La Iglesia Adventista del Séptimo Día en España ha enfatizado la importancia de sus ancianos a través de eventos formativos. Recientemente, se ha destacado la próxima Convención de Ancianato 2026, titulada «Enfocados en la misión», que se celebrará del 23 al 25 de enero de 2026 en el CAM de Entrepeñas.
Convención de Ancianato: Enfoque y Oportunidad
La Convención de Formación para el Ministerio de Ancianato de la Iglesia Adventista en España ha sido un evento clave. A diferencia de convenciones anteriores, donde la participación estaba limitada a un anciano o anciana por iglesia, esta vez la inscripción está abierta a todo el ancianato de todas las iglesias, hasta completar el aforo. Se invita a los ancianos a completar el formulario de inscripción que les ha llegado por correo lo antes posible, ya que, aunque el grupo que se está formando es numeroso, aún quedan plazas disponibles.

El Llamado al Servicio y la Misión de la Iglesia
Dios ordena que la iglesia sea una fraternidad con un propósito en común, buscando un crecimiento continuo en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios. Pablo describe la iglesia como “su cuerpo, la plenitud de aquel que todo lo llena en todo” (Efe. 1:23). Dios nos llama a ser parte de Su cuerpo con el propósito de establecer una relación salvadora con Él y entrar en comunión el uno con el otro.
El Papel del Espíritu Santo y el Bautismo
El Espíritu Santo trae convicción a nuestras mentes, nos lleva al arrepentimiento y nos coloca dentro de Su iglesia. El bautismo es señal de nuestra entrada al cuerpo de Cristo y simboliza la posesión del Espíritu Santo en el nuevo discípulo. Jesús afirmó: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios” (Juan 3:5). El Espíritu Santo es la fuerza vital de la iglesia. Cuando aceptamos a Cristo, el Espíritu Santo, que nos llevó al arrepentimiento, nos prepara también para el servicio.
La Iglesia como Cuerpo de Servicio
El servicio que la iglesia local presta a los que la rodean es una expresión del amor de Cristo hacia el mundo. Representa el cuerpo de Cristo suministrando a las necesidades del mundo y, bajo la dirección del Espíritu Santo, funciona como una agencia de salvación. Así, la iglesia es un cuerpo de servicio. Creada para el servicio, sirve al Señor con amor y alabanzas, y al mundo en humildad. “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efe. 2:10).
La Misión de la Iglesia
El Ministerio de Cada Miembro
Cada miembro de iglesia es llamado a ministrar. La iglesia es un reino de sacerdotes redimidos para ministrar en nombre de Cristo. Nuestra responsabilidad es servirnos los unos a los otros como hermanos en Cristo y al mundo. El anciano, como todos los oficiales de la iglesia, es un siervo ministrante de Dios. Cada creyente cristiano es llamado al ministerio, por medio del Espíritu Santo que concede dones espirituales y por el bautismo que unge para desempeñar su ministerio (Efe. 4:11-12).
Fue durante la Edad Media que se distinguió al clero como un elemento superior a los miembros comunes. En cambio, el concepto bíblico del laico incluye a todos los creyentes como ministros. A la iglesia actual le falta todavía aplicar en forma global este concepto. Debe percibir la obra del anciano como un ministerio al cual Dios llama a ciertas personas; es la voluntad de Dios actuando por medio de su vida.
Responsabilidades Clave del Anciano
1. La Visitación
El anciano de la iglesia llega a ser un elemento vital para el cuidado y fortalecimiento espiritual de la feligresía, efectuando una comunión mutua en la cual se encuentra y se practica el amor y la confianza, dándole ánimo y motivación al pastor.
2. Dedicación a la Ganancia de Almas
Es esencial que el anciano de iglesia se interese en la ganancia de almas. Los miembros de la iglesia necesitan saber que sus líderes tienen una visión clara de la misión de la iglesia y que con sus hechos demuestran su validez e importancia. El iglecrecimiento encuentra su significado en la práctica, cuando es captado por los líderes en vez de solo discutirlo y enseñarlo a los feligreses. El anciano debe dedicar tiempo a los inconversos e interesados. Al demostrar determinación y dedicación a la ganancia de almas, otros en la congregación captarán el mismo espíritu y se incluirán a cumplir la misión de la iglesia.

3. Dirección de los Servicios de la Iglesia
El anciano debe ser capaz de dirigir los servicios de la iglesia. Es responsable de aprender y desarrollar las habilidades necesarias para la dirección del culto, incluyendo la lectura de las Escrituras, cómo dirigir las oraciones públicas, la planificación del orden de servicio y, en las iglesias más pequeñas o de distrito, la predicación. La dirección dinámica puede transformar un servicio de culto sin espíritu y lánguido en una celebración expresiva de alabanza.
4. Mentor Espiritual
La vida espiritual del anciano debería inspirar a los miembros de la iglesia a buscar una experiencia espiritual más profunda. I Timoteo 3 describe la vida cristiana de un anciano con estas palabras: “... irreprensible, esposo de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; no dado al vino, ni violento; sino amable...”. Un anciano debe ejemplificar una personalidad totalmente cristiana, un ideal elevado al que cada miembro pueda aspirar.
5. Administración de la Iglesia
El anciano debe siempre hacer una aportación positiva a la organización y progreso de la iglesia. No debe pretender dominar o controlar, sino capacitar a otros para que participen en el proceso de decisiones. El anciano sirve a menudo en la capacidad de asesor de varios departamentos, comisiones y proyectos.

Estas responsabilidades son vitales para el funcionamiento y la misión de la iglesia local, en consonancia con la Corporación de la División Norteamericana de los Adventistas del Séptimo Día.
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