El Día Internacional de la Diabetes tiene como finalidad concienciar sobre esta enfermedad y dar a conocer sus causas, síntomas, tratamiento y complicaciones asociadas. La diabetes es una enfermedad que aumenta con la edad y se calcula que actualmente el 40 % de las personas con diabetes son mayores de 65 años. Entre las personas mayores de 65 años, entre un 10 % y un 18 % tiene diabetes.
La Diabetes en la Tercera Edad: Características y Desafíos
A partir de los 70 años, la diabetes se desencadena de forma silenciosa, lo que provoca que, actualmente, casi la mitad de las personas mayores con esta enfermedad no estén diagnosticadas. La diabetes en personas mayores es una de las enfermedades crónicas más prevalentes y con mayor impacto en la calidad de vida. A medida que cumplimos años, el organismo experimenta cambios que pueden dificultar el control de los niveles de glucosa, aumentando el riesgo de complicaciones cardiovasculares, renales y neurológicas.
Con el paso del tiempo, el metabolismo se vuelve menos eficiente y la capacidad del páncreas para producir insulina disminuye. A esto se suma una menor masa muscular, cambios hormonales y, en ocasiones, hábitos de vida menos activos. El deterioro funcional y cognitivo en personas mayores puede favorecer un menor control y manejo de su enfermedad. En muchos casos, los síntomas pasan desapercibidos o se confunden con signos propios de la edad, y la diabetes no controlada puede acelerar el deterioro de órganos y sistemas.
En Chile, por ejemplo, el 39% de la población tiene sobrepeso y el 88% es sedentaria, índices que se relacionan con el desarrollo de varias enfermedades, como la diabetes. Con la edad, aumenta la resistencia a la insulina y se deteriora el funcionamiento normal de los tejidos, incluyendo las células productoras de insulina en el páncreas, lo que incrementa la aparición de diabetes.

Tipos de Diabetes y su Relevancia
La diabetes es una enfermedad prolongada (crónica) en la cual el cuerpo no puede regular la cantidad de azúcar en la sangre. Para comprender la diabetes, es importante entender primero el proceso normal por medio del cual el alimento se transforma y es empleado por el cuerpo para obtener energía.
Cuando se digiere y absorbe el alimento, un azúcar llamado glucosa entra en el torrente sanguíneo. La glucosa es una fuente de energía para el cuerpo. Un órgano en la parte superior del abdomen, abajo y atrás del estómago, llamado páncreas, produce la insulina. El papel de la insulina es transportar la glucosa del torrente sanguíneo hasta el músculo, la grasa y otras células, donde puede almacenarse o utilizarse como fuente de energía.
Las personas con diabetes presentan niveles altos de azúcar en sangre debido a que su cuerpo no puede movilizar el azúcar desde la sangre hasta el músculo y a las células de grasa para quemarla o almacenarla como energía, o el hígado produce demasiada glucosa y la secreta en la sangre. Esto se debe a que el páncreas no produce suficiente insulina, las células no responden de manera normal a la insulina (resistencia a la insulina) o ambas razones.
Diabetes Tipo 1
La diabetes tipo 1 es menos común, afectando del 5% al 10% de las personas con diabetes. Se puede presentar a cualquier edad, pero se diagnostica con mayor frecuencia en niños, adolescentes o adultos jóvenes. En esta enfermedad, el páncreas no produce o produce poca insulina, ya que las células que la producen están dañadas por un proceso inmune. Es necesario administrar insulina de manera externa para su control.
La diabetes tipo 1
Diabetes Tipo 2
La diabetes tipo 2 es más común, afectando del 90% al 95% de las personas con diabetes. Casi siempre se presenta en la edad adulta, pero debido a las altas tasas de obesidad, ahora también se diagnostica en niños y adolescentes. Con la diabetes tipo 2, el cuerpo es resistente a la insulina y no la utiliza con la eficacia que debería. La diabetes tipo 2 que aparece en la tercera edad suele ser de instauración lenta y solapada, produciendo muy poca sintomatología y, en muchas ocasiones, asociada a obesidad. No todas las personas con diabetes tipo 2 tienen sobrepeso u obesidad.
Otras Formas de Diabetes
Existen otras causas de diabetes, como la diabetes autoinmune latente en adultos (LADA), diabetes de inicio en la madurez de los jóvenes (MODY) y diabetes debida a otras enfermedades.
La diabetes gestacional se diagnostica cuando se presenta un nivel alto de azúcar en la sangre en cualquier momento durante el embarazo en una mujer que aún no tiene diabetes.
Síntomas y Detección Temprana en la Edad Avanzada
Un nivel alto de azúcar en la sangre puede causar diversos síntomas, por ejemplo: visión borrosa, sed excesiva, fatiga, orina frecuente, hambre y pérdida de peso. Debido a que la diabetes tipo 2 se desarrolla lentamente, algunas personas con el nivel alto de azúcar en la sangre no presentan síntomas. En personas mayores, estos síntomas pueden pasar desapercibidos o confundirse con signos propios de la edad.
La detección temprana de esta enfermedad crónica permite reducir sus complicaciones y aumentar la esperanza y calidad de vida de los pacientes. Por ello, se debe acudir a consulta con su médica o médico para una detección temprana, quien realizará una exploración física y solicitará estudios de sangre, donde se observarán los niveles de glucosa en la sangre.
Pruebas Diagnósticas
Para confirmar el diagnóstico, se deben hacer uno o más de los siguientes exámenes:
- Prueba de hemoglobina glucosilada A1c (HbA1c): Esta prueba de sangre, que no requiere ayuno, indica el nivel promedio de glucosa en la sangre durante los últimos 2 a 3 meses. Mide el porcentaje de glucosa en la sangre unida a la hemoglobina. Un nivel del 6.5% o más en dos pruebas separadas indica diabetes. Un nivel entre 5.7% y 6.4% se considera prediabetes. Lo normal es menos de 5.7%.
- Examen de glucemia en ayunas: Se tomará una muestra de sangre después de una noche de ayuno. Se diagnostica diabetes si el nivel de glucosa en ayunas es de 126 mg/dl (7.0 mmol/L) o superior en dos exámenes diferentes. Los niveles de 100 a 125 mg/dl (5.6 a 7.0 mmol/L) se denominan alteración de la glucosa en ayunas o prediabetes. Un nivel inferior a 100 mg/dl (5.6 mmol/l) es normal.
- Prueba de tolerancia a la glucosa oral: Para esta prueba, se debe ayunar durante la noche y luego se mide el nivel de glucosa en la sangre después de 2 horas de tomar una bebida azucarada especial de 75 gramos. Un valor de más de 200 mg/dl (11.1 mmol/L) después de dos horas indica diabetes. Un nivel inferior a 140 mg/dl (7.8 mmol/l) es normal.
- Examen aleatorio de glucosa en la sangre: Se tomará una muestra de sangre en un horario al azar. Un nivel de azúcar en sangre de 200 mg/dl (11.1 mmol/L) o superior puede indicar diabetes.
Pautas de Detección
Se aconseja realizar exámenes de detección de diabetes a:
- Cualquier persona con un índice de masa corporal (IMC) superior a 25 (23 para los estadounidenses de origen asiático), independientemente de la edad, que presente factores de riesgo adicionales.
- Cualquier persona mayor de 35 años, repitiéndose cada 3 años, o a una edad más joven si la persona tiene indicadores de riesgo como presión arterial alta, dislipidemia, enfermedad cardiovascular establecida, historial de diabetes gestacional/síndrome de ovario poliquístico/VIH, prediabetes, exposición a medicamentos que se sabe que causan diabetes, o tiene un familiar de primer grado con diabetes.
- Mujeres que han tenido diabetes gestacional.
- Cualquier persona a la que se diagnosticó prediabetes.
Complicaciones de la Diabetes en Personas Mayores
La diabetes no controlada provoca complicaciones graves, entre ellas la hipertensión arterial sistémica, la cual es dos veces más frecuente en personas diabéticas. Asimismo, la primera causa de muerte es la arterioesclerosis, que se manifiesta con ataques al corazón y accidentes cerebrovasculares. El envejecimiento y la diabetes son dos factores que deterioran la función renal.
Después de muchos años, la diabetes puede llevar a otros problemas serios, conocidos como complicaciones de la diabetes, que incluyen:
- Problemas oculares: Dificultad para ver (especialmente por la noche), sensibilidad a la luz, cataratas y ceguera. El 10% de las personas diabéticas pueden tener limitaciones visuales serias y el 2% ceguera total. La diabetes es un factor de riesgo para la maculopatía.
- Daño renal: Problemas renales que pueden llevar a insuficiencia renal, necesitando diálisis o un trasplante de riñón.
- Daño nervioso (neuropatía): Dolor, hormigueo, pérdida de la sensibilidad, problemas para digerir el alimento, debilidad, problemas para ir al baño y disfunción eréctil en hombres.
- Problemas en pies y piel: Úlceras e infecciones en los dedos del pie, pie o pierna, que si no reciben tratamiento, pueden requerir la amputación.
- Problemas cardiovasculares: Aumento de la probabilidad de sufrir un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular, ya que la diabetes complica el control de la presión arterial y el colesterol.
- Debilitamiento del sistema inmunitario: Lo cual puede llevar a infecciones más frecuentes.
En la tercera edad, las hipoglucemias (bajos niveles de azúcar en la sangre) son más frecuentes y graves por ser pacientes con deterioro en las manifestaciones clásicas de la baja de azúcar en la sangre (mayor existencia de hipoglucemias asintomáticas), generalmente con algún grado de trastorno cognitivo, con polifarmacia y, muchas veces, con una ingesta alimentaria irregular. La cetoacidosis diabética es una complicación grave que puede ocurrir cuando las células carecen de energía y el cuerpo comienza a descomponer las grasas, produciendo ácidos tóxicos (cetonas) que se acumulan en la sangre.
Manejo y Tratamiento Personalizado
Las personas mayores con diabetes necesitan un control y cuidados especiales para reducir los efectos de esta enfermedad en su salud. El tratamiento de la diabetes debe ser individualizado, principalmente, por la presencia de complicaciones de la enfermedad o de otras patologías, expectativa de vida, años de evolución de la enfermedad y disponibilidad de apoyo y medios económicos.

Estilo de Vida Saludable
Es importante realizar cambios en los hábitos diarios para que éstos sean saludables, como:
- Alimentación saludable: Una dieta para la diabetes es un plan de alimentación saludable que te ayudará a controlar tu nivel de glucosa en la sangre. Tendrás que seguir una dieta con más frutas, verduras, proteínas magras y cereales integrales, que son alimentos muy nutritivos y ricos en fibra, y con bajo contenido de grasa y calorías. También tendrás que reducir el consumo de grasas saturadas, hidratos de carbono refinados y dulces. Un dietista diplomado puede ayudarte a armar una dieta acorde a tus objetivos de salud, preferencias alimentarias y estilo de vida.
- Actividad física regular: Todos necesitamos hacer actividades aeróbicas con regularidad. La actividad física disminuye el nivel de glucosa en la sangre al transportar el azúcar a las células, donde se usa para producir energía. Se recomienda hacer al menos 30 minutos o más de actividad física moderada la mayoría de los días de la semana (o al menos 150 minutos a la semana). Caminar, nadar o realizar ejercicios de fuerza moderada ayuda a controlar la glucosa y mantener la masa muscular.
- Mantener un peso saludable: Si tienes sobrepeso, perder tan solo el 7% del peso corporal puede marcar una gran diferencia en el control de la glucosa sanguínea si padeces prediabetes o diabetes tipo 2.
- Suspender consumo de alcohol y tabaco.
Control y Monitorización
El seguimiento médico es muy importante para evitar complicaciones en ojos, riñones, corazón o vasos sanguíneos. Las personas con diabetes precisan de un control diario y una serie de cuidados especiales. El control riguroso de la glucosa sanguínea es la única forma de asegurarse de que el nivel se mantenga dentro del rango objetivo.
- Glucómetros: Hacer pruebas con un glucómetro no es suficiente para la diabetes tipo 1 debido a que los niveles de glucosa suben y bajan muy rápidamente. Las pautas actuales recomiendan el uso de un glucómetro continuo, un dispositivo para medir la glucosa en la sangre cada pocos minutos a través de un sensor que se inserta debajo de la piel.
- Hemoglobina A1c: En comparación con los análisis diarios de glucosa, la prueba de hemoglobina glicosilada A1c muestra el grado de eficacia general del plan de tratamiento. Para la mayoría de las personas con diabetes, la Asociación Americana de la Diabetes recomienda un nivel inferior al 7%.
Tratamientos Farmacológicos y Avanzados
Según el tipo de diabetes que tengas, el control de la glucosa en la sangre, la insulina y la medicación oral pueden desempeñar un papel importante en tu tratamiento.
- Insulina: Las personas con diabetes de tipo 1 deben administrarse insulina para controlar la glucosa sanguínea y sobrevivir. Existen muchos tipos de insulina (acción corta, rápida, prolongada). Una bomba de insulina es un dispositivo que se usa de forma extracorpórea con un tubo que conecta el reservorio de insulina a un catéter insertado bajo la piel. También existen bombas sin sondas y sistemas de circuito cerrado (híbridos) que conectan un medidor de glucosa continuo a una bomba de insulina, ajustando constantemente la administración.
- Medicamentos orales o inyectables: Para la diabetes tipo 2, algunos medicamentos estimulan el páncreas para que libere más insulina, otros bloquean la acción de enzimas que descomponen carbohidratos, o hacen que los tejidos sean más sensibles a la insulina. Una clase específica son los inhibidores de SGLT2, que evitan que los riñones reabsorban la glucosa filtrada en la sangre.
- Cirugía bariátrica: Es una opción para algunas personas con diabetes de tipo 2 que tienen obesidad y un IMC superior a 35, mostrando mejoras significativas en los niveles de glucosa.
- Trasplante de páncreas o de islotes: Puede ser una opción para algunas personas con diabetes de tipo 1. Sin embargo, los trasplantes no siempre son exitosos, presentan riesgos graves y requieren medicamentos inmunodepresores de por vida con posibles efectos secundarios.
Prevención y Cuidado Continuo
La diabetes es una enfermedad que dura toda la vida para la mayoría de las personas que la padecen. Un control estricto de la glucosa en la sangre puede prevenir o retardar las complicaciones. Mantener un peso corporal ideal y un estilo de vida activo pueden prevenir o retardar el comienzo de la diabetes tipo 2. Si usted tiene sobrepeso, tan solo perder 5% de su peso corporal puede disminuir su riesgo.
Actualmente, la diabetes tipo 1 no se puede prevenir. Sin embargo, existen investigaciones prometedoras que muestran que la diabetes tipo 1 se puede retrasar en algunas personas con alto riesgo.
El seguimiento médico es crucial. Para minimizar las complicaciones de la diabetes, se recomienda visitar al proveedor de salud al menos de 2 a 4 veces al año y realizar revisiones periódicas de glucemia, tensión arterial, función renal y visión. Estar informado marca la diferencia.