Fractura de Cadera en el Adulto Mayor: Información Integral y GES

La fractura de cadera es una lesión significativa que afecta principalmente a las personas mayores, a menudo como resultado de un accidente o traumatismo de leve impacto. Su relevancia es comparable a las fracturas de columna lumbar, dorsal y de muñeca, dado que todas suelen estar relacionadas con la pérdida de masa ósea o osteoporosis.

La osteoporosis es una enfermedad esquelética caracterizada por una disminución de la densidad de masa ósea. Es la causa más frecuente de fracturas de cadera en personas mayores de 65 años y se presenta con mayor incidencia en mujeres a partir de los 50 años, a menudo asociada al desbalance hormonal que se produce después de la menopausia.

infografía sobre la prevalencia de osteoporosis en adultos mayores

Factores de Riesgo y Causas Principales

Además de la osteoporosis, existen otros factores que contribuyen a la alta incidencia de fracturas de cadera en adultos mayores:

  • Disminución de la movilidad y agilidad: Asociada a la edad.
  • Pérdida de capacidad visual y auditiva: Incrementa el riesgo de caídas.

Frecuentemente, una fractura de cadera en el adulto mayor se produce después de una simple caída, debido a que el hueso ya está previamente debilitado por la osteoporosis. Los adultos mayores que padecen osteoporosis deben extremar las precauciones para evitar posibles caídas, incluso dentro de sus propios hogares.

Síntomas y Diagnóstico

Manifestaciones Clínicas

Tras sufrir una fractura de cadera, la persona afectada presenta un intenso dolor e impotencia funcional en la zona de la cadera y la rodilla. Esto puede variar desde la imposibilidad de mantener la marcha hasta la postración, lo que a menudo provoca una deformación de la extremidad inferior de la pierna comprometida. Dicha deformación se manifiesta como un acortamiento de la pierna, un cambio en la posición del pie y una tendencia de ambas piernas a juntarse (rotación externa y acortamiento acusado de forma definitiva).

La persona afectada presenta una incapacidad completa para la movilización y la deambulación de forma independiente.

Métodos Diagnósticos

La radiografía es la herramienta principal para arrojar el resultado de la fractura de cadera y, además, ayuda a verificar qué parte de la estructura ósea es la comprometida.

radiografía de una fractura de cadera mostrando la ubicación

Tipos de Fracturas de Cadera

Los tipos de fracturas dependerán de muchos factores, por lo que los casos de cada paciente se clasifican según su edad y la ubicación de la lesión. El hueso del fémur tiene irrigación terminal, lo que hace que la ubicación de la fractura sea crucial para el tratamiento.

Fracturas Mediales (Intracapsulares o de Cuello Femoral)

Estas fracturas son roturas intracapsulares que se producen por debajo de la cabeza femoral, en la zona del cuello del fémur. Por el cuello del fémur transcurren las arterias que aportan sangre a la cabeza femoral, y por ello, estas fracturas pueden alterar el riego vascular de la cabeza del fémur. Estas características pueden llevar a que la unión de las fracturas no se produzca (pseudoartrosis) o a la necrosis y deformidad secundaria de la cabeza femoral.

El Dr. Moreira comentó que el tratamiento para estas fracturas implica la colocación de una prótesis de cadera, la cual "puede ser parcial o total, dependiendo de las condiciones generales del paciente".

esquema anatómico de una fractura de cuello femoral

Fracturas Laterales (Extracapsulares o Transtrocantéricas)

Este tipo de fractura es el más frecuente y se produce en el área extracapsular, por debajo del cuello femoral de la cadera (zona trocantérea). Estas lesiones presentan problemas característicos como un mayor sangrado (al tratarse de una zona anatómica muy vascularizada), y el dolor y la deformidad del miembro fracturado suelen ser más pronunciados que en las fracturas de cuello.

Las fracturas laterales se resuelven con osteosíntesis, gracias a una reducción o alineamiento de los huesos para volver a la verdadera anatomía de la cadera.

esquema anatómico de una fractura transtrocantérica

Tratamiento de la Fractura de Cadera

La necesidad de disminuir el grave dolor y la incapacidad asociada a esta lesión hace que la fractura de cadera precise un tratamiento quirúrgico prácticamente en todos los casos. Este tratamiento deberá realizarse de forma óptima durante las 48 horas posteriores a la fractura.

El objetivo de esta cirugía es reconstruir la anatomía normal de la cadera y restaurar al paciente a su posición funcional normal. Las consecuencias a largo plazo de no intervenir la cadera fracturada serán el dolor y la deformidad mantenidos en el tiempo, y con frecuencia, la no unión de la fractura, conocida como pseudoartrosis.

Hay varios tipos de fractura de cadera y cada uno de ellos requiere una solución quirúrgica diferente. Las fracturas mediales son susceptibles de ser resueltas de forma eficiente con implantes, prótesis parciales o totales, mientras que las fracturas laterales se resuelven con osteosíntesis. Estas dos lesiones se intervienen habitualmente practicando una anestesia intradural, sin necesidad de anestesia general.

La cirugía para tratar una fractura de cadera siempre es de alto riesgo, por lo general son cirugías complejas que se realizan en pacientes frágiles y adultos mayores, quienes muchas veces tienen enfermedades asociadas.

Fracturas de cadera: tipos, tratamiento y cuándo se necesita prótesis

Cuidados Preoperatorios

Previo a la cirugía, será evaluado por especialistas en anestesia y geriatría. De ser necesario, solicitarán exámenes u otras evaluaciones médicas para completar su estudio. Es crucial informar sobre todos sus medicamentos y dosis de uso habitual. Las indicaciones preoperatorias incluyen:

  • Ayuno previo de 8 horas.
  • Firma de consentimiento informado de la cirugía y anestesia.
  • El cirujano le marcará la piel del lado de la cadera a operar.

Cuidados Postoperatorios y Rehabilitación

Después de la cirugía, el paciente ingresará al Servicio de Recuperación para su monitorización y evaluación continua por el equipo de enfermeras y anestesia. La recuperación de ánimo, cognición, nutrición y funcionalidad en los adultos mayores frágiles es favorable con un regreso precoz al hogar, con el apoyo del equipo médico y familiar.

Manejo del Dolor

Se utiliza analgesia continua para favorecer la rehabilitación oportuna y precoz. Si es necesario, se puede usar analgesia de rescate.

Atención Integral

El equipo de geriatría vigilará la recuperación de la salud de forma integral, incluyendo el ritmo de sueño, alimentación, fármacos habituales y salud ósea, entre otros aspectos.

Cuidados de Enfermería

Se realiza una evaluación constante del estado de salud. Es muy importante mantener una comunicación activa y siempre avisar en caso de alguna emergencia.

Rehabilitación

La rehabilitación iniciará al día siguiente de la cirugía, según la condición de salud y previa indicación médica. La movilización precoz es fundamental para potenciar el tono muscular de la extremidad operada, evitar la temida atrofia muscular y la rigidez articular, así como reducir el riesgo de complicaciones respiratorias y trombosis venosa. Si la evolución es favorable, se aconseja la sedestación (posición sentada) a las 24 horas, y a las 48 horas se recomienda la bipedestación (ponerse de pie) con ayuda, normalmente de un caminador o andador. En los casos en que su cirujano lo permita, puede iniciar la deambulación 48-72 horas tras la cirugía.

El proceso inicial de rehabilitación dependerá de la edad del paciente, de su movilidad y de la cirugía a la que ha sido sometido. Mientras más joven el paciente, más rápido es su reintegro.

Según el Dr. Moreira, si el paciente responde bien a la operación, "tendrá una recuperación de más o menos tres meses usando bastones". En general, el paciente debiera estar recuperado entre el tercer y el quinto mes desde que se produjo la lesión.

paciente adulto mayor realizando ejercicios de rehabilitación asistidos

Posibles Complicaciones Postquirúrgicas

Aunque la cirugía es vital, existen riesgos y complicaciones que pueden surgir:

  • Coágulos en las venas de la pierna (Trombosis Venosa): Pueden ser peligrosos si se desplazan a órganos vitales. Se tratan con medicación anticoagulante.
  • Infecciones: En el lugar de la incisión y en los tejidos profundos.
  • Fracturas de partes sanas: Durante la cirugía.
  • Dislocación de la prótesis: La esfera de la nueva articulación puede salirse de la cavidad, especialmente en los primeros meses. Requiere reducción y posible uso de aparato ortopédico.
  • Discrepancia en la longitud de las piernas: Una pierna puede quedar más larga o corta que la otra, causando contractura muscular.
  • Aflojamiento del implante: La nueva articulación podría no fijarse sólidamente al hueso o aflojarse con el tiempo, provocando dolor.
  • Lesiones nerviosas: En raras ocasiones, los nervios en el área del implante pueden lesionarse.

Alta y Adaptaciones en el Hogar

Habitualmente, el alta se programará desde el tercer día postoperado. Antes del alta, es necesario:

  • Contar con un cuidador que lo asista día y noche durante las primeras 2 a 4 semanas.
  • Mantener el tratamiento de prevención de trombosis venosa.
  • Contar con bastones o andador (burrito) para su movilización.

Fracturas de cadera: tipos, tratamiento y cuándo se necesita prótesis

Para continuar la rehabilitación de forma óptima, se deben realizar algunos cambios en el hogar:

  • Quitar alfombras, muebles u objetos que dificulten el desplazamiento.
  • Instalar barandas o soportes en el baño.
  • Uso de alza retrete.
  • Mantener mascotas fuera del área de tránsito principal para evitar tropiezos.

Seguimiento Postoperatorio

El seguimiento es crucial para una recuperación completa y la prevención de futuras complicaciones:

  • Control con traumatólogo en consulta.
  • Control con geriatra en consulta.
  • Kinesioterapia a domicilio.
  • Curación de herida quirúrgica a domicilio.
  • Seguimiento telefónico (se realiza al sexto mes postoperado).

La fractura de cadera es una de las patologías más demandantes en el adulto mayor, debido al impacto que genera tanto a nivel personal como familiar. Mantenerse activo, junto con suplementos de calcio y una sana alimentación, es primordial para que el hueso se mantenga fuerte y para prevenir futuras fracturas. Los cuidados que deben tener los pacientes mayores de 65 años y con osteoporosis son fundamentales, especialmente dentro del hogar, para evitar cualquier caída.

tags: #fractura #de #cadera #adulto #mayor #ges