Efectos de la Vulnerabilidad Infantil

La vulnerabilidad es una cualidad inherente al ser humano, que hace referencia a su condición de indefensión y que, a su vez, sugiere la obligación de desarrollar una vida ciudadana para resguardarse. Esta condición, según Butler (2012), puede agudizarse ante situaciones sociales y políticas específicas, como la violencia y el sufrimiento, dependiendo de ciertos factores psicosociales.

Esta realidad da lugar al proceso de construcción de la vulnerabilidad psicosocial, que consiste en la consideración, jurídica y política, de los vínculos frágiles que los sujetos, los grupos y las comunidades desarrollan a través de la vida política, con el objeto de promocionar, proteger y garantizar los derechos ciudadanos.

La Vulnerabilidad en Niños, Niñas y Adolescentes

Los elementos que fundamentan el desarrollo de los niños, niñas y adolescentes como sujetos autónomos permiten comprender su condición de vulnerabilidad originaria. La vulneración de derechos se refiere a cualquier situación en la que niños, niñas y adolescentes estén expuestos a peligros que puedan dañarlos física o psicológicamente.

Derechos Fundamentales y su Protección

Los derechos de niños y adolescentes son irrenunciables y universales. Se encuentran limitados en su autorrepresentación en la vida ciudadana, condicionando su participación y dependencia a los adultos. Esto conlleva la necesidad de ser representados por instituciones sociales que garanticen su producción, protección y/o tutelaje, y la generación de espacios sociales para viabilizar su participación social y evitar condicionamientos en la construcción de su propio futuro. En este sentido, tanto el Estado como la sociedad en general son garantes de derecho.

Esquema de los derechos del niño, niña y adolescente

¿Qué son los Derechos del Niño, Niña y Adolescente?

Son un conjunto de disposiciones que buscan brindar protección a los niños, niñas y adolescentes. Estos poseen un carácter individual e irrenunciable y no pueden ser quebrantados o desconocidos bajo ninguna circunstancia.

De acuerdo con la Defensoría de la Niñez del Estado de Chile, los derechos de los niños, niñas y adolescentes: “son una declaración de principios que los Estados, al ratificarla, se comprometen a cumplir”. Es nuestra responsabilidad cumplir con los derechos fundamentales de la infancia, los cuales están contemplados en la Convención de los Derechos del Niño (CDN). De ellos, se resaltan cuatro principios fundamentales:

  • Principio de «No discriminación».
  • Principio de velar siempre por el interés superior del niño.
  • Principio de derecho a la vida, la supervivencia y desarrollo.
  • Principio de participación y ser escuchado.

¿Qué se entiende por Vulneración de los Derechos?

Por vulneración de derechos se entiende la exposición de los niños, niñas y adolescentes a situaciones de peligro o daño que violenten su integridad física y/o psíquica. La misma puede ser por omisión, maltrato o la expresión de cualquier forma de abuso sexual.

La Defensoría de la Niñez del Estado de Chile define vulneración de derechos como cualquier transgresión a los derechos de niños, niñas y adolescentes establecidos en la Convención de los Derechos del Niño.

Vulneración de derechos en niños

Tipos de Vulneración de Derechos

Entre los diversos tipos de expresión de vulneración de los Derechos del niño, niña y adolescente se encuentran:

  • Abuso sexual: Comprende toda actitud o conducta de connotación sexual que realiza una persona sobre otra, con el propósito de obtener satisfacción y sin el consentimiento o conocimiento de la otra persona. Puede implicar contacto sexual, como contacto físico sexual, tener contacto oral-genital o mantener relaciones sexuales. También puede implicar el abuso sexual sin contacto de un niño, como exponerlo a actividades sexuales o a la pornografía, observarlo o filmarlo de forma sexual, el acoso sexual de un niño o la prostitución, incluido el tráfico sexual. Las tecnologías de la información también pueden llevar asociado un grave riesgo de violencia, incluidos abuso y explotación sexual en línea, más conocido como grooming.
  • Maltrato físico: Se entiende por este un trato cruel, en el que se emplea alguna forma de violencia. Puede ser leve o grave.
    • Maltrato físico leve: Se refiere al conjunto de agresiones que no implican una lesión severa, como empujar, abofetear, entre otras.
    • Maltrato físico grave: Son aquellas agresiones que causan un daño severo. Se destacan golpes de puño, utilización de objetos, golpizas, quemaduras, puñaladas; amenazas con objetos.
  • Maltrato psicológico: Consiste en el acoso verbal continuo y sistemático a través de palabras ofensivas, de críticas, descréditos, menosprecio, ridiculizaciones; indiferencia o rechazo. También se contempla el ser testigo de violencia intrafamiliar entre los padres. Comprende los ataques verbales y emocionales, como desvalorizar y reprender continuamente al niño, al igual que aislarlo, ignorarlo o rechazarlo.
  • Maltrato médico: Se produce cuando alguien brinda información falsa sobre una enfermedad en el niño que requiera atención médica, y, de esta manera, lo pone en riesgo de sufrir lesiones y recibir atención médica innecesaria.
  • Omisión y abandono: Define la desprotección y descuido por parte del adulto responsable. Se destacan: falta de cuidados higiénicos, ausentismo escolar, ausencia de compañía y/o supervisión por parte de los adultos, consumo de sustancias estupefacientes en presencia de los niños, niñas y adolescentes, entre otros.
  • Desigualdad de géneros: Prohibirle usar ciertos colores para vestir o caer en los estereotipos de género en sus juegos, puede incurrir en una humillación.
  • No respetar sus gustos: Si a menudo se intenta imponerle cosas que no son de su agrado.
  • Obstaculizar visitas parentales: En muchos casos de padres separados se puede obstaculizar las visitas con abuelos, tíos y primos, incluso padre o madre.
  • Violencia intrafamiliar: Cuando un adulto está siendo víctima de maltrato por parte de su cónyuge, también se vulneran los derechos de los niños que viven en ese hogar. La violencia intrafamiliar ejercida por padres, cuidadores o adultos responsables del niño en el hogar puede adoptar múltiples formas.
  • Cyberacoso o bullying: En los colegios se puede dar el abuso entre compañeros y el rol de los adultos es vital para detenerlo.
  • Trabajo infantil: Según un estudio de la Universidad San Sebastián, se estima que un 6,9% de la población entre los 5 y 17 años trabaja en Chile, es decir, unos 230 mil niños y niñas aproximadamente. En esta instancia se vulnera el derecho a la educación.
  • Embarazo adolescente: En 2017 se registraron 17.242 nacimientos asociados a embarazos adolescentes. Los embarazos en menores de edad esconden tres vulneraciones de derechos: el abuso sexual, la posible deserción escolar y la vulneración del derecho a la salud.

Consecuencias de la Vulneración de Derechos en la Infancia

La vulneración de derechos contra niños, niñas y adolescentes representa un significativo problema a nivel global. Es responsabilidad del Estado proteger los derechos fundamentales de los niños y adolescentes.

La Organización Mundial de la Salud (OMS, 1999) identifica el maltrato infantil como un factor dañino significativo para la salud y el bienestar, generando consecuencias que pueden ser tanto inmediatas como duraderas y pueden acompañarlos de por vida. Entre ellas se destacan:

  • Afectación de su sano desarrollo global.
  • Complicaciones en las relaciones que mantengan a lo largo del ciclo vital, tanto consigo mismo como con los otros.
  • Interferencia en la autonomía y el posterior aporte a la sociedad.
  • Una alta posibilidad de convertirse en el futuro en jóvenes inseguros, conflictivos, incapacitados para reconocer y desarrollar sus capacidades y destrezas creativas, que les permitan valerse por sí mismos en la etapa adulta.
  • Repetir ciclos intergeneracionales de negligencia.

Un niño, niña o adolescente a quien se le han vulnerado sus derechos verá afectado gravemente su desarrollo físico, psíquico y social, lo cual puede desembocar en diversos y complejos conflictos como: conductas ansiosas, inseguridades, miedos, fobias, adicciones, dificultades de aprendizaje, déficit en la expresión de habilidades sociales, inestabilidad emocional, rigidez cognitiva, entre otros. La exposición a abusos puede llevar a problemas emocionales severos.

Infografía: Impacto a largo plazo del maltrato infantil

Impacto Socioeconómico y Salud

La salud de los niños no solo está correlacionada con la educación, la profesión y los ingresos de los padres, como ya se sabía. También lo está con otros factores socioeconómicos: la estructura de la familia, el origen geográfico de los progenitores, la situación o no de desempleo, y la cantidad y calidad de las redes sociales familiares. Uno de los condicionantes más importantes de la salud son los hábitos de vida y, en particular, los patrones de alimentación. Una red social de apoyo escasa es la variable más relevante respecto a problemas de salud, en especial cuando el aislamiento social de los padres persiste en el tiempo. Una acumulación de vulnerabilidades sociales aumenta el riesgo de estilos de vida poco saludables.

Independientemente de los indicadores socioeconómicos clásicos (educación, profesión, ingresos), también hay diferencias en salud asociadas a otras vulnerabilidades sociales. El 65,1% de los niños cuyos padres manifestaron tener una red social escasa seguían un patrón no saludable, frente al 38,7% de menores cuyos padres tenían una red social amplia.

La salud de una persona y su situación socioeconómica están correlacionadas: a mejor situación socioeconómica, mejor salud; y a peor situación, peor salud. Esto se conoce como el gradiente socioeconómico de la salud, que discurre desde la cúspide hasta la base del espectro socioeconómico, afectando a toda la población. Conocer las causas de este gradiente socioeconómico es el primer paso para resolver las desigualdades de salud.

Comportamientos Parentales y Castigo Físico

A veces, el comportamiento o la conducta de los padres envía señales de alerta sobre el maltrato infantil. Esto puede incluir:

  • Mostrar poca preocupación por el niño.
  • Parecer incapaz de reconocer el sufrimiento físico o emocional del niño.
  • Culpar al niño por los problemas.
  • Constantemente menospreciar o reprender al niño, describiéndolo con términos negativos, como "inútil" o "malvado".
  • Esperar que el niño le brinde atención y cuidado, y parecer celoso de que otros miembros de la familia reciban atención del niño.
  • Ejercer una disciplina física dura.
  • Exigir un nivel inadecuado de rendimiento físico o académico.
  • Limitar duramente el contacto del niño con los demás.
  • Ofrecer explicaciones conflictivas o no convincentes para las lesiones del niño o no ofrecer ninguna explicación en absoluto.

Los expertos en salud infantil condenan el uso de la violencia en todas sus formas. Si bien los padres y cuidadores con frecuencia recurren al castigo físico con el objetivo de ayudar a sus niños a comportarse mejor, las investigaciones muestran que las nalgadas provocan que la conducta empeore en lugar de mejorar. Además, están vinculadas a problemas de salud mental, las relaciones difíciles con los padres, la autoestima baja y el desempeño académico inferior. Cualquier castigo corporal puede dejar cicatrices emocionales.

Vulneración de derechos en niños

Prevención y Apoyo

Aunque bien son muchos los esfuerzos aunados para este fin, aún se siguen teniendo cifras a nivel local y global de casos de vulneración de derechos, lo cual permite concluir que sigue siendo motivo perentorio de agenda de reflexión y esfuerzo común, a través de proyectos y programas sociales, en aras de proteger y garantizar el bienestar de las futuras sociedades.

Medidas para Proteger a los Niños

Se pueden tomar medidas importantes para proteger a los hijos de la explotación y el maltrato, al igual que para prevenir el maltrato infantil en el vecindario o en la comunidad:

  • Brindarle amor y atención al hijo: Cuidar y escuchar al hijo e involucrarse en su vida para fomentar la confianza y la buena comunicación. Alentarlo a que cuente si tiene un problema. Un entorno familiar y una red social de contención pueden ayudar a mejorar los sentimientos de autovaloración y autoestima del hijo.
  • No responder con enojo: Si se siente abrumado o fuera de control, hacer una pausa. No descargar el enojo sobre el hijo. Hablar con el proveedor de atención médica o con un terapeuta sobre las formas de aprender a enfrentar el estrés e interactuar mejor con el hijo.
  • Supervisar al hijo: No dejar al hijo solo en casa. Cuando se esté en lugares públicos, no perderlo de vista. Ofrecerse como voluntario en la escuela y en distintas actividades para conocer a los adultos que pasan tiempo con el hijo. Cuando tenga edad suficiente para salir sin supervisión, recomendarle mantener distancia de los extraños y a pasar el tiempo con amigos en vez de solo. Decirle que debe informar dónde se encuentra en todo momento. Averiguar quién estará a cargo de la supervisión, por ejemplo, cuando se queda a dormir en casa de amigos.
  • Conocer a las personas encargadas del cuidado del hijo: Pedir referencias sobre las niñeras y otras personas encargadas del cuidado. Hacer visitas imprevistas, frecuentes y sin anunciar, para observar qué está sucediendo. No aceptar sustitutos de la persona que habitualmente es responsable del cuidado del hijo si no se conoce al reemplazante.
  • Priorizar cuándo decir que no: Asegurarse de que el hijo comprenda que no tiene por qué hacer nada que le resulte incómodo o atemorizante. Alentarlo a tomar distancia inmediatamente de las situaciones amenazantes o atemorizantes y a buscar la ayuda de un adulto de confianza. Si algo sucede, alentarlo a que lo hable con un adulto de confianza. Asegurarle que está bien hablar y que no se meterá en problemas.
  • Enseñar a mantenerse a salvo cuando está conectado a Internet: Ubicar la computadora en un sector común del hogar en vez de hacerlo en el dormitorio del hijo. Utilizar los controles parentales para restringir la clase de sitios web que el hijo puede visitar. Revisar su configuración de privacidad en las redes sociales. Considerar una señal de alerta el hecho de que el hijo quiera mantener en secreto sus actividades en línea. Establecer reglas básicas para navegar por Internet, como no compartir información personal, no responder a mensajes inapropiados, hirientes o atemorizantes y no concertar encuentros para conocer en persona a un contacto virtual sin autorización. Pedir al hijo que cuente si un desconocido lo contacta por medio de una red social. Denunciar las situaciones de acoso en línea o a los remitentes inapropiados ante el proveedor del servicio y las autoridades locales, de ser necesario.
  • Buscar apoyo: Conocer a las familias del vecindario, incluidos niños y padres. Crear una red de contención de familiares y amigos. Si un amigo o vecino parece estar en dificultades, ofrecerse para cuidar a sus hijos o ayudarlos de otra manera.

Programas y Estrategias de Apoyo

Aldeas Infantiles SOS trabaja en diversos programas que preparan a los jóvenes para la vida independiente, apostando al desarrollo de sus capacidades y al fortalecimiento de sus competencias para facilitar su autonomía, empoderamiento y realización personal. Las oportunidades y las juventudes tienen algo en común: no pueden esperar. Por tal motivo, el compromiso de todos debe manifestarse aquí y ahora. El trabajo decente para los jóvenes y los espacios de participación y capacitación son la clave para el cambio.

La Crianza con Ternura es un enfoque de desarrollo integral de la niñez propuesto por World Vision, que a través del reconocimiento de los derechos del niño, refuerzos positivos y el entrenamiento de la autonomía desde temprana edad, busca la transformación de las desigualdades y la violencia que impide la vida plena de la infancia.

Existen redes de apoyo en municipalidades y CESFAM de cada comuna donde se orienta acerca de la crianza respetuosa libre de violencia.

¿Cuándo Consultar al Médico o Autoridades?

Si se tiene la preocupación de que un hijo u otro niño pueda haber sido víctima de maltrato, se debe buscar ayuda de inmediato. Según la situación, comunicarse con el proveedor de atención médica del niño, con una agencia local de bienestar infantil, con el departamento de policía o con una línea directa de atención las 24 horas para pedir asesoramiento. Si se tienen sospechas de que un niño puede ser víctima de maltrato, hay que informarlo a las autoridades correspondientes.

Si la preocupación es sobre poder maltratar al hijo, se debe buscar ayuda de inmediato. Es posible que el proveedor de atención médica ofrezca una remisión a clases educativas para padres, a consejería o a un grupo de apoyo para padres para ayudar a aprender las mejores maneras de manejar la ira. Si se abusa del alcohol o las drogas ilícitas, preguntar al proveedor de atención médica sobre las opciones de tratamiento.

Si se sufrió maltrato infantil, acudir a consejería para asegurarse de no perpetuar el ciclo del maltrato ni enseñar esas conductas destructivas a los hijos. Es importante recordar que el maltrato infantil puede evitarse y es, con frecuencia, síntoma de un problema que puede tratarse.

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