Para muchos niños, la vida comienza lejos de los cuidados básicos. Sin una bienvenida, sin fotos de sus primeros momentos y en la soledad de una cuna en un centro residencial, transcurren los primeros meses de infancia de miles de menores. Ante este escenario, las familias de acogida surgen como una alternativa vital para restituir el derecho fundamental de todo niño a vivir en un entorno seguro, protector y amoroso mientras se resuelve su situación judicial.

¿Qué es el acogimiento familiar?
El acogimiento es una medida de protección transitoria que permite que niños, niñas y adolescentes (NNA), que han sido separados de su familia de origen por graves vulneraciones de derechos, reciban un cuidado personalizado. Esta modalidad, priorizada por la legislación actual, busca recuperar la estabilidad emocional de los menores a través de un trato respetuoso, evitando en lo posible su ingreso en instituciones.
Existen diversas modalidades para ejercer este rol:
- Familias de acogida extensas: Personas que tienen un vínculo de consanguinidad con el niño.
- Familias de acogida externas: Personas sin vínculo previo que ofrecen su hogar como un puente de reparación.
- Familias de emergencia: Atención inmediata para evitar el ingreso a centros, con periodos cortos de días hasta tres meses.
Experiencias que transforman vidas
El impacto del acogimiento es bidireccional. Familias diversas -monoparentales, homoparentales o matrimonios con hijos- han encontrado en este proceso una forma profunda de contribuir a la sociedad.
Paula Sánchez, quien ha acogido a cuatro niños, relata cómo el amor puede sanar heridas profundas: "Él no lloraba, no demandaba, era excesivamente tranquilo. Pero fuimos a su ritmo y empezó a aceptar que había personas que querían abrazarlo. Lo entregamos como un niño feliz". Para ella, el dolor de la despedida se compensa al entender que el objetivo no es la posesión, sino cambiar la vida del menor mediante la protección y el cariño.

La diversidad en las familias de acogida
Hoy no existen distinciones arbitrarias sobre la configuración familiar. Parejas homoparentales, como Francisco y Gonzalo, han demostrado que la clave reside en la capacidad de contención. "El amor sana y cura de una manera inconmensurable", afirman tras acoger a un niño de seis años. Del mismo modo, personas solteras como Francisca Bozzo han encontrado en esta experiencia una forma de repensar la maternidad y los roles de cuidado, enfatizando que amar también significa saber dejar ir para que el niño continúe su camino.
Desafíos y apoyos institucionales
A pesar de la voluntad, muchas personas temen no tener la "estructura familiar" ideal o los recursos necesarios. Sin embargo, la red de apoyo es fundamental. Organismos como la Fundación Kumelén y la campaña Acoger Es, junto con programas del Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia (Mejor Niñez), orientan y acompañan a las familias en todo el proceso.
| Apoyo disponible | Descripción |
|---|---|
| Incubadora de Familias | Acompañamiento mediante reuniones virtuales y asesoría constante durante la postulación. |
| Programas FAE | Proyectos de Familias de Acogida Especializada presentes en distintas regiones del país. |
| Asociación de Familias de Acogida (AFAC) | Red de apoyo entre pares para compartir experiencias y desafíos. |
Testimonio N°2 - Familias de Acogida - Fundación DEM
La importancia de las redes de apoyo
Las experiencias positivas son fundamentales para el desarrollo neurológico de los niños, ayudando a disminuir los niveles de estrés y mejorar su carácter. Por ello, contar con el respaldo de familiares, amigos y la comunidad escolar es clave. La tendencia actual apunta a la desinternación, buscando que la mayor cantidad de niños entre 0 y 6 años vivan en familias en lugar de centros, brindándoles un ambiente donde puedan integrar sus vivencias y sanar el daño ocasionado por vulneraciones pasadas.