El Estado Crítico de Salud de los Niños del Sename

La situación de los niños, niñas y adolescentes bajo la protección del Servicio Nacional de Menores (Sename) en Chile revela una profunda crisis en el acceso a la salud, especialmente en el ámbito de la salud mental. Las deficiencias estructurales del sistema, sumadas a las historias de abandono y maltrato, configuran un panorama desolador que exige una intervención urgente y especializada.

Problemas de Salud Mental: Un Grito Silencioso

Casos Emblemáticos de Vulnerabilidad Psicológica

El caso de Pablito, un niño de 10 años que ha pasado los últimos cuatro en residencias transitorias del Sename, ilustra la extrema vulnerabilidad. La soledad, el abandono y los malos tratos moldearon su existencia, haciéndole sentir que ningún adulto lo cuida o lo ama. Esto se traduce en una relación difícil con el entorno, con crisis constantes y una profunda desconfianza hacia adultos y otros niños, a quienes percibe como una amenaza. Pablito es descrito como un niño violento, que pega y que pierde el control de su cuerpo, con crisis de descontrol psicomotor hasta tres veces al día, desencadenadas por cualquier circunstancia que le remita al abandono y la soledad.

Otro caso paradigmático es el de Lisette, quien falleció en abril de 2016 tras una crisis en el Centro Galvarino del Sename. Antes de su muerte, Lisette transitó durante seis años entre su casa y distintos hogares estatales. En 2014, tuvo que ser internada por un mes para ser estabilizada con psicofármacos, pero pese a recibir medicación, su abogado, Sebastián Lafaurie, señala que "nunca recibió la ayuda mental necesaria". Ella fue atendida por una psiquiatra, pero sólo le daban pastillas; "no hubo una terapia". La falta de atención psiquiátrica adecuada le provocó aumento de peso, salivación y dificultad para controlar su temperamento, a pesar de tener un severo daño mental producto de la vulneración sufrida en su núcleo familiar y en el hogar del Sename.

Esquema de las causas y efectos de la vulnerabilidad psicológica en niños institucionalizados

Carencia de Atención Especializada en Salud Mental

Un número reducido de niños y niñas requiere hospitalización psiquiátrica de forma urgente. Sólo en un año, 16 menores de edad que viven en alguna de las residencias de María Ayuda han necesitado internación psiquiátrica, pero solo 8 de ellos lo han logrado. La razón es simple: "En el sistema público de salud no hay alternativa para atender en forma permanente o de larga estadía a niños y adolescentes que tengan problemas de salud mental".

El problema grave de todas las residencias de hogares de menores es que no tienen un lugar donde enviar a los niños con problemas de salud mental que se manifiestan en crisis, ya que los hospitales no tienen atención de salud mental permanente. Las Unidades de Hospitalización de Cuidados Intensivos en Psiquiatría para población infanto-adolescente, ubicadas en hospitales generales, tienen como funciones principales el diagnóstico, tratamiento y compensación de cuadros psiquiátricos agudos, así como la estabilización de trastornos adictivos a drogas.

Sin embargo, es "casi una fantasía creer que vamos a poder entregarle un cupo a un chico que requiere de mediana estadía si además el período de intervención es entre 4 y 6 meses. Estamos hablando que tenemos la posibilidad de que esa unidad atienda alrededor de 35 chiquillos anuales, no más que eso", asegura Patricia Godoy. Ella agrega que lo que existe es "bastante insuficiente" y que "se requieren de dispositivos con una intervención más especializada".

Incluso para jóvenes con enajenación mental que han cometido un delito pero carecen de juicio de realidad, "no existen lugares donde tenerlos". En la unidad hospitalaria de Til Til, por ejemplo, hay "3 chiquillos enajenados mentales" que el Sename no puede asumir porque cualquier trabajo con ellos es insuficiente, dada la naturaleza irreversible de su trastorno, que los hace no susceptibles a las intervenciones del Sename.

El Alto Riesgo Suicida y Trastornos Asociados

A pesar de la importancia del tema, los estudios son escasos y no están actualizados. Un estudio de la Universidad Católica de 2012, “Estudio Relativo al Diagnóstico y Salud Mental de niños, niñas y adolescentes en el marco del programa Vida Nueva", concluyó que existe una alta conducta de riesgo suicida de 45,3% entre los menores.

El psiquiatra infanto-juvenil Juan Andrés Mosca, ex coordinador de la Unidad de Salud Mental del Minsal, explica que los problemas mentales que enfrentan los menores del Sename gatillan trastornos de conducta asociados a déficit atencional, agresividad, hiperactividad e inestabilidad emocional, que en ocasiones conllevan a un consumo problemático de drogas. "No sólo tienen una enfermedad mental, sino que tienen todos estos condicionantes sociales. Por algo están en el Sename. Y todo eso es un agravante para la salud mental". La mayoría tiene 2 o 3 diagnósticos y "deberían estar en un tratamiento de salud mental de ultra especialidad".

Impacto de la Institucionalización y Abandono

La Internación Prolongada: Una Amenaza para el Desarrollo

Un informe completo sobre la situación de los niños atendidos en la red de protección estatal, al que accedió CIPER (por Ley de Transparencia), revela las dimensiones desconocidas del fracaso de este sistema. La Comisión Jeldres, que elaboró el informe, utilizó una encuesta a cerca de 400 niños, la revisión de antecedentes de 6.500 niños internados y el examen de las condiciones materiales en 108 residencias. Un aspecto muy relevante es que la Corporación Administrativa del Poder Judicial asume que la internación de los niños es "siempre dañina". Este cambio de mirada, respaldado por estudios internacionales, afirma que "por cada tres meses que un niño de corta edad reside en una institución, pierde un mes de desarrollo". Por lo tanto, la internación debe ser restringida a casos excepcionales y por periodos breves.

Sin embargo, la realidad es otra. En una enorme cantidad de casos, los jueces envían a los niños a los hogares a recibir tratamientos “sin plazo”. En Arica, el 79% de los niños ingresó “sin plazo” a las residencias, resultando en un promedio de internación de 57 meses (4,7 años). En Antofagasta, el 80% de las medidas estaba “sin plazo” y el promedio de internación alcanzó los tres años. En el Maule, el 75% de las medidas se dictó “sin plazo”. Solo Coquimbo tiene un promedio de internación cercano a los dos años (31 meses), mientras que en el resto del país se actúa como si internar a un niño por años no le causara ningún daño.

Infografía: Tiempo de internación promedio de niños en Sename por región

Descontrol Judicial y la Negligencia en la Atención Sanitaria

La falta de control judicial se explica en parte por la presión que sufren los tribunales para cumplir con las metas de gestión, que implican que el 85% de las causas deben terminarse en 120 días. Estas metas llevan a los jueces de familia a cerrar causas a toda costa, afectando principalmente las causas de protección de niños y violencia intrafamiliar. La abogada Paulina Gómez, miembro de la Comisión Jeldres, señala que muchas de estas causas, donde las personas sin recursos van sin abogado, "se cierran sin siquiera abrir un juicio" para que "figuren como terminadas y suban las estadísticas".

Esta falta de control judicial se correlaciona con la inaceptable calidad de vida de estos niños. Un ejemplo claro es la atención de salud. En Coquimbo, de 272 niños en el sistema residencial, el 44% (118 casos) carece de un historial médico actualizado. La situación más grave se da en cuatro niños con enfermedades crónicas que no reciben tratamiento alguno. En la Región de O’Higgins, de 392 menores, el 35% (138 casos) no tiene ficha médica actualizada, y cinco niños con enfermedades crónicas no reciben tratamiento. Esta situación se repite con números similares en todas las regiones, demostrando que, aunque el Estado saca a estos niños de sus casas, no se está haciendo responsable de ellos.

La Cruda Realidad de las Enfermedades Físicas y Mentales

Patologías Crónicas sin Tratamiento Adecuado

Las peores situaciones se registraron en la Región de Arica, donde de los 17 niños con alguna enfermedad crónica, 15 no recibían ningún tratamiento. Entre ellos había niños con parálisis cerebral, VIH, trastornos alimenticios y cáncer cérvico uterino.

Respecto al tratamiento de enfermedades mentales, el panorama también es inquietante. En Arica, el informe consigna nueve niños con problemas de salud mental sin tratamiento. En Coquimbo, se registran cinco casos sin vigilancia médica, y en O’Higgins, los niños sin atención son nueve. Excepto en Tarapacá, el problema se repite en todas las regiones, agregándose en algunas zonas el fracaso de los tratamientos. La falta de atención de salud de calidad es uno de los nudos críticos del sistema.

Según cifras del Sename, hay cerca de 1.500 jóvenes con graves problemas de salud que requieren atención especializada, para los cuales el aparato público no ofrece respuestas. Frente a los jueces que aceptan esta situación y tratan de adaptar sus medidas “a lo que hay”, la Comisión Jeldres instaba a los magistrados a exigir el cumplimiento de los derechos de los niños. "En caso de vulneración grave de derechos, el juez debe ordenar que el niño reciba la prestación de salud que necesita, lo que no es otra cosa que exigir que se cumpla con las obligaciones básicas". Si la autoridad no cumple, se le decreta el pago de una multa o el arresto. La abogada estima que si los jueces exigieran el cumplimiento de los tratamientos, "las autoridades deberían rediseñar sus programas de acción y presupuestos".

Abandono Familiar y Abuso Sexual dentro del Sistema

Un aspecto delicado que revela el informe es la dificultad del sistema para vincular a los niños con sus familias una vez internados. Esto resulta en una enorme cantidad de niños "completamente abandonados", es decir, que no son visitados por ningún familiar ni están en proceso de adopción. En Arica, son 66 niños en "completo abandono familiar", de los cuales 32 son "susceptibles de adopción". En el Maule, son 207, y en Los Lagos, 206. A nivel nacional, 743 niños son calificados como “completamente abandonados” por el informe.

Esta soledad se agrava por la mecánica institucional, ya que un alto porcentaje de niños internados tienen hermanos en el sistema. En Tarapacá, el 56% de los niños tiene hermanos en la red Sename, y en Antofagasta, la cifra alcanza el 57% de los internos. Así, cientos de niños se enfrentan a largas internaciones solos o con visitas una vez al mes.

El abuso sexual es parte integral de la vida de muchos de estos niños. Es la segunda o tercera causa de ingreso a la red, afectando a cerca de un 10% de los niños. Una encuesta de 2011, "Mi derecho a ser escuchado", detectó más de 200 casos de abusos sexuales. En el grupo de 7 a 12 años, el 7,8% (157 niños) afirmó que alguien les había tocado partes íntimas. El informe de la Corporación Administrativa del Poder Judicial consigna 208 casos de abuso intra-residencial, la mayoría cometidos por otros niños internos que probablemente repiten la experiencia de la que fueron víctimas.

“Fui violado desde los 5 años en SENAME”

Reformas Urgentes y Compromiso del Estado

Iniciativas Legislativas para una Atención Preferente

Se está impulsando un proyecto piloto de residencia de Alta Especialidad, un centro de mediana estadía para el 9% de los casos con patologías psiquiátricas graves, con un costo anual de mil millones de pesos. Si se aprueba, "atendería a unos 35 chicos del área proteccional anualmente en la Región Metropolitana". Aunque es un paso, "no es suficiente", como señala Paula de la Cerda, quien piensa que hay una "falencia estructural en el sistema". Es fundamental visibilizar que "la realidad de estos niños exige una priorización del sistema de salud, porque en vista del daño y el sufrimiento por el que han pasado no pueden ser atendidos como cualquier niño. No es población general, es una población especialmente dañada."

Un proyecto de ley busca modificar la ley N° 20.584 para establecer atención preferente para niños, niñas y adolescentes internados en establecimientos del Sename que padezcan enfermedades mentales. La norma fue respaldada por la Comisión de Salud del Senado. La idea es que estos menores reciban la misma priorización en la atención especializada que los adultos mayores y discapacitados. Para materializar esto, se deberá dictar un reglamento en seis meses. Este proyecto reconoce la estadística de Sename de 2007, que indicaba que "de aproximadamente sesenta mil niños, más de tres mil presentan problemas mentales severos", y que más de 300 niños con diagnóstico de trastorno mental severo están actualmente sin tratamiento.

La Necesidad de una "Cirugía Mayor" y Financiamiento

Durante el gobierno de Sebastián Piñera, Juan Andrés Mosca diseñó un proyecto que creaba dos unidades hospitalarias psiquiátricas de corta y mediana estadía, las cuales serían pilotos y atenderían a niños y adolescentes con compromiso psicosocial severo, principalmente del Sename. Esta iniciativa, aunque no se concretó completamente, marca una dirección necesaria.

La Comisión Especial sobre temas de Infancia del Senado se reunió para analizar los recursos presupuestarios necesarios para el Sename. En esta oportunidad, la directora Solange Huerta informó que 243 menores fallecieron entre el 1 de enero de 2005 y el 30 de junio de 2016 en centros bajo la administración del organismo: 210 en el sistema residencial y 33 en centros de Justicia Juvenil. De los 210 en el sistema de protección residencial, 131 decesos estaban asociados a alguna enfermedad. Además, 406 niños fallecieron mientras vivían con sus familias y eran atendidos en programas ambulatorios, y 215 adultos con graves discapacidades fallecieron en centros de protección al no existir otros organismos que los acogieran.

El senador Patricio Walker reiteró la necesidad de hacer una "cirugía mayor" a esta institución e instó al Ministerio de Salud a comprometerse con la atención urgente de los niños "con enfermedades mentales o con enfermedades basales que puedan terminar en muerte o en el suicidio". Según el parlamentario, "las cifras entregadas por el Sename dan cuenta de una realidad dramática, dolorosa e inaceptable de muertes de niños durante los últimos 11 años, muchas de ellas no registradas. Este es un tema que tiene que cambiar".

Walker enfatizó que "acá no basta contar niños muertos, tenemos que buscar soluciones, porque estamos hablando de personas, estamos hablando del futuro y del presente de Chile, de la gente más marginada". Señaló la desigualdad en la inversión estatal: la subvención basal para los niños que residen en instituciones colaboradoras del Sename es de 215 mil pesos, mientras que por cada preso se invierten 600 mil pesos, lo que demuestra que "los niños no son prioridad". El legislador afirmó que "falta crear una nueva institucionalidad que signifique una cirugía mayor al Sename para que a los niños, cuyos derechos han sido vulnerados, el Estado se los restituya. Es el Estado el que tiene la mayor responsabilidad en la protección de los derechos de la infancia".

Reflexiones Finales sobre una Crisis Institucional

La senadora Jacqueline Van Rysselberghe calificó la exposición de la directora del Sename como "decepcionante" y recalcó que "quedé con una sensación amarga pues la crisis en el Sename surge con la muerte de una menor en el Centro Galvarino a principios de año y todavía no vemos un plan de acción concreto financiado con recursos específicos". Por su parte, el senador Manuel José Ossandón argumentó que el Sename "violentó los derechos humanos de los niños, niñas y adolescentes porque actuó en su calidad de agente del Estado".

El Presidente de la República ha señalado que los resultados de estos informes son “tristes y a veces dramáticos, y reflejan lo que todos sabíamos, que estamos fallándole a nuestros niños”. Por ello, anunció la implementación de una "nueva visión, una nueva etapa en la forma en que cuidamos y protegemos a los niños vulnerados", con uno de los cambios siendo un nuevo modelo de residencias de tipo familiar. El senador Walker, aunque se alegró del anuncio de 16.500 millones de pesos adicionales al presupuesto del Sename para mejorar residencias, programas de salud mental y fiscalizaciones, reiteró que "los niños en Chile nunca han sido prioridad. Los niños siempre han sido el patio trasero de las preocupaciones del Estado".

tags: #estado #de #salud #de #los #ninos