La emisión del programa "En Su Propia Trampa" de Canal 13 generó una profunda controversia al revelar graves maltratos y condiciones insalubres en un hogar de ancianos en Melipilla. Este caso no solo expuso una lamentable realidad, sino que también desencadenó acciones legales y un debate sobre los derechos a la intimidad versus el interés público.
Decisión de la Corte Suprema: Protección de la Intimidad
En un hecho histórico, la Corte Suprema acogió un recurso de protección presentado en contra de Canal 13, impidiendo la reproducción de las imágenes del episodio que trataba los maltratos en el hogar de ancianos de Melipilla. La Corte Suprema, en fallo unánime de su Tercera Sala, acogió la acción cautelar presentada por Inés Arap Miquel en contra del programa que conduce Emilio Sutherland.
Violación al Derecho a la Intimidad
La sentencia de la Corte Suprema determina que el equipo periodístico de Canal 13 violó el derecho a la intimidad de la recurrente y de los residentes del hogar de ancianos. Esto se debió a que no contaban con autorización para captar y difundir imágenes en el interior del recinto. El fallo precisó que no existió por parte de la recurrente una autorización expresa al equipo periodístico para captar imágenes al interior del hogar de ancianos que administra. Además, no se podía colegir que la autorización para ingresar al citado hogar implicara una renuncia al derecho a la intimidad de las personas que allí moran. El dictamen indica que se acoge el recurso de protección, disponiéndose que Canal 13 S.A. no podrá reproducir las imágenes del episodio.
La Investigación de "En Su Propia Trampa" en el Hogar Santa Teresita de Los Andes
A pesar de la acción legal, la denuncia de "En Su Propia Trampa" puso en el ojo público al hogar de ancianos Santa Teresita de Los Andes en Melipilla. Este establecimiento sigue funcionando a pesar de arrastrar cinco sumarios sanitarios y multas impagas que ascienden a $12 millones. Además, existe una querella por delito y cuasi delito de homicidio por la muerte de dos ancianos, un matrimonio que había sido internado en el hogar.

Condiciones Inhumanas y Maltrato
Las imágenes y los testimonios de expertos presentados en el espacio de Emilio Sutherland en Canal 13 configuraron un relato estremecedor. El "hogar" fue descrito como una casa con piezas de madera, cuyas paredes y pisos se encontraban sucios, descascarados, en mal estado y manchados con papel confort, orina y heces. El baño se hallaba hediondo y cochino, y la ducha en pésimas condiciones. Incluso se exhibió una habitación sin luz eléctrica ni calefacción, destinada, según se indicó, a los ancianos que no controlaban sus esfínteres.
Este lugar, que contaba con autorización sanitaria para 23 personas, llegó a tener a más de 47 ancianos internos, según lo expuesto en el programa. Estos residentes eran atendidos por aproximadamente tres personas, ninguna de las cuales poseía calificación profesional o experiencia para el cuidado de adultos mayores. Se les suministraba una especie de papilla espesa a toda velocidad, o un pedazo de pan duro con té.
Abuso y el maltrato hacia las personas mayores
El programa mostró ancianos postrados, extremadamente delgados, con los pañales sin cambiar, quejándose, sin aseo personal y con la piel presentando marcas propias de la mala higiene. También se documentó cómo una mujer manipulaba de manera brusca a una abuelita que se quejaba, y cómo otra anciana caía al suelo sin recibir atención inmediata. Finalmente, la recogieron y la depositaron en una cama, para morir poco más de un día después, sin haber sido examinada por un médico tras el golpe.
Responsabilidad y Reacción Pública
La dueña del establecimiento, Inés Arab, fue identificada por "En Su Propia Trampa" manejando una camioneta valorada en cerca de $20 millones, y poseedora de varios locales comerciales. Se reveló que cobraba $320 mil a los hijos del matrimonio de ancianos fallecidos. La Sra. Arab fue "funada" (expuesta públicamente) con la ayuda de Pancho Saavedra. Este episodio generó una ola de indignación y comentarios en redes sociales, reflejando la furia de los tuiteros ante las revelaciones.