El maltrato a las personas mayores, definido como cualquier acto aislado o repetitivo, o la falta de acción apropiada, que ocurre en una relación de confianza y causa daño o malestar, es un problema social grave y una violación de los derechos humanos. Históricamente, la percepción y la legislación relacionadas con este fenómeno han evolucionado significativamente, pasando de concebirse como un problema principalmente de abuso físico a una comprensión más inclusiva que abarca diversas formas de violencia.
Inicialmente, en la década de 1970, el maltrato a las personas mayores se concebía principalmente como abuso físico. Un hito en esta percepción fue la carta de G.R. Burston en 1975, titulada "Granny battering" (abuela golpeada), que visibilizó el problema del maltrato, a menudo encubierto por caídas u otros eventos que parecían justificar un cuidado deficiente. A partir de 1970 y hasta el 2000, el término evolucionó de "vapuleando a la abuelita" a "maltrato del anciano" o "abuso del anciano". El término "vapuleando a la abuelita" no era más que un eufemismo para los malos tratos a las personas mayores y hacía énfasis en el abuso físico, considerándolo un fenómeno doméstico donde las víctimas eran destinatarios pasivos del cuidador.
Más adelante, el concepto "Síndrome de la abuelita vapuleada" incluyó tres grandes categorías de abuso: físico (golpes, falta de supervisión y cuidado inadecuado que llevara a lesiones físicas), psicológico (amenazas y aislamiento) y financiero o material (engaños y robos de posesiones). Sin embargo, este nombre mantenía una connotación física y excluía a los hombres, además de implicar debilidad y vulnerabilidad. Posteriormente, se adoptó el término "abuso en la vejez", que se definía como "el maltrato sistémico, físico, emocional o financiero de un adulto mayor por parte de su familiar cuidador", dejando claro que no solo incluía a mujeres ni solo abuso físico. Aunque los miembros de la familia están implicados en el 90% de los casos, esta problemática no se da únicamente en el contexto familiar.
Con el tiempo, se propuso el término "maltrato del anciano", definido como "todos los actos contra las personas mayores de 65 años, por aquellos que tienen una relación personal o profesional con el adulto mayor, llevando a daño físico, psicológico o material repetitivo". No obstante, esta definición resultaba arbitraria con respecto a la edad, ya que la edad cronológica de 65 años no se adapta a todos los contextos culturales. La OMS define el maltrato del anciano como “cualquier acto aislado o repetitivo o la falta de acción apropiada, ocurrida en cualquier relación de la que se espera confianza, que causa daño o malestar a la persona mayor”, excluyendo actos de violencia o conducta criminal contra los adultos mayores. A pesar de que el abuso al anciano se superpone con actos criminales, no son necesariamente sinónimos, y a menudo, los profesionales de la salud lo ignoran.
Prevalencia y Magnitud del Maltrato a Adultos Mayores a Nivel Mundial y Regional
El maltrato a las personas de edad es un problema de salud pública de escala global. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y un estudio de The Lancet de 2017 que incluyó a 28 países, uno de cada seis adultos mayores de 60 años (15,7%) sufrió alguna forma de maltrato. Este problema ha continuado en aumento, lo que es preocupante para los 141 millones de mayores de 60 años en el mundo y tiene graves consecuencias sociales. Se estima que para el año 2050, la cantidad de personas mayores de 60 años se duplicará, llegando a 2.000 millones, lo que incrementaría la cifra de víctimas de maltrato a 320 millones incluso si la proporción de víctimas no varía.
Estadísticas por Tipo de Maltrato
- El maltrato psicológico es el más generalizado, con una prevalencia del 11,6% reportado por las propias personas mayores en entornos comunitarios, y un 33,4% y 32,5% según personas mayores y sus representantes, y trabajadores, respectivamente. Se manifiesta a través de insultos, humillaciones e incluso restricciones para ver a sus familias.
- El maltrato económico afecta al 6,8% según las personas mayores, y al 13,8% según personas mayores y sus representantes. Implica el uso ilegal o indebido de los fondos u otros recursos de la persona anciana. La vulnerabilidad a este tipo de abuso aumenta con la disminución de la capacidad financiera, el deterioro cognitivo y la necesidad de asistencia en el manejo de bienes.
- La desatención o negligencia representa el 4,2% según las personas mayores y el 11,6% y 12,0% según personas mayores y sus representantes, y trabajadores, respectivamente. Es el fallo del cuidador al brindar alimentación, agua, vestimenta, confort, seguridad, acceso a los servicios de salud y protección. La negligencia psicoafectiva (46%) y la emocional (32%) son formas frecuentes.
- El maltrato físico tiene una prevalencia del 2,6% según las personas mayores y del 14,1% y 9,3% según personas mayores y sus representantes, y trabajadores, respectivamente. Incluye infligir dolor físico o privar intencionalmente de servicios necesarios para mantener la salud.
- El abuso sexual es el menos frecuente pero igualmente grave, con 0,9% y 1,9% según las personas mayores y sus representantes, y trabajadores, respectivamente.
En cuanto al maltrato en entornos institucionales (hospitales, residencias de ancianos), la información es más escasa, pero una revisión de estudios recientes indica que el 64,2% del personal refirió haber cometido alguna forma de maltrato en el año del examen. En estas instituciones, las formas de maltrato pueden ser agresión verbal, restricciones excesivas, sobre o submedicación, explotación financiera, infantilización, despersonalización, deshumanización y victimización.
Día mundial de la lucha conta el abuso a la vejez
Casos y Datos Específicos por País
La prevalencia del maltrato a personas mayores varía según los estudios y las regiones:
- En Chile, la Encuesta Nacional de Salud (ENS) 2009-2010 reportó una prevalencia de maltrato del 7,7% en personas de 65 años o más, siendo mayor en mujeres (8,7%) que en hombres (6,4%). Un estudio de 2012 en Valparaíso mostró prevalencias del 35,5% para maltrato psicológico, 9,2% para negligencia, 8,3% para maltrato económico, 5,6% para maltrato físico y 5,0% para maltrato sexual.
- En Colombia, en 2007, Bogotá reportó un 35,2% de maltrato psicológico. La Encuesta Nacional de Salud, Bienestar y Envejecimiento (SABE) de 2015 mostró una prevalencia general del 12,9%, siendo más frecuente en mujeres, aumentando con la edad y en estratos socioeconómicos bajos y zonas rurales.
- En Ecuador, la Encuesta SABE 2009-2010 reveló una prevalencia de negligencia y abandono del 14,9%, con un 14% de personas que manifestaron haber sido insultadas.
- México fue pionero con una encuesta nacional en 2006, mostrando una prevalencia del 16,2% (18,4% en mujeres, 12,6% en hombres). En 2011, la ENDIREH reportó un 12,5%, con el psicológico (9,4%) y económico (4,9%) como los más prevalentes. En 2016, esta cifra se incrementó al 17,3%.
- En Australia (1992), se observó que el 4,6% de la población de personas mayores sufrió maltrato, incluyendo psicológico (29%), físico (25%), negligencia (16%) y abuso financiero (13%).
- En China (2001), la prevalencia de maltrato en Hong Kong alcanzó el 21,4%.
- En Reino Unido (2007), el 2,6% de las personas mayores sufrieron maltrato, incluyendo negligencia (1,1%), abuso financiero (0,7%), maltrato psicológico (0,4%) y maltrato físico (0,4%).
- En España (2008), el Centro Reina Sofía reflejó que un 0,8% de los participantes estaban siendo maltratados por familiares, cifra que aumentaba al 1,5% en personas mayores dependientes. Un estudio español en personas mayores que viven en la comunidad reportó una prevalencia del 12,1%, siendo el maltrato psicológico el más frecuente (más del 80%).
Es importante destacar que muchos estudios subestiman la verdadera magnitud del problema debido a la falta de conciencia social, lo que se conoce como el "efecto iceberg", donde solo se detecta y diagnostica aproximadamente un 20% de los casos.
Impacto de la Pandemia de COVID-19 en el Maltrato a Personas Mayores

La pandemia de COVID-19, que se propagó rápidamente a principios de 2020, afectó a todos los estratos de la sociedad, pero uno de los grupos más vulnerables fueron las personas mayores. Se observó un aumento en la prevalencia del maltrato, tanto en la comunidad como en las instituciones. Un estudio estadounidense indicó que las tasas de maltrato en la comunidad podrían haber aumentado hasta en un 84%.
Consecuencias de la Pandemia
- Impacto psicológico: El aislamiento social, la preocupación por la salud y la incertidumbre general contribuyeron a niveles elevados de ansiedad y estrés.
- Aumento de funciones requeridas: Las personas mayores enfrentaron desafíos adicionales en la vida diaria, desde la adopción de medidas de precaución hasta la adaptación a nuevas formas de obtener suministros y acceder a atención médica.
- Desafíos en la atención médica: Los estrictos protocolos de salud pública generaron complicaciones, como retrasos en citas y procedimientos no urgentes, afectando la continuidad de la atención regular.
- Aislamiento social: Las medidas de confinamiento y distanciamiento social llevaron al aislamiento de las personas mayores.
- Presión en el sistema de salud: La sobrecarga del sistema pudo haber resultado en falta de atención adecuada, lo que podría considerarse negligencia.
- Escasez de recursos: La escasez de recursos médicos y financieros pudo haber impactado la situación económica de las personas mayores, incrementando el maltrato financiero.
Consecuencias del Maltrato en la Salud y Bienestar de los Ancianos
El maltrato a las personas de edad puede tener graves consecuencias físicas, mentales, económicas y sociales, incluyendo:
- Lesiones corporales.
- Defunción prematura. El riesgo de muerte en sujetos víctimas de abuso es 3 veces mayor.
- Depresión.
- Deterioro cognitivo.
- Ruina económica.
- Necesidad de ingreso en una residencia de ancianos.
Para las personas mayores, las consecuencias del maltrato pueden ser especialmente graves y la recuperación puede llevar más tiempo que para otros grupos de edad.
Factores de Riesgo: Víctimas y Agresores
Factores que Aumentan el Riesgo de Ser Víctima
Existen factores individuales que aumentan el riesgo de sufrir maltrato:
- Dependencia funcional o discapacidad: Los adultos mayores con discapacidad física o mental tienen un riesgo aún mayor si sus limitaciones les hacen dependientes parcial o totalmente.
- Mala salud física o mental.
- Deterioro cognitivo.
- Escasez de ingresos.
- Fragilidad.
- Sexo femenino: Las mujeres viven más tiempo y en condiciones de salud más frágiles, lo que las hace más propensas a experimentar maltrato. El perfil típico de la víctima es femenina, entre 65-75 años, pensionada y residente en áreas urbanas, socialmente aislada.
- Problemas de comportamiento y agresividad.
- Aislamiento y red de apoyo limitada.
Factores que Predisponen al Cuidador al Maltrato
Los factores que predisponen al cuidador a maltratar a un anciano incluyen:
- Estrés.
- Pobre salud mental.
- Psicopatología.
- Abuso de alcohol y drogas.
- Historia de dependencia económica de la víctima.
- Falta de apoyo para el cuidado del anciano.
- Género masculino del cuidador. El perfil del agresor corresponde típicamente al esposo o hijo hombre entre 35-45 años, que vive en condiciones de estrés.
El principal perpetrador, según estudios, es un miembro de la familia del anciano, difícil de identificar porque las víctimas temen denunciarlo para proteger a sus seres queridos o por temor a que la situación empeore. La violencia doméstica que sufren las adultas mayores es un problema de salud pública no reportado en muchas ocasiones, y a menudo difícil de detectar por profesionales de la salud.
Respuestas y Marcos Legales para la Protección del Adulto Mayor
La protección de los derechos humanos de las personas mayores ha cobrado relevancia a nivel global. La Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 estableció la prohibición de discriminación y sentó las bases para el desarrollo de normas internacionales y nacionales. En este sentido, la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores de 2015 reafirma la obligación de eliminar todas las formas de discriminación por edad.
Marco Legal en América Latina
Diversos países de la región han implementado políticas y programas para proteger a las personas mayores:
- En Costa Rica, la Ley Integral para la Persona Adulta Mayor (Ley núm. 7.935 de 1999) busca garantizar igualdad de oportunidades, vida digna y protección. El decreto ejecutivo núm. 33.158 de 2006 declaró el 15 de junio como Día Nacional contra el Abuso, Maltrato, Marginación y Negligencia. El Consejo Nacional de la Persona Adulta Mayor (CONAPAM) coordina la prevención y erradicación de la violencia.
- En Bolivia, la Constitución Política de 2009 reconoce los derechos de las personas adultas mayores. El decreto supremo núm. 0264 de 2009 declaró el 26 de agosto como Día de la Dignidad de las Personas Adultas Mayores. La Ley núm. 369 de 2013, Ley General de las Personas Adultas Mayores, regula sus derechos y la institucionalidad para su protección. En 2016, se ratificó la Convención Interamericana.
- En Chile, la Ley núm. 20.427 de 2010 modificó la Ley de Violencia Intrafamiliar e incorporó el maltrato de personas mayores. El Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA) dirige el Programa contra la Violencia y el Abuso al Adulto Mayor.
- En Colombia, el artículo 46 de la Constitución Política ampara los derechos de las personas mayores. La Ley núm. 1.251 de 2008 dicta normas para su protección y promoción.
- En Perú, la Ley núm. 28.803 de 2006 creó los Centros Integrales de Atención al Adulto Mayor (CIAM) para el bienestar y promoción social, incluyendo talleres de prevención del maltrato. La Ley núm. 30.490 de 2016 promueve y protege los derechos de las personas mayores.
- En Ecuador, la Constitución de 2008 establece que las personas mayores recibirán protección contra la violencia.
- En Brasil, la Ley núm. 10.741 Estatuto do Idoso de 2003 regula los derechos especiales de las personas mayores de 60 años.
- En El Salvador, la Ley contra la Violencia Intrafamiliar (decreto núm. 902 de 1996) establece mecanismos para prevenir y erradicar la violencia, con protección especial a personas mayores.
Iniciativas y Programas de Prevención
Se han implementado diversas estrategias para prevenir y combatir el maltrato a las personas mayores, aunque se necesita más evidencia de su eficacia:
- En Argentina, el Ministerio de Salud y Desarrollo Social impulsó el programa Prevención de la Discriminación, el Abuso y el Maltrato hacia los Adultos Mayores (2006-2009), que incluyó capacitación profesional, asesoramiento legal y psicológico, difusión de derechos y sensibilización comunitaria.
- En Chile, el SENAMA elaboró el programa Prevención del Síndrome de Burnout en Personal de Cuidado Directo del Residente en el ELEAM “El Copihue” (2016), buscando garantizar el respeto a la dignidad y evitar el maltrato mediante la prevención del desgaste profesional. Este programa ha permitido obtener resultados medibles y mejorar la calidad de la atención.
- El programa de Buen Trato de SENAMA en Chile recibió 3.110 casos y consultas de vulneración de derechos en marzo, abril y mayo de 2020.
- En Chile, el Ministerio de Desarrollo Social (2012) implementó un programa de atención integral social y jurídica especializada a víctimas de maltrato, en coordinación interinstitucional a través de la Red de Prevención y Atención del Maltrato a las Personas Mayores.

La OMS y sus asociados publicaron en 2022 el documento Tackling abuse of older people: five priorities for the UN Decade of Healthy Ageing (2021-2030), que establece cinco prioridades:
- Combatir el edadismo.
- Generar más y mejores datos.
- Concebir soluciones rentables y ampliar su uso.
- Elaborar un argumentario a favor de la inversión.
- Recaudar fondos.
Desafíos en el Acceso a Residencias para Adultos Mayores (ELEAM) en Chile

En Chile, el acceso a Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores (ELEAM) del Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama) presenta importantes desafíos. CIPER constató que el tiempo promedio para ingresar a una residencia pública es de unos nueve meses, y en 2024, solo 33 personas lograron ingresar a nivel nacional. Los 22 centros públicos disponibles en el país cuentan con un total de 1.298 plazas.
Hasta inicios de febrero de este año, 838 personas estaban en lista de espera. De ellas, un 61% (510 personas) fue derivado desde tribunales tras haber sufrido violencia intrafamiliar o maltrato, mientras que el 39% (328) correspondía a postulaciones por la vía regular. Sin embargo, solo el 10% de la capacidad de estos recintos se reserva para estos casos.
Proceso de Ingreso y Dificultades
Jessica Arenas, jueza de familia especializada, señaló que no existe un protocolo para quienes son derivados desde tribunales, quedando en listas de espera sin que los juzgados puedan ordenar el ingreso inmediato de víctimas de violencia. Los tribunales no tienen atribuciones para garantizar un ingreso inmediato, ya que no hay camas ni recursos humanos suficientes. Liliana Cortés, directora de la Fundación de Cristo (que administra el Eleam Senama de Curicó), mencionó que no se manejan camas específicas para casos judicializados, y se prioriza a personas mayores con alta vulnerabilidad, dependencia y sin redes de apoyo.
La postulación regular a los ELEAM está abierta a adultos mayores de 60 años en situación de vulnerabilidad, con dependencia física o mental, sin redes de apoyo y pertenecientes al 60% inferior del Registro Social de Hogares. Katherin Salcedo, fundadora de la Fundación de Adultos Mayores Chile, destaca que muchos adultos mayores en abandono o con enfermedades incapacitantes no pueden completar este proceso por sí solos. Actualmente, 328 personas esperan ingresar por esta vía.
Aumento de Plazas y Causas de la Demanda
Senama ha informado que el número de plazas en los ELEAM ha aumentado de 978 en 2022 a 1.248 en febrero de 2025, un crecimiento del 27,6%. Liliana Cortés y Soledad Alcalde, directora ejecutiva de la Fundación Red ELEAM, coinciden en que "el fallecimiento es la principal causa de generación de cupos en un ELEAM". Desde Senama, argumentan que las principales razones detrás del aumento de las listas de espera están relacionadas con el acelerado envejecimiento de la población, pensiones insuficientes, alto costo de vida, deterioro de la salud y situaciones de abandono.
La Subsecretaría de Salud Pública respondió a CIPER que el Ministerio de Salud no tiene información sobre residencias irregulares, aunque algunas Seremis han contabilizado más residencias no autorizadas que aquellas con permisos al día. La reciente encuesta CASEN (2022) indica que 3,6 millones de chilenos son mayores de 60 años (18,4% de la población), y el 19% de ellos se encuentra en situación de pobreza multidimensional. Además, la Encuesta Nacional de Discapacidad y Dependencia del INE informa que el 22,2% de las personas mayores en Chile presentan algún grado de dependencia.