Haití se encuentra inmerso en una grave crisis humanitaria y de derechos humanos, que ha exacerbado la inestabilidad política, la pobreza y las consecuencias de los desastres naturales. Esta situación se ha traducido en un aumento alarmante de la violencia, incluyendo robos, violaciones y abusos contra la población, con especial impacto en los niños, las mujeres y los ancianos.
La Escalada de la Violencia de Bandas Criminales
La violencia de bandas criminales ha sido un problema persistente en Haití, pero ha empeorado drásticamente a raíz del asesinato del presidente Jovenel Moïse en julio de 2021. Este suceso dejó al país sin un liderazgo efectivo, creando un vacío de poder que las bandas criminales aprovecharon para aumentar su control sobre las comunidades mediante la violencia. A principios de 2024, la actividad de las bandas criminales había paralizado por completo la capital, Puerto Príncipe.
Impacto en la Seguridad y el Control Territorial
Se estima que las bandas han aumentado su control del 85% al 90% de Puerto Príncipe y se han apoderado de barrios clave, rutas comerciales e infraestructura pública. La situación se ha deteriorado significativamente, con cientos de miles de personas desplazadas y un aumento dramático en el número de muertes. Más de 4.000 personas murieron en el primer semestre de 2025, frente a 5.400 en todo 2024, según la ONU. En muchos barrios, grupos de vigilancia han comenzado a tomar la seguridad en sus propias manos, lo que ha incrementado aún más el número de personas armadas en las calles.

Violencia Sexual Generalizada
Las violaciones y otros actos de violencia sexual están aumentando en Haití a medida que las bandas armadas amplían su control. Médicos Sin Fronteras (MSF) ha documentado un casi triplicado número de pacientes que sufrieron abusos sexuales desde 2021. Las bandas utilizan las violaciones para aterrorizar y someter a comunidades enteras, a menudo como parte de ataques a gran escala donde asesinan a decenas de personas. Los relatos de supervivientes mencionan dos, cuatro, siete o hasta veinte agresores, y cada vez más mujeres denuncian amenazas con armas o haber sido golpeadas hasta quedar inconscientes. Además, las mujeres también denuncian con mayor frecuencia que sus agresores son menores de 18 años.
Historias de Supervivencia y Testimonios
Helene, una joven de 17 años, fue secuestrada y retenida durante más de dos meses por una banda. Durante este tiempo, fue violada y golpeada a diario por hombres enmascarados. Quedó embarazada y, a pesar de las presiones para abortar, decidió conservar a su bebé. Logró escapar durante un enfrentamiento entre bandas y ahora, con 19 años, cría a su hija en un refugio. Otras mujeres han relatado agresiones delante de sus hijos y maridos, con patrones de asesinatos, violaciones e incendios.

Abuso y Explotación Infantil
La infancia es el blanco de las bandas criminales, que la explotan de forma habitual. Las bandas armadas reclutan y utilizan a niños y niñas para labores peligrosas, como vigilancia, correo y llevar armas. Una vez reclutados, los niños y las niñas sufren violencia y amenazas, lo que se traduce en la pérdida de su infancia y su libertad. Esto les niega el acceso a la educación y la seguridad. La violencia ha obligado a miles de niños y niñas y sus familias a desplazarse a lugares superpoblados sin acceso adecuado a comida, agua potable y atención médica. Muchos no pueden asistir a la escuela, lo que altera su educación y sus perspectivas de futuro. Además, la crisis actual tiene un impacto desproporcionado en los niños y las niñas con discapacidad, quienes enfrentan dificultades añadidas para huir de la violencia y acceder a recursos vitales.
El Caso de la Federación Haitiana de Fútbol (FHF)
Human Rights Watch ha denunciado la necesidad urgente de que la FIFA inhabilite permanentemente al presidente de la Federación Haitiana de Fútbol (FHF), Yves Jean-Bart, por acusaciones de haber violado a niños, niñas y mujeres jóvenes, y de haber cometido otros actos de abuso sexual. La investigación de la FIFA se inició tras varias acusaciones de abusos sexuales y de otro tipo en el Centre Technique National en Croix-des-Bouquets. Desde mayo, Human Rights Watch ha recabado pruebas de la existencia de violaciones de derechos humanos sistémicas en el fútbol haitiano, como la confiscación de pasaportes de los jugadores, abusos de los derechos laborales, acoso de atletas infantiles para explotarlos sexualmente y amenazas de matar a testigos y a sobrevivientes. Funcionarios influyentes del fútbol haitiano manipularon fondos de la FIFA, destinados al desarrollo del fútbol femenino, para crear un sistema de explotación sexual y trata de personas.
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Consecuencias Humanitarias y Desplazamiento
El aumento de la violencia de bandas en Haití ha generado una profunda crisis humanitaria. Un millón de personas están desplazadas, la mitad de ellas niños y niñas. Muchas viven en condiciones insalubres y de hacinamiento, sin acceso a agua potable, comida y atención médica. En Haití, 5,4 millones de personas, la mitad de la población total, viven en una situación de hambre aguda. Los centros de salud están asediados, con bandas atacando hospitales y clínicas, obligando a muchos a cerrar y amenazando la vida del personal médico y de enfermería.
Obstáculos para la Justicia y la Protección
En Haití, las mujeres y las niñas enfrentan obstáculos significativos para que se haga justicia, y la violencia de género es un problema extendido. No existen leyes especiales contra la violencia doméstica, el acoso sexual u otras formas de violencia específica contra mujeres y niñas. Una encuesta de 2017 reveló que una de cada ocho mujeres haitianas ha sufrido violencia sexual en algún momento de su vida. Las sobrevivientes a menudo quedan estigmatizadas, lo que las desanima a buscar ayuda, privándolas de atención médica o apoyo psicológico y perpetuando su sufrimiento. Sin embargo, las reformas del código penal haitiano de 2020 que tipifican la agresión sexual y la violencia de género representan un avance importante.
Respuestas y Desafíos Internacionales
En octubre de 2023, el Consejo de Seguridad de la ONU autorizó el envío de una fuerza internacional, la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad en Haití, encabezada por Kenia y apoyada por Estados Unidos y otros países. Su objetivo principal es desarmar a las bandas y estabilizar el país. Amnistía Internacional ha pedido a esta Misión que garantice el respeto de los derechos humanos y que publique detalles sobre cómo abordará los riesgos.
Demandas de la Comunidad Internacional y Organizaciones de Derechos Humanos
Human Rights Watch exhorta a los donantes internacionales de Haití, incluido el Gobierno de Estados Unidos, a insistir en que se brinde una respuesta integral a la violencia de género en los deportes, que incluya medidas para la prevención, el monitoreo, el apoyo para sobrevivientes y el juzgamiento de los agresores. Además, el Gobierno de Haití debería tomar medidas urgentes para realizar una investigación exhaustiva de los presuntos abusos, obligando a todos los responsables a rendir cuentas y garantizando reparaciones para los sobrevivientes. La comunidad internacional debe proporcionar asistencia técnica y económica a las autoridades haitianas para apoyar iniciativas basadas en los derechos humanos y promover la protección de la infancia.