Detención de okupas en Getafe
La Policía Nacional ha detenido a cuatro personas por okupar la vivienda de Agustín, un hombre viudo de 90 años, cuyo domicilio en Getafe fue usurpado mientras se encontraba pasando unos días en casa de su hermana, en Toledo. La intervención policial se produjo tras varios días de tensión para los familiares del afectado, que descubrieron el allanamiento al acudir a recoger el correo.

Los arrestados son tres hombres y una mujer -tres de nacionalidad peruana y uno cubano- de entre 32 y 60 años. Están acusados de allanamiento de morada y falsificación documental, y contaban con antecedentes por estafa y robo con fuerza. Tenían además órdenes de búsqueda y captura.
Desmantelamiento y vandalismo en la vivienda
"Nos lo encontramos todo destrozado. Le han tirado todos sus recuerdos", denuncia Gema, hija de Agustín, visiblemente afectada por la situación. La vivienda fue completamente desmantelada por estas cuatro personas, algunas de las cuales incluso habían realquilado habitaciones a terceros.
Durante el registro, efectuado este viernes 18 de julio, la Policía Nacional halló dos cuchillos, un hacha y dos perros potencialmente peligrosos, que los okupas supuestamente utilizaban para intimidar a la familia y dificultar el desalojo. Las armas blancas y los animales fueron requisados. "La Policía tuvo que encerrar a los perros en el salón para que no nos atacaran. Los usaban para intimidarnos", asegura Gema.

Falsificación documental y engaño
A la llegada de las fuerzas de seguridad, fueron los propios okupas quienes llamaron a la Policía, pero acabaron detenidos tras comprobar los agentes que el contrato de alquiler que presentaban era fraudulento. Los vecinos aplaudieron en la calle la actuación policial e increparon a los detenidos esposados camino del coche patrulla, según se puede ver en el vídeo que acompaña a esta información. "Decían que tenía un contrato, pero al revisarlo los agentes vieron que era claramente falso", añade la hija del anciano, quien también confirma que algunos de los okupas se habían puesto ropa de su padre y grabado una supuesta mudanza para fingir legalidad.
Descubrimiento de la ocupación
La familia descubrió la ocupación por casualidad. Hace unos días, Sergio, uno de los nietos de Agustín, acudió al domicilio para recoger el correo de su abuelo mientras tramitaba el pasaporte. Al llegar, encontró la cerradura cambiada y a varias personas en el interior. "Me dijo: 'Mamá, la casa está ocupada', y yo le respondí: '¿Cómo va a estar ocupada?, por Dios'... pero lo estaba", recuerda Gema entre lágrimas.
Tras el impacto inicial y sin saber cómo reaccionar, contactaron con la empresa de desocupación OPS2, que colaboró con la Policía para recuperar la vivienda. "No sabíamos qué hacer. Yo estaba en shock, no entendía cómo podían haber entrado así. Llamamos a una empresa, a Rogelio, que fue quien nos ayudó junto con los agentes", relata la hija.
Destrucción de recuerdos personales
Pero el desalojo no puso fin a la pesadilla. La familia descubrió que parte de los recuerdos más valiosos de Agustín -quien había mantenido intacta la habitación de su difunta esposa como homenaje- habían sido destruidos. Fotografías, cuadros y objetos personales fueron arrojados a la basura. "Le han tirado todo. Mi madre falleció hace tiempo y mi padre quiso dejar la habitación como ella la tenía. Ahora está todo destrozado. No lo entiendo. ¿Cómo se le puede hacer esto a una persona mayor?", lamenta.

Posible implicación de más personas y miedo en el vecindario
Además de la ocupación irregular y la falsificación documental, la Policía investiga la posible implicación de otras dos personas aún no identificadas, a quienes los okupas podrían haber realquilado habitaciones. "Nos han dicho que vive más gente ahí, que aún no han localizado. Seguimos teniendo miedo", comenta Gema.
Vecinos del edificio, en su mayoría personas mayores, no se atrevieron a alertar a la familia. "Hay personas de 86 años que no salieron por puro miedo. Algunos cerraron sus puertas y no se atrevieron a decir nada". Incluso una vecina fue engañada por los okupas, que le hicieron creer que su permanencia en la vivienda era legal.
Impacto en el anciano
Tras la actuación policial, Gema confiesa que aún no han informado a su padre de toda la magnitud de lo ocurrido. "Él quería venir porque decía que le daba igual, que moriría allí si era necesario, pero no lo hemos dejado. Se ha roto completamente al enterarse de lo poco que le hemos contado".
El domicilio familiar había sido el hogar de Agustín y su esposa durante más de seis décadas. "Aquí nací yo. Tengo 54 años y todavía no lo puedo creer. ¿Cómo puede pasar esto en España?".
Caso similar en Ejea de los Caballeros
En otro suceso, la Guardia Civil ha detenido a varias personas de una misma familia que habían ocupado ilegalmente la vivienda de un anciano de 90 años en Ejea de los Caballeros (Zaragoza). El hombre de 90 años desconocía el estado de su vivienda y las estafas que estaba sufriendo.
Los agentes comprobaron la vivienda y descubrieron que estaba ocupada ilegalmente por varias personas de una misma familia. Los utilizaron para usurpar su identidad y contratar multitud de seguros a su costa, además de comprar numerosos efectos a nombre del perjudicado y de contratar una tarjeta para obtener dinero en efectivo. En total contrataron 15 seguros -13 de vehículos y dos del hogar-, 16 líneas telefónicas y seis pólizas de salud, siempre a cargo de la cuenta bancaria de la víctima.

Este mes de enero ha sido registrada la vivienda ocupada. Ha sido localizada numerosa documentación y efectos que evidencian la autoría de los sospechosos. Han sido detenidas tres personas, dos mujeres y un hombre, que residían en la casa. Se les atribuyen los delitos de usurpación de inmueble, continuado de estafa agravado, continuado de falsedad documental, defraudación de fluido eléctrico, contra la intimidad y pertenencia a grupo criminal.
La investigación ha revelado que los implicados se aprovecharon de la especial vulnerabilidad de la víctima. La actuación de la Guardia Civil ha permitido bloquear la cuenta bancaria del perjudicado y los cargos pendientes de cobro, evitando que la estafa alcanzase una cuantía muy superior.