Discapacidad Intelectual y sus Implicaciones en el Lenguaje: Aspectos Fonético, Semántico, Morfosintáctico y Pragmático

Los problemas de la comunicación, comúnmente referidos como “trastornos del habla o lenguaje”, abarcan desde simples sustituciones de sonido hasta la inhabilidad de comprender o utilizar el lenguaje, incluyendo las funciones motoras orales. Estos impedimentos del lenguaje pueden estar relacionados con diversas discapacidades, entre ellas la discapacidad intelectual (DI), el autismo o la parálisis cerebral. Es esencial encontrar una intervención justa y apropiada, ya que todos los trastornos de la comunicación tienen el potencial de aislar a los individuos de sus entornos sociales y educativos.

La Discapacidad Intelectual: Definición y Clasificación

La visión sobre la discapacidad ha evolucionado significativamente. En 1992, la Asociación Americana de Déficit Mental propuso una definición que reflejaba estos avances, utilizando el término "retraso mental" para describir a una persona con un funcionamiento intelectual inferior a la media, junto con limitaciones en la comunicación, el cuidado personal y las relaciones sociales. El DSM-IV (1994) lo seguía nombrando "retraso mental", indicando que debía haber una capacidad intelectual inferior al promedio, alteraciones en la capacidad adaptativa y un inicio antes de los 18 años.

Actualmente, la Clasificación Internacional del Funcionamiento de la Discapacidad y de la Salud (CIF) define la discapacidad como una interacción entre condiciones de salud y factores contextuales, adoptando un modelo bio-psicosocial. El DSM-V, por su parte, define la discapacidad intelectual como un trastorno del desarrollo intelectual que aparece durante el periodo de desarrollo y propone un modelo multidimensional. En este modelo, el individuo muestra limitaciones en tres dominios:

  • El dominio conceptual, que incluye aspectos instrumentales de tipo académico.
  • El dominio práctico, relacionado con la autogestión de la vida cotidiana.
  • El dominio social, vinculado a la socialización y comunicación.

El comportamiento adaptativo en estos dominios, es decir, cómo funciona el sujeto en su vida diaria, es el criterio diagnóstico principal, priorizando una división más cualitativa que cuantitativa, a diferencia de la división por coeficiente intelectual (CI) que realizaba el DSM-IV.

Clasificación de la Discapacidad Intelectual según la OMS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) también aporta una clasificación, donde Stefanini (2004) explica una serie de características:

  • Discapacidad intelectual límite (CI entre 68-85): Suele presentar pequeñas dificultades en el aprendizaje.
  • Discapacidad intelectual ligera (CI entre 52-78): Desarrolla habilidades sociales y de comunicación, con capacidad para adaptarse e integrarse en el mundo laboral. Puede presentar un retraso mínimo en áreas perceptivas y motoras.
  • Discapacidad intelectual moderada (CI entre 36-51): Puede adquirir habilidades adaptativas, usar el lenguaje oral, pero presenta dificultades moderadas en la expresión oral y en la comprensión de aspectos sociales.
  • Discapacidad intelectual severa (CI entre 20-35): Exhibe deterioro psicomotor y necesita ayuda en habilidades adaptativas.
  • Discapacidad intelectual profunda (CI inferior a 20): Muestra un grave deterioro psicomotor en aspectos sensoriomotrices y de comunicación.
Tabla de clasificación de la discapacidad intelectual según CI y características principales

El Desarrollo del Lenguaje en la Discapacidad Intelectual

El proceso de diagnóstico y evaluación del lenguaje en niños con discapacidad intelectual es fundamental, ya que su estructura constituye un sistema en el que los componentes fonético-fonológico, léxico-semántico y gramatical (morfo-sintáctico) se desarrollan en estrecha interacción e interdependencia. El desarrollo del lenguaje en general suele retrasarse, especialmente en aquellos que presentan un grado moderado, severo y profundo de DI.

En las etapas tempranas de vida, el cerebro desarrolla las destrezas del lenguaje y la comunicación de manera más eficiente antes de los 5 años de edad. Este período crítico se extiende hasta el inicio de la adolescencia, donde se adquieren elementos básicos y sus significados, consolidándose el uso, la inferencia pragmática y la capacidad para entender enunciados no literales (irónicos, sarcásticos, etc.) hasta la preadolescencia. Sin embargo, en personas con DI, existe una marcada diferencia entre el lenguaje impresivo y expresivo, cuya pobreza está condicionada por las limitaciones en la actividad cognoscitiva y por el papel peculiar que desempeña el lenguaje en la transformación de la psique de estos niños.

Desarrollo del lenguaje

Particularidades en la Discapacidad Intelectual Moderada

La DI moderada es atribuida como una de las causas del retraso en la aparición de las primeras palabras y la falta de organización lingüística. El desarrollo del lenguaje en estos niños se ve afectado por una falta de maduración a nivel cortical en áreas relacionadas con el mecanismo verbal. En los primeros años de vida, se presenta de forma tardía el gorjeo, el balbuceo y la producción de las primeras palabras. En la etapa escolar, el lenguaje es sencillo e incomprensible, con un vocabulario limitado a verbos y sustantivos, y suele ser estereotipado, por lo que se apoyan en gestos o mímicas para comunicarse. La articulación es dificultosa, principalmente en la producción de fonemas palatales, y la comprensión se afecta si el enunciado es complejo. Además, la falta de maduración compromete el reconocimiento e identificación de los sonidos verbales, alterando la comprensión del mensaje que reciben, lo que dificulta la propia producción oral y la motivación comunicativa. Suelen emplear un número reducido de construcciones gramaticales y, aunque pueden desarrollar habilidades lectoras a un nivel aceptable, la fluidez, corrección, expresividad y comprensión se encuentran afectadas.

Componentes del Lenguaje y su Afectación en la Discapacidad Intelectual

El lenguaje en personas con discapacidad intelectual presenta una inmadurez generalizada, afectando sus diversos componentes.

Nivel Fonético-Fonológico

El nivel fonológico tiene relación con la percepción y la producción de los sonidos de la lengua como significantes. En el componente fónico (fonético-fonológico), se presentan alteraciones permanentes e inconstantes de la pronunciación, como consecuencia del desarrollo insuficiente del oído fonemático. Los niños con DI son capaces de aprender los fonemas, aunque lo hacen más lentamente que sus pares y con problemas de articulación que en muchos casos no llegan a superar del todo. La producción oral del lenguaje tiende a ser monótona y sencilla; a pesar de comprender muchas palabras, las omiten, sustituyen o distorsionan durante el discurso.

A nivel fonológico, su desarrollo puede ser similar al de sus iguales, pero el nivel fonético es lento e incompleto, presentando alteraciones en su articulación como dislalia, disfemia y taquilalia. En el desarrollo fonológico suelen mostrar errores articulatorios y procesos de simplificación del habla, que son patrones que los niños usan para simplificar el habla de los adultos. Adquieren los fonemas tardíamente y con dificultades, y suele aparecer un déficit en la discriminación fonológica. Un elevado porcentaje de estas alteraciones de pronunciación se deben a malformaciones en los órganos articulatorios o a problemas de audición.

Infografía: Componente fonético-fonológico del lenguaje y sus alteraciones en DI

Nivel Morfosintáctico

El nivel morfosintáctico se relaciona con la forma en que estructuramos lingüísticamente los significados. En el componente gramatical (morfo-sintáctico), es característica la poca extensión de las oraciones. Su evolución presenta un desfase general con respecto a su grupo de referencia, emitiendo enunciados incompletos y utilizando oraciones simples, normalmente con un valor demostrativo. Esto incluye un uso inadecuado de los morfemas gramaticales, como el género, el número y las flexiones verbales. La producción de las frases es lenta, incompleta e incorrecta, presentando ecolalias y dificultades en la conjugación de los verbos. Abundan las construcciones simples (sujeto-verbo-complemento) y les cuesta adquirir reglas gramaticales, lo que resulta en oraciones incompletas o incorrectas. La creatividad lingüística es limitada, y en síndromes asociados, como el síndrome de Down, se ve afectado el uso de artículos y conjunciones, lo que hace que las frases tiendan a ser incompletas en relación con sus pares.

Nivel Semántico (Léxico-Semántico)

El componente léxico-semántico se caracteriza por dificultades en la comprensión y uso de las palabras en relación con su significado, mostrando una marcada diferencia entre el vocabulario pasivo y el activo, siendo este último muy reducido y limitando las posibilidades de comunicarse mediante el lenguaje oral. El vocabulario es delimitado, su adquisición es más lenta y su producción automática, lo que a veces se manifiesta como verborrea.

Las personas con DI se apoyan en el reconocimiento de imágenes para evocar palabras, más no por un razonamiento lógico. No logran categorizar, por lo que usan palabras similares para conceptos diferentes. Suelen mostrar un vocabulario reducido y automático, con dificultades en la comprensión de conceptos abstractos y en el razonamiento lógico. Su vocabulario es reducido, concreto y muy ligado al contexto en el que se encuentran.

Ilustración: Niños con discapacidad intelectual aprendiendo vocabulario con imágenes

Nivel Pragmático

El nivel pragmático corresponde a la representación lingüística de lo que la persona sabe. En general, su lenguaje comprensivo suele ser mejor que el expresivo, aunque esto varía. Con respecto a la pragmática, el uso del lenguaje estará alterado y las funciones lingüísticas reducidas. Presentan dificultad en situaciones conversacionales debido a un desarrollo lingüístico lento, lo que puede ser provocado por interlocutores al restringir o delimitar su adquisición, resultando en poca intencionalidad comunicativa. Normalmente muestran poca iniciativa comunicativa, lo que afecta su interacción social y la proyección de su mundo afectivo: qué les gusta, qué les desagrada, sus emociones y sentimientos.

Importancia de la Intervención y el Entorno

Al lenguaje se le concede especial importancia para el desarrollo de la personalidad, por las diversas funciones que cumple para el pleno desarrollo del psiquismo humano. Destacamos su función comunicativa, a través de la cual el ser humano proyecta su mundo afectivo. Es esencial una preceptiva preventiva para la inclusión social, y la caracterización del lenguaje del niño con DI en la edad preescolar es de gran valía.

En el hogar, el niño debe estar rodeado de personas con lenguaje más avanzado, comprometidas afectivamente en actividades conjuntas, que estimulen el juego interactivo. El desarrollo del lenguaje debe darse sobre una base afectiva que cree vínculos de relación entre el niño y los adultos relevantes de su entorno. Aunque en algunos casos el lenguaje oral no se establece como un modo de expresión espontáneo, la implementación de Sistemas Aumentativos y Alternativos de Comunicación (SAAC) puede convertirse en un factor de mejoría del pensamiento y de la socialización, incluso si no modifica la cualidad de la inteligencia.

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