Las visitas domiciliarias han sido históricamente una herramienta valiosa en diversos campos, especialmente en el de la salud, donde se ha demostrado su impacto positivo en recién nacidos, niños, familias en riesgo social, embarazadas, adultos mayores y en el apoyo a enfermos terminales. Sin embargo, en el ámbito de la educación, los estudios sobre su aplicación son escasos tanto a nivel internacional como nacional.
Este artículo tiene como propósito analizar los resultados de un estudio enfocado en la aplicación de la visita domiciliaria en escuelas públicas, con el fin de explorar la visión colectiva de esta estrategia e identificar los límites y oportunidades que ofrece en la actuación profesional. La visita domiciliaria es una estrategia que permite la entrega directa de un servicio de ayuda, información o guía a individuos en su hogar, ya sea en el área de salud, apoyo social o educación. Esta modalidad es óptima para poblaciones en condiciones de pobreza o exclusión social, quienes a menudo tienen dificultades para acceder a los sistemas formales de atención social.

Definición y Características de las Visitas Domiciliarias
La visita domiciliaria consiste en la entrega directa de un servicio de ayuda, información o guía a individuos en su hogar en el área de salud, apoyo social o educación, de acuerdo con la definición de UNITED STATES OF AMERICA (1990). Según Aracena et al. (2011), este servicio puede estar dirigido a una persona o familia en sus distintas etapas de vida, desde antes de nacer hasta la adultez mayor. La principal característica de estas visitas es que se llevan a cabo en el propio hogar de las personas y a través de encuentros habituales a lo largo del tiempo, presentándose como una herramienta óptima para poblaciones en condiciones de pobreza o exclusión social debido a sus dificultades para acceder o desplazarse hacia los sistemas formales de atención social (ARACENA et al., 2011).
Wasik y Bryant (2001) definen la visita domiciliaria como un proceso mediante el cual un agente visitador otorga ayuda a una familia durante un período de tiempo extenso en su propio hogar. El agente visitador puede ser o no un profesional. La principal ventaja es que la provisión de los servicios a las familias se realiza en su ambiente natural, lo que facilita la detección y comprensión de las necesidades familiares, junto con la individualización de los servicios para responder a ellas (ALLEN; TRACY, 2004). Además, contribuye a equilibrar la relación asimétrica de poder entre el profesional y la familia, ayudando a construir relaciones de confianza (ALLEN; TRACY, 2004).
En definitiva, las cualidades de las visitas domiciliarias consisten en ofrecer la oportunidad única de obtener información relevante acerca del ambiente familiar, sus recursos y necesidades, y de entregar un servicio individualizado. Los niveles en los que se realiza la entrega del servicio pueden consistir en la prevención social, la intervención o tratamiento, o la evaluación.
Razones para Iniciar una Visita Domiciliaria
Wasik y Bryant (2001) establecen diversas razones por las cuales puede iniciarse una visita domiciliaria:
- Pueden ser ofrecidas como un servicio universal, por ejemplo, desde los centros de salud locales a padres de recién nacidos.
- Pueden ser ofrecidas como estrategia de prevención o intervención de acuerdo con las necesidades especiales de los niños. Por ejemplo, a nivel preventivo, las visitas pueden ser ofrecidas a familias cuyos niños están en riesgo de deserción escolar. A nivel de intervención, las visitas pueden ser realizadas por profesores hacia padres que tienen niños con retraso del desarrollo.
- En ambos niveles, los agentes visitadores pueden ayudar a los padres a aprender mecanismos para mejorar el desarrollo social y cognitivo de los niños.
- En otras instancias, pueden ser las familias las que soliciten el servicio como ayuda en el cuidado de algún miembro con discapacidad física o enfermedad crónica.
Sea cual sea la razón, es fundamental que los agentes visitadores sean competentes para que la visita sea efectiva. Por lo tanto, deben tener ciertas características, contar con conocimientos técnicos, habilidades y con supervisión (WASIK; BRYANT, 2001). Existe consenso en que, sea o no profesional, el agente visitador debe estar capacitado para realizar la visita (AVELLAR; SUPPLEE, 2013; ARACENA et al., 2011; WASIK; BRYANT, 2001).
Visitas Domiciliarias en el Ámbito Escolar
El bienestar y desarrollo social de los niños es uno de los principales propósitos de la visita domiciliaria, por lo que el sistema escolar es un contexto idóneo para realizarlas (Wasik y Bryant, 2001). El potencial de aplicarlas desde el ámbito escolar se fundamenta en que la visita domiciliaria es "una estrategia que puede facilitar la participación de los padres en la educación de sus hijos y ayudar a entender mejor el contexto extraescolar y sus influencias en el aprendizaje, cuestiones claves para las escuelas básicas".
Modelos de Programas de Visitas Domiciliarias en Escuelas
Según Allen y Tracy (2004), existen tres modelos de programas de visitas domiciliarias en escuelas:
- Enfocado en la orientación y la comunicación: busca educar a las familias sobre los programas escolares, las expectativas y cómo apoyar el aprendizaje.
- Enfocado en los recursos: las visitas se realizan antes o durante el inicio del año escolar a las familias nuevas o de los niveles iniciales, y contemplan la referencia a agencias y servicios para responder a las necesidades familiares.
- Enfocado en el riesgo: las visitas se realizan para incrementar la colaboración entre las familias y las escuelas en temas académicos y de comportamiento, reduciendo que ciertos grupos de niños presenten dificultades de comportamiento o académicas.
Según estos autores, las visitas domiciliarias pueden mejorar la conexión entre la escuela y la familia, bajo la premisa de que los padres no necesariamente tienen que ingresar a la escuela para influir e involucrarse en la educación de sus niños; hay actividades importantes de involucramiento que pueden desarrollarse desde el hogar.
Colaboración Familia-Escuela
Ventajas de las Visitas Domiciliarias Escolares
Las visitas domiciliarias pueden ayudar a resolver las barreras a la participación de los padres en la educación de sus hijos, como la falta de tiempo para ir a reuniones o para leer materiales enviados a casa, no sentirse valorado ni bienvenido en la escuela, no comprender el sistema escolar ni su lenguaje, y la accesibilidad (ALLEN; TRACY, 2004). De este modo, las visitas domiciliarias pueden proveer mejores mecanismos para responder a la diversidad cultural de las familias de los estudiantes. Cada cultura puede lograr el involucramiento de manera distinta o en distintos caminos, que pueden ser subvalorados o malinterpretados por la escuela.
Cuando la escuela mejora su conocimiento y comprensión de los alumnos, crece su capacidad de comunicación y adecuación de las estrategias didácticas, con el consiguiente aumento de las oportunidades de realizar un trabajo escolar exitoso. En este sentido, la conquista de la tan deseada participación de las familias en la vida escolar de los alumnos debe ser vista como una parte constitutiva de la planificación educativa (Castro & Regattieri, 2012).
Asimismo, Castro y Regattieri (2012) postulan que, cuando los estudiantes perciben que sus profesores conocen la situación familiar, tienen más seguridad para expresar sus dudas y temores en el aula. Al mismo tiempo, estas autoras señalan que, al conocer la situación de los estudiantes, los profesores comprenden mejor su comportamiento y tienen unas expectativas más realistas.
Hallazgos del Estudio sobre Visitas Domiciliarias en Escuelas Públicas
El estudio tuvo por objetivo describir cómo, para qué y con qué frecuencia realizan las visitas domiciliarias los trabajadores sociales que se desempeñan en establecimientos educativos primarios y públicos. Se utilizó un enfoque metodológico cualitativo para comprender cómo estas visitas son definidas, valoradas y puestas en marcha. Los participantes fueron seleccionados intencionadamente en escuelas con alumnado de familias de ingresos bajos o medios-bajos.
Metodología del Estudio
Las técnicas de recolección de información incluyeron entrevistas a cada profesional participante y la observación de tres sesiones de visitas domiciliarias realizadas por los profesionales. Las entrevistas semiestructuradas se realizaron para conocer al participante, establecer un vínculo y captar sus significaciones y valoraciones sobre las visitas. Posteriormente, se observaron las visitas domiciliarias para conocer in situ el contexto de aplicación de la estrategia, sus objetivos, implementación, dificultades y oportunidades. El investigador se limitó a la observación sin intervenir verbalmente y se realizaron notas generales que luego se registraron de forma completa.
Desde el punto de vista ético, se obtuvo un consentimiento informado de cada profesional, garantizando el anonimato y la confidencialidad. El estudio se enfocó en el desenvolvimiento de la intervención del trabajador social durante las visitas, no en el desarrollo del caso social o familiar. Se realizaron 9 entrevistas y 27 observaciones de visitas domiciliarias efectivas. El análisis de la información cualitativa consistió en un análisis temático, con una aproximación primordialmente deductiva.
Resultados y Percepciones de los Trabajadores Sociales
1. Propósito de la Visita Domiciliaria
Una de las principales situaciones socioeducativas que motivan la realización de las visitas domiciliarias es el ausentismo escolar, representando el 64% de las visitas observadas. Esto coincide con lo planteado por Wasik y Bryant (2001) como una de las causas que pueden originar la utilización de la visita domiciliaria: "Yo la hago, en lo personal, cuando hay muchas ausencias y ninguna de las vías funcionan, como la comunicación o el llamado telefónico, o problemas socioeconómicos donde uno tiene que ir para luego hacer el informe social y derivar".
Los trabajadores sociales participantes restringieron la definición de la visita domiciliaria a considerarla principalmente como una estrategia para recabar información de la situación de la familia y el estudiante. La ven como una herramienta para profundizar en casos donde los antecedentes levantados por profesores o psicólogos no son suficientes, y donde se necesitan más detalles respecto a la dinámica familiar y las condiciones de vida del niño, principalmente para futuras intervenciones. Sin embargo, los entrevistados no la definen como una estrategia que en sí misma permita hacer tratamiento o generar cambios concretos en el ambiente familiar para un mejor proceso educativo del estudiante.
A su vez, los participantes mencionaron su ventaja ante la presencia de ciertas barreras para acceder a las familias, como los problemas económicos, o la inefectividad de otros mecanismos, como el llamado telefónico. Esto es convergente con lo planteado por Allen y Tracy (2004), Wasik y Bryant (2001) y Aracena et al. (2011).

2. Importancia y Relevancia de la Visita Domiciliaria
La mayoría de los participantes consideró importante la utilización de las visitas domiciliarias para potenciar el vínculo con las familias de los estudiantes en su espacio más íntimo. En sintonía con Allen y Tracy (2004), aprecian su capacidad para estrechar la relación con las familias en un contexto menos masivo y de mayor confianza como el hogar del estudiante: "En los colegios grandes los papás sienten que los niños pasan a ser uno más de los miles que hay, entonces que uno vaya a la casa, hay papás que lo agradecen mucho". Este aspecto permitiría tener acceso a información privilegiada, que no se logra obtener en el contexto de la escuela.
Para Strom-Gottfried (2009), esta exposición a la información es una ventaja de los servicios basados en el hogar, pero también representa desafíos de naturaleza ética, ya que dicha información será utilizada por el profesional para decidir activar ciertos procesos de ayuda. Por otro lado, las impresiones de las condiciones de vida y experiencias poderosas experimentadas por el agente visitador pueden afectar el establecimiento de límites apropiados, disminuyendo la capacidad para enfocarse en el propósito profesional y haciendo más probable la aparición del síndrome de burnout.
En la discusión sobre la importancia de la visita domiciliaria, surgió como asunto de interés para los participantes problematizar el rol que cumplen en las escuelas. Hubo consenso en catalogar su rol como difuso, en tanto los desempeños esperados son poco conocidos y las funciones que asumen dependen de la cultura institucional del establecimiento educacional. Esta falta de claridad no concuerda con la literatura, que destaca el rol de los trabajadores sociales en el apoyo a los resultados educativos positivos de los estudiantes a través de la influencia y coordinación de los esfuerzos de la escuela, familia y comunidad (FRANKLIN; GERLACH; CHANMUGAM, 2008; AMERICAN COUNCIL FOR SCHOOL SOCIAL WORK, 2015).
A propósito de la falta de claridad en el rol que deben asumir los trabajadores sociales en las escuelas, en uno de los grupos se propuso que las instituciones académicas asuman una función activa que ayude a determinar el quehacer de los profesionales en el área educacional: "Uno apuesta también a que la academia haga un aporte desde la mirada, justamente más técnica, de la cual podría ser el rol del trabajador social en las escuelas, que es un rol medio difuso, que cada uno lo va haciendo desde su nicho".
Los participantes destacaron la relevancia de la relación con otros profesionales presentes en las escuelas, enfatizando la interdependencia y la necesidad de mejorar la coordinación. Se destacó al director o directora como una pieza fundamental para establecer límites con los apoderados; a los inspectores como agentes que suelen acudir al trabajador social para pedir apoyo; a los profesores como importantes pero resistentes al trabajo conjunto por su exigida situación laboral; y a los paradocentes como relevantes, aunque suelen no ser considerados.
3. Limitaciones y Desafíos
Entre las limitaciones identificadas por los profesionales se encuentran:
- Sensación de inseguridad en algunos barrios donde se realiza la visita domiciliaria, debido a la vulnerabilidad social de los hogares de los estudiantes: "[...] tiene que ver también con que nuestros alumnos son vulnerables, y los lugares donde residen no sé si son peligrosos, pero generan cierta inseguridad". Esta limitación tiene cierto asidero en la literatura, puesto que, según Puls (2006), todo profesional que visita a una persona o familia en su hogar está expuesto a un riesgo o inseguridad del cual debe ser consciente y desarrollar conductas para encontrar soluciones. Sin embargo, los participantes del estudio asocian este peligro a la situación socioeconómica de las familias, creencia que puede ser errónea, ya que "que una persona viva en un área central, en una casa grande y hermosa, eso no significa que la persona no tenga algún desequilibrio mental, problema con drogas o tendencias violentas" (PULS, 2006).
- Dificultad en el desplazamiento del trabajador social hacia los hogares de los estudiantes, debido a la dispersión geográfica y a la falta de tiempo profesional y de recursos económicos para costear el traslado: "[...] una limitación súper práctica es el tema de las lucas para viajar, quién me paga la bencina, eso".
- Observación parcial de la situación familiar, comprendida por el período de realización de la visita, que suele ser menor a los 60 minutos: "[...] uno ve unos minutos de la realidad no más, que no es lo mismo, que monitorear al niño en clases, durante varias semanas".

4. Oportunidades y Fortalezas
En concordancia con la importancia asignada a la visita, los participantes del estudio identificaron oportunidades y fortalezas, relacionadas al vínculo entre el profesional, estudiante y adulto responsable:
- Mejora del vínculo con la familia: "Yo creo que la visita mejora el vínculo con la familia, yo creo que eso es lo más relevante de la visita domiciliaria […] las personas se sienten agradecidas que uno esté en su domicilio, que haya llegado hasta su casa que cuesta un montón llegar y que uno esté ahí viendo con ellos su contexto, cómo viven, cuáles son sus condiciones, etc."
- Permite desahogar opiniones y sentimientos de padres que carecen de redes de apoyo: "A veces las visitas se transforman en un espacio de desahogo para los papás porque no tienen red de apoyo familiar a quien contarle sus problemas".
- Genera un vínculo previo y diferente en casos de estudiantes disruptivos: "Cuando hay casos de estudiantes disruptivos los inspectores generales acuden a mí para que vaya a la casa a generar otro vínculo, para que no sea tan compleja como la entrevista con los inspectores en el liceo […] Se logra un vínculo previo, obviamente la situación es compleja, pero ya es distinta la relación en la casa y tratando de mediar antes de que apoderado llegue a la entrevista con el inspector general donde le va a mostrar las cinco hojas de anotaciones que tiene el estudiante y lo que eso conlleva...."
Contexto y Potencial Futuro
La participación de las familias en la educación de los niños es fundamental para potenciar sus capacidades e incidir en sus resultados académicos. El hogar es un espacio de aprendizaje por excelencia. Es primordial poner en marcha estrategias para fortalecer las capacidades de los padres y las escuelas para una efectiva participación. Es fundamental reforzar la alianza con las familias desde las instituciones escolares para atender a todos los estudiantes, en especial a los que proceden de contextos socialmente desfavorecidos (Gil, 2009).
Razeto (2016b) propone la visita domiciliaria como una estrategia de alto potencial que puede poner en marcha la escuela para incentivar la participación de los padres menos involucrados en la educación de sus hijos y mejorar su vinculación con la escuela. Si bien la realización de visitas domiciliarias desde los centros educativos no está directamente contemplada por la legislación chilena ni por la política educacional, es una práctica que tiene una larga tradición en Chile. También se aplica en Brasil como estrategia de aproximación de los agentes de la escuela hacia las familias (Castro & Regattieri, 2012).
En Chile, las visitas domiciliarias en el contexto escolar han sido principalmente desarrolladas por trabajadores sociales, cuya presencia se incrementó a partir de 2008 debido a la Ley de Subvención Escolar Preferencial. La principal labor de estos profesionales es ser un puente entre la escuela y la comunidad, proveyendo servicios a estudiantes, familias y personal para promover y apoyar el éxito académico y social (School Social Work Association of America, 2019).
Cuando los estudiantes perciben que sus profesores conocen la situación familiar, tienen más seguridad para expresar sus dudas y temores en el aula. Al mismo tiempo, al conocer la situación de los estudiantes, los profesores comprenden mejor su comportamiento y tienen unas expectativas más realistas. Por lo tanto, es fundamental que los trabajadores sociales que realizan las visitas compartan la información socioeducativa de las familias con los profesores, si estos no se implican en la realización de las visitas y si se cuenta con el consentimiento de la familia.
Sería interesante que la visita pudiera ser un instrumento más propositivo, que no solo sirviera para "mirar", sino para generar cambios concretos en el ambiente familiar que contribuyan a un mejor proceso educativo del estudiante, alejándose de la urgencia y buscando una intervención más activa.
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