La adopción en Chile representa una alternativa fundamental para aquellas personas que desean ser padres y no pueden lograrlo de manera biológica. Sin embargo, existen múltiples percepciones sobre el proceso, incluyendo la idea de que hay diferencias significativas entre el sistema público y las organizaciones privadas. Esta dualidad genera dudas sobre los requisitos, tiempos y condiciones. A continuación, exploramos los aspectos clave y las distinciones entre el Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia (Mejor Niñez, ex Sename) y las fundaciones acreditadas.

El Proceso de Adopción en Chile: Generalidades y Marco Legal
El camino hacia la adopción en Chile está diseñado para acompañar a las familias interesadas en convertirse en futuros padres adoptivos, abarcando tanto a personas unidas en matrimonio como a aquellas que no lo están. Este proceso se rige por la Ley de Adopción N° 19.620, que exige previamente acreditar la idoneidad de los postulantes para la adopción.
Acreditación y Roles de las Instituciones
El sistema de adopción opera a través de dos vías principales: el Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia (Mejor Niñez), anteriormente conocido como Sename, y diversas fundaciones acreditadas. Por ejemplo, algunos programas de adopción lograron su acreditación ante el ex Sename a partir del 26 de mayo de 2008. Las charlas y talleres obligatorios, que constituyen la primera instancia de contacto formal con el proceso, pueden ser organizadas indistintamente por Mejor Niñez o por cualquiera de las fundaciones acreditadas, y pueden ofrecerse de forma presencial o virtual.
Entre los organismos acreditados en esta área se encuentran la Fundación Chilena de la Adopción, Fundación San José, Fundación Mi Casa e Instituto Chileno de Colonias y Campamentos. Es fundamental destacar que los niños que ingresan al sistema de estas fundaciones son los mismos que ingresan al sistema público, ya que es el juez quien determina si un niño en el sistema de protección pasa al cuidado de Mejor Niñez o de una organización colaboradora.
Preparación para la Adopción: Talleres Obligatorios
Un paso crucial y obligatorio en el proceso de adopción son los talleres de preparación. Estos talleres sirven como un primer filtro y tienen como objetivo informar a los postulantes sobre los pasos administrativos, los requisitos legales y, de manera más abierta, sobre el profundo significado de adoptar. Durante estas sesiones, se explican los requisitos, los pasos del proceso y se discuten los posibles desafíos que pueden surgir en la adaptación a una nueva familia.
Requisitos, Tiempos de Espera y Perfiles de los Niños
Requisitos para Postulantes: Variaciones entre Instituciones
La ley establece una serie de requisitos básicos para los postulantes a la adopción. Sin embargo, cada organización puede añadir requisitos adicionales. Por ejemplo, los requisitos generales incluyen ser mayor de 25 y menor de 60 años, y que exista una diferencia de edad con el adoptado de al menos dos décadas. Un punto de divergencia es la edad máxima permitida: mientras que Mejor Niñez acepta postulantes hasta los 60 años, la Fundación San José, por ejemplo, limita la edad hasta los 48 años, buscando que los padres no superen los 50 años al momento de recibir a sus hijos. Otros factores considerados incluyen la escolaridad y la estabilidad económica de los postulantes.
El proceso de evaluación, que puede ser prolongado, también implica un proceso psicológico para los padres, preparándolos para ser adoptivos. Susana, una madre adoptiva, recuerda que en la primera sesión le pidieron una autobiografía escrita a mano y fotos familiares, lo que ilustra el nivel de introspección y compromiso requerido.

Tiempos de Espera: Un Factor Clave de Diferenciación
El promedio de espera para aquellos que han sido declarados idóneos para adoptar es de aproximadamente un año. Sin embargo, este período varía significativamente según diversos factores y la institución a través de la cual se postula. Por ejemplo, la espera puede aumentar para quienes deseen adoptar a menores de un año, pero se reduce considerablemente para quienes están dispuestos a elegir a niños más grandes.
- En Mejor Niñez, una vez entregado el certificado de idoneidad, el promedio de espera es de aproximadamente nueve meses.
- En la Fundación San José, los tiempos pueden variar desde tres meses hasta dos años. Además, esta fundación solicita a cerca del 70% de las parejas realizar una terapia en paralelo antes de la entrega del certificado, lo que puede influir en los plazos.
Desafíos de la Adopción de Niños Mayores y la Situación Actual
Históricamente, la mayoría de los postulantes chilenos preferían adoptar niños de menos de dos años, una tendencia que ha ido cambiando lentamente. En 2012, los niños mayores de cuatro años representaban solo un 17% del total de adoptados, cifra que ascendió a un 24% en el primer semestre de 2014. Actualmente, este es un desafío para todo el sistema, ya que al mes de junio de un total de 352 niños susceptibles de adopción, 312 tenían cuatro años o más, es decir, un 89%.
La adopción de niños más grandes requiere una preparación y acompañamiento especializado para los padres adoptivos desde el inicio de su postulación. Marta, quien adoptó a Miguel de un año y tres meses, comenta que es "lógico que quieran niños más chicos, tienes que reparar menos cosas", refiriéndose a los procesos psicológicos y emocionales. Los niños que han permanecido más tiempo en hogares pueden presentar necesidades médicas o emocionales específicas, como fue el caso de Miguel, quien requirió continuar con tratamientos médicos para fortalecer su sistema respiratorio y digestivo.

Aspectos Financieros y Calidad del Cuidado
Costos del Proceso de Adopción: Diferencias Económicas
El mito sobre los altos costos de la adopción es alimentado por la variación en los aportes económicos que cada organización solicita. Aquí radica una de las diferencias más notables entre el sistema público y las fundaciones:
- En Mejor Niñez, los costos se limitan al pago de las evaluaciones sociales y psicológicas realizadas por profesionales aprobados y sugeridos por la institución, ascendiendo a aproximadamente 13 UF (cerca de $314.000).
- En las fundaciones, los aportes son considerablemente más altos:
- La Fundación Chilena de la Adopción solicita un aporte equivalente a un ingreso mensual bruto.
- La Fundación Mi Casa pide un aporte voluntario que ronda los $2.780.000.
- En el Instituto de Colonias y Campamentos se reciben donaciones de los matrimonios adoptantes.
- La Fundación San José solicita un aporte de un ingreso familiar bruto, pagado en dos partes: 30% al inicio de la etapa de evaluación y 70% al ser declarados idóneos.
Es importante señalar que todas las organizaciones acreditadas también reciben subvención de Mejor Niñez (ex Sename). En la Fundación San José, por ejemplo, el aporte de los padres representa solo el 13% de su financiamiento, siendo el resto cubierto por fondos estatales, aportes privados y campañas.
Calidad del Cuidado y Servicios Adicionales en Fundaciones
Ximena Calcagni, directora ejecutiva de la Fundación San José, destaca una diferencia clave en la calidad del cuidado: "invertimos muchas lucas en el cuidado de los niños. Los hogares son una joya. Entonces si me preguntas si hay una diferencia, sí. Los niños van a terapia, a psicopedagogo. La casa Belén (donde reciben lactantes) es un lujo". Esto sugiere que las fundaciones, al contar con mayor financiamiento privado y gestionar un menor volumen de casos, pueden ofrecer recursos y una atención más personalizada, como terapias psicológicas y psicopedagógicas, que quizás no estén tan estandarizadas en el sistema público.
La Reforma a la Ley de Adopción: Hacia un Proceso Más Eficaz
Objetivos y Puntos Clave de la Reforma
La adopción plena, que garantiza los mismos derechos que un hijo biológico, a menudo tarda en concretarse. Susana recuerda haber esperado dos años por la adopción plena de su hija, tiempo durante el cual solo tenía la tuición. Un proyecto de reforma integral al sistema de adopción, discutido en el Congreso, busca resolver problemas clave, principalmente en términos de plazos y de detalle de las causas de inhabilidad, es decir, las razones por las cuales un niño puede ser retirado de su hogar y pasar a ser adoptado (ej. abandono, maltrato grave, explotación sexual comercial).
La forma ideal para que un niño sea considerado susceptible de adopción es la entrega voluntaria de la madre al nacer. Sin embargo, esto ocurre en muy pocos casos. La mayoría de los niños que esperan adopción están relacionados con medidas de protección luego de que los intentos por mantenerlos con su familia de origen han fallado. Uno de los principales problemas es que los plazos de intervención para la rehabilitación familiar no están bien definidos o se alargan innecesariamente, afectando al niño y reduciendo sus posibilidades de ser adoptado rápidamente a medida que crece.
El Interés Superior del Niño y los Plazos de Intervención
Tanto la ley como las organizaciones de adopción coinciden en que el interés superior del niño es el principio rector del proceso. Sin embargo, la tensión entre la rehabilitación familiar y la celeridad del proceso de adopción es un punto complejo. Calcagni enfatiza que deben respetarse "los tiempos de los niños, no de los adultos. No podemos decir que nos vamos a dar cinco años de plazo para intervenir y ver si se recuperan de un cuadro de drogadicción en un tratamiento de cinco años".
También se reconoce la dificultad en trabajar con las familias de origen, que a menudo tienen problemas vinculares y experiencias de maltrato o abandono en sus propias infancias. El objetivo es que los niños permanezcan con su familia de origen, pero "en ciertas condiciones", garantizando su bienestar y seguridad.
Los desafíos de la Ley de Adopción
Experiencias Personales: La Adopción como Transformación
La adopción transforma vidas. Para Ruby y Rodrigo, la llegada de Daniela, de casi dos años, y Cristián, de casi tres, en diciembre de 2011, marcó el fin de una búsqueda tras tratamientos de fertilidad fallidos. Su historia es un ejemplo de cómo la adopción se convierte en la solución para quienes desean formar una familia.
La experiencia de Carolina y Alonso con Agustín, adoptado a través de Sename tras un proceso de 24 meses, también ilustra los desafíos emocionales. Agustín, a sus tres años, preguntaba repetidamente a sus padres si él "también iba", una señal de la necesidad de reafirmación de pertenencia. Estas historias ponen de manifiesto la profundidad del impacto emocional y psicológico, tanto para los padres como para los niños, subrayando la importancia de un proceso de preparación y acompañamiento robusto.