Comprender el concepto de discapacidad es fundamental para promover la inclusión efectiva en todos los ámbitos de la sociedad. La discapacidad no solo abarca limitaciones físicas o mentales, sino también cómo estas interactúan con el entorno para generar barreras que dificultan la participación plena de las personas con discapacidad (PcD) en la vida cotidiana.

¿Qué es la Discapacidad?
El concepto de discapacidad ha evolucionado a lo largo del tiempo y puede variar según el contexto. Antiguamente, la discapacidad se abordaba desde una perspectiva médica, donde se hacía alusión a las deficiencias individuales como algo que tratar o curar. Actualmente, la definición de discapacidad reconoce que es un fenómeno complejo que abarca tanto las deficiencias personales como las barreras impuestas por el entorno.
Definiciones Clave
Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), se entiende como Discapacidad a aquella restricción o impedimento de la capacidad de realizar una actividad en la forma o dentro del margen que se considera normal para el ser humano. La discapacidad se caracteriza por excesos o insuficiencias en el desempeño de una actividad rutinaria normal, los cuales pueden ser temporales o permanentes, reversibles o surgir como consecuencia directa de la deficiencia o como una respuesta del propio individuo, sobre todo la psicológica, a deficiencias físicas, sensoriales o de otro tipo.
En el ámbito legal, muchas naciones han adoptado definiciones inclusivas. Por ejemplo, según la Ley Chilena N°20.422, persona con discapacidad se define como “aquella que teniendo una o más deficiencias físicas, mentales, sea por causa psíquica o intelectual, o sensoriales, de carácter temporal o permanente, al interactuar con diversas barreras presentes en el entorno, ve impedida o restringida su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás”.
Deficiencia y Discapacidad
Es importante diferenciar entre deficiencia y discapacidad. Para que haya una discapacidad antes tiene que haber una deficiencia. La deficiencia supone un trastorno orgánico, que produce una limitación funcional que se manifiesta objetivamente en la vida diaria. Deficiencia se relaciona con déficit o “falta de algo”. La discapacidad se tiene, la persona “no es” discapacitada, sino que “está” discapacitada, una distinción clave para un lenguaje inclusivo y el respeto a la identidad.
Prevalencia Global
Más de mil millones de personas, o sea, un 15% de la población mundial, padece alguna forma de discapacidad. En España, según la Encuesta de Discapacidad, Autonomía Personal y Situaciones de Dependencia (EDAD 2020) del INE, más de 4,38 millones de personas (el 9,4% de la población de 6 años o más) conviven con alguna discapacidad.
La Discapacidad Permanente
Una discapacidad permanente es una condición a largo plazo o de por vida que resulta de una lesión o enfermedad que afecta la capacidad de una persona para realizar actividades cotidianas o para desempeñarse laboralmente a plena capacidad, o incluso para trabajar en absoluto. Estas discapacidades pueden resultar de una variedad de lesiones graves o condiciones crónicas que dejan limitaciones duraderas, con efectos de por vida que pueden limitar la capacidad para desempeñar un trabajo o afectar la calidad de vida en general.
Discapacidad Permanente en el Contexto Laboral
En el ámbito laboral, una discapacidad permanente es cualquier incapacidad perdurable provocada por una lesión o enfermedad laboral que afecte a la capacidad del trabajador para ganarse la vida. Las prestaciones por discapacidad permanente están destinadas a compensar los impedimentos físicos o mentales que persisten como consecuencia de una lesión ocupacional. Se considera que el trabajador llega a un punto en el que su condición médica no mejora ni empeora, conocido como Máxima Mejora Médica (MMI). Las consecuencias pueden variar:
- El empleado tiene una limitación duradera pero aún puede trabajar en alguna capacidad, generalmente con menor eficiencia o en un rol diferente.
- El empleado no puede regresar a ningún tipo de trabajo remunerado debido a su lesión o enfermedad laboral.
Para calificar para beneficios por discapacidad, es fundamental proporcionar pruebas médicas sólidas de que se está permanentemente discapacitado. Mantener registros detallados del historial médico y obtener opiniones de especialistas son parte esencial de este proceso. Cuanta más evidencia se pueda proporcionar, mejor será la oportunidad de obtener el reconocimiento y los beneficios correspondientes.
Tipos Principales de Discapacidad
Para una comprensión más integral, es importante reconocer los principales tipos de discapacidad. Aunque existen discapacidades ligadas a unos síntomas o manifestaciones bien definidas, también existen las denominadas genéricamente como invisibles, es decir, que no son apreciables a simple vista. Suele ocurrir con algunas discapacidades intelectuales y psicosociales.

Discapacidad Física
La discapacidad física afecta al movimiento, a la fuerza o a la postura, y puede estar presente desde el nacimiento o aparecer más adelante por una enfermedad o un accidente. Se da cuando una persona tiene un estado físico que le impide de forma permanente e irreversible moverse con la plena funcionalidad de su sistema motriz. Se puede categorizar en:
- Discapacidad Motriz: Dificultades para moverse o coordinarse. Aquí entran, por ejemplo, las lesiones medulares, las amputaciones, la parálisis cerebral o las distrofias musculares.
- Discapacidad Orgánica: Se relaciona con el funcionamiento de órganos internos, también conocida como discapacidad visceral. Afecta a diferentes sistemas del individuo como el cardiovascular, hematológico, inmunológico, respiratorio, digestivo, metabólico o endocrino. Hablamos de enfermedades como la EPOC, la insuficiencia cardíaca o la diabetes.
- Discapacidades Musculoesqueléticas: Tienen que ver con músculos, huesos y articulaciones. Piensa en casos de artritis reumatoide, fracturas graves u osteoporosis.
Discapacidad Sensorial
La discapacidad sensorial se refiere a las limitaciones que afectan uno o varios de los sentidos humanos. Principalmente, se utiliza para hacer referencia a la discapacidad visual y auditiva, que son las más comunes y conocidas. Incluye los trastornos relacionados con la vista, el oído y el lenguaje, y son patologías muy importantes de considerar dado que conllevan graves efectos psicosociales, produciendo problemas de comunicación del paciente con su entorno.
- Discapacidad Auditiva: Personas que presentan en forma permanente deficiencias en las funciones sensoriales relacionadas con la percepción de los sonidos y la discriminación de su localización, tono, volumen y calidad. Puede afectar a la capacidad de una persona para escuchar. Pueden ser causadas por una variedad de factores, incluyendo la genética, las infecciones, las lesiones y la exposición a ruidos fuertes. Las personas, al interactuar con un entorno que le presenta barreras o es poco accesible, como consecuencia, presentan diferentes grados de dificultad en la recepción y producción de mensajes verbales y, por tanto, para la comunicación oral. Si es auditiva, hablaremos de hipoacusia o sordera.
- Discapacidad Visual: Cualquier manifestación física que conlleve problemas en la calidad de la visión de un individuo, pudiendo ser resultado de múltiples factores como traumatismos, infecciones virales, edad, causas hereditarias o congénitas. Engloba cualquier alteración en el sentido de la vista, pudiendo manifestarse de forma total o parcial. Si la discapacidad es visual hablaremos de baja visión o ceguera.
Discapacidad Intelectual
La discapacidad intelectual, que en el DSM-5 aparece como trastorno del desarrollo intelectual, es un término utilizado cuando una persona no tiene la capacidad de aprender a niveles esperados y funcionar normalmente en la vida cotidiana. Implica limitaciones significativas tanto en las capacidades intelectuales como en las adaptativas. La discapacidad intelectual se expresa cuando una persona con limitaciones significativas interactúa con el entorno. Por tanto, depende tanto de la propia persona como de las barreras u obstáculos que tiene el entorno; según sea un entorno más o menos facilitador, la discapacidad se expresará de manera diferente. A las personas con discapacidad intelectual les cuesta más que a los demás aprender, comprender y comunicarse. Generalmente es permanente, es decir, para toda la vida, y tiene un impacto importante en la vida de la persona y de su familia. Hay distintos niveles de discapacidad intelectual: leve, moderada o severa, los cuales no son siempre fijos.
Discapacidad Cognitiva
La discapacidad cognitiva afecta a los procesos que usamos para pensar y recordar. Hablamos de atención, memoria, razonamiento o resolución de problemas. Puede aparecer por lesiones cerebrales, demencias como el Alzheimer, ictus o incluso factores ambientales durante el desarrollo. Cada caso es único, y el impacto depende mucho de la persona y de los apoyos que tenga.
Discapacidad Psicosocial o Mental
En este grupo se incluyen los trastornos mentales y del neurodesarrollo que pueden limitar la autonomía y la participación social. Se habla de discapacidad psíquica cuando se presentan alteraciones, de forma previsiblemente permanente e intensa, en la conducta adaptativa o de relación. Es una de las discapacidades menos conocidas y, sin embargo, una de las más frecuentes. Algunos ejemplos son la esquizofrenia, el trastorno bipolar, la depresión mayor o los trastornos de ansiedad, descritos en el DSM-5. Es importante señalar que la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF) de la OMS no los recoge como una categoría independiente, pero sí evalúa cómo estos diagnósticos afectan al funcionamiento diario, a la actividad y a la participación en la vida social. No debemos olvidar que un diagnóstico clínico por sí solo no implica automáticamente discapacidad: lo que la determina es el impacto real en la vida de la persona.
Discapacidad Múltiple y Pluridiscapacidad
En el día a día se suelen utilizar los términos discapacidad múltiple y pluridiscapacidad para hablar de personas que presentan más de una limitación. Ahora bien, no son exactamente lo mismo, aunque se caracterizan por la presencia de distintas discapacidades en diferentes grados y combinaciones. Estos términos no aparecen como categorías oficiales en clasificaciones internacionales como la CIF de la OMS o el DSM-5, que utilizan un enfoque distinto, centrado en el funcionamiento.
Grados y Clasificación de la Discapacidad
La clasificación de los grados de discapacidad permite entender de mejor manera la diversidad y los desafíos que enfrentan las personas con discapacidad. Reconocer estos grados es clave para proporcionar apoyos adecuados y adaptar las necesidades de manera individualizada. Es importante entender que cada persona es única y su experiencia se relaciona directamente con el entorno.
El Sistema de Calificación y Certificación de la Discapacidad busca evaluar el estado funcional de las personas, considerando diferentes elementos que interactúan e impactan en el desempeño de un individuo, como por ejemplo, las barreras del entorno. La clasificación de la OMS habla de:
- Funcionamiento: Término genérico para designar todas las funciones y estructuras corporales, la capacidad de desarrollar actividades y la posibilidad de participación social del ser humano.
- Discapacidad: Término genérico que recoge las deficiencias en las funciones y estructuras corporales, las limitaciones en la capacidad de llevar a cabo actividades y las restricciones en la participación social del ser humano.
- Salud: El elemento clave que relaciona a los dos anteriores.

El Lenguaje Inclusivo y su Importancia
El lenguaje que usamos tiene un impacto significativo en cómo construimos la realidad y percibimos a los demás. Cuando hablamos de personas con discapacidad, es esencial emplear un lenguaje preciso y libre de connotaciones negativas. La persona con discapacidad es, ante todo, una persona.
- Por ejemplo, en lugar de decir «sufre de una discapacidad», es mejor decir «tiene una discapacidad». Esto evita asociar la discapacidad con sufrimiento o algo negativo.
- Evitar la victimización y a su vez el heroísmo. Por ejemplo, en lugar de decir «es increíble que puedas trabajar a pesar de tu discapacidad», simplemente puedes decir «haces un gran trabajo». Esto evita resaltar la discapacidad como algo extraordinario o fuera de lo común.
- Evitar referirse desde la lástima o la caridad, para despertar la empatía. Por ejemplo, en lugar de decir «Pobrecito, tiene una discapacidad», puedes decir «Es una persona que enfrenta desafíos como todos nosotros». Esto evita un enfoque desde la lástima y promueve la empatía y el respeto.
El lenguaje inclusivo en discapacidad: referirse a las personas con discapacidad
En resumen, la discapacidad es un concepto multidimensional que debe entenderse no solo desde la perspectiva de las limitaciones individuales, sino también en relación con el entorno y las barreras sociales que existen. Derribar estas barreras, utilizando un lenguaje adecuado y evitando estereotipos, es esencial para garantizar que todas las personas puedan participar plenamente en la vida cotidiana, en igualdad de condiciones. Cada persona posee capacidades diferentes, sean psicológicas, físicas o emocionales que nos hacen llevar vidas distintas y únicas. Afortunadamente, la sociedad actual está muy implicada en favorecer la integración de personas con discapacidades; todos debemos ser un punto de esa sociedad que lucha por una igualdad.
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