Ejes de Intervención y Desafíos en el Cuidado Residencial del Sename

Referirse a la experiencia de los niños, niñas y adolescentes (NNA) en tanto usuarios de los programas del Servicio Nacional de Menores (Sename) es retratar los efectos sistemáticos de la pobreza en sus vidas. Los NNA pobres constituyen el foco de la política pública de protección especial a la infancia y han formado parte del sector más excluido de la población.

Históricamente, los programas de atención de la niñez se han enfocado en intervenir a las infancias que no logran entrar al proyecto de modernidad, ya sea por pobreza o por ilegitimidad. Datos actuales señalan que la mayoría de los NNA que se encuentran en acogimiento residencial provienen de familias carentes de recursos, siendo el tipo de intervención residencial el que concentra un mayor porcentaje de familias en situación de pobreza (77%).

Los NNA pobres encarnan posiciones que alteran el ideal esperado para la infancia, que, en concreto, los ubica como hijos de una familia (habitualmente heteronormada) o como alumnos de una institución escolar. Mientras se mantengan en los cauces del proyecto de infancia moderna, aún imperante en nuestra sociedad, el Estado toma distancia y deposita en estas instituciones (familia y escuela) la responsabilidad de su socialización. Sin embargo, si alguna de estas instituciones falla en su función organizadora de lo social, se activan mecanismos de vigilancia y corrección que derivan en el ingreso de los NNA a los sistemas de protección especializada. Actualmente, las residencias siguen trabajando con los NNA pobres y esa dimensión atraviesa toda la presente política de infancia.

Esquema de las causas de ingreso al sistema de protección infantil

La Realidad de la Institucionalización Residencial

La institucionalización de los NNA corresponde a una medida de protección que opera como último recurso, ya que, en principio, debiese ser excepcional y transitoria. Sin embargo, el contexto residencial chileno está lejos de responder a estos principios. A la fecha, hay cerca de 5000 NNA viviendo bajo el cuidado estatal en residencias de protección administradas por el mismo Estado (administración directa, en la cual habitan alrededor de 774 NNA) o por los denominados organismos colaboradores (en donde habitan cerca de 4585 NNA) que reciben subvención estatal -a partir de la firma de un convenio- por cada NNA atendido/a, concentrando cerca de un 71% de la oferta residencial.

Los problemas que presenta el ámbito residencial han sido ampliamente documentados. En los últimos años han quedado al descubierto los castigos y vejaciones sistemáticas contra los NNA, develando la débil labor de cuidado realizada por las instituciones que deben protegerlos.

Desafíos en la Reintegración Familiar

Fallas en el Trabajo de Revinculación

Uno de los principales problemas detectados por distintos organismos son las serias falencias para desarrollar el trabajo de reintegración familiar de los NNA. Esta falta agudiza la pérdida de vínculos, profundiza la separación y genera un aumento en los tiempos de permanencia.

La evidencia indica que los equipos responsabilizan a los padres y madres de la vulneración del niño o niña, lo que instala una cierta desconfianza al momento de trabajar y acompañar a las familias. Por otro lado, se declara que existe una ausencia de trabajo de intervención psicosocial con las familias y adultos relacionados y que, aunque se afirme contar con planes de intervención que explicitan objetivos de revinculación familiar, la periodicidad de dichas intervenciones no asegura un trabajo concreto y estable con esas familias. De manera más específica, también se ha constatado que la mayoría de las residencias cuentan con horarios restringidos para la realización de llamadas y visitas de las familias, siendo generalmente limitados a unas horas y solo algunos días de la semana.

Evolución y Limitaciones del Enfoque Familiar

La intervención sobre las familias en contextos residenciales ha ido cobrando relevancia en los últimos años a partir de las recomendaciones internacionales que señalan la importancia de los procesos de desinternación y revinculación familiar. En el contexto chileno, hace apenas diez años el Estado consideró que era importante incluir a las familias en el proceso de intervención, estableciendo como meta la revinculación de los niños y niñas institucionalizados con sus contextos de origen, desincentivando así la larga estadía y la cronificación de la institucionalización.

El trabajo con familias, identificado en el marco de las políticas de protección, asume los vínculos entre madre-hijo como foco preponderante, comprendidos, exclusivamente, en clave psicológica. Los equipos profesionales desarrollan un plan de trabajo que implica operar sobre los vínculos de cuidado, los que terminan siendo tecnificados, de manera rutinaria, a través del lenguaje instrumental de las habilidades (en Chile, las políticas públicas las ha llamado competencias parentales). Estas últimas, puestas en el individuo (fundamentalmente la madre), invisibilizan el contexto como un factor determinante en la crianza y el cuidado.

Centrar el foco únicamente en la dimensión familiar como causa del ingreso de los NNA a los sistemas de protección ha implicado reducir las intervenciones a un espectro muy limitado de acciones; esto pone como centro el supuesto de que la pobreza y la desventaja son fallas personales asociadas con una maternidad pobre, que ha fracasado en su rol cuidador y que no ha estimulado como corresponde a sus hijos/as. Por otro lado, no se visibiliza suficientemente la importancia de construir contextos de cuidado que permitan a los NNA tener experiencias donde puedan reparar las vulneraciones vividas y elaborar los efectos de la separación afectiva a través del reconocimiento de su historia y de su subjetividad.

Divorcio con hijos: cómo proteger a los niños en una separación.

Crítica a las Prácticas Institucionales y Emergencia de Enfoques Dignos

Ocasionalmente, las residencias actúan como instituciones totales que se caracterizan por sus mecanismos de coacción, regulación y homogenización de las experiencias de los sujetos. Se orientan principalmente a la adaptación de los NNA al contexto antes que propiciar su bienestar y el reconocimiento de sus particularidades, intereses y deseos. Se trataría de contextos que operan negando la subjetividad, es decir, produciendo la imposibilidad para que los sujetos puedan actuar de forma autónoma, creativa y constituir su propia existencia junto con otros.

A su vez, la realidad de las residencias de protección es heterogénea y se configura a partir de diversas prácticas que operan sobre las experiencias de los NNA y sus familias. En tal sentido, también se van desarrollando prácticas y discursos que reconocen a los NNA y sus familias como sujetos con dignidad y derechos. Reconocer estas prácticas es clave para el mejoramiento de las intervenciones en los contextos de cuidados alternativos.

Investigación sobre los Ejes de Intervención en el Sistema Residencial

Metodología del Estudio

Para indagar el fenómeno en estudio, se utilizó una metodología cualitativa con un diseño descriptivo, mediante la identificación detallada de sus dimensiones centrales. Participaron 20 operadores del sistema de protección: dos encargados del diseño, 12 encargados de implementar y seis especialistas. Se optó por un muestreo estratégico o por conveniencia, donde la selección de unidades muestrales responde a criterios subjetivos pertinentes a los objetivos de la investigación. Se trata de una selección que contiene distintas unidades que representan la heterogeneidad discursiva que resulte teóricamente relevante para la comprensión del fenómeno.

Para la producción de la información se utilizó la entrevista en profundidad, la cual permite acceder a las creencias, deseos, formas de interpretación y significados que los sujetos portan sobre el fenómeno residencial. Los tópicos abordados para los diseñadores se relacionaron con los principales avances de la política residencial, junto con los nudos críticos y aspectos por mejorar, la relación que establece la política pública con el ámbito académico y las experiencias destacadas en la implementación del modelo, entre otros.

Para el caso de los ejecutores, se preguntó sobre su experiencia, las fortalezas y debilidades percibidas en la implementación, los aspectos necesarios de mejorar o cambiar y las prácticas exitosas (o buenas prácticas), entre otros. Por último, a los especialistas o expertos se les preguntó por su trayectoria, los consensos en el campo, aspectos controversiales o principales tensiones y desafíos para la investigación en este campo.

Todo el material producido a partir de las entrevistas fue procesado con análisis de discurso, debido a que el foco está puesto en la comprensión de las prácticas residenciales, conformadas por dichos y hechos colectivizados donde se articula discurso y poder. Se realizaron 20 entrevistas en total, las cuales permitieron alcanzar una saturación teórica aceptable de la información producida. Las entrevistas se realizaron entre octubre de 2020 y octubre de 2021. Todas las personas entrevistadas aceptaron voluntariamente ser parte de la investigación y firmaron el correspondiente consentimiento informado. Todas las entrevistas fueron realizadas por la autora principal de este artículo, a través de la plataforma Zoom, debido a las restricciones de movilidad activadas producto de la pandemia del COVID-19. Cada entrevista fue grabada y transcrita para su análisis posterior.

Resultados: Los Ejes de Intervención Identificados

Los resultados de la investigación fueron organizados en dos grandes ejes que buscan caracterizar la experiencia de intervención residencial que se observa como heterogénea.

Eje 1: Trabajo Directo con NNA

Este primer eje refiere al trabajo directo con los NNA; allí convergen prácticas subjetivantes y desubjetivantes que cohabitan incluso en una misma residencia. Estas prácticas podrían ser entendidas como los polos de un continuo, donde se van ubicando los modos de intervenir que ocurren dentro del ámbito residencial. Se relaciona con una comprensión de los NNA como sujetos por parte de quienes desarrollan intervenciones al interior de las residencias, y que habilita el despliegue de prácticas respetuosas de la subjetividad de los NNA; estas consideran su historia y su contexto de origen para, desde ahí, comprender sus necesidades y demandas.

Ejemplos de estas prácticas subjetivantes incluyen:

  • Involucrar a los NNA en la elaboración de informes: "Yo recuerdo con los niños más grandes, yo hacía los informes junto con ellos. O sea, habían cosas que probablemente no se las iba a mostrar, pero a veces se los leía, algunas partes. Les preguntaba qué querían que yo dijera en la audiencia." Esto otorga un lugar y una voz al niño en su propio proceso.
  • Respetar las particularidades culturales: Como el caso de un niño peruano que pidió a la cocinera que preparara ají de gallina, a lo que se accedió, generando una experiencia compartida. Cada intervención constituye un cúmulo de aprendizaje que, muchas veces, permite a los equipos innovar y producir nuevos modos de conceptualizar y de intervenir.
  • Adoptar modelos de cuidado que reconocen la interdependencia: Un ejecutor comenta que en un modelo piloto no hablan de un plan de vida independiente, "porque entendemos que nadie es independiente en ningún momento de la vida; que todos requerimos redes, que a los 18 años no se te activa un chip en la cabeza que te dice que te permite ser independiente en el fondo y valértelas por ti mismo. Nosotros planteamos un modelo de vida interdependiente, donde el joven o esta joven siempre va a requerir alguna red de apoyo -ya sea familiar, estatal-, se va a movilizar en un contexto. No va a estar solo en el fondo."

La caridad y el asistencialismo son elementos vigentes en el acogimiento residencial, pero las buenas prácticas buscan desafiar esta visión. Se observan en prácticas como el voluntariado, donde los NNA quedan situados como receptores pasivos del cuidado y la asistencia. Sin embargo, hay ideas-fuerza clave para el cambio, como "siempre llamar por su nombre a los niños, no pensar que son pobrecitos o huérfanos y privilegiar la compañía por sobre llevarle cosas materiales, no darles dinero a los niños que tienen historias de vida muy difíciles, complejas; han sido vulnerados gravemente en sus derechos, pero siguen siendo niños. Establecer la relación desde ahí, no desde la lástima, desde la pena, sino de una perspectiva de respeto."

Eje 2: Trabajo con Familias

El segundo eje refiere al trabajo con familias, donde el material fue organizado en dos subcategorías: las intervenciones de soporte a las familias y las intervenciones que visualizan a la familia como problema. Se incluyen prácticas dirigidas a las familias, donde se las reconoce como actores fundamentales del proceso.

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