En el panorama global, aproximadamente 1500 millones de personas viven con algún grado de pérdida de audición, de las cuales unos 430 millones requieren servicios de rehabilitación, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2021). Esta realidad subraya la trascendental importancia del acompañamiento profesional y el apoyo de entidades estatales y gubernamentales para facilitar la adquisición de la Lengua de Señas Colombiana (LSC) en las familias. En consonancia con la Ley 982 de 2005, el Estado debe proveer acceso a la LSC a padres, cónyuges y hermanos de personas Sordas y sordociegas que así lo deseen, a través de programas de educación bilingüe del Sordo.
A pesar de la existencia de esta ley que garantiza el aprendizaje de la LSC para el núcleo familiar, la situación real de su uso no se correlaciona con las cifras de familias que manejan esta lengua de forma moderada o amplia en Colombia. Una de las razones, según Maritza Valladares (2011), es que la Lengua de Señas, aunque útil, representa un idioma diferente y puede generar resistencia a su aprendizaje por la complejidad de su sistema y su diferencia respecto a la comunicación natural de las personas oyentes. Es crucial comprender que la comunicación es vital en las prácticas de crianza, ya que favorece las relaciones familiares y previene posibles daños emocionales en los niños causados por la falta de interacción. Tal como concluye Mary Flaherty (2015), las dificultades comunicativas entre padres oyentes y sus hijos sordos pueden resultar en una salud psicológica menos que óptima para los niños.
Diferencias Terminológicas: Sordo vs. sordo
Para abordar este tema con precisión, es fundamental distinguir entre los términos "sordo" y "Sordo". La Ley 982 de 2005 establece que una persona sorda es aquella que no posee audición suficiente y, en algunos casos, no puede mantener una comunicación y socialización fluida en lengua oral, independientemente de cualquier evaluación audiométrica. Sin embargo, existe una diferencia conceptual importante:
- Sordo (con 's' minúscula): Corresponde a la persona que carece de la audición, vista desde el modelo médico y oralista (Huerta et al., 2018).
- Sordo (con 'S' mayúscula): Se utiliza para referirse a las personas que tienen una Lengua de Señas, Cultura y sentido de pertenencia a una Comunidad Sorda (Huerta et al., 2018).

La Crianza y la Comunicación Familiar: Un Pilar Esencial
El lenguaje, según Patiño (2010), es la capacidad humana para comunicar y compartir conocimiento en el diálogo, construyéndose a través de la interacción en contextos de socialización. La crianza, tal como la definen Romina Izzedin y Alejandro Pachajoa (2009), abarca tres procesos psicosociales interconectados:
- Pautas de crianza: Aquello permitido o no dentro de la familia, establecido regularmente por los padres como normas o límites de comportamiento, convivencia y control (Infante y Martínez, 2016).
- Creencias acerca de la crianza: El conocimiento sobre cómo criar a un niño y las explicaciones que los padres ofrecen sobre cómo guían las acciones de sus hijos (Rodríguez, 2018).
- Prácticas de crianza: Acciones específicas destinadas a garantizar la integración, adaptación y supervivencia del individuo en su contexto social, así como la construcción y consolidación de su identidad (Aguirre y Castro, 2007).
Es importante señalar que las prácticas de crianza no son estáticas, sino que se transforman con el desarrollo de los niños y los cambios en el entorno social (García, Salazar, 2013). Estas prácticas son generadas principalmente por el cuidador principal, la persona que se encarga cotidianamente de satisfacer las necesidades fundamentales y psicosociales del niño, asumiendo una mayor responsabilidad (Pascual et al., 2015).
Las prácticas de crianza bien orientadas fortalecen la autonomía, las habilidades sociales, orientan los comportamientos y fortalecen la comunicación entre padres e hijos (Rodríguez, 2018). Sin embargo, si el cuidador principal no comparte la misma lengua con el infante, esto puede dificultar las prácticas de crianza y representar una barrera comunicacional en cuanto a reglas y acuerdos. La ausencia de una lengua o comunicación compartida puede alterar la dinámica familiar, afectando las creencias y significaciones sociales, y, como señalan Manjarrés et al. (2013), las relaciones conyugales. En entornos familiares con un niño con una condición especial donde la comunicación se ve obstaculizada, pueden surgir sentimientos de culpa, indiferencia, alejamiento y descuido de los menores, así como emociones de rabia, agotamiento y fracaso en el rol de cuidadores (Antonopoulou et al.).

Padres Oyentes con Hijos Sordos: Desafíos y Apoyos en la Crianza
La familia constituye la primera red de apoyo en la primera infancia, siendo el núcleo inicial de relacionamiento y portadora de costumbres, valores y hábitos que son instrumentos de construcción y supervivencia social (Martínez, 2012). Sin embargo, cuando los padres son oyentes y tienen hijos Sordos, pueden surgir desafíos específicos.
Barreras en la Adquisición de la Lengua de Señas
A pesar de que las madres reconocen la importancia de la Lengua de Señas Colombiana para comunicarse con sus hijos Sordos, a menudo admiten la dificultad para aprenderla, lo que lleva a que la lengua oral se convierta en su principal medio de comunicación. Esta situación puede desencadenar dificultades comunicativas y generar frustración en las madres al no comprender los mensajes de sus hijos.

Impacto en las Dinámicas Familiares
Diversas investigaciones han explorado estas dinámicas:
- Diego Rodríguez (2018) en Colombia: Su estudio subraya la significación del vínculo afectivo y sugiere a los padres de niños Sordos evitar la sobreprotección. Las manifestaciones de afecto deben darse de manera adecuada para no impedir el desarrollo de la independencia. Se recomienda que, ante dificultades en el proceso de crianza, los padres accedan a guía profesional para preservar el vínculo afectivo.
- Amy Szarkowski y Patrick J Brice (2016) en Estados Unidos: Su investigación con padres oyentes e hijos Sordos destacó vivencias favorables. Los padres reconocieron que las dificultades cotidianas en la crianza pueden ser positivas, ya que la condición auditiva del niño los lleva a un mayor compromiso en el proceso de crianza.
- Mary Flaherty (2015) en Australia: Resaltó la relevancia del acompañamiento a los padres oyentes para la comprensión y aceptación del diagnóstico de su hijo Sordo, especialmente cuando los padres tienen poca información. Flaherty enfatiza la importancia de la asesoría profesional y de espacios que permitan a los padres compartir su experiencia con otras familias.
- Dora Manjarres (2012) en Colombia: Publicó un artículo sobre el apoyo y fortalecimiento familiar en la crianza de un hijo con discapacidad, destacando cómo la visión de los padres sobre la discapacidad de sus hijos incide en el estilo de crianza adoptado.
- Antonopoulou et al. (2012) en la República de Chipre: Su investigación comparó la crianza de niños Sordos y oyentes. Concluyeron que el estilo de crianza depende en gran medida de las exigencias y emociones de los niños. Los niños Sordos suelen demandar más cuidados y comunicación, lo que lleva a las madres a ejercer acciones más favorables en su crianza.
- Maritza Valladares (2011) en Venezuela: En su tesis de maestría, encontró que madres oyentes de personas Sordas, a pesar de sus intentos de aprender LSC, desertaron y decidieron interactuar con sus hijos sin usar la lengua de señas debido a la percepción de su complejidad (destreza motriz, memoria, estructura gramatical).
El apoyo afectivo, que comprende el contacto entre las díadas, se manifiesta a través de abrazos, caricias, juegos y verbalizaciones de afecto (Aguirre, 2010). Entrevistas con madres (P1 y P2) revelaron cómo la condición auditiva del niño generó un cambio en la frecuencia del contacto físico y un incremento en la protección. P1 comentó: «Sí, abrazándolo, estando más pendiente de él que antes era como más sobreprotegerlo». P2 reconoció un vínculo materno-fetal desde el embarazo. La interacción afectiva también se genera a través del juego, permitiendo que los niños se sientan incluidos. P1 expresó: «Jugábamos con carritos, yo lo sentaba en una esquinita y yo me hacía en la otra a tirarle el carro para que él me lo devolviera». Esta interacción permite a los niños expresar emociones, desarrollar creatividad, fortalecer la imaginación y exteriorizar su visión del mundo (Humphries et al., 2019).
La sobreprotección, definida por Borja (2013) como una implicación emocional intensa y controladora que impide la independencia de hijos y padres, es un aspecto a considerar. El exceso de cuidado a menudo obedece al temor del adulto a que sus hijos crezcan y se independicen.
Los CODA (Children Of Deaf Adults): Vivir entre Dos Mundos
El acrónimo CODA, que significa Child of Deaf Adult(s) (hijo/a de adulto(s) sordo(s)), ha ganado visibilidad global gracias a producciones como la película ganadora del Oscar en 2021. Para las personas CODA, esta no es solo una etiqueta biográfica, sino una identidad bicultural completa. Millie Brother fundó CODA International en 1983 para conectar a personas con esta crianza específica, creando una organización sin fines de lucro que ofrece apoyo y un sentido de pertenencia a miles de CODAs en todo el mundo.
Los CODA, aunque oyentes, crecen viviendo entre dos mundos. Sus primeras palabras, conversaciones y sentimientos a menudo se expresan con las manos, en el "estridente silencio" de la comunidad Sorda. Luego, al crecer e incorporarse al mundo de los oyentes, muchos descubren una realidad para la que no se les había preparado, sintiendo que sus vidas no terminan de encajar en ninguno de los universos en los que coexisten. Este sentido de identidad colectiva es un testimonio de la experiencia compartida.
Un Hogar Bicultural y un Rol Único
La infancia de un CODA es una negociación constante entre el sonido y el silencio, la palabra hablada y el lenguaje visual. El hogar de un CODA es un paisaje sensorial único: el timbre del teléfono puede ser una luz intermitente, un golpe en la puerta puede transmitirse con un pisotón para crear vibraciones, y el "ruido" es a menudo el movimiento expresivo de las manos formando una conversación en LSC. Desde muy pequeños, los CODA se convierten en los "oídos" de la familia.
Imaginen a un niño de seis años traduciendo una conversación compleja sobre un préstamo para su madre, cambiando rápidamente entre la gramática visual de la Lengua de Señas y la estructura de un idioma hablado. Este rol de mediador lingüístico e intérprete comienza a menudo en la primera infancia, mucho antes de poseer la madurez emocional o la comprensión cognitiva necesarias para la tarea.

Habilidades y Ventajas Únicas
Aunque las responsabilidades pueden ser pesadas, la crianza CODA forja un conjunto único y poderoso de habilidades. La constante navegación entre dos culturas desarrolla más que solo bilingüismo; moldea el pensamiento, la inteligencia emocional y la percepción del mundo. La necesidad de procesar información de dos formas distintas (visual-espacial y auditivo-vocal) crea una ventaja cognitiva única.
Los CODAs suelen ser comunicadores excepcionalmente capacitados. Sus vidas son un ejercicio continuo de escucha activa, adopción de perspectivas y búsqueda de claridad. Esto los convierte en expertos en "leer un ambiente", monitoreando el lenguaje corporal, siguiendo múltiples conversaciones y percibiendo cambios de estado de ánimo. Al comunicarse, lo hacen con una conciencia aumentada de su audiencia, adaptando su lenguaje, tono y enfoque para asegurar que el mensaje no solo se transmita, sino que realmente se comprenda. No son solo traductores de lenguaje, sino también traductores de cultura, emoción e intención.

Las Sombras de la Experiencia CODA: Cargas y Desafíos
Para comprender plenamente el significado de ser CODA, es necesario reconocer tanto sus luces como sus sombras. El rol de puente, aunque empoderador, también puede ser una carga pesada, especialmente para un niño. Muchos CODAs experimentan lo que los psicólogos llaman "parentificación", donde un niño se ve obligado a asumir roles y responsabilidades de adulto dentro de la familia. Aunque son amados y cuidados, la necesidad funcional de actuar como intérpretes y mediadores culturales puede ubicarlos involuntariamente en esta posición.
Esta parentificación y la vida bicultural pueden conllevar varios desafíos:
- Tensión emocional: La carga de interpretar no es solo lingüística, sino también emocional, al ser conductos de noticias difíciles (diagnósticos médicos, problemas financieros, discusiones).
- Confusión de identidad: Es común la sensación de estar "en medio". En el mundo oyente, son quienes tienen una familia "diferente". En el mundo Sordo, son los oyentes.
- Preocupaciones por la privacidad: La vida de un niño rara vez es privada cuando es el vínculo principal de la familia con el mundo oyente.
- Aislamiento social: Explicar su vida familiar única a amigos oyentes puede ser difícil.
Testimonios de Jóvenes CODA
La experiencia de jóvenes CODA ilustra estas complejidades:
- Nyla (15 años): Única oyente en su familia, explica: "Yo vengo de una cultura que la mayoría de la gente no comprende". En primaria, se decía sorda porque "podía oír, pero no me gustaba nada hablar". En la adolescencia, se siente atraída por el mundo oyente, pero se entristece al alejarse de su comunidad Sorda, sintiéndose "como una extraña".
- Jessica (16 años): Desde la guardería, asumió la pesada tarea de intérprete. Siente que sus padres "no entienden del todo quién soy y lo que significa, realmente, ser una CODA". Se vio obligada a conocer problemas de adultos desde niña y lo vivió como una carga. A pesar de sentirse a gusto con sus compañeros, teme perder su cultura Sorda al salir del núcleo familiar.
- Mackenzie (MJ): En plena adolescencia, se siente atrapada en una doble vida. Es extrovertida en la comunidad Sorda, pero se siente sola y rechazada entre los oyentes. Se pregunta si "le pasa lo mismo a todos los CODA" y, aunque no desearía ser sorda, entiende el deseo de "pertenecer a un solo mundo, en vez de ir de un lado a otro".
¿QUÉ PASA CUANDO ERES UN HIJO PARENTIFICADO?
Enfrentando el Audismo
Sumando otra capa de labor emocional, los CODAs a menudo se encuentran en primera línea, defendiendo a sus padres y a la cultura Sorda frente al audismo. Este es la discriminación o prejuicio contra las personas sordas o con discapacidad auditiva, basado en la creencia de que la capacidad de oír hace a alguien superior. Los CODAs lo presencian en la impaciencia de un dependiente, el tono condescendiente de un profesional o las suposiciones ignorantes de un extraño. Un padre de estos jóvenes corrobora que vivir en un mundo de oyentes es muy duro por la discriminación.
Consejos y Apoyos para Padres Sordos con Hijos Oyentes
Ser padre siempre es un reto, pero si además se es padre o madre Sordo y el hijo es oyente, el reto se multiplica, convirtiéndose en una auténtica aventura. Preguntas como "¿Cómo me las arreglaré para criar a mi hijo si no puedo oír nada?", "¿Cómo escucharé a mi bebé cuando llora?" o "¿Cómo le ayudaré a aprender a hablar?" son totalmente razonables. Sin embargo, con la orientación adecuada, el niño oyente de padres Sordos no solo se desarrolla intelectual y emocionalmente como el resto, sino que, además, adquiere habilidades valiosas, incluyendo el bilingüismo, que comporta ventajas como más agilidad mental, facilidad para procesar información y un mejor razonamiento lógico.
Estrategias de Comunicación y Crianza
David y María, padres Sordos de tres hijos, comparten su experiencia: «Mi segundo hijo es oyente y con él también hemos utilizado gestos o signos sueltos y con el tiempo nos iba entendiendo. Hemos utilizado signos como “biberón”, “chupete” o los colores, señalando y mostrándole cosas de ese color para que lo asociara. Todo esto es para que no se frustre y no encuentre barreras comunicativas con nosotros. Ahora sí que es verdad que al ser oyente con el tiempo utiliza más la lengua oral, pero sabe cómo adaptarse para comunicarse con personas sordas.»
Para aquellos que inician esta aventura, el consejo es que lo mejor es utilizar la Lengua de Signos, ya que es visual. Es muy importante que sea muy visual y que se usen signos sencillos y cotidianos, como “agua”, “leche” o “comer”. También es crucial mostrarle las cosas, por ejemplo, un juguete, y decir el signo, repitiéndolo muchas veces. Los bebés, a partir de los 4 meses, empiezan a entender más o menos.
Recursos y Comunidad
Es fundamental que los padres Sordos se sientan orgullosos de su identidad, la refuercen y la compartan en todos sus ámbitos. Contactar con otros padres Sordos que hayan pasado por la misma situación puede ser de gran ayuda. Además, existen ayudas técnicas a disposición, como vigilabebés adaptados. Productos como Visualfy Home convierten los sonidos de la casa en alertas visuales, proporcionando tranquilidad y seguridad.

El Legado y la Comunidad CODA
La identidad CODA no termina en la infancia. La "ventaja CODA" encamina naturalmente a muchos de sus miembros hacia profesiones específicas donde su conjunto de habilidades únicas no solo es un activo, sino una vocación. Los intérpretes profesionales son la aplicación más directa de sus habilidades lingüísticas y culturales. Como adultos, muchos CODAs descubren que su rol como puente nunca termina; continúan educando a colegas, amigos y parejas sobre la cultura Sorda, abogando por la accesibilidad y fomentando la comprensión en sus ámbitos personales y profesionales.
Este rol de por vida es apoyado por el fuerte vínculo dentro de la comunidad CODA. A través de organizaciones como CODA International y redes sociales informales, encuentran una fuente vital de validación e identidad compartida. En estos espacios, no tienen que explicar su vida; simplemente son comprendidos. El camino para entender el significado de CODA va mucho más allá de una simple definición; revela una identidad bicultural compleja y vibrante, forjada en el espacio entre el sonido y el silencio. Los CODAs no son solo hijos de adultos sordos; son arquitectos biculturales, comunicadores expertos y puentes humanos esenciales que navegan, traducen y conectan, enriqueciendo tanto el mundo Sordo como el oyente con su presencia.
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