Hacia un Nuevo Modelo de Protección a la Infancia: La Propuesta del Hogar de Cristo ante la Crisis del Sename

La crisis del sistema de protección de menores en Chile, históricamente encarnada en el Servicio Nacional de Menores (Sename) y actualmente bajo la órbita del Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia (ex Mejor Niñez), ha puesto de manifiesto deficiencias estructurales que han afectado gravemente a miles de niños, niñas y adolescentes. Ante esta realidad, el Hogar de Cristo, una de las principales entidades colaboradoras, ha impulsado una profunda autocrítica e investigación para proponer un modelo de atención que busca elevar los estándares de calidad y garantizar la restitución de derechos.

La Crisis del Sistema de Protección y el Olvido Negligente

La situación de la infancia vulnerada en Chile es un tema multidimensional, donde se entremezclan la pobreza, la desigualdad, la exclusión escolar, la falta de oportunidades y la violencia. Según datos recientes, entre abril de 2023 y marzo de 2024, el Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia proporcionó atención a 226.695 niños, niñas y adolescentes, un aumento del 11,3% respecto al periodo anterior.

El sistema de protección ha sido calificado como un "síntoma de un olvido negligente de todos los gobiernos", evidenciando precariedad, infraestructura deficitaria, hogares masivos y equipos técnicos no calificados. Esto se traduce en una oferta socioeducativa deficiente, con falencias en la formación de los trabajadores y en la infraestructura de las residencias. Se observan rangos de edad demasiado amplios (de 5 a 21 años) atendidos en un mismo lugar y extensos tiempos de permanencia en los centros, con un promedio de 1 año y 8 meses, y máximos de hasta 8 años.

Hubo cifras elocuentes que revelan la magnitud del problema: solo el 68% de los niños y adolescentes asistía regularmente al colegio; el 43% consumía un medicamento psiquiátrico, y el 59% había sufrido algún tipo de maltrato. Además, el 86% de las familias de los niños, niñas y adolescentes en residencias vive en situación de pobreza, y el 25% de las personas en situación de calle tiene historias de institucionalización.

Casos trágicos, como la muerte de Lissette Villa, de 12 años, en un hogar del Sename en 2016, "pusieron de manifiesto la crisis del sistema de protección de menores y abrieron un debate cuya intensidad aumenta conforme se van conociendo nuevos antecedentes". Este momento fue descrito como de "lucidez transitoria", que debe ser aprovechado para generar un compromiso país.

Esquema de las deficiencias del sistema de protección de menores en Chile

Hogar de Cristo: Autocrítica y Búsqueda de un Nuevo Modelo

Todo comenzó con una autocrítica por parte del Hogar de Cristo, cuya institución no estaba satisfecha con los servicios entregados a los niños y adolescentes en sus residencias a nivel nacional. Por ello, a fines de 2015, iniciaron una investigación profunda para encontrar un modelo que sí respondiera a las necesidades de los jóvenes en situación de vulnerabilidad.

La Investigación y sus Hallazgos

El trabajo partió en las propias residencias que el Hogar de Cristo mantiene, en su calidad de entidad colaboradora del Sename. Realizaron 79 entrevistas a los mismos niños, jóvenes egresados, familiares y trabajadores. Con esos antecedentes, vino la segunda fase de la indagatoria: revisión de la literatura científica especializada y de los modelos de atención a menores vulnerados en 36 países, lo que llevó a un primer listado de 5 mil recomendaciones.

Estas 5 mil recomendaciones iniciales fueron sometidas al análisis de 47 especialistas, incluyendo académicos chilenos y extranjeros, y profesionales de distintos ministerios e instituciones. Así se llegó a establecer 91 orientaciones para el desarrollo de un modelo de atención de menores sustentado técnicamente.

Deficiencias Identificadas y la Experiencia Crucial

Las deficiencias encontradas fueron múltiples, incluyendo falencias en la formación de los trabajadores y en la infraestructura. Un caso emblemático lo grafica Paulo Egenau, director social nacional del Hogar de Cristo, al recordar su experiencia en el hogar Maruri, una residencia para adolescentes varones: "Un día entro a las 9 de la mañana y veo un niño de 6 años con un parche en el ojo, prácticamente ciego, con retardo mental, sentado y solo. Le pregunto al equipo qué hace él acá. Me acerco y me doy cuenta de que tenía necesidades especiales y que la residencia no satisfacía ninguna de sus necesidades más allá del alojamiento y la alimentación. O sea, éramos una respuesta dañina. Nos costó seis meses sacarlo de allí".

Este tipo de situaciones se ve agravada por el artículo 80 bis de la Ley N° 19.968, que permite a los magistrados obligar a las residencias a recibir a quien sea y a como dé lugar, sin considerar las capacidades o especializaciones del centro. Otra historia de una niña de 15 años, derivada del Tribunal de Familia de Coyhaique a Santiago, que sufrió una profunda depresión y un intento de suicidio al ser desarraigada de su entorno familiar y geográfico, ilustra la necesidad de políticas más sensibles y coordinadas.

La Importancia de la Heterogeneidad

Para el Hogar de Cristo, es fundamental reconocer que "los 'niños Sename' no existen", sino que se trata de un grupo de niños y niñas sumamente heterogéneo con diversas historias y necesidades. Una buena política debiera dar cuenta de esta diversidad, y el ingreso a una residencia debe ser la última opción, tal como señala la ley. La evidencia internacional muestra que los dispositivos residenciales son solo para un perfil determinado de niños, niñas y adolescentes que requieren de intervenciones especializadas y/o para los que no es posible la reunificación familiar o la vinculación a familias de acogida.

Los proyectos del Estado para mejorar el Sename

Propuesta de Modelo del Hogar de Cristo

El modelo propuesto por el Hogar de Cristo es el de un tipo de residencia especializada para acoger a jóvenes vulnerados de entre 12 y 21 años con dificultades emocionales y de comportamiento de carácter complejo. El objetivo principal es "mejorar su calidad de vida e insertarlos socialmente".

Características del Nuevo Modelo Residencial

Un cambio clave en comparación con las actuales residencias es la reducción de la capacidad de cada centro a un máximo de 10 plazas, "para poder garantizar un ambiente familiar y entregar una atención personalizada". La idea sería contar, idealmente, con cuartos individuales, o, en el peor de los casos, con un máximo de dos menores por habitación. Actualmente, las residencias del Hogar de Cristo, las más pequeñas del sistema, reciben entre 16 y 18 niños cada una, mientras que en los centros estatales se pueden encontrar residencias con hasta 100 jóvenes, con dormitorios que albergan "hasta 12 niños por pieza".

Rol del "Tutor" y Enfoque Integral

El modelo del Hogar de Cristo contempla una nueva figura: la del "tutor", ejercida por profesionales afines a las necesidades de los menores, a cargo cada uno de un máximo de tres niños. Además, se propone un trabajo de intervención con las familias y un seguimiento a los egresados "en su transición a la vida adulta". También se plantea un foco en la atención de salud mental, uno de los grandes déficits del sistema actual, y asesoría jurídica. Por todo lo anterior, el informe considera necesario contar con un total de 21 profesionales por residencia.

Comparación de Estándares Actuales y Propuestos

Según el análisis de los 91 estándares técnicos establecidos, el sistema actual solo cumple con el 15% de ellos. La propuesta del Hogar de Cristo apunta, por realismo, a subir al 65%. Si se llegara al 100 por ciento, se estaría en el rango de países como Inglaterra, lo cual demuestra la ambición y la calidad del modelo propuesto.

Infografía comparativa de estándares de calidad en residencias de protección

Viabilidad y Costos del Nuevo Modelo

El costo de llevar a la práctica el modelo propuesto por el Hogar de Cristo, sin considerar los montos por infraestructura (que pueden ser muy variables), se calcula en $1.988.200 mensuales por menor para asegurar el 65% de los estándares. Si se pretendiera cumplir el 100%, el valor ascendería a $3 millones, aunque se reconoce que eso por ahora es irreal.

A modo de comparación, hoy el Hogar de Cristo gasta en sus residencias de tipo especializado $800.000 en promedio por menor, de los cuales el Estado solo aporta una subvención de $380.828. Sin embargo, una solicitud vía Ley de Transparencia reveló que, en 2015, los programas bajo administración directa del Sename, en residencias especializadas como las planteadas, tenían un costo promedio aproximado de $1.600.000 por niño mensuales.

En las residencias más pequeñas (de 40 a 45 niños) del Sename, el costo iba entre $1.947.000 a $2.115.000, mientras que en las más masivas, por economía de escala, bajaba a $1.100.000 - $1.300.000. Esto muestra que el costo del modelo propuesto por el Hogar de Cristo, que garantiza un cumplimiento de estándares del 65%, es comparable o incluso inferior a lo que el Estado ya gasta en sus propias residencias con resultados deficientes.

Implementación de Residencias Piloto

El Hogar de Cristo no se quiere quedar solo en el planteamiento teórico. El libro Del dicho al derecho: Estándares de calidad para residencias de protección de niños y adolescentes (disponible en www.hogardecristo.cl/Libro-Del_dicho_al_derecho.pdf) recoge la investigación y resume el modelo técnico que se está aplicando como piloto desde mayo pasado en dos de las ocho residencias que tiene Hogar de Cristo.

Las residencias piloto son una para mujeres, en Viña del Mar, y otra para varones, en Santiago (Providencia), que ha conservado el nombre de Maruri. La calidad de la infraestructura de estas residencias representa un "salto cuántico" en relación con las condiciones actuales de la mayoría de los hogares, con dormitorios para dos niños (no camarotes) y closets individuales, acceso a la cocina, sala de estudio con computadores e Internet, y ubicación en barrios con parques y acceso a transporte público.

El objetivo es conseguir financiamiento para implementar estas residencias piloto y, una vez iniciado su funcionamiento, vendría una etapa de evaluación por parte de entidades externas para entregar una propuesta formal de un modelo a implementar también por el Estado. La expectativa es que haya un compromiso país para financiar servicios especializados garantizando el cumplimiento de los estándares mínimos, pasando de una "lucidez transitoria" a una "lucidez permanente" respecto al tema de los menores.

Hogar de Cristo en la Actualidad: Operación y Enfoque

Fundado el 18 de octubre de 1944 por el sacerdote jesuita Alberto Hurtado, el Hogar de Cristo hoy atiende mensualmente a más de 33 mil personas en más de 250 programas a lo largo del país. Actualmente, la fundación ejecuta 4 residencias de protección a nivel nacional bajo la modalidad RVA PRE PPE (residencia de vida familiar para adolescentes), buscando restablecer el derecho a vivir en un contexto familiar.

Dos de estas residencias se ubican en la Región Metropolitana y dos en la Región de Coquimbo (una masculina y una femenina en cada región). Cada una tiene capacidad para atender a 12 adolescentes, de entre 12 y 18 años. Excepcionalmente, quienes cumplen 18 años ya ingresados pueden permanecer hasta los 24 si presentan capacidades diferentes o cursan estudios formales.

Estas 4 residencias son instancias de intervención especializadas, con altos estándares de calidad, orientadas a los casos más extremos y complejos de vulneraciones de derechos. En ellas se procura una adecuada calidad de vida, cautelando la seguridad física y emocional, y la satisfacción de sus necesidades integrales de desarrollo.

Estándares de Calidad y Evaluación

Fundaciones Hogar de Cristo ha generado en sus programas residenciales un set de indicadores de logro y proceso construidos a partir de la experiencia obtenida en la implementación de estándares de calidad propuestos en 2017. Los indicadores de los procesos de los participantes dan cuenta del seguimiento a las actividades del plan individual, tales como:

  • Vinculación familiar.
  • Controles médicos de salud física y mental.
  • Adherencia a tratamientos.
  • Cumplimiento de los procesos educativos (inscripción, asistencia, promedio de notas).
  • Actividades de preparación a la vida interdependiente.
  • Participación y actividades de ocio y esparcimiento.

En 2023, el cumplimiento de objetivos en los planes individuales de trabajo de niños y jóvenes para avanzar en sus trayectorias de inclusión alcanzó el 94%. El modelo de evaluación de satisfacción de participantes toma como referente general el modelo SERVQUAL, adaptado a las necesidades específicas de las residencias de protección, ofreciendo sustento metodológico para conocer las necesidades y expectativas de los participantes.

Capacitación y Enfoque en la Inclusión Social

Cada residencia cuenta con equipos técnicos profesionales compuestos por aproximadamente 18 personas, incluyendo jefe de programa, duplas psicosociales, tutores, cuidadores de trato directo, personal de aseo y manipuladores de alimentos. El Hogar de Cristo vela por que el personal cuente con las competencias necesarias, ofreciendo una malla de cursos de capacitación concebidos por su Escuela de Formación.

El objetivo es reconocer, promover y restituir los derechos de jóvenes en situación de vulnerabilidad y exclusión social, separados de su medio familiar y que requieren protección residencial. Parte de los indicadores de logro incluyen:

  • Porcentaje de jóvenes que realizan al menos cuatro actividades de la vida diaria durante el mes (iniciativa de aseo, uso de transporte público, capacidad de preparar alimentos).
  • Porcentaje de jóvenes mayores de edad que realizan al menos dos actividades durante el mes en ámbitos como proyección educacional, laboral o habitacional.
  • Porcentaje de jóvenes con más de tres meses en el programa que se contacta o vincula siempre con al menos una red familiar al mes.
Foto de niños en una residencia de protección con actividades lúdicas

La Importancia de la Focalización y el Compromiso País

Es necesario focalizar la atención residencial en aquellos jóvenes que realmente lo requieren, ya que la institucionalización prolongada puede generar profundos daños. La "infancia vulnerada" ha cambiado: hoy no existen cinco mil niños vagando por Santiago, pero sí casi veinte mil están en cuidado alternativo en todo el país. La visión del Hogar de Cristo es suplir las falencias del Estado en esta materia, buscando un compromiso país que garantice servicios especializados y el respeto y promoción de los derechos de los niños, niñas y adolescentes.

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