el 31 de octubre como la fecha exacta de su llegada al Hogar Marín hace 10 años. "Vine por una gran necesidad", admite Nuncia, quien sufrió de polimialgia y se había quedado sola en casa tras enviudar. Su hermana le sugirió el hogar. Durante un mes, visitó el lugar para ver si se adaptaba. "Siempre había vivido en departamento. ¡Vivir acá era un cambio grande!", dice. Para Nuncia, lo esencial y primordial es el trato de las hermanitas: "¡Ellas no podían abrir más los brazos para recibirme! Eso era para mí lo más importante. ¿De qué sirve estar bien atendido si el trato es frío?", pregunta con una sonrisa. "Ya no podría vivir fuera de este hogar... Acá, una se siente amparada, custodiada."

Desafíos y Necesidades

La filosofía de la congregación es palpable en el día a día. Las religiosas son descritas como "muy estrictas y de gran caridad", una dualidad que se traduce en una gestión ordenada y disciplinada, pero con un profundo sentido de la compasión y el servicio. La institución también depende de la generosidad de la comunidad, como lo demuestra la constante necesidad de donaciones, por ejemplo, de pañales para adultos, lo que reafirma su carácter de entidad benéfica.

La situación actual, como la cuarentena obligatoria en torno al coronavirus COVID-19, ha impedido que las Hermanitas realicen parte de su tarea de búsqueda de recursos para el sostenimiento del Hogar. La Providencia siempre ha sido generosa con la obra y San José, en quien tanto confían, constantemente les ha dado muestras de cómo Dios no abandona a quienes lo siguen. No obstante, la Congregación está pidiendo especialmente la colaboración de la comunidad a través de transferencias bancarias para poder afrontar sueldos y compras imprescindibles.

Proceso de Admisión Restrictivo

A pesar de sus numerosas virtudes, el principal aspecto negativo señalado por el público se centra en su proceso de admisión. Varias fuentes lo califican como extremadamente estricto y selectivo, lo que representa una barrera significativa para muchas familias que buscan un lugar. Una de las críticas más específicas indica que la solicitud de una madre fue rechazada por no tener hijos egresados del Colegio Marín, una institución cercana. Aunque esta no es una política confirmada oficialmente, la percepción de exclusividad es un factor a considerar. Otro comentario sugiere que se realiza un "filtro" socioeconómico para evaluar qué puede aportar la familia, lo cual contrasta con su misión declarada de ayudar a los más necesitados. Esta rigurosidad en el ingreso es, sin duda, el mayor inconveniente, ya que limita el acceso a este excelente nivel de cuidado de ancianos a un grupo muy reducido de personas que logran cumplir con los criterios no especificados públicamente.

Colaboración y Contacto

El Hogar de Ancianos Marín precisa de donaciones para refacciones básicas y de voluntarios. Quienes deseen colaborar, pueden llamar al (011) 4743-5656.

tags: #hogar #de #ancianos #hermanitas #buenos #aires