Existen diferentes tipos de discapacidades, siendo la discapacidad motriz la más conocida, pero no podemos olvidar otras menos visibles e igualmente importantes. Es fundamental reconocer que las personas con discapacidad tienen algún tipo de problema que condiciona su cuerpo. Entre los diversos tipos de discapacidad definidos, la discapacidad sensorial es de particular interés.
Esta condición afecta las funciones sensoriales de la audición o la visión, o ambas a la vez. Las personas con un grado de discapacidad sensorial tienen un déficit en su capacidad auditiva o visual, lo que puede generar problemas para comunicarse y tener una repercusión clara en su vida cotidiana.
Tipos de Discapacidad Sensorial
Las discapacidades sensoriales se clasifican principalmente en las siguientes categorías, aunque existen trastornos relacionados con otros sentidos:
Discapacidad Visual
La discapacidad visual puede variar desde una pérdida parcial de la visión hasta la ceguera total. Se percibe una disminución total o parcial de la capacidad visual de una persona. Al hablar de ceguera o deficiencia visual, nos referimos a una limitación total o muy seria de la función visual.

Discapacidad Auditiva
Se trata de una alteración en la capacidad de una persona para captar el sonido mediante su audición. Se considera que una persona está perdiendo su capacidad auditiva cuando tiene una pérdida de, como mínimo, 25dB. La discapacidad auditiva puede manifestarse como sordera completa o como una pérdida parcial de la audición. La sordera o pérdida de audición implica que la persona tiene menos capacidad de audición en uno o ambos oídos.
Otros Trastornos Sensoriales
- Trastorno del gusto: Se denominan ageusia (pérdida total), disgeusia (distorsión) e hipogeusia (reducción).
- Trastorno del olfato: Incluyen hiposmia (reducción), anosmia (pérdida total), parosmia (distorsión) y fantosmia (percepción de olores inexistentes).
- Trastorno del tacto: Conocidos como disestesias (sensaciones anormales), anestesia (pérdida de sensación), hiposensibilidad (disminución), hipersensibilidad (aumento) y alodinia (dolor por estímulos no dolorosos).
Impacto y Retos de la Discapacidad Sensorial, especialmente la Visual
Cuando un niño o niña tiene una discapacidad sensorial, esto puede repercutir seriamente en su capacidad de aprendizaje. Los niños con problemas de visión, por ejemplo, suelen tener un retraso en su capacidad psicomotora. El problema radica en que estas personas necesitan aprender a utilizar otros sentidos, como el oído o el tacto, para interpretar y reconstruir mentalmente la forma y ubicación de los objetos en un espacio.
Un porcentaje aproximado del 80% de la información se recibe por medio de la vista (Alberti y Romero, 2010; Gómez, Valero y Gutiérrez, 2007), y el conocimiento acerca del mundo que nos rodea se construye, básicamente, a través de estímulos visuales (Roselló et al. 2013). Por lo tanto, una persona con discapacidad visual (DV) presenta una fuerte carencia de conocimientos del medio que compromete su desarrollo integral.
Este déficit afecta ante todo la competencia de orientación y movilidad (OyM), que es crucial para el desarrollo físico, mental, social y emocional de cualquier persona. Cuando la OyM evoluciona hasta niveles que facilitan la autonomía, las personas pueden asistir a sus escuelas, lugares de trabajo o visitar a familiares y amigos sin la necesidad de ser guiados por otro. Esta competencia se obtiene, ante todo, mediante experiencias visuales; por lo tanto, el desarrollo natural de la OyM se ve afectado cuando la persona tiene DV. Lo anterior se agrava cuando la ceguera o la debilidad visual están presentes desde el nacimiento o en edades tempranas.
ORIENTACIÒN Y MOVILIDAD
Las implicaciones personales y sociales derivadas de una carencia o falla de las habilidades de OyM por parte de los niños con DV son diversas. Ball y Nicolle (2015) argumentan que la habilidad para trasladarse en espacios familiares, y sobre todo en lugares fuera de la casa, es importante para la calidad de vida y la inclusión social; por otra parte, la complejidad del ambiente afecta la movilidad de las personas con DV. La autonomía que los niños con DV tienen que desarrollar para desplazarse encierra grandes retos en diversos ámbitos de la vida.
Para incrementar el nivel de la movilidad es necesario el desarrollo de conceptos con cierto nivel de abstracción, como los espaciales (derecha, izquierda, arriba, abajo) y los temporales (segundos, minutos, horas, días), los cuales son difíciles de asimilar sin la vista. Smith (2006) señala que, sin las ayudas de orientación, se dificulta la comprensión de los conceptos espaciales y temporales, lo que provoca que el desplazamiento de las personas con DV sea menos eficiente. De la asimilación de conceptos y la permanencia de objetos se derivan la representación mental y su aplicación para el desarrollo de mapas mentales, que son un conjunto de imágenes mentales del medio ambiente (acústicas, táctiles, propioceptivas y térmicas) e instrucciones que proporcionan información sobre la ubicación de unos objetos en relación con otros. Las personas con DV tienen limitantes para crear sus mapas mentales.
Estrategias de Compensación Sensorial y Mapas Mentales en la Discapacidad Visual
Hernández (2012) encontró que entre las pocas herramientas para construir mapas mentales se encuentran la percepción táctil, olfativa-gustativa y auditiva, así como la exploración del entorno con bastón blanco y con perro guía. Sin embargo, estas opciones son restrictivas en su alcance, ya que es menor que el de la vista y requieren estar relativamente cerca de los objetos. Los niños con DV no pueden utilizar los referentes visoespaciales del entorno; necesitan buscar otros a partir de sus otros sentidos.
Para trasladarse de un lugar a otro de manera autónoma, los niños construyen complejos mapas mentales para orientarse en el espacio y llegar al sitio meta. Estos contienen puntos de referencia representados en modalidades sensoriales diferentes a la visual, construidos mediante un proceso denominado compensación sensorial, que en este estudio se divide en básica y avanzada. En actividades de desplazamiento, todos los niños utilizan el oído, el tacto y el olfato para compensar su falta de visión; sin embargo, cada niño lo hace en diferentes niveles y combinaciones para encontrar y reconocer referentes de ubicación que mejoren su OyM autónoma.
Compensación Sensorial Básica
Compensación Mediante el Oído
El oído es una herramienta fundamental. En la observación de Carmen (5º-6º grado), durante su desempeño en la clase de Educación física, cuando salta la cuerda, se constató que utiliza el oído, principalmente, para reconocer el momento exacto en el cual saltar la cuerda. Carmen les explica a sus compañeras que deben “levantar los pies cuando escuchen la cuerda en el piso”. Esta referencia sonora les indica el momento de saltar. El papá de Bernardo, quien también es ciego, afirma que es posible utilizar el sonido para reconocer elementos clave del entorno.
Compensación Mediante el Tacto
El tacto es utilizado por todos los niños para encontrar y reconocer referencias como las texturas de las paredes, marcos de puertas o ventanas, y así saber en qué lugar se ubican. Los niños con menor desempeño en OyM autónoma lo utilizan con mayor frecuencia. Por ejemplo, Berenice (3º-4º grado) toca paredes y mesabancos para orientarse en la escuela. Por el contrario, Bernardo no requiere tocar constantemente las paredes, usando el tacto solo para reconocer elementos específicos como las escaleras de las resbaladillas en el patio. Carlos (5º-6º grado) prefiere el oído, pero también utiliza el tacto de manera moderada, apoyándose en barandales para evitar accidentes y distinguir la horizontalidad.
Compensación Mediante el Olfato
El olfato también es una herramienta valiosa. Durante una práctica de OyM en un centro comercial, el profesor pidió a los alumnos de sexto grado que encontraran la panadería por sus propios medios. Carlos se detuvo, inhaló con fuerza y fue capaz de señalar la ubicación exacta de la panadería. La compensación sensorial básica ayuda a los niños a ubicarse en el espacio y a descubrir puntos de referencia para llegar al destino elegido.

Compensación Sensorial Avanzada
Además de las compensaciones básicas, existen otras más sutiles que, aunque menos comunes, pueden perfeccionarse y alcanzar niveles más altos. En un estudio, estas fueron reconocidas en Bernardo o en sus padres, incluyendo la hipersensibilidad en el rostro, la termopercepción y la propiocepción.
Hipersensibilidad en el Rostro
Esta es una habilidad que permite obtener más información del entorno sin tocar los objetos. Los padres de Bernardo afirman que “donde tenemos más posibilidades de sentir es en la cara”. La hipersensibilidad en el rostro les permite sentir la temperatura de las personas y las corrientes de aire, facilitando a Bernardo moverse a tiempo para no chocar con otros transeúntes.
Termopercepción
Vinculada a la hipersensibilidad en el rostro, la termopercepción no es exclusiva de esta parte del cuerpo. Tanto la mamá como Bernardo son capaces de distinguir si se encuentran a un lado de un portón o una barda debido a la temperatura que emiten, sintiendo si el objeto es frío o caliente sin necesidad de tocarlo.
Propiocepción
La propiocepción se utiliza en menor medida que las anteriores. Se reportaron casos en los que el camión que Bernardo toma para ir a la escuela da un “volantazo” o cuando da vuelta en una glorieta. Estas compensaciones funcionan como un mecanismo de acción-reacción que, después de un periodo de dominio, facilitan el movimiento rápido. La ecolocación, la hipersensibilidad en el rostro, la termopercepción y la propiocepción consciente son ejemplos de estas habilidades avanzadas.
Metodología y Hallazgos en la Orientación y Movilidad
Las investigaciones previas abordan diferentes aspectos de la DV y las implicaciones que tienen en la OyM, pero no profundizan en el uso de la compensación sensorial, y menos aún en la manera en que los niños con DV construyen mapas mentales para orientarse en el espacio y desplazarse. En una investigación específica para identificar los elementos esenciales del proceso de orientación y movilidad autónoma en niños con DV, se utilizó un enfoque cualitativo y el estudio de casos múltiples, que permite la flexibilidad necesaria para seleccionar a niños con diversas características en OyM (Yin, 2003).
La muestra de este estudio se conformó de seis estudiantes de la Escuela para Niñas y Niños Ciegos de Guadalajara, AC, mostrando la mitad de ellos alta y la otra mitad baja habilidad para trasladarse. Las técnicas para recolectar información fueron la observación y la entrevista a los niños, sus padres, sus profesores y a algunos familiares.
Los hallazgos muestran con claridad el papel que juega la compensación sensorial en el desarrollo de la OyM autónoma, al construir referentes a través de los sentidos del oído, el tacto y el olfato. Se destaca el hecho de que estas compensaciones, en su mayoría, son descubiertas y desarrolladas por los propios niños y no necesariamente enseñadas por los profesores. La experiencia de los padres de Bernardo, al ser ciegos, se ha transmitido a su hijo, permitiéndole desarrollar compensaciones sensoriales avanzadas que mejoran su competencia de OyM autónoma. El análisis de la información arrojó que esta habilidad es relevante para la OyM autónoma y se propone como el primer paso para el desarrollo de mapas mentales.
Importancia de la Autonomía e Intervención Temprana
Lo importante en la infancia es trabajar la autonomía e independencia para que en un futuro la persona pueda integrarse en la sociedad. Cuando nace un niño con discapacidades sensoriales, es muy importante establecer una rutina para estimular sus habilidades sensoriales y así promover su desarrollo y su proceso de aprendizaje. Durante la infancia, los niños aprenden, crecen y maduran mediante sus capacidades sensoriales.
Los ejercicios de estimulación sensorial evitan el retraso cognitivo o motor causado por las deficiencias visuales o auditivas de un niño, ayudando a desarrollar los otros sentidos para que el niño tenga más facilidad para desarrollar su capacidad cognitiva y motriz. Para los niños sordos, la terapia se centra, especialmente, en conectar con el mundo que los rodea y les permite recibir técnicas para conseguirlo. El primer paso siempre es aprender a comunicarse con los padres, lo que también implica un trabajo por parte de los progenitores, para que poco a poco el niño aprenda a vivir con otras habilidades que sustituyan el lenguaje.
Es fundamental crear un ambiente físico que permita a los niños realizar prácticas de OyM específicas, considerando sus condiciones físicas, psicológicas y motivacionales. El ambiente familiar juega un rol crucial en el desarrollo de la OyM autónoma de un hijo, y es indispensable que los padres tengan los conocimientos suficientes para llevarlo a cabo. La estimulación multisensorial y la enseñanza de estrategias de OyM son fundamentales para que las personas con DV logren autonomía.
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