Esperanza de Vida y Jubilación: Un Análisis Integral

El envejecimiento poblacional en Chile está transformando progresivamente el contexto en el que operan los sistemas de pensiones. En los últimos años, el debate sobre la reforma previsional en Chile ha impulsado diversas medidas orientadas a mejorar las pensiones.

Gráfico de población por edad y sexo en Chile

La Economía de la Longevidad y su Impacto en la Jubilación

El aumento sostenido de la esperanza de vida ha dado origen a lo que distintos análisis internacionales denominan economía de la longevidad. La longevidad no es solo una tendencia demográfica; es un cambio estructural que obliga a repensar cómo se diseñan los sistemas previsionales. Dentro de este debate, la edad de jubilación en Chile aparece con frecuencia en el análisis comparado de sistemas previsionales.

Según el informe World Population Review de 2025, Chile ha alcanzado un notable puesto en el ranking mundial al posicionarse como el segundo país con la mayor esperanza de vida en América, con un promedio de 81,36 años. A nivel continental, solo quedó por debajo de Canadá, con 83,18 años de esperanza de vida.

Vinculación de las Pensiones con la Esperanza de Vida

Según Jorge Bravo, miembro del Foro de expertos del Instituto BBVA de Pensiones, el enlazar las pensiones con la esperanza de vida ha sido una reforma común en la mayoría de países europeos en los últimos años. Esa vinculación se puede hacer de múltiples formas, siendo la más común establecer un enlace automático entre la esperanza de vida y la edad de jubilación. Además, puede hacerse también con los factores de sostenibilidad y con la indexación anual de las pensiones.

[Esperanza de vida y pensiones] El futuro del sistema de pensiones por César Molinas

El objetivo principal de esa vinculación es el reparto de los beneficios y gastos inherentes al aumento de la longevidad, pero además un reparto equitativo de los mismos entre jóvenes y mayores.

Jorge Bravo enfatiza que hay que tener en cuenta la forma en cómo se realiza esa vinculación entre esperanza de vida y pensiones. Se debe hacer considerando la esperanza de vida por cohorte (por fecha de nacimiento), y no por periodo como se ha hecho en muchos países. Además, es crucial considerar las diferencias en la esperanza de vida por grupos socioeconómicos.

Un mecanismo de ajuste automático, que vincula la edad de jubilación a la esperanza de vida, es transparente, genera confianza en la población y prepara a las personas para tomar decisiones. El mecanismo debe ser simétrico: si la esperanza de vida aumenta, se retrasaría la edad de jubilación, pero si se reduce, disminuiría la edad de jubilación. Solo eso genera confianza entre los diferentes participantes y en el sistema; de lo contrario, sería percibido como un mecanismo únicamente para reducir el valor de las pensiones.

Reforma Previsional en Chile y Nuevos Beneficios

El aumento de la esperanza de vida está redefiniendo el contexto en el que se discuten las pensiones en Chile. La implementación del nuevo Seguro Social Previsional (SSP) suma un nuevo hito en torno al objetivo de comenzar a pagar los primeros beneficios a partir de enero de 2026, según la Ley N° 21.735 de Reforma Previsional.

En este sentido, y con el fin de coordinar de forma eficiente el pago correcto de ambos beneficios, la Superintendencia de Pensiones ha instruido al IPS efectuar, a partir del presente mes de septiembre, un proceso de prueba con las diversas entidades involucradas.

Compensación por Diferencias de Expectativa de Vida (CEV)

La Compensación por Diferencias de Expectativa de Vida (CEV) se otorga como una pensión (similar a una renta vitalicia) calculada en Unidades de Fomento (UF) a mujeres pensionadas, con el objetivo de complementar su pensión. Su funcionamiento es sencillo: si un hombre y una mujer tienen el mismo ahorro y las mismas condiciones de beneficiarios al momento de la jubilación, la mujer suele recibir menos mensualmente porque su fondo debe durar más años. De esta manera, la CEV busca que una mujer que se pensione desde los 65 años obtenga el mismo monto de pensión que un hombre que se pensione en las mismas circunstancias (es decir, con el mismo saldo acumulado, edad de pensión y grupo familiar).

  • Este beneficio es automático y no requiere postulación.
  • La compensación mínima será de 0,25 UF (Unidades de Fomento), que equivale a unos $10.000.
  • El pago de la compensación comenzó en enero de 2026.
  • Solo recibirán el pago en enero de 2026 quienes tengan 65 años o más.
  • Importante: esta compensación se pagará junto con la pensión autofinanciada, tendrá un monto fijo en UF (o la unidad que la reemplace) y estará afecta al pago de impuestos y cotizaciones de salud.
  • La compensación puede extinguirse en caso de fallecimiento.

Con lo dispuesto en la Reforma Previsional, la Compensación por Diferencias de Expectativa de Vida se pagará desde enero de 2026 para pensionadas que tengan 65 o más años, con excepción de las mujeres que registren cotizaciones por trabajo pesado. Las mujeres que se pensionen entre los 60 y 65 años tendrán derecho a un porcentaje de la CEV.

Si al sumar esta compensación y otros beneficios a su pensión, y el monto total alcanza o supera la pensión mínima garantizada, la persona dejará de recibir la Garantía Estatal (aporte que se recibe cuando los ahorros previsionales no son suficientes), ya que se otorga el beneficio de mayor monto. A diferencia del Bono por Hijo, que es un monto único que se suma a los ahorros previsionales y se capitaliza con el tiempo, la Compensación por Expectativa de Vida es un aporte mensual y permanente calculado en UF.

Es fundamental al momento de planificar el retiro: si se pensiona a la edad legal de 60 años, solo asegurará el 5% de esta compensación. En cambio, postergar la jubilación hasta los 65 años garantiza el 100%.

Tabla comparativa de CEV según edad de jubilación

Beneficio por Años Cotizados (BAC)

Para reconocer y apoyar a quienes han realizado un esfuerzo de ahorro para pensión, la reforma creó el denominado Beneficio por Años Cotizados (BAC) que se pagará desde enero de 2026 a las personas pensionadas por vejez o invalidez (mujeres y hombres), de 65 años o más (con excepción de las personas que registren cotizaciones por trabajo pesado) que cumplan los requisitos de periodos mínimos de aporte exigidos.

Debido a que en el diseño del BAC se tuvo presente que las mujeres tienen una menor densidad de cotizaciones (tiempo de cotización) que los hombres, para ellas se estableció un requisito inicial de 10 años cotizados, aplicable a quienes ya están pensionadas y a aquellas que se pensionen en los dos primeros años de vigencia del beneficio (2026 y 2027). Luego, el requisito de años cotizados aumentará gradualmente para las mujeres hasta alcanzar 15 años al décimo año desde la entrada en vigencia del beneficio.

Para las personas pensionadas antes del 1 de enero de 2026, hombres o mujeres, las cotizaciones que se contabilizarán serán las efectuadas por remuneraciones devengadas hasta el 31 de julio de 2025 en su cuenta de capitalización individual en una AFP, hasta completar el máximo de cotizaciones requeridas. Para las personas pensionadas después del 1 de enero de 2026, hombres o mujeres, se contabilizarán las cotizaciones enteradas antes de la fecha en que adquieren su calidad de pensionada o cuando cumplan 65 años, lo que ocurra primero. Las cotizaciones se contarán desde las más nuevas a las más antiguas, hasta completar el máximo de cotizaciones requeridas.

Para quienes se pensionen a partir de agosto de 2025, el valor del beneficio se calculará restando una anualidad al valor que resulte de multiplicar 0,1 U.F. por el número de años cotizados.

Asimismo, para recibir el BAC se deben cumplir los siguientes requisitos:

  • Estar incorporadas al Seguro Social Previsional (SSP).
  • Contar con, al menos, una cotización en el Fondo Autónomo de Protección Previsional (FAPP) antes de los 50 años de edad.

Tablas de Mortalidad y Recálculo de Pensiones

Las Tablas de Mortalidad se actualizan periódicamente. Las tablas más recientes, RV-2020, entraron en vigencia desde el 1° de julio de 2023 y deberán ser utilizadas por un período máximo de seis años.

De acuerdo con las nuevas tablas de mortalidad actualizadas en 2023, la expectativa de vida de las mujeres a los 60 años es de 90,8 años, por lo que se calcula una pensión para los próximos 30,8 años. Para un hombre de 65 años, la expectativa es de 86,6 años, por lo que se calcula una pensión para los siguientes 21,6 años. Así, de acuerdo a las tablas actuales, el 0,01% de las personas vivirá hasta esa edad.

Gráfico de esperanza de vida proyectada por género y edad

Si una persona sobrevive un año más, tiene más probabilidades de estar viva en los años siguientes. Esto tiene efecto en las pensiones bajo la modalidad de retiro programado, quienes ven disminuida su pensión después de pensionarse, porque cada año, estas son recalculadas en función de la expectativa que tienen ese año, la que es mayor que el año anterior. En este sentido, es probable que existan personas con saldo cero en sus cuentas de ahorro previsional antes de morir, dejando de recibir pensión de la AFP y solo recibiendo la PGU.

Según datos de la Superintendencia de Pensiones, hay 595.449 pensionados vivos que agotaron el saldo de sus cuentas de AFP, los cuales son mayoritariamente mujeres. Con todo, la mayor expectativa de vida se traduce en que las personas que se pensionen, deberán recibir una pensión por un mayor tiempo. Por eso es necesario, además de aumentar el ahorro previsional, aumentar la edad de jubilación, igualando en primera instancia la edad de mujeres con hombres y luego, vincularla con los cambios que se den en las expectativas de vida. Finalmente, más de la mitad de los países de la OCDE aumentarán las edades de jubilación en los años que vienen (20 de 38 países).

La Renta Vitalicia como Alternativa de Jubilación

En este contexto de mayor longevidad, la renta vitalicia, ofrecida por compañías de seguros de vida, surge como una alternativa que cumple características de seguridad y certidumbre financiera a largo plazo, al asegurar una pensión mensual estable que perdura de por vida. Una de las características más atractivas de la renta vitalicia es que los fondos no se agotan, incluso si el beneficiario supera la esperanza de vida promedio.

Para ello, las rentas vitalicias se calculan gracias a una ecuación que tiene como base la longevidad. Por ejemplo, para calcular los pagos anuales que la compañía de seguros debe realizar a alguien de 65 años, se emplea un proceso detallado que considera múltiples variables. En primer lugar, se considera la esperanza de vida tanto del pensionado como de sus beneficiarios. Igualmente, influye si la pensión se paga desde el inicio o se trata de una renta vitalicia diferida, con pagos más adelante. Por otra parte, la tasa de venta determinará también la pensión a recibir: mientras mayor sea la tasa, mayores serán las pensiones mensuales por pagar.

La Jubilación como Proceso y Calidad de Vida

¿A qué nos referimos cuando hablamos de jubilación?

El concepto de jubilación que define el cese de la situación de trabajo remunerado dentro del mercado laboral del trabajador y/o profesional, bien sea de manera asalariada o autónoma, para pasar a una fase de descanso también remunerado, a la edad oficial de 65 años, ha cambiado de manera progresiva en los últimos años.

Hoy en día, cuando alguien habla de jubilación y/o jubilados, no se sabe si se refiere al momento de salida del mercado laboral, o a la situación en que queda el trabajador una vez de haber salido del mismo, si hablamos de pensionistas, quienes cobran una pensión, o de jubilados. En definitiva, se da una polivalencia semántica que en ocasiones puede confundir.

¿Existe una edad de jubilación?

La edad de jubilación oficial no es más que un mero referente. «Si bien la tendencia a una jubilación temprana parece estar invirtiéndose, la mayoría de los trabajadores se jubilan bastante antes de la edad de jubilación oficial», tal y como se apunta en el informe relativo a «Las personas mayores en Europa. Política económica y social», del Observatorio Europeo de las personas mayores (1).

En los últimos 20 años, la tendencia ha sido la de facilitar la jubilación anticipada como recurso frente al desempleo juvenil y a la situación de crisis económica. Hoy en día hay un replanteamiento en la planificación de la política social hacia fórmulas flexibles de jubilación que reduzcan el impacto mencionado, como se demostró en el seminario organizado bajo los auspicios de la Dirección General V de la Comisión Europea: "Retirement in the 1990s and beyond: European Seminar" (2).

Más aún, desde las políticas liberales económicas y de empleo se plantea la posibilidad de un retraso de la misma hasta los 70 años.

Además, están apareciendo cambios importantes en las pautas del ciclo vital que pueden conducir a una modificación de la secuencia tradicional de educación, trabajo y jubilación. Hay una tendencia a largo plazo a reducir la duración del trabajo y a aumentar los períodos de formación a lo largo de toda la vida laboral. Las condiciones de trabajo tenderán a ser más flexibles y continuará aumentando la movilidad. Dados estos cambios, la manera actual de adquirir derecho a la protección social -y en particular el vínculo con el trabajo- pueden necesitar una revisión, tal y como refleja la comisión de las Comunidades Europeas en el informe sobre el futuro de la protección social (3).

La jubilación como proceso

La jubilación no es un cambio de la situación que se dé en un momento dado de nuestra vida laboral, no es el fin de esta. La jubilación, tal y como se entiende, es un proceso que comienza mucho antes de los 65 años, antes del momento de salida del mercado laboral, y que se prolonga hasta bastante más allá de ese momento, con diferentes fases que podrían caracterizarse fundamentalmente a partir de los conceptos de socialización anticipatoria en la fase prejubilación, de afrontamiento en el momento de la jubilación y las diferentes fases de adaptación, tal y como las describe Atchley (4).

¿Es la jubilación la puerta de entrada a la vejez?

Históricamente, ambos conceptos y situaciones han estado estrechamente relacionados. El comienzo de la vejez era la causa en parte de la jubilación y su justificación: la mano de obra para unas tareas basadas en el esfuerzo físico había perdido capacidad por el paso de los años y la cercanía de la vejez, por lo que se prescindía de la misma, dando paso a los jóvenes a ese mercado laboral.

Con el paso de los años, la espectacular mejora de las condiciones de vida, de las condiciones laborales y de la atención sanitaria, ha determinado un igualmente espectacular aumento de la longevidad y esperanza de vida, de 75 y 85 años respectivamente para hombres y mujeres en las sociedades occidentales.

La consecuencia inmediata de este fenómeno supone un gran aumento de población mayor de 65 años que además cada vez presenta una salud y situación psicosocial mejor, debido también a las prestaciones del autodenominado «estado de bienestar».

Estos cambios sociodemográficos suponen una ruptura importante en la relación jubilación-vejez para las personas que salen del mercado laboral. Hoy en día, jubilarse no es hacerse viejo, puesto que en la mayoría de los casos todavía estas personas disponen de varios años, hasta diez o quince, en los que pueden presentar unas características sociosanitarias inmejorables, siendo a partir de ese momento cuando aparecen los «estigmas» de la vejez. Aparece así una categoría de «viejos jóvenes» a diferenciar respecto a los «viejos viejos» (5).

Es especialmente problemático que algunos programas de preparación a la jubilación sean más de preparación a la vejez que al cambio de situación laboral, por cuanto de efecto sociocognitivo puede tener para sus participantes.

La Calidad de Vida: ¿Una cualidad?

El concepto de calidad de vida ha cobrado auge desde la segunda Guerra Mundial, estando cada vez más presente incluso en el área de salud, de servicios sociales, en la planificación de servicios, y en las políticas de «Bienestar» (6). Todos tenemos una idea de lo que puede ser la calidad de vida. Todos sabemos cómo nos gustaría vivir, qué nos gustaría tener, en qué tipo de lugares vivir, qué salud tener, etc. Podemos decir que existe una idea, una percepción vulgar, popular del concepto que pretendemos definir. Es más, estudios que han comparado esta concepción popular con el concepto teórico han encontrado una importante similitud en lo relativo a personas mayores (7).

Desde una perspectiva basada en el análisis del desarrollo de diferentes sociedades se han analizado la renta per cápita, la longevidad, los servicios de salud de que la población dispone, la educación, etc. No obstante, desde el marco social en que nos encontramos, podemos añadir aquellas variables relacionadas con el bienestar subjetivo como todo lo relacionado con la satisfacción vital, las actividades de ocio, el apoyo social, etc. (8).

Definiciones de Calidad de Vida

  • H. San Martín (9) describe la CV de un individuo como la «relación global que se establece entre los estímulos positivos (favorables, agradables...) y los estímulos negativos (adversos, desagradables...) en el curso de su vida social, en sus interrelaciones con las otras personas de la colectividad y con el ambiente total en que vive, es decir, en el ejercicio de los valores sociales». Las áreas básicas serían: la capacidad funcional, las funciones sociales, las funciones intelectuales, el estado emocional y la situación económica.
  • George y Bearon (10) describen cuatro dimensiones del concepto, dos de las cuales son objetivas: salud general y capacidad funcional, así como estatus socioeconómico, y dos subjetivas: satisfacción vital y autoestima.
  • Abrams (11) define el concepto CV como el grado de satisfacción que siente la gente con diferentes aspectos de su vida.
  • Andrews (12) lo relaciona también con el grado de placer y satisfacción que caracterizan la existencia humana.
  • Levi y Anderson (13) lo definen como «medida compuesta de bienestar físico, mental y social, tal y como lo percibe cada individuo y cada grupo, y de felicidad, satisfacción y recompensa. Las medidas pueden referirse a la satisfacción global, así como a sus componentes, incluyendo aspectos como salud, matrimonio, familia, trabajo, vivienda, situación financiera, oportunidades educativas, autoestima, creatividad, competencia, sentido de pertenencia a instituciones y confianza en otros».

En el campo de la salud cada vez se tiene más en cuenta el concepto de CV, centrándose generalmente en la salud general, tanto física como psíquica, y en la capacidad funcional, pero a partir de la definición de salud de la OMS como un estado de bienestar físico, psíquico y social, desde una perspectiva bastante amplia.

Como se ve, la interrelación entre conceptos: bienestar psicológico, satisfacción, CV, es estrecha y un elemento a analizar. El bienestar psicológico es uno de los temas de estudio más antiguos de la Gerontología Psicosocial por considerarse tradicionalmente como un indicador de una vejez con éxito.

El término de bienestar psicológico es un concepto complejo y actualmente se proponen las siguientes dimensiones del mismo: congruencia, felicidad, afecto negativo y afecto positivo. Hoy en día existe acuerdo tanto en considerar la importancia del bienestar psicológico entre las personas mayores, como en que el bienestar se refiere a percepciones individuales sobre la propia calidad de vida. El bienestar psicológico puede ser contextualizado como una respuesta principalmente afectiva, aunque incluye parcialmente componentes cognitivos. El bienestar psicológico hace referencia fundamentalmente a emociones y sentimientos de más o menos duración que los ancianos experimentan sobre la propia vida, más que a un juicio, una valoración o reflexiones que pueden hacerse sobre la misma.

Entre los factores que influyen en que las personas mayores tengan un mayor o menor sentimiento de bienestar se pueden destacar la salud, tanto percibida como objetiva, los estilos de vida, la realización de planes hacia el futuro, los estilos de logro, el apoyo social, la depresión y algunos factores sociodemográficos. La satisfacción vital es un indicador del bienestar psicológico. Se entiende por satisfacción vital la valoración o respuesta de tipo cognitivo que sobre su propia vida realizan las personas, o lo que es lo mismo, la valoración global de la propia existencia basada en la comparación entre las aspiraciones y los logros conseguidos. La satisfacción es mayor cuando los logros se aproximan a las aspiraciones y disminuye cuando se alejan (14).

La autoevaluación de la satisfacción vital se basa probablemente en comparaciones con los demás, frente a los informes sobre la felicidad que dependen más del estado de ánimo inmediato (15).

Multidimensionalidad de la Calidad de Vida

Siguiendo a Lawton (16), se entiende la CV como la valoración multidimensional, tanto con criterios intrapersonales o subjetivos como socionormativos u objetivos del sistema persona-ambiente de un individuo en relación al pasado, presente y futuro. La competencia comportamental, el entorno físico y social, la propia CV percibida, el bienestar psicológico y la satisfacción vital serán las dimensiones que completan el concepto de CV.

Desde esta multidimensionalidad, se destacan los siguientes factores objetivos a tener en cuenta:

  • Calidad del ambiente: tanto físico (contaminación, vivienda, características físicas del puesto de trabajo: temperatura, luz, ergonomía, etc.) como social (clima familiar, laboral y social en general).
  • Condiciones económicas: salarios, pensión tras la jubilación, condiciones económicas en caso de jubilaciones anticipadas.
  • Apoyo social: desde un punto de vista estructural (redes, cantidad de relaciones, etc.).
  • Factores culturales: percepción sociocognitiva del trabajo y de la jubilación, ritos de paso en este momento.
  • Estado de salud objetivo: utilización y disponibilidad de recursos.

Así como los siguientes factores subjetivos o personales:

  • Apoyo social desde una perspectiva funcional: tipo de apoyo que obtenemos de esas relaciones sociales (emocional, instrumental, informacional...). Es importante la diferenciación entre soledad y aislamiento, o la forma en que se perciben estos apoyos sociales.
  • Satisfacción psicológica y bienestar subjetivo (8, 17, 18).
  • Relacionado estrechamente con la utilización del ocio, la realización de actividades, el desempeño laboral.
  • La percepción de la salud.
  • La autoestima.
  • Las habilidades funcionales y competencia en general.

Decisión de Jubilarse y Calidad de Vida

Un elemento determinante para la toma de decisiones previa a la jubilación son precisamente las condiciones y la calidad de vida de los trabajadores. Los factores que intervienen en esta decisión de salida del mercado laboral incluyen:

  • Razones económicas: quien tenga unas condiciones económicas mejores (previsión de una mejor pensión, más tiempo de cotización...) más fácilmente optará por la jubilación.
  • Razones actitudinales: se está pasando de una ética «protestante» del trabajo a una ética de la actividad (19).
  • Ocio y relaciones sociales: al parecer, la clase de ocupaciones de tiempo libre, la frecuencia e intensidad de los contactos familiares no influyen en la actitud de expectativa hacia la jubilación, aunque sí en la adaptación a la misma (20).
  • Razones de salud: la mala salud parece que debiera ser un predictor de jubilación, siéndolo solamente de aquellas jubilaciones anticipadas o precoces.
  • Discriminación laboral relacionada con la edad: señalar la importancia de esta incluso en el caso de desempleados mayores y su transición a la jubilación (21). Robinson et al (22) reflejan que para un elevado porcentaje de personas.

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