Discapacidad y Limitaciones en el Adulto Mayor: Una Visión General

Los adultos mayores, portadores de valores morales, conocimientos y modos de vida, siguen siendo seres excepcionales no solo por la edad, sino por la experiencia, incluso cuando sus capacidades disminuyen. Con la edad, las funciones del cuerpo pueden deteriorarse y perderse, lo que los hace más vulnerables a experimentar algún tipo de discapacidad.

Definición y Consecuencias de la Discapacidad en la Vejez

La discapacidad se define como la pérdida de habilidades para desarrollar cualquier tipo de actividad y, si no se previene adecuadamente, genera incapacidad. Cuando una persona tiene una discapacidad, significa que experimenta dificultades para realizar acciones o tareas que para el resto de personas resultan naturales, lo cual puede complicar su participación e interacción en la sociedad. En el anciano, la discapacidad le genera dificultad para el desempeño de las actividades de la vida diaria, lo que tiene como consecuencia la pérdida de la independencia, la autonomía física y mental, así como el rechazo social y el abandono familiar. Sin embargo, con la ayuda necesaria, las personas con alguna situación de discapacidad pueden potencializar otros aspectos de su vida.

El Envejecimiento Poblacional y la Prevalencia de la Discapacidad

España ha experimentado un significativo envejecimiento de su población en los últimos años debido al aumento de la esperanza de vida, impulsado por avances médicos y científicos, y cambios en el estilo de vida. Actualmente, aproximadamente 9,4 millones de personas en España superan los 65 años, con una esperanza de vida al nacer de alrededor de 80,5 años para hombres y 85,9 para mujeres. Este fenómeno convierte el envejecimiento en uno de los mayores retos para la sociedad.

La discapacidad forma parte inherente de la experiencia humana, siendo el resultado de la interacción entre afecciones como la demencia, la ceguera o las lesiones medulares, y factores ambientales y personales. Se estima que 1300 millones de personas, el 16% de la población mundial, sufren actualmente una discapacidad importante. En la población general mayor de 65 años, entre un 23,5% y 34% tiene algún tipo de discapacidad asociada. Aproximadamente un 30% de la población española mayor de 65 años presenta discapacidad.

La probabilidad de tener alguna discapacidad aumenta con la edad, por lo que entre las personas mayores hay una proporción más elevada de personas con discapacidad. En los datos censales de América Latina de la ronda de 2020, se observa que la proporción de personas con discapacidad aumenta significativamente en el grupo de edad de 80 años y más, y existe un leve predominio femenino. En los países con información censal reciente, entre el 40% y el 52% de la población con discapacidad se ubica en el grupo de edad de 60 años y más.

Prevalencia de Discapacidad en América Latina (Datos Censales 2020)
Grupo de Edad País Prevalencia
60 a 79 años Guatemala 10,5%
Chile 23,3%
80 años y más Chile y Ecuador > 50%
México, Panamá y Paraguay 40% a 45%
Colombia y Guatemala ~ 33%

En ambos grupos de edad, la prevalencia es mayor entre las mujeres. Por ejemplo, en Chile el 56,2% de las mujeres de 80 años y más presenta algún tipo de discapacidad, frente al 49% de los hombres del mismo grupo, una brecha similar en Ecuador y Paraguay de alrededor del 6%. Esta mayor prevalencia femenina se debe principalmente a que "la mayor esperanza de vida de las mujeres aumentaría la posibilidad de tener una discapacidad asociada a una enfermedad crónica o a un accidente en etapas avanzadas de la vida".

Infografía: Prevalencia de discapacidad por grupos de edad y género en adultos mayores

Causas de las Discapacidades en Adultos Mayores

Existen múltiples causas por las que los adultos mayores pueden presentar diferentes discapacidades. Es normal y natural que el cuerpo se desgaste a lo largo de los años. Sin embargo, aquellos adultos que trabajaron por temporadas prolongadas en labores que requerían mucho esfuerzo físico, o que estuvieron expuestos a ruidos altos y tuvieron dificultad para mantener una rutina con alimentación adecuada, pueden ser más propensos a sufrir discapacidades físicas. Además, existen diferentes factores hereditarios que, aunque puedan parecer más complejos de tratar, con anticipación y un correcto acompañamiento, disminuyen la probabilidad de padecerlos.

Tipos Principales de Discapacidad en el Adulto Mayor

Podemos encontrar diferentes tipos de discapacidad, dependiendo del deterioro de la parte corporal del paciente. Cada caso es específico y requiere atención personalizada. A continuación, se describen los cinco principales tipos de discapacidad en el adulto mayor:

Discapacidad Física (Motora)

También conocida como discapacidad motora, se refiere a las limitaciones en la movilidad del paciente, pudiendo ser solo la dificultad para moverse o el impedimento total de esta capacidad. Puede ser causada por la pérdida de alguna extremidad, problemas en los huesos o articulaciones, accidentes cerebrovasculares, artritis o malformaciones. Este tipo de discapacidad es de las más comunes en los adultos mayores. En los últimos años, se ha observado un crecimiento en las propuestas de inclusión, promoviendo la construcción de rampas para sillas de ruedas y la implementación de ascensores en el transporte público, facilitando la movilidad de estas personas.

Esquema de las causas comunes de discapacidad física en adultos mayores

Discapacidad Sensorial

En este tipo de discapacidad, la persona ha perdido total o parcialmente sus capacidades en alguno de los sentidos, normalmente la vista o la escucha, lo que complica su comunicación. Las personas con discapacidad visual pueden tener ceguera total o, más comúnmente, una disminución parcial de ella. Para los cuidadores, es importante:

  • Informarse del caso específico del paciente.
  • Antes de empezar a hablar, identificarse o decir el nombre de las personas presentes.
  • Si el paciente tiene un perro guía, entender que este está trabajando y no debe distraerse.

Por otro lado, una persona es sorda cuando tiene pérdida profunda o total de la escucha, o hipoacusia si es parcial y puede mejorar con el uso de dispositivos. Estas personas pueden comunicarse mediante el lenguaje de señas, la lectura de labios, letreros o audífonos. De igual manera, se debe tener en cuenta:

  • En lo posible, hablar lento, claro y fuerte.
  • Tener paciencia y flexibilidad para enfrentar situaciones confusas.
  • Si no se comprende lo que la persona dice, se le puede pedir que escriba lo que desea comunicar.

Discapacidad Intelectual

Estas personas suelen haber tenido esta discapacidad durante toda su vida, ya sea heredada (como el síndrome de Down), adquirida durante la gestación o por daños en el sistema nervioso. Se define como la dificultad cognitiva para aprender, adaptarse o socializar. Al tratar a una persona con este tipo de discapacidad, lo mejor es evitar los cambios en el ambiente, ya que pueden estresarse fácilmente cuando se altera su rutina. Además, la comunicación debe ser, en lo posible, simple y clara.

Discapacidad Psíquica (Psicosocial)

También conocida como psicosocial, esta discapacidad se relaciona con alteraciones en el comportamiento del paciente, generalmente debido a un trastorno mental como la depresión, bipolaridad, esquizofrenia o ansiedad. Estas condiciones afectan la manera en que la persona piensa, siente y se relaciona. Lo primero que se debe hacer es informarse muy bien sobre la enfermedad a la que se enfrentan, ya que cada trastorno es diferente y requiere tratamientos distintos. Además, la tolerancia y la paciencia son claves para cuidar a los adultos mayores con esta condición.

Discapacidad Visceral

Aunque no es muy conocida, esta discapacidad es frecuente en los adultos mayores. Hace referencia a la falla en alguno de los órganos internos de la persona. Quienes la padecen pueden presentar enfermedades cardíacas, respiratorias, diabetes, insuficiencia renal, incontinencia, entre otras.

Prevención de las Discapacidades en el Adulto Mayor

La prevención es un pilar fundamental para garantizar un envejecimiento saludable. Las discapacidades pueden ser prevenidas de diversas maneras:

  • Las discapacidades físicas, en mayor medida, se pueden prevenir de forma efectiva con actividades que requieren anticipación, como movilizar el cuerpo para fortalecerlo y favorecer el buen funcionamiento de los órganos vitales. También es importante tomar precauciones extras para evitar caídas, laceraciones o accidentes que, a la larga, limiten la movilidad de los adultos.
  • Las discapacidades sensoriales se dan principalmente por el desgaste de órganos vitales como los ojos o los oídos, debido al esfuerzo y abuso a lo largo de la vida. Es importante evitar la exposición a ruidos muy altos o el sobreesfuerzo de la visión, como leer sin gafas o en lugares muy oscuros, para prevenir su deterioro.
  • Para las discapacidades intelectuales, es importante mantener la mente en constante funcionamiento, realizando actividades que requieran pensar y esforzarse, como crucigramas, sudokus, o actividades simples como memorizar números telefónicos o información diversa.
  • Las discapacidades psíquicas pueden requerir un acompañamiento extra por parte de un profesional de la salud mental, para brindar un apoyo adecuado y personalizado a cada paciente. Para su prevención, se requiere autoconocimiento y asistencia constante a terapia psicológica a lo largo de la vida.
  • Finalmente, las discapacidades viscerales se pueden prevenir con cambios en los hábitos, como una mejor alimentación y ejercicios físicos.

Rehabilitacion geriatrica 2022 - principales discapacidades de los adultos mayores

Impacto y Contexto Social de la Discapacidad en la Vejez

El envejecimiento en la población con discapacidad conlleva mayores dificultades para las actividades cotidianas, una peor salud física y mental, menor inclusión social y sentimientos de soledad no deseada. Se ha observado que, en líneas generales, esta población vive el proceso de envejecimiento de manera prematura, aproximadamente a partir de los 45 años, a diferencia de la población general en la que suele iniciarse a partir de los 65 años. A partir de los 45 años, esta población con discapacidad suele sufrir un deterioro de su salud física y funcionamiento cognitivo, además de mayores repercusiones a nivel psicológico, como sintomatología ansiosa y depresiva, y un mayor sentimiento de soledad no deseada y tendencia al aislamiento, debido a la falta de apoyos sociofamiliares y la baja implicación en actividades sociales y de ocio.

La población de 80 años y más con discapacidad presenta un grupo sustancial con alta dependencia de cuidados y muy baja autonomía. Muchas de estas personas pueden estar postradas y requerir apoyo durante todo el día, necesitando cuidadores cotidianos, ya sea en casa o en establecimientos de larga estadía, así como apoyo en aspectos de salud y cuidados, como visitas médicas a domicilio o traslados a centros de salud.

En todos los países, el porcentaje de hogares donde reside al menos un miembro con algún tipo de discapacidad supera ampliamente el porcentaje de personas con discapacidad. Los hogares con personas con discapacidad presentan mayores niveles de pobreza y desigualdad, ya que a los gastos básicos se suman los elevados costos asociados a servicios de salud, terapias, rehabilitación, apoyo, movilidad, accesibilidad, dispositivos de asistencia y modificaciones en la vivienda.

Factores que Contribuyen a las Desigualdades en Relación con la Salud

Las desigualdades en materia de salud se derivan de las situaciones injustas a las que se enfrentan las personas con discapacidad:

  • Factores estructurales: Las personas con discapacidad experimentan capacitismo, estigmatización y discriminación en todas las facetas de su vida, lo que afecta su salud física y mental. A menudo, sus necesidades en este terreno no son atendidas, lo que perjudica no solo a ellas, sino también a sus cuidadores (en su mayoría mujeres y niñas). Además, suelen quedar al margen de las intervenciones de salud pública que promueven la actividad física.
  • Sistema de salud: Las personas con discapacidad se enfrentan a barreras en todos los aspectos del sistema de salud, incluyendo instalaciones e información inaccesibles, y falta de recopilación y análisis de datos sobre discapacidad.

Hay dos marcos internacionales importantes en relación con la equidad en la salud para las personas con discapacidad, que buscan garantizar el acceso a servicios de salud oportunos y de calidad. Esto incluye el acceso a servicios de salud eficaces como parte de la cobertura sanitaria universal, igual protección ante emergencias y acceso igualitario a las intervenciones de salud pública intersectoriales.

Hacer Realidad el Objetivo de la Salud para Todos

La inclusión de las personas con discapacidad es fundamental para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible y abordar las prioridades mundiales de la estrategia para hacer realidad la salud para todos. La cobertura sanitaria universal no se logrará si las personas con discapacidad no reciben servicios de salud de calidad en condiciones de igualdad con las demás personas. Invertir en su salud y bienestar supondrá un beneficio no solo en el plano individual, sino también en el comunitario. Por cada dólar estadounidense invertido en la aplicación de medidas de prevención y atención de enfermedades no transmisibles que incluyan a las personas con discapacidad, se podría obtener un rendimiento de casi 10 dólares estadounidenses.

En la pandemia de COVID-19 se observaron tasas de mortalidad más elevadas entre las personas con discapacidad intelectual, quienes también tuvieron menos probabilidades de recibir servicios de cuidados intensivos.

Los gobiernos y asociados del sector de la salud pueden tomar tres acciones clave:

  1. Priorizar las necesidades y la autonomía de las personas con discapacidad.
  2. Incluir a las personas con discapacidad en los procesos de toma de decisiones.
  3. Garantizar que las intervenciones intersectoriales de salud pública les permitan alcanzar el grado máximo de salud posible.
Esquema de las acciones clave para la inclusión de personas con discapacidad en políticas de salud

El Rol del Cuidador y el Apoyo a la Autoestima

Cada una de las discapacidades supone un requerimiento diferente por parte del cuidador y de las personas que rodean al adulto mayor. Es importante identificar con tiempo el tipo de condición para realizar las transiciones requeridas, procurando que la vida del adulto mayor no se vea alterada. El apoyo que se le brinda al paciente por parte del cuidador es esencial para ayudarlo a vivir su vida con normalidad.

Es evidente que existen múltiples discapacidades en la sociedad; el problema es pensar que todas son iguales, ya que esto impide dar el tratamiento adecuado y adaptar el entorno para facilitar el diario vivir de las personas que las padecen. Como cuidadores, lo esencial es tener tolerancia ante estas situaciones; lo que más necesitan estas personas es a alguien que los entienda y los apoye en su lucha por su integridad, independencia y bienestar.

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