La filmación de una de las películas más icónicas de la historia, «El Padrino», dejó una huella imborrable en el pequeño pueblo siciliano de Savoca. Este lugar, elegido por Francis Ford Coppola, no solo sirvió de telón de fondo para escenas cruciales, sino que también transformó la vida de sus habitantes, muchos de los cuales participaron como extras, compartiendo anécdotas y recuerdos que perduran hasta hoy.
La Experiencia de los Extras en el Set de Filmació
Trimarchi, ahora de 76 años, apareció en una escena clave de Sicilia: la boda del aspirante a jefe de la mafia Michael Corleone y Apollonia Vitelli, filmada en el pueblo de Savoca, en lo alto de una colina. “Uno de los miembros del equipo de Coppola se me acercó y me preguntó si quería trabajar”, cuenta a CNN. “Había venido muchísima gente de toda la provincia para ser seleccionada. Yo estaba entusiasmada, era muy joven. En Savoca no había nada, no teníamos agua corriente y bebíamos el agua de lluvia de la cisterna.

Trimarchi, a quien le pagaron 100.000 liras (unos US$ 165) por su breve aparición, recuerda a Al Pacino intentando aprender frases sencillas en italiano durante la escena de la boda. “Si hubiera sabido que Al Pacino se convertiría en un actor tan famoso, le habría pedido una foto, pero no tenía cámara”, dijo. Aunque “era joven, pero no era de mi gusto”, su participación se convirtió en un recuerdo imperecedero.
Otro habitante local, Vincenzo Pasquale, de 72 años, fue elegido como extra a los 18 para interpretar a uno de los hijos del señor Vitelli, dueño del Bar Vitelli. Para Pasquale, la experiencia fue reveladora: “No eran nada pretenciosos, las cámaras no me asustaron”. Él y otros lugareños sintieron que el equipo de producción fue “muy sencillo y nos brindaron una oportunidad increíble para que nuestro pueblo brillara en la película”.
Savoca: Un Pueblo Transformado por el Cine
Más de 50 años después del rodaje, Savoca, donde viven menos de 100 personas, sigue estando estrechamente ligada a la película. Rodeada de cítricos y olivos, Savoca recibe ahora a un gran número de excursionistas entre abril y octubre. En el propio pueblo, el cambio se ha producido gradualmente. En temporada baja, Savoca permanece tranquila, pero en temporada alta el panorama es distinto.
Savoca, aquí se filmó la película El Padrino
“Desde que llegaron los cruceros hace unos 20 años, los turistas son abrumadores”, dice Vincenzo Pasquale. “Algunos días las calles se llenan de gente y tengo que tocar la bocina para poder pasar”. El Bar Vitelli, ubicado en un edificio del siglo XV, se ha convertido en el principal punto de referencia turístico del pueblo y atiende a los visitantes durante todo el día. En temporada alta, el acceso a veces se ve restringido debido a la gran afluencia de público.
Tanto Pasquale como Trimarchi describen el papel de su comunidad en “El padrino” como un evento transformador que marcó un antes y un después para el pueblo y sus habitantes.
Anécdotas y Momentos Inolvidables del Rodaje
El rodaje fue una experiencia asombrosa para los aldeanos. “Hay que entender lo que significó para los aldeanos: fue como si hubieran aterrizado ovnis”, dice Coglitore, un local. Las interacciones con el equipo y los actores dejaron recuerdos únicos.

Trimarchi recuerda que Coppola era muy goloso y que llegó a comer hasta 10 granizados, un postre siciliano hecho con hielo picado, junto con una galleta zuccarata cubierta de azúcar. Además, la hospitalidad siciliana se hizo presente en el set: “Durante el rodaje, todos, los extras, el equipo técnico, el reparto y los aldeanos, bebimos esa agua”, dijo Trimarchi, refiriéndose al agua de la cisterna local. Un miembro del equipo, Coglitore, relató a CNN que servía “queso tumà fresco con salame hecho con carne local, berenjenas y tomates en aceite de oliva y vino de la casa” a todo el personal.
Una fotografía muestra a Coppola, con el torso desnudo, charlando en el set con un Al Pacino muy sereno, vestido con la tradicional boina negra siciliana. Algunos de los extras recuerdan que Al Pacino, que por entonces tenía poco más de treinta años, era un desconocido durante el rodaje, además de ser callado y reservado. Por su parte, Coppola, según cuentan, era accesible y de trato fácil.

Pasquale también compartió una anécdota impactante sobre Pacino: “Estaba sentado entre escenas, retocándose el maquillaje, dentro de la fresca capilla, bajo una gran escalera de hierro”. Continuó: “Cuando alguien lo llamó para que continuara con la actuación, Al Pacino se levantó y se golpeó violentamente la cabeza contra el hierro, con la sangre brotando a borbotones. Todos nos quedamos boquiabiertos al verlo allí parado, mudo e impasible, sin siquiera decir ‘¡Ay!’”.