El presente trabajo forma parte de una trilogía de artículos en la que se verá en detalle cada una de las tres etapas del proceso social de la discapacidad, ahondando en el concepto que se tenía/tiene de la misma en cada época y los términos con los que se designaba/designa a las personas portadoras de esa condición. En este contexto, la figura mítica de Hefesto se erige como un arquetipo fundamental para comprender la compleja y ambivalente percepción de la discapacidad desde los albores de la civilización occidental.
Hefesto: Símbolo de la Ambigüedad en la Discapacidad
La mitología griega nos presenta a Hefesto, el dios de los herreros, artesanos, la metalurgia y el fuego, con una particularidad distintiva: su discapacidad física. Nacido con cojera y una apariencia que no complacía a su madre Hera, fue arrojado del Monte Olimpo, un acto que simboliza el rechazo y la exclusión de aquellos que no cumplen con los estándares físicos establecidos por la sociedad.

Sin embargo, la historia de Hefesto no termina en el ostracismo. Sus extraordinarias habilidades como artesano y creador de objetos de incomparable belleza y utilidad lo hicieron indispensable. Finalmente, fue reintegrado al Olimpo y venerado por su maestría. Esta dualidad, la de ser rechazado por una condición física pero valorado y reintegrado por su talento y contribución, es lo que constituye la construcción ambivalente de la discapacidad.
El estudio de "El Mito de Hefesto: la construcción ambivalente de la discapacidad en los orígenes de la cultura occidental", como lo destaca el trabajo de Patricio Pedraza (2010), permite analizar cómo las sociedades antiguas, a la vez que marginaban o apartaban a las personas con discapacidad, también podían reconocer y aprovechar sus capacidades o talentos únicos, generando una tensión entre la exclusión y la utilidad.
La Etapa del «No Ver»: La Exclusión en la Antigüedad
En las primeras etapas del proceso social de la discapacidad, la percepción y el tratamiento de las personas con esta condición estaban marcados por una profunda invisibilidad social. Sirviéndonos de la referencia a los «tres monos sabios», catalogamos esta etapa como la de no ver. Aunque las personas con discapacidad existían y formaban parte de las comunidades, la práctica predominante era la de apartarlas de la sociedad.

Esta exclusión no siempre implicaba una ausencia física, sino una negación de su plena participación y reconocimiento como individuos con derechos y valor inherente. La mitología de Hefesto refleja esta dinámica: su exilio inicial representa el acto de "no ver" su potencial y su valor, enfocándose únicamente en su "defecto". Esta tendencia a apartar o ignorar a las personas con discapacidad sentó las bases para las concepciones y los modelos de discapacidad que evolucionarían a lo largo de la historia.