El esfuerzo percibido se refiere a la cantidad de esfuerzo que una persona considera que requirió para realizar un ejercicio físico. Durante la neurorehabilitación, esto puede ser medido por medio de la Escala de Borg, una evaluación subjetiva que toma en cuenta la autopercepción del esfuerzo del paciente, la fatiga muscular y la intensidad del ejercicio realizado, con la finalidad de ajustar parámetros de intensidad del ejercicio a lo largo de la terapia.
Adaptación del Ejercicio en Neurorrehabilitación
Cuando una persona con un trastorno neurológico presenta paresia (debilidad muscular) que limita su movilidad, el tratamiento ideal, además del tratamiento de base, es la neurorehabilitación. Esta tiene como objetivo mejorar la fuerza muscular, la capacidad funcional, el rendimiento físico y la condición física para permitir una mejor calidad de vida. Durante la neurorehabilitación, se establece un plan personalizado en donde se incluyen ejercicios de fuerza adaptados a las capacidades del paciente para mejorar la fuerza muscular de forma efectiva y segura.
Para poder realizar estos ajustes, se necesita evaluar en un inicio y a lo largo del seguimiento la capacidad funcional del paciente para determinar cambios en la forma de realizar el ejercicio, la intensidad o el tiempo. Es difícil determinar qué tipo de ejercicio e intensidad es la apropiada para la condición particular de cada paciente, ya que un mismo ejercicio puede ser percibido como intenso o no intenso dependiendo de diferentes factores, dentro de los que se encuentran el tipo de trastorno neurológico, la capacidad física, la fatiga, el estado de ánimo, la motivación del paciente y la edad.
La creación de las escalas de esfuerzo percibido han permitido medir el esfuerzo que una persona realiza al hacer ejercicio con la finalidad de realizar adaptaciones en la intensidad de los ejercicios realizados durante el entrenamiento físico. Estas escalas ayudan a determinar el punto en el que aparece la fatiga muscular y contribuyen en la evaluación continua del progreso en la rehabilitación. La más utilizada en la práctica clínica es la Escala de Borg.

La Escala de Borg
Inicialmente, la escala se llamaba Escala de Esfuerzo Percibido (RPE por sus siglas en inglés), en donde la persona calificaba del 6 al 20 el esfuerzo que creía haber realizado para ejecutar algún ejercicio. Gran parte de los pacientes que padecen enfermedades neurológicas se benefician de la neurorehabilitación para recuperar capacidades motoras y cognitivas que se han perdido. En estos casos, la terapia se basa en ejercicios físicos para recuperar la fuerza muscular y mejorar la coordinación de movimientos.
Sin embargo, determinar la intensidad del ejercicio para cada persona es complejo, ya que el mismo ejercicio puede resultar sencillo para una persona pero extenuante para otra. La Escala de Borg, o escala del esfuerzo percibido, es una herramienta de evaluación subjetiva de la percepción del esfuerzo que se realiza durante una actividad física.
Gunnar Borg, un científico familiarizado con la psicofísica, se motivó a investigar más allá cuando uno de sus colegas, Hans Dahlström, notó que sus pacientes reportaban haber perdido el 50% de su capacidad física cuando su desempeño actual en la prueba de esfuerzo se redujo solo el 25%. Actualmente, la Escala de Borg se utiliza en neurorehabilitación para individualizar la prescripción del ejercicio, buscando que sea lo suficientemente intenso para que la persona pueda mejorar su desempeño físico y su capacidad funcional de forma gradual, pero al mismo tiempo minimizar el riesgo de lesiones.
A lo largo de la terapia, se evalúa constantemente si existe mejoría de los síntomas, mayor funcionalidad en las actividades diarias y si se va ganando independencia.
Aplicaciones de la Escala de Borg
- En programas de rehabilitación cardiaca y pulmonar, la escala de Borg es esencial para monitorear la intensidad del ejercicio y asegurar que los pacientes no se esfuercen más allá de lo recomendado.
- Los entrenadores y atletas utilizan la escala de Borg para ajustar la intensidad del entrenamiento.
- En pacientes con enfermedades crónicas, como la fibromialgia o la esclerosis múltiple, la escala de Borg puede ayudar a evaluar el nivel de dolor y fatiga durante la actividad física.
Versiones de la Escala de Borg
- Escala de Borg Original (6-20): Va de 6 a 20, donde 6 representa “ningún esfuerzo en absoluto” y 20 representa “un esfuerzo máximo”.
- Escala de Borg Revisada (0-10): Va de 0 a 10, donde 0 representa “ningún esfuerzo en absoluto” y 10 representa “un esfuerzo máximo”.
La Escala de Borg evalúa la percepción del esfuerzo durante el ejercicio que se realiza en neurorehabilitación.
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Discapacidad y Actividad Física
En el mundo, aproximadamente 1200 millones de personas tienen alguna discapacidad, lo que representa el 15% de la población mundial. El 80% de ellas residen en países de renta baja. En Estados Unidos, el 20% de la población (56 millones de adultos) tiene una discapacidad. En Australia, 1 de cada 6 personas tiene una discapacidad, y la discapacidad grave afecta a 1 de cada 3 personas.
El comportamiento sedentario, a menudo asociado a la discapacidad, conduce al desacondicionamiento y a riesgos para la salud. Las personas con discapacidad tienen un 57% más de probabilidades de ser obesas que los adultos sin discapacidad. La obesidad es un importante factor de riesgo para los adultos con discapacidad, aumentando en un 33% las probabilidades de padecer enfermedades crónicas como cardiopatías, diabetes, ictus o cáncer.
El impacto de estas enfermedades crónicas puede reducirse mediante la actividad física aeróbica, pero los adultos con discapacidad realizan actividad física de forma regular la mitad de veces que los adultos sin discapacidad (12% frente a 22%).
La actividad física (AF) se define como cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que requiere un gasto energético. Por lo tanto, se incluyen las actividades realizadas mientras se trabaja, se juega, se viaja, se realizan tareas domésticas y se practican actividades recreativas. El nivel de actividad física puede medirse en equivalentes metabólicos de tarea (MET), que se definen como un múltiplo de la tasa metabólica en reposo. Al considerar las características individuales, el umbral de la actividad se basa en las intensidades relativas. Sin tener en cuenta las capacidades de la persona, las intensidades absolutas se convierten en el umbral de referencia. Una puntuación MET de 1 define el nivel de energía utilizado por la persona en reposo. Cuando las directrices de actividad física utilizan intensidades absolutas como punto de referencia, se considera actividad ligera cuando los MET son inferiores a 3, mientras que los MET de 3,0 a 5,9 se consideran actividad moderada. Otra herramienta para medir el nivel de actividad física es la Escala de Borg de esfuerzo percibido (RPE).

Modelos de Discapacidad y Lenguaje Inclusivo
La discapacidad no define a la persona. Por lo tanto, cuando se habla de ella o se trabaja con ella, es esencial anteponer el término "persona con discapacidad". El lenguaje positivo empodera y, por tanto, siempre debe utilizarse un lenguaje inclusivo.
En el modelo médico de la discapacidad, la afección se considera una dificultad médica y biológica. Se hace hincapié en corregir el malestar en lugar de prevenirlo y promover el bienestar. Por el contrario, en el modelo social, la discapacidad se considera una diferencia y no se juzga. Este modelo haría hincapié en barreras como los factores estructurales o los comportamientos discriminatorios que impiden la actividad física.
La actividad física es esencial para la calidad de vida y como promotor de la salud pública. En las personas con discapacidad, la AF tiene una importancia amplificada debido a las mayores tasas de enfermedades crónicas sobre las que la AF puede influir. La AF puede reducir el estrés, el dolor y la depresión.
Barreras y Facilitadores para la Actividad Física en Personas con Discapacidad
Existen diversas barreras que dificultan la participación de personas con discapacidad en actividades físicas:
- Políticas / Programas: Incluyen barreras como programas inaccesibles o inadecuados, o la falta de programas específicos para personas con discapacidad o lesiones medulares.
- Falta de Personal Capacitado: Falta de personal o voluntarios formados, o falta de orientación por parte del personal sobre cómo ejercitarse o adaptarse. La falta de equipamiento adecuado también podría entrar en esta categoría. Las políticas o programas son el obstáculo menos mencionado, pero sigue siendo importante.
La mayoría de las investigaciones realizadas sobre la actividad física de las personas con discapacidad se centran en la población general y casi todos los datos proceden de países de ingresos altos. El objetivo futuro debe incluir la mejora de la recogida de datos en los países de ingresos bajos y medios.
Según las estimaciones de la Carga Global de Enfermedad, la discapacidad visual es un factor decisivo para predecir los años vividos con discapacidad en los países de ingresos bajos y medios.
Es esencial que los fisioterapeutas y otros profesionales de la salud conozcan las directrices generales de actividad física, ya que también se aplican a las personas con discapacidad. Los adultos con discapacidad suelen ser más activos físicamente si se lo recomiendan los médicos.
Nunca se debe dar por sentado que el paciente necesita ayuda. En Estados Unidos, un preparador físico inclusivo (certificado por el American College of Sports Medicine (ACSM) y el National Center on Health, Physical Activity and Disability (NCHPAD)) es un profesional del fitness especialmente cualificado para trabajar con personas con riesgos para la salud y/o limitaciones físicas. Conocen la Ley Antidiscriminación vigente y crean una programación de ejercicios adaptada que promueve un entrenamiento seguro y eficaz.
Las Olimpiadas Especiales son la mayor organización deportiva del mundo para personas con discapacidad intelectual, con programas en 169 países y más de 4,7 millones de atletas. Los Juegos Paralímpicos son uno de los mayores acontecimientos deportivos internacionales, con los primeros Juegos Paralímpicos oficiales remontándose a 1960.

Estudio sobre Asma y la Escala de Borg
En relación con el asma, la OMS estima que alrededor de 275.000.000 de personas en el mundo la padecen. Un gran componente de la morbilidad del asma resulta de la disnea de esfuerzo y la limitación que produce sobre la actividad física del paciente. La evaluación de la intensidad de la disnea al final del ejercicio suministra valiosa información sobre los factores que determinan la limitación del ejercicio. La Escala de Borg es una herramienta ampliamente utilizada para la medición subjetiva de este síntoma.
Un estudio longitudinal prospectivo observó las diferencias en la Escala de Borg antes y después de un programa de reeducación de la respiración abdominodiafragmática y entrenamiento de la musculatura de las extremidades en un grupo de 12 pacientes diagnosticados de asma. Los resultados obtuvieron una significación de 0,012 en la prueba de homogeneidad marginal, lo que indica una influencia positiva del tratamiento aplicado.