Hipotermia en Adultos Mayores: Información Esencial y Prevención

La hipotermia es una afección médica grave que se produce cuando el cuerpo pierde calor a una velocidad superior a la que puede producirlo, lo que provoca una temperatura corporal peligrosamente baja. Esta afección no solo preocupa a los aficionados a las actividades al aire libre; puede afectar a cualquier persona expuesta a ambientes fríos, incluyendo ancianos, bebés y personas con ciertas afecciones médicas. Comprender la hipotermia es crucial, ya que puede provocar complicaciones graves, como insuficiencia orgánica y la muerte si no se trata a tiempo.

Esquema de un termómetro mostrando las zonas de temperatura corporal normal y baja

¿Qué es la Hipotermia?

Se habla de hipotermia cuando la temperatura corporal del organismo cae por debajo de los límites normales, aproximadamente bajo los 35 grados Celsius (95 grados Fahrenheit). Es una emergencia médica. En la hipotermia, el cuerpo pierde calor más rápido de lo que puede producirlo, lo que causa una temperatura corporal peligrosamente baja. Cuando la temperatura corporal desciende, el corazón, el sistema nervioso y otros órganos no pueden funcionar tan bien como lo hacen habitualmente. El cuerpo pierde la capacidad para regular su temperatura, provocando dificultad de movimientos, confusión mental e incluso el fallo de determinados órganos.

Clasificación de la Hipotermia por Etapas:

  • Leve: La temperatura está entre los 35°C y 32°C (95°F a 89.6°F).
  • Moderada: Varía entre los 32°C y 28°C (89.6°F a 82.4°F).
  • Grave: Por debajo de los 28°C (82.4°F). Si la temperatura del cuerpo baja de 32 grados, se habla de hipotermia severa y puede manifestarse como una arritmia grave que implica riesgo vital en más del 50 % de los casos de adultos mayores.

¿Por qué la Hipotermia afecta más a las personas mayores?

Es muy común que las personas mayores estén sujetas a descensos de temperatura corporal, ya que su mecanismo termorregulador se ha modificado de forma progresiva por motivo de la edad. Con el envejecimiento, se producen una serie de cambios fisiológicos que afectan directamente a la regulación de la temperatura corporal. El cuerpo pierde eficacia para generar calor, conservarlo y detectar el frío exterior. Cuando la temperatura exterior cae, el cuerpo no puede aumentar la producción de calor y reducir su dispersión.

Factores fisiológicos en adultos mayores que aumentan el riesgo de hipotermia:

  • Disminución de la sensación de frío y calor: La capacidad del cuerpo para regular la temperatura y sentir frío se puede reducir con la edad.
  • Metabolismo basal más lento: El metabolismo se vuelve más lento, lo que reduce la producción interna de calor.
  • Menor capacidad de sudoración: Aunque más relevante para la hipertermia, la alteración general de la termorregulación contribuye a la vulnerabilidad.
  • Circulación sanguínea periférica menos eficiente: Una mala circulación dificulta que la sangre caliente llegue a las extremidades, lo que genera sensación de frío.
  • Reducción de la masa muscular: La masa muscular es clave para producir calor, y su disminución con la edad reduce esta capacidad. La falta de realización de ejercicio también contribuye.
  • Aumento del umbral de sensación de frío: Retrasa la aparición del temblor, lo que se acompaña además de una reducción de la intensidad de los tiritones.
  • Menor ingesta alimentaria: Ya sea por disminución de necesidades o por falta de recursos económicos, depresión, anorexia o dificultad para preparar sus propios alimentos, la mala nutrición afecta la capacidad del cuerpo para generar calor.

Todo esto explica por qué las personas mayores se enfrían o se calientan con más facilidad, incluso en ambientes que parecen confortables para otras personas. Una persona mayor que no cuente con el abrigo necesario en un frío día de invierno podría desarrollar un cuadro de hipotermia en pocos minutos con todo lo que ello conlleva.

Síntomas de la Hipotermia en Adultos Mayores

Los síntomas de la hipotermia pueden variar según la gravedad de la afección. Las personas con hipotermia no suelen ser conscientes de su estado. Los síntomas suelen comenzar progresivamente. Además, la confusión de pensamiento relacionada con la hipotermia evita que uno sea consciente de lo que le ocurre.

Síntomas iniciales (Hipotermia Leve):

  • Cuando la temperatura empieza a bajar, el cuerpo puede empezar a temblar. Los escalofríos son el intento del cuerpo de calentarse. Pueden ir de más leves a fuertes.
  • Piel de gallina y pálida.
  • Manos adormecidas.
  • Respiración acelerada.
  • Los movimientos dejan de ser precisos, como abrocharse una cremallera o atarse los cordones.
  • Debilidad, cansancio, letargo.
  • Coordinación alterada.

Síntomas avanzados (Hipotermia Moderada y Grave):

  • Desorientación y confusión mental.
  • Dificultades para hablar.
  • Rigidez muscular y dificultades para mover las piernas o manos.
  • Los escalofríos pueden desaparecer en la fase más grave, lo cual es una señal de alarma.
  • Delirio.
  • Taquicardia.
  • Baja presión arterial.
  • Pulso débil o respiración muy lenta.
  • Pérdida del conocimiento.

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS DE LA HIPOTERMIA EN ADULTOS MAYORES?

Causas de la Hipotermia

La hipotermia se produce cuando el cuerpo pierde calor más rápido de lo que lo produce. La causa más común de hipotermia es la exposición a condiciones de clima frío o a agua fría. Sin embargo, para nuestros mayores no es necesario que estén expuestos a un ambiente extremo para verse afectados.

Factores ambientales:

  • Exposición al clima frío o inmersión en agua fría: La causa más frecuente de hipotermia. El calor corporal se pierde mucho más rápido en agua fría que en el aire frío, ya que el agua es muy buena para transferir calor del cuerpo.
  • Calor irradiado: El cuerpo pierde calor al ambiente.
  • Contacto directo: El contacto directo con algo muy frío (agua, suelo) le quita calor al cuerpo.
  • Viento: El viento elimina el calor corporal al llevarse la delgada capa de aire cálido de la superficie de la piel.
  • Cambios bruscos de temperatura, medio ambiente y humedad: Estos pueden dificultar el estado de salud de los ancianos.

Factores individuales y de salud:

  • Edad avanzada: La capacidad del cuerpo para regular la temperatura y sentir frío se reduce con la edad.
  • Cansancio: La fatiga puede disminuir la capacidad del cuerpo para generar calor.
  • Afecciones mentales: Las personas con una enfermedad mental, demencia u otras afecciones que interfieren con el juicio pueden no vestirse de manera adecuada para el clima frío o comprender el riesgo que esto conlleva.
  • Consumo de alcohol y de drogas ilícitas: El alcohol dilata los vasos sanguíneos, haciendo que la superficie de la piel pierda calor más rápidamente. También pueden afectar el juicio.
  • Ciertas enfermedades: Algunos trastornos de salud afectan la capacidad del cuerpo para regular la temperatura corporal, como el trastorno de tiroides (hipotiroidismo), diabetes sin detectar, cardiopatías o demencia.
  • Medicamentos: Algunos medicamentos (ansiolíticos, antidepresivos e hipnóticos) pueden alterar la capacidad del cuerpo para regular la temperatura o producir temblores y escalofríos como reacción adversa.
  • Infecciones: Infecciones respiratorias, urinarias o sistémicas pueden debilitar el sistema inmunitario y reducir la capacidad del organismo para conservar el calor.
  • Hipoglucemia: Un nivel bajo de azúcar en sangre activa mecanismos de emergencia.
  • Deshidratación: La falta de líquidos afecta directamente al equilibrio térmico del cuerpo.
  • Ansiedad y estrés emocional: Activan una respuesta fisiológica automática, liberando adrenalina y provocando temblores y escalofríos incluso sin un descenso real de temperatura.

¿Qué se considera temperatura normal en adultos mayores?

En general, la temperatura corporal normal en las personas mayores suele situarse entre 36 °C y 36,5 °C, un rango ligeramente más bajo que el de los adultos jóvenes (alrededor de 37°C o 98.6°F). Esta diferencia se debe principalmente a la disminución de la masa muscular, la menor actividad metabólica y la reducción de la capacidad para generar calor.

Por ello:

  • Una temperatura de 36°C no suele considerarse fiebre en un adulto mayor.
  • Fiebres leves pueden pasar desapercibidas.
  • Pequeñas variaciones pueden provocar síntomas como escalofríos, debilidad o malestar general.

Además, debido a una percepción térmica menos precisa, algunas personas mayores no detectan que están entrando en un estado de hipotermia o hipertermia hasta que los síntomas son más evidentes. También es habitual que las fiebres se presenten de forma atípica, sin elevar mucho la temperatura, lo que dificulta la detección de infecciones o procesos inflamatorios. Por ello, conocer cuál es la temperatura habitual de cada persona y medirla ante cualquier signo de malestar puede ayudar a detectar a tiempo problemas de salud.

Primeros Auxilios y Tratamiento de la Hipotermia

La hipotermia es una emergencia médica. Si se nota algunos de estos signos, es fundamental actuar con rapidez. El tratamiento de la hipotermia se centra en recalentar el cuerpo y abordar cualquier complicación.

Medidas inmediatas:

  1. Buscar ayuda de emergencia: Si usted o alguien más presenta síntomas graves, como pérdida del conocimiento, pulso débil o respiración muy lenta, es fundamental buscar atención médica inmediata.
  2. Trasladar a un lugar cálido: Llevar suavemente a la persona adentro, si es posible. Los movimientos bruscos pueden desencadenar latidos del corazón irregulares peligrosos.
  3. Quitar ropa mojada: Quítarse la ropa húmeda lo más pronto posible. La ropa mojada incrementa la pérdida de calor.
  4. Cubrir con mantas secas: Calentar la parte central del cuerpo primero (pecho, cuello, cabeza e ingle) con una frazada eléctrica, si tiene una disponible. Usar varias capas de ropa holgada y ligera.
  5. Bebidas calientes: Las bebidas calientes pueden ayudar a aumentar la temperatura del cuerpo, pero no le dé bebidas alcohólicas.
  6. Reanimación cardiopulmonar (RCP): Una persona con hipotermia grave podría estar inconsciente y podría parecer que no tiene pulso ni respira. Hágale RCP aunque parezca que la persona está muerta. La RCP debe continuar hasta que la persona responda o haya asistencia médica disponible.

Es importante recordar que la hipotermia es reversible con un tratamiento oportuno. Los primeros signos de hipotermia incluyen escalofríos, piel fría, fatiga y confusión.

Persona envuelta en mantas en un ambiente cálido

Prevención de la Hipotermia en Adultos Mayores

Prevenir la hipotermia es crucial para proteger la salud de las personas mayores. Adoptar medidas preventivas durante todo el año, adaptadas a las condiciones climáticas, es fundamental.

Consejos generales:

  • Vestimenta adecuada: Usar varias capas de ropa holgada y ligera, preferiblemente térmica en invierno, que impida la salida de calor y se ajuste al cuello, muñecas y tobillos. La ropa exterior hecha de material con tejido firme y repelente al agua es mejor para protegerte del viento.
  • Mantenerse seco: Quítarse la ropa húmeda lo más pronto posible.
  • Control de la temperatura en el hogar: Mantener una temperatura estable dentro del hogar y evitar corrientes de aire. Asegurarse de que las estancias sean frescas y ventiladas en verano, y cálidas en invierno.
  • Hidratación constante: Consumir líquidos regularmente, incluso si no se siente sed, ya que la sensación de sed disminuye con la edad.
  • Alimentación equilibrada: Incluir comidas calientes en invierno y opciones frescas en verano, contribuye a una buena regulación térmica. Consumir entre 25 y 30 calorías por kilo de peso y privilegiar las vitaminas, minerales y proteínas, que aumentan la masa muscular.
  • Actividad física moderada: Adaptada a la capacidad de cada persona, mejora la circulación y favorece la producción de calor natural. Evitar actividades que causen sudoración excesiva en climas fríos.
  • Controlar el estrés y la ansiedad: Las emociones intensas pueden afectar directamente a la percepción y regulación de la temperatura.
  • Visitas regulares: Aconsejar a los familiares o amigos de los adultos mayores que los visiten diariamente. Que examinen sus domicilios en busca de posibles causas de hipotermia.

Seguridad en invierno:

  • Proteger la cabeza, cara y cuello: Usar un sombrero u otra protección para evitar que el calor corporal escape por estas zonas.
  • Evitar cambios bruscos de temperatura: Tanto al salir al exterior como al entrar en espacios muy calefactados.
  • Cuidado con infecciones: Estar atentos a los resfríos, que implican mayor riesgo de neumonía en adultos mayores. En ellos los resfríos se manifiestan con somnolencia o lentitud más que con fiebre o congestión.
  • Riesgos cardiovasculares: El frío provoca vasoconstricción, lo que puede elevar la presión arterial. En personas mayores -especialmente en quienes ya presentan hipertensión- este aumento puede suponer un esfuerzo adicional para el corazón y favorecer complicaciones como angina, eventos cardíacos o problemas cerebrovasculares.

Seguridad en el agua fría:

  • Usar chaleco salvavidas: Si planea navegar, un chaleco salvavidas puede ayudar a mantenerlo con vida más tiempo en el agua fría porque le permite flotar sin gastar energía, además de proporcionarle cierto aislamiento.
  • Salir del agua si es posible: No intentar nadar, salvo que esté cerca de algún lugar seguro.
  • Minimizar la pérdida de calor: Si no hay un bote, una persona o un chaleco salvavidas cerca, no se mueva. Colocar el cuerpo en la postura de disminución de escape de calor (abrazar las rodillas hacia el pecho) para reducir la pérdida de calor mientras espera ayuda.
  • No quitarse la ropa: Mientras esté en el agua, no se quite la ropa porque ayuda a aislarlo. Cerrar todas las hebillas, botones y cierres que tenga la ropa. Si puede, protéjase la cabeza.

Ayuda para las personas con más riesgo:

Los programas de divulgación comunitaria y los servicios de apoyo social pueden ser de gran ayuda para las personas con más riesgo de hipotermia. Esto incluye a bebés, personas mayores, personas con enfermedades mentales o físicas, y personas sin hogar.

Hipotermia y Congelación

La hipotermia y la congelación son afecciones peligrosas que pueden presentarse cuando una persona está expuesta a temperaturas extremadamente frías. La congelación es un tipo de lesión causada por el frío extremo. Provoca la pérdida del tacto y el color en las áreas afectadas, generalmente la nariz, las orejas, las mejillas, el mentón y los dedos de los pies y las manos. Si nota enrojecimiento o dolor en cualquier área de la piel, resguárdese del frío o proteja la piel descubierta, ya que puede que esté comenzando la congelación.

Manejo de la congelación:

  • Buscar atención médica: Si nota signos de congelación en usted mismo o en otra persona, busque atención médica.
  • No frotar ni masajear: No frote con nieve el área congelada ni la masajee en lo absoluto.
  • Calentar suavemente: Si no hay agua tibia disponible, caliente el área afectada con el calor corporal. No use una almohadilla térmica, lámpara de calor ni el calor de una estufa, chimenea o radiador para dar calor.

Los cambios en la temperatura corporal, ya sea hipotermia, hipertermia o escalofríos, son señales que nunca deben pasarse por alto en las personas mayores. Estos cambios pueden indicar desde una respuesta normal del organismo hasta el inicio de un problema de salud que requiere atención. Detectarlos a tiempo permite actuar con rapidez, prevenir complicaciones y proteger el bienestar de quienes, por su edad, tienen una mayor vulnerabilidad ante variaciones térmicas.

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