Conceptos básicos de infección y patogenicidad
Toda infección supone una interacción entre un agente vivo y un huésped susceptible en condiciones ambientales determinadas. Se define como la invasión y multiplicación de un agente infeccioso en un huésped susceptible. Es fundamental distinguir entre infección y enfermedad, siendo esta última un posible efecto de la primera. La infección es una función necesaria en el proceso natural de transmisión del agente como estrategia para su supervivencia.
Se denomina patógeno a cualquier agente microbiano que pueda causar enfermedad. La relación entre microorganismos y el hombre puede clasificarse en:
- Mutualismo: Beneficioso para ambos.
- Comensalismo: Beneficioso para uno, neutro para el otro.
- Parasitismo: Beneficioso para uno en detrimento del otro.

Fases de la interacción huésped-patógeno
En la interacción existen cuatro fases separadas: colonización, invasión, multiplicación y diseminación. La colonización ocurre cuando el agente se adhiere a una superficie y se multiplica en ella. Posteriormente, se produce la multiplicación en mucosas, tejidos o células. Finalmente, la diseminación, asociada a las manifestaciones clínicas, ocurre a través de los sistemas linfático y circulatorio.
Dinámica de la transmisibilidad y factores del huésped
La transmisibilidad es la capacidad del agente para propagarse de un huésped a otro causando enfermedad. Esta depende de:
- Infectividad: Capacidad para invadir y multiplicarse. Se mide por la dosis infectiva.
- Patogenicidad: Capacidad para producir daño que perturba la homeostasis.
- Virulencia: Capacidad para producir enfermedad grave.
- Inmunogenicidad: Capacidad para inducir una respuesta inmunitaria.
Reservorios y fuentes de infección
El hombre es la fuente más importante de infección. Un portador es aquella persona que, sin presentar síntomas, elimina microorganismos, pudiendo ser incubacionario, convaleciente o sano. Asimismo, las zoonosis son enfermedades que se transmiten desde un animal vertebrado a un huésped humano.

Biología y replicación viral
Los virus se encuentran entre los microorganismos más pequeños, variando generalmente entre 0,02 y 0,3 micrómetros. Son dependientes de las células (bacterianas, vegetales o animales) para su reproducción. Su estructura básica consiste en un genoma (ARN o ADN) rodeado por una cápside proteica y, en algunos casos, una envoltura de lípidos y proteínas.
Mecanismos de replicación y mutación
El proceso de infección viral implica la adhesión a receptores celulares, la pérdida de la envoltura y la replicación del material genético. Los virus ARN, debido a que su transcripción no posee los mismos mecanismos de corrección que el ADN, son altamente propensos a mutaciones. Un caso especial son los retrovirus, como el VIH, que utilizan la enzima retrotranscriptasa para insertar una copia de ADN (provirus) en el genoma del huésped.
Desarrollo temporal de las infecciones virales
Las consecuencias de la infección varían significativamente:
- Infección aguda: Patrón común con cuadro clínico típico.
- Infección latente: El virus permanece en la célula sin replicarse durante años, pudiendo reactivarse ante inmunodeficiencias.
- Infección crónica: Presencia prolongada y diseminación continua del agente.
Fases de la replicación de los virus
Epidemiología de las enfermedades virales
Para que la infección persista en una comunidad, se utiliza el Número básico de reproducción (R0), definido como la cifra media de infecciones producidas por un caso infeccioso en una población totalmente susceptible. El control de estas enfermedades depende de factores como la inmunidad colectiva (o de rebaño) y la aplicación de medidas de salud pública, tales como la vacunación y la vigilancia epidemiológica.
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