Gastritis en Ancianos: Tratamiento y Recuperación

La gastritis, una condición que se refiere a la inflamación de la mucosa interna del estómago (mucosa gástrica), puede afectar tanto a hombres como a mujeres y, a menudo, se confunde con otros problemas gastrointestinales. Aunque usualmente no se considera una condición grave, su importancia radica en que una gastritis no tratada adecuadamente puede llevar a complicaciones como úlceras y sangrado gastrointestinal. Además, la mucosa gástrica, que habitualmente resiste la irritación y soporta la acción de un ácido muy fuerte, puede irritarse e inflamarse en presencia de gastritis. A medida que envejecemos, la mucosa gástrica se vuelve más sensible y vulnerable a la inflamación.

Tipos de Gastritis

La gastritis se divide en dos categorías principales según su gravedad y evolución:

  • Gastritis Erosiva: Es más grave y produce tanto inflamación como desgaste (erosión) de la mucosa gástrica. Puede evolucionar de forma repentina (gastritis erosiva aguda) o desarrollarse lentamente (gastritis erosiva crónica), generalmente en personas que están por lo demás sanas.
  • Gastritis No Erosiva: Se caracteriza por alteraciones en la mucosa gástrica que van desde el desgaste (atrofia) hasta la transformación del tejido gástrico en otro tipo de tejido intestinal (metaplasia). A menudo, varios tipos de glóbulos blancos se acumulan en el estómago, provocando diversos grados de inflamación, que puede ocurrir en todo el estómago o solo en ciertas partes.

Además de estas categorías, existen otras formas específicas de gastritis:

  • Gastritis Crónica: Es una forma más grave de la enfermedad que puede durar varios meses o incluso años. Las gastritis crónicas no tienen unos síntomas específicos de la enfermedad. La gastritis crónica antral es peligrosa si no se trata adecuadamente.
  • Gastritis Infecciosa: Causada por varios gérmenes, siendo el Helicobacter pylori (H. pylori) el más frecuentemente asociado a las gastritis crónicas antrales con úlcera duodenal. También se encuentra presente en las gastritis de antro y cuerpo (pangastritis) no asociadas a úlcera gastroduodenal.
  • Gastritis Autoinmune: Es más común en mujeres y en personas mayores de 50 años. Esta enfermedad se produce cuando los anticuerpos atacan la mucosa gástrica (la denominada gastritis atrófica con metaplasia autoinmunitaria).
  • Gastritis Atrófica: Provoca un adelgazamiento importante de la mucosa gástrica y la pérdida de muchas o todas las células productoras de ácido y enzimas. Puede ser causada por anticuerpos que atacan la mucosa gástrica o por una infección crónica debida a la bacteria H. pylori. También tiende a presentarse en las personas a quienes se ha extirpado parte del estómago.
  • Gastritis Aguda por Estrés: Se produce por una enfermedad o lesión repentina, que puede no estar localizada en el estómago (quemaduras extensas, traumatismos craneales, hemorragias graves).
  • Gastritis Postgastrectomía: Aparece en personas que han sufrido una extirpación quirúrgica de parte del estómago, localizándose la inflamación donde se ha suturado el tejido.
  • Gastritis por Radioterapia: Puede producirse cuando la radioterapia se ha administrado al cuadrante inferior izquierdo del tórax o la mitad superior del abdomen, irritando la mucosa gástrica.
  • Gastritis Eosinofílica: Los eosinófilos (un tipo de glóbulos blancos) se acumulan en la pared gástrica.
  • Enfermedad de Ménétrier: Una enfermedad rara en la cual las paredes del estómago desarrollan pliegues grandes y gruesos y quistes llenos de líquido.
Esquema de los diferentes tipos de gastritis y su localización en el estómago

Causas y Factores de Riesgo de la Gastritis

Las causas de la gastritis pueden ser múltiples y, muchas de ellas, están relacionadas con el estilo de vida actual. La inflamación puede ser debida a muchos factores, incluyendo causas infecciosas, autoinmunes y genéticas.

Factores Comunes

  • Infección por Helicobacter pylori: Desde que se aceptó que el agente etiológico principal es el H. pylori, existen numerosos estudios. La mayoría de los pacientes infectados tienen cierto grado de gastritis crónica. En los países en vías de desarrollo, con un sistema sanitario deficiente, bajo nivel cultural y económico, la prevalencia de gastritis crónica asociada a H. pylori es mayor.
  • Medicamentos: El consumo de aspirina (ácido acetilsalicílico) y otros fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) es una causa frecuente. El uso prolongado de AINEs como ibuprofeno o naproxeno es una de las causas más habituales. Incluso una aspirina infantil tomada diariamente puede dañar la mucosa gástrica en algunas personas.
  • Alcohol: El consumo excesivo de alcohol es una causa conocida de gastritis, especialmente la erosiva.
  • Estrés: El estrés prolongado, así como el estrés como consecuencia de una enfermedad grave, lesiones o situaciones críticas (cirugías mayores, quemaduras extensas o traumatismos severos) puede ocasionar ataques de gastritis aguda por estrés.
  • Trastornos del Sistema Inmunitario: La gastritis autoinmune es un ejemplo, donde el sistema inmunológico ataca por error las células del estómago.
  • Fumar: Fumar puede dañar el recubrimiento del estómago y también incrementa el riesgo de desarrollar cáncer de estómago.
  • Dieta: Llevar una dieta rica en grasas y condimentos picantes puede contribuir a la aparición de gastritis. La alcalinización del pH intragástrico por la presencia de bilis también puede producir una gastritis crónica.

Factores Específicos en Personas Mayores

Un factor relevante es la edad. A medida que envejecemos, la mucosa gástrica se vuelve más sensible y vulnerable a la inflamación. Además, la gastritis autoinmune es más común en personas mayores de 50 años.

Síntomas de la Gastritis

La gastritis, por lo general, no causa síntomas. Cuando se presentan, varían dependiendo de la causa y pueden consistir en dolor o malestar, o en náuseas o vómitos, problemas que con frecuencia se conocen como indigestión (dispepsia). Los síntomas dispépticos, como pesadez, aerofagia, molestia abdominal, saciedad temprana y plenitud postprandial, a menudo se denominan erróneamente gastritis cuando no se encuentran lesiones orgánicas en esófago ni en estómago. Sin embargo, estudios demuestran que los síntomas dispépticos aparecen en igual proporción en las gastritis producidas por H. pylori.

En general, los pacientes suelen referir:

  • Dolor o ardor en la parte alta del abdomen (epigastrio).
  • Náuseas y vómitos, que pueden ser intermitentes, especialmente en formas más severas como la gastritis erosiva y la gastritis por radiación.
  • Pérdida de apetito.
  • Sensación de llenura o saciedad temprana después de comer solo una pequeña cantidad.

Signos de Alarma

En ciertos casos más severos, puede aparecer sangrado digestivo, que se manifiesta como:

  • Vómito con sangre.
  • Heces oscuras (melenas), un signo de alarma que requiere atención médica inmediata.
Infografía de los síntomas más comunes de la gastritis

Complicaciones de la Gastritis

Una gastritis no tratada puede derivar en varias complicaciones, algunas de las cuales evolucionan lentamente:

  • Hemorragia: La gastritis aguda por estrés puede derivar en hemorragia a los pocos días de una enfermedad o lesión, mientras que en la gastritis erosiva crónica o la gastritis por radiación, la hemorragia tiende a evolucionar más lentamente. Si la hemorragia es leve y lenta, es posible que la persona no presente síntomas o que solo note un color negruzco en las heces (melena). Si es más rápida, puede vomitar sangre o pasar sangre a las heces. La hemorragia persistente causa síntomas de anemia.
  • Úlceras: La gastritis puede derivar en la formación de úlceras estomacales (úlceras gástricas) y provocar un empeoramiento de los síntomas. Si una úlcera perfora la pared del estómago, el contenido gástrico se esparce en la cavidad abdominal, produciendo peritonitis y una enfermedad grave.
  • Anemia: La gastritis postgastrectomía y la gastritis atrófica provocan síntomas de anemia, tales como cansancio y debilidad, a causa de la disminución de la producción del factor intrínseco (una proteína que se une a la vitamina B12). También es común que las personas con gastritis desarrollen anemia por deficiencia de hierro o por sangrados ocultos.
  • Estrechamiento de la Salida del Estómago: La cicatrización y el estrechamiento de la salida del estómago pueden causar náuseas intensas y vómitos frecuentes, especialmente en la gastritis por radiación y eosinofílica.
  • Cáncer Gástrico: La gastritis crónica es un factor de riesgo para el cáncer de estómago. En un pequeño porcentaje de personas con gastritis atrófica, el tejido gástrico se transforma en otro tipo de tejido del tracto digestivo (metaplasia), lo cual, en un porcentaje aún menor de casos, deriva en un cáncer de estómago. La gastritis crónica, especialmente si está relacionada con la infección por Helicobacter pylori, incrementa este riesgo con el tiempo.
  • Edema: En la enfermedad de Ménétrier puede producirse retención de líquidos e hinchazón de los tejidos (edema) a causa de la pérdida de proteínas de la mucosa gástrica inflamada.

Diagnóstico de la Gastritis

El diagnóstico de gastritis se basa en una adecuada historia clínica y en exámenes complementarios. El médico sospecha de la existencia de una gastritis cuando una persona tiene malestar, dolor o náuseas en la zona superior del abdomen. Generalmente, no se requieren pruebas, pero si el médico tiene dudas o si los síntomas no desaparecen con el tratamiento, puede llevar a cabo una endoscopia alta.

  • Endoscopia Digestiva Alta: Permite visualizar directamente la mucosa gástrica y descartar otras posibilidades diagnósticas. Se introduce un endoscopio (un tubo flexible de visualización) por la garganta para examinar el esófago, el estómago y el primer segmento del intestino delgado.
  • Biopsia: Durante la endoscopia, si se detecta una zona sospechosa, el médico puede realizar una biopsia (extracción de una muestra de tejido para su examen al microscopio) de la mucosa gástrica. El diagnóstico de certeza se logra con el estudio histológico de la biopsia.
  • Pruebas para Helicobacter pylori: Se pueden recomendar pruebas como un análisis de heces o una prueba de aliento. Para la prueba del aliento, se bebe un líquido claro e insípido que contiene carbono radioactivo; la bacteria Helicobacter pylori descompone el líquido en el estómago, y luego se sopla en una bolsa que se sella.
  • Análisis de Sangre: Se pueden realizar para detectar anticuerpos contra las células del estómago en casos de gastritis autoinmune, o para detectar anemia.
  • Radiografía del Aparato Digestivo Superior: Las radiografías pueden crear imágenes del esófago, el estómago y el intestino delgado para detectar cualquier anomalía. Para ello, es posible tragar un líquido blanco y metálico que contiene bario, el cual recubre el tubo digestivo y hace más visible la úlcera.
Representación de una endoscopia digestiva alta mostrando la cámara y el área examinada

¿Qué es una endoscopía?

Tratamiento y Curación de la Gastritis

El tratamiento para la gastritis depende de la causa específica identificada y de la severidad de los síntomas. En la mayoría de los casos, se combina el uso de medicamentos con cambios en la dieta y en el estilo de vida. La finalidad es reducir la inflamación, aliviar los síntomas y prevenir complicaciones a largo plazo.

Medicamentos para la Gastritis

Sea cual sea la causa de la gastritis, los síntomas se pueden aliviar con fármacos que neutralicen o reduzcan la producción de ácido gástrico e interrumpiendo el tratamiento con aquellos fármacos que causan los síntomas.

  • Antiácidos: Neutralizan el ácido que ya ha sido producido y liberado en el estómago, brindando un rápido alivio del dolor. Incluyen hidróxido de aluminio (que puede causar estreñimiento), hidróxido de magnesio (que puede causar diarrea) y carbonato de calcio. Pueden adquirirse sin prescripción médica. Se usan para aliviar los síntomas inmediatamente, pero generalmente no como tratamiento principal.
  • Bloqueadores de la Histamina-2 (H2): Reducen la cantidad de ácido que se libera en el tubo digestivo, lo cual alivia el dolor de la gastritis y promueve la recuperación. Ejemplos incluyen ranitidina o famotidina.
  • Inhibidores de la Bomba de Protones (IBP): Reducen el ácido al bloquear la actividad celular que produce ácido. Son efectivos para aliviar los síntomas y se suelen prescribir para la gastritis asociada con la hemorragia. Ejemplos como omeprazol o esomeprazol. El uso prolongado, especialmente en dosis altas, puede aumentar el riesgo de fracturas de cadera, muñeca y columna vertebral.
  • Antibióticos: Cuando la gastritis está causada por una infección por H. pylori, se prescriben antibióticos específicos que deben tomarse durante al menos 7 a 14 días.
  • Sucralfato: El médico puede recetar sucralfato, que ayuda a revestir y curar el estómago y también previene la irritación.

Tratamientos Específicos según el Tipo de Gastritis

  • Gastritis Erosiva: Las personas deben evitar tomar fármacos que irritan la mucosa gástrica (como los AINEs). Se recetan inhibidores de la bomba de protones o bloqueantes H2 para ayudar a proteger el revestimiento del estómago.
  • Gastritis Aguda por Estrés: La mayoría de las personas se recuperan totalmente cuando se logra controlar la enfermedad, la lesión o la hemorragia subyacentes. Se administran fármacos que reducen la producción de ácido de forma preventiva o para tratar úlceras. En hemorragias importantes, pueden usarse tratamientos como la cauterización o, en casos muy raros, la extirpación de una parte del estómago.
  • Gastritis Postgastrectomía y Atrófica: No existe una cura completa. Las personas con anemia causada por la disminución de la absorción de vitamina B12 debido a la gastritis atrófica deben recibir inyecciones de suplementos de dicha vitamina durante el resto de su vida.
  • Gastritis Eosinofílica: Para la desobstrucción de la salida del estómago se recurre a los corticoesteroides o a la cirugía.
  • Enfermedad de Ménétrier: Puede curarse mediante la extirpación parcial o total del estómago.

Cambios en la Dieta y Estilo de Vida

El tratamiento para la gastritis puede incluir cambios en la dieta y remedios naturales.

  • Dieta Antiinflamatoria: Consumir una dieta que ayude a minimizar la inflamación puede proporcionar alivio. Un diario de los alimentos puede ayudar a identificar cuáles activan los síntomas. Los alimentos que comúnmente contribuyen a la inflamación y se deben evitar o reducir son:
    • Alimentos procesados
    • Gluten
    • Alimentos ácidos (cítricos)
    • Productos lácteos
    • Alimentos dulces
    • Alimentos picantes y muy condimentados
    • Alcohol y bebidas gaseosas
    • Café, chocolate y menta
    • Frituras y alimentos grasos

    Se recomienda incluir en la dieta arroz blanco, papa cocida, zanahoria, manzana, plátano maduro, pollo hervido y avena.

  • Comer Alimentos Más Ligeros: Comer comidas abundantes con muchos carbohidratos puede exigir demasiado al sistema digestivo. Comer comidas pequeñas regularmente en el transcurso del día puede ayudar a facilitar el proceso digestivo y reducir los síntomas de la gastritis.
  • Evitar Fumar: Fumar puede dañar el recubrimiento del estómago.
  • Evitar el Abuso de Analgésicos: Tomar demasiados analgésicos de venta libre, como la aspirina o ibuprofeno, también puede dañar el recubrimiento del estómago y empeorar la gastritis. Considerar el paracetamol (acetaminofén) si es necesario.
  • Reducir el Estrés: El estrés puede ocasionar ataques de gastritis. Técnicas para controlar el estrés incluyen: masajes, meditación, yoga y ejercicios de respiración.
  • Mantener un Peso Saludable: Es otro paso importante para evitar las molestias de los síntomas.

Remedios Naturales

No todos los remedios funcionarán para todos, por lo que es posible que una persona necesite probar varios de estos antes de encontrar el que funciona mejor:

  • Suplemento de Extracto de Ajo: La investigación sugiere que el extracto de ajo puede ayudar a reducir los síntomas de gastritis. Triturar el ajo crudo y comerlo también puede funcionar bien.
  • Probióticos: Pueden ayudar a mejorar la digestión y estimular las deposiciones. Los suplementos probióticos introducen bacterias buenas al tracto digestivo, lo que puede ayudar a detener la propagación de la H. pylori. Alimentos con probióticos incluyen yogur, kimchi, kombucha, col fermentada y kéfir.
  • Té Verde con Miel de Manuka: Tomar té verde o negro, al menos una vez a la semana, podría reducir significativamente la prevalencia de H. pylori. La miel de manuka también puede ser de beneficio, ya que contiene propiedades antibacterianas que ayudan a contrarrestar la infección.
  • Aceites Esenciales: Aceites como hierba de limón (citronela) y verbena limón, menta, jengibre y clavo pueden tener un efecto positivo en el sistema digestivo. Los aceites esenciales no deben ingerirse y siempre deben diluirse con un aceite portador si se aplican en la piel.
Ilustración de alimentos recomendados y a evitar en una dieta para gastritis

Cuándo Consultar a un Médico

Es esencial consultar a un médico si los síntomas no desaparecen. Debes consultar con un especialista si:

  • Experimentas un ataque de gastritis que dura más de una semana.
  • Sientes dolor abdominal fuerte.
  • Presentas vómitos frecuentes.
  • Tienes sangre en el vómito o en las heces (melenas).
  • Notas pérdida de peso sin motivo aparente.

Preparación para la Cita Médica

Para aprovechar al máximo el tiempo con el equipo de atención médica, es aconsejable ir preparado:

  • Ten en cuenta las restricciones previas a la cita (por ejemplo, ayuno).
  • Pídele a un familiar o amigo que te acompañe, ya que puede ser difícil recordar toda la información.
  • Prepara una lista de preguntas, clasificándolas desde las más importantes a las menos.
  • Comunica sobre otras enfermedades o medicamentos que estés tomando.
  • Antes de la cita, evita beber alcohol y comer alimentos que parezcan irritar el estómago.

¿Qué es una endoscopía?

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