En psicología, el efecto halo es un sesgo cognitivo en el que la percepción que tenemos sobre una persona es influenciada por una serie de rasgos. Por ejemplo, si alguien es percibido como simpático y atractivo, tendemos a pensar que también será inteligente y bueno. Así pues, el efecto halo consiste en hacer un juicio global a partir de una primera impresión.
¿Qué es el Efecto Halo?
El efecto halo fue identificado por Edward L. Thorndike en el siglo XX, cuando realizaba estudios sobre las evaluaciones psicológicas en militares. Se dio cuenta de que la percepción de un solo rasgo afecta a todos los demás, lo que influye en el juicio final. Es decir, se trata de juzgar a una persona a partir de una primera impresión, ya sea desde su apariencia, comportamiento, etc.
El efecto halo consiste en atribuir presuntas características a partir de las ya observadas. Se trata de cómo una impresión (positiva o negativa) que se tiene sobre alguien o algo, condiciona la opinión general. Por ejemplo, si vemos a una persona que nos atrae físicamente, pensamos que es hermosa y, además, que es buena gente y que seguramente ocupará un alto cargo en una empresa.
Este efecto es un sesgo cognitivo que forma parte de un amplio grupo de distorsiones que se circunscriben en el denominado «criterio de racionalidad limitada». Este criterio trata de desarrollar mecanismos que estilicen las fronteras inherentes a los procesos mentales humanos. El efecto halo, junto con otros sesgos cognitivos tales como el sesgo de autoconfianza o la falacia de la conjunción, permitieron articular un programa de investigación llamado Economía Conductual (D. Kahneman & A. Tversky; 1973).
Origen y estudios iniciales
Thorndike ya había notado este efecto en estudios anteriores; por ejemplo, en 1915 se dio cuenta de que las personas, a la hora de describir rasgos sobre otra persona, estos rasgos están muy correlacionados entre sí: se valoran a las personas con rasgos del mismo nivel, la mayoría son positivos o negativos, en muy pocos casos se daba una combinación de ambos. En un estudio psicológico publicado en 1920, Thorndike pidió a oficiales que califiquen a sus soldados; encontró algunas correlaciones entre todos los rasgos positivos y negativos.
El fenómeno del efecto halo no solo se ha estudiado en psicología, sino que en los últimos tiempos también ha surgido en el sector empresarial, sobre todo en Recursos Humanos o para crear estrategias de marketing. Pero, el caso es que este proceso mental se da en cualquier momento, ya sea en el trabajo, cuando conocemos a alguien, en una tienda, etc. Influye en nuestro juicio sin darnos cuenta y de forma cotidiana.
¿Qué es el EFECTO HALO? Cómo nos engaña el cerebro (Psicología)
Impacto del Atractivo Físico en el Efecto Halo
Se ha encontrado que el atractivo físico es la variable que más evoca el efecto halo. El atractivo físico da a las personas una información medible sobre el efecto halo, y son algunas características del atractivo físico las que mejor evocan este efecto. Son estos rasgos específicos los que nos hacen juzgar la personalidad de un individuo. Por ejemplo, alguien que es percibido como atractivo, debido a una parte de sus rasgos físicos, también será percibido en gran medida como generoso o inteligente. El rol del atractivo en la evocación del efecto halo ha sido respaldado por muchos estudios.
- Un estudio reciente reveló que el atractivo puede afectar a la percepción que tenemos sobre la vida de esa persona, su éxito y su personalidad. En este estudio, el atractivo estaba correlacionado con el peso.
- En un estudio realizado por Dion y Berscheid en 1972, reclutaron a 60 estudiantes de la Universidad de Minnesota, la mitad hombres y la mitad mujeres. Los estudiantes juzgaron cada foto señalando entre 27 rasgos de personalidad (incluyendo altruismo, asertividad, estabilidad, empatía, confianza, honestidad, extroversión, bondad, y promiscuidad). Los resultados mostraron que la mayoría de estudiantes juzgaron a la persona atractiva con rasgos exageradamente positivos y escogieron los rasgos de personalidad más deseables que al resto de fotos.
Las personas atractivas son a menudo juzgadas por tener una personalidad más deseable y más habilidades que una persona de apariencia promedio. Este término se usa comúnmente en la contratación de recursos humanos. En un estudio llevado a cabo por Landy y Sigall en 1974 mostraron a un grupo de estudiantes un texto muy mal escrito. Se les mostró la foto de una mujer y se les dijo que es la autora de los textos. Cuando la foto era de una mujer atractiva, la nota media fue de 5,2 mientras que cuando la mujer no era atractiva la nota media fue de 2,7.
Efecto Halo en el aula y en los productos
Abikoff encontró que el efecto halo está presente también en las aulas. De hecho, el efecto halo puede extenderse prácticamente a cualquier producto. Estos investigadores constataron que casi el 50% de la valoración de la ubicación en realidad se explica por otros atributos, como los servicios, el personal y la relación calidad-precio.
En el marketing, un efecto halo es donde las características positivas percibidas de un producto en particular se extienden afectando la marca. Esto es usado para describir cómo el iPod tuvo efectos positivos sobre la percepción de otros productos de Apple. El término es también ampliamente usado en la industria del automovilismo, donde un fabricante puede producir un excepcional "halo vehículo" con la finalidad de promover las ventas de la marca completa.
El Efecto Halo y la Discapacidad
El efecto halo también se manifiesta de forma particular en la percepción de las personas con discapacidad. A menudo, se produce una actitud reduccionista donde lo que para las personas sin discapacidad es cotidiano, para una persona con discapacidad es un matiz más de su «anomalía». Esto puede llevar a juicios apresurados y a la atribución de características o comportamientos basados en la discapacidad, en lugar de en la individualidad de la persona.
El efecto halo ocurre con los juicios de carácter social que se realizan a partir de las opiniones de expertos reconocidos en un área concreta del conocimiento, cuando se refieren a asuntos fuera de su ámbito profesional, donde se «presupone» que el conocimiento de la persona abarca cuestiones de la más diversa índole por causa de alguna suerte de capacidad sin determinar (esta capacidad o atributo sería ese «halo» al que el sesgo se refiere).
Algunos ejemplos de cómo se perciben acciones de forma diferente debido a la discapacidad, son:
- Si una persona sin discapacidad no quiere hacer todo con sus padres, se entiende que tiene vida propia. En una persona con discapacidad, puede interpretarse de otra manera.
- Si una persona sin discapacidad quiere estar sola, se asume que tiene cosas en qué pensar.
- Si una persona sin discapacidad se plantea metas altas, se piensa que es ambiciosa.
- Si una persona sin discapacidad es consciente de sus derechos, se entiende que podrá defenderlos.
- Si una persona sin discapacidad da un beso a su novio, es amor.
- Si una persona sin discapacidad solo viste de negro, es estilo.
- Si una persona sin discapacidad está un día triste, es que tiene vida emocional.
- Si a una persona sin discapacidad no le gusta su trabajo, es que tiene otras ambiciones y metas.
- Si una persona sin discapacidad tiene una opinión diferente a la tuya, es que tiene espíritu crítico.
- Si una persona sin discapacidad decide qué ropa ponerse, puede que tenga mal gusto.
- Si una persona sin discapacidad decide tomarse un pincho antes de comer, es porque quiere abrir el apetito.
- Si una persona sin discapacidad colecciona, por ejemplo, dedales, se pensará “qué curioso”.
- Si una persona sin discapacidad se queda ensimismada mirando por la ventana, es que está pensando en sus cosas.
- Si una persona sin discapacidad dice que no a algo, es que defiende sus ideas y principios.
- Si una persona sin discapacidad se sale de la norma, es que es creativa.
Estas comparaciones ilustran cómo las acciones de las personas con discapacidad pueden ser malinterpretadas o atribuidas a su condición, en lugar de a su individualidad y autonomía.

¿Se puede evitar el Efecto Halo?
El efecto halo forma parte de nuestro cerebro, ya que resulta una interpretación de la información del entorno. Y aunque a simple vista parece inevitable, podemos tomar consciencia de ello y revertirlo. Solo es necesario reflexionar un poco y no quedarse con la primera impresión. Es importante ir más allá y saber quién está realmente detrás de esa apariencia, evitando juicios apresurados y basados solamente en impresiones externas.
Evitar el Efecto Halo es fundamental para tomar decisiones más objetivas. Para ello, es esencial analizar las características individuales de una persona en lugar de generalizar a partir de una sola cualidad. Además, debemos recordar que una característica positiva no hace que todas las demás lo sean.
En el año 1977, los psicólogos sociales Richard Nisbett y Timothy Wilson demostraron en un estudio que no somos conscientes de la influencia del efecto halo sobre nuestros juicios. En su investigación, el grupo de participantes que vio el vídeo de un ponente con una actitud fría y arisca, valoró mucho peor otros atributos independientes de su comportamiento como el atractivo físico, la gestualidad y el acento que el grupo que vio el vídeo del mismo ponente con una actitud amistosa y cercana.
Una limitación observada es que el efecto halo también se ve influenciado por el estado de humor de la persona que juzga. En consecuencia, el efecto halo es más probable en personas de buen humor. En concreto, las mujeres son influenciadas por el efecto halo solo cuando se les presenta a personas del género opuesto. Pero cuando se les presenta a personas del mismo sexo, tienden a evaluar negativamente el atractivo.
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