La calidad de vida se refiere al conjunto de expectativas y variables que definen lo que se considera una vida digna. Es un concepto complejo, difícil de definir de manera concreta, ya que abarca múltiples facetas que impactan en el bienestar individual y social. Aunque no existe un consenso universal sobre su definición, sí hay un entendimiento general sobre los elementos que la condicionan y los factores que contribuyen a un mejor modelo de vida.
Medición de la Calidad de Vida y Factores Fundamentales
Diferentes organizaciones internacionales se dedican a medir la calidad de vida mediante métodos específicos que consideran diversos aspectos de la vida en sociedad. Históricamente, estos análisis se centraban principalmente en indicadores económicos, como el crecimiento o la producción industrial. Sin embargo, la perspectiva actual es mucho más amplia, integrando dimensiones que van más allá de lo puramente material.
Existen diversos métodos para medir la calidad de vida, y la relevancia otorgada a cada indicador puede variar según la institución. Tradicionalmente, se consideraban aspectos como:
- La esperanza de vida o longevidad.
- El nivel educativo formal, que refleja el acceso a la educación y las oportunidades de desarrollo humano.
- El Producto Interno Bruto (PIB) per cápita, que indica la capacidad económica de un país.
Estos tres elementos, en la actualidad, forman la base del Índice de Desarrollo Humano (IDH), el principal instrumento utilizado a nivel mundial para evaluar la calidad de vida. Según el informe de la ONU de 2022, los diez países con mayor IDH son, en orden decreciente: Suiza, Noruega, Islandia, Hong Kong, Dinamarca, Suecia, Irlanda, Alemania, Singapur y Países Bajos. La brecha entre los países con mayor y menor calidad de vida puede ser significativa, evidenciando las profundas desigualdades existentes.
Factores Esenciales para una Vida Digna
La calidad de vida implica un conjunto de factores esenciales para una vida digna, con oportunidades de desarrollo y relativa plenitud. Estos factores incluyen:
- Las condiciones materiales.
- La tenencia y el tipo de trabajo.
- El acceso a la salud.
- El nivel de educación.
- La posibilidad de ocio y el mantenimiento de relaciones sociales.
- La seguridad física y personal.
- La tenencia de derechos civiles básicos.
- La calidad del entorno y medio ambiente.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la calidad de vida como "la percepción de un individuo de su situación de vida, puesto que en su contexto de su cultura y sistemas de valores, en relación con sus objetivos, expectativas, estándares y preocupaciones". Esta definición subraya la naturaleza subjetiva y multidimensional del concepto.
La Calidad de Vida en el Ámbito de la Salud
En medicina, el concepto de calidad de vida ha adquirido una importancia creciente. Ya no se considera solo un criterio complementario a los indicadores clínicos tradicionales, sino un eje central en la evaluación del estado de salud, el impacto de las enfermedades y la efectividad de los tratamientos.
La calidad de vida relacionada con la salud (CVRS) se enfoca específicamente en los aspectos de la vida que se ven afectados por la salud, la enfermedad y los tratamientos. Su evaluación sistemática requiere el uso de instrumentos psicométricamente validados que permitan comparaciones entre poblaciones y enfermedades. La mejora en la calidad de vida puede ser tan relevante como la respuesta a un tratamiento, especialmente en enfermedades avanzadas o incurables. La CVRS facilita la toma de decisiones centradas en el paciente, respetando sus valores, preferencias y objetivos vitales. A nivel de salud pública, la CVRS es un indicador clave para evaluar el bienestar de la población.
Modelos y Enfoques en la Evaluación
A lo largo del tiempo, se han desarrollado diversos modelos para conceptualizar y medir la calidad de vida. Uno de los modelos más extendidos es el propuesto por Robert Schalock y Miguel Ángel Verdugo, que aborda la calidad de vida desde diferentes dominios. El modelo de Wilson y Clearly (1995) distingue variables importantes de la CVRS, como las biológicas/fisiológicas, los síntomas, el estado funcional, la salud general percibida y, finalmente, la calidad de vida global, influenciada por características individuales y medioambientales.
Más recientemente, la OMS ha propuesto un modelo relacional que sirve de base para la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF). Este modelo se basa en una perspectiva biopsicosociológica de la salud, considerando el funcionamiento a lo largo de un continuum global y abarcando tanto dominios relacionados con la salud como aquellos que no lo están directamente, como la autonomía y la integridad.
El Enfoque de SENAMA en la Calidad de Vida de las Personas Mayores
El Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA) ha puesto un énfasis significativo en la calidad de vida de las personas mayores, especialmente a través del fortalecimiento de su salud mental. En abril de 2019, SENAMA organizó el Conversatorio de Buenas Prácticas de Salud Mental con representantes de Argentina, Cuba, Costa Rica, Uruguay, México y Chile. Posteriormente, el organismo lideró la Mesa de Salud Mental en Personas Mayores junto al Ministerio de Salud y convocó a actores de Servicios Públicos, la Academia y la Sociedad Civil.
El trabajo de SENAMA retoma ideas planteadas en la ENCAVIDAM (Encuesta de Calidad de Vida del Adulto Mayor) 2017, la cual destacaba que la salud mental tiene un impacto enorme en la calidad de vida de las personas mayores y viceversa. Además de aquellas acciones tendientes a la promoción del bienestar, los esfuerzos de SENAMA apuntan a la prevención y el abordaje de los problemas de salud mental en las personas mayores, en donde los con mayor prevalencia son la depresión, la ansiedad, los trastornos de sueño, el deterioro cognitivo y las demencias, y el suicidio.
Entre otros documentos de apoyo que presenta la Estrategia de SENAMA, se encuentra “Sistematización Diálogo Participativo: Desconfinamiento y Personas Mayores en Chile” que se realizó en agosto de 2021. Es clave la importancia de «promover una mirada positiva de la salud mental de las personas mayores, difundiendo esperanza en vez de temor», una propuesta surgida de las propias personas mayores participantes en el Diálogo.
SENAMA busca «promover y resguardar el derecho a la salud mental, así como el respeto y reconocimiento del buen trato y no discriminación de las personas mayores en cualquier espacio y/o contexto».
La Guía Práctica de Salud Mental y Bienestar para Personas Mayores
La "Guía Práctica Salud Mental y Bienestar para Personas Mayores", impulsada por SENAMA, recorre una serie de interrogantes que son respondidos de manera clara y sencilla:
- ¿Qué es el envejecimiento y la vejez?
- ¿Cómo entender la salud mental?
- ¿Qué cambios y necesidades pueden aparecer a medida que envejezco?
- ¿Cómo cuidar la salud mental?
La publicación advierte que para cuidar la salud mental como primer paso conviene reconocer que no depende solamente de nosotros/as mismos/as. “Hay cosas que puede controlar y otras que no. Es importante que identifique con qué recursos cuenta a nivel individual, familiar y comunitario», aconseja la guía. Asimismo, manifiesta que es importante saber que “a medida que se envejece, surgen diferentes «cambios y necesidades a nivel biológico, social y psicológico” que tienen relación con la salud mental y dependen de cómo las vive cada persona mayor según su trayectoria de vida. Algunos de ellos son, por ejemplo, el cuerpo, la mente y la memoria, las relaciones afectivas y las pérdidas y el duelo. Esta Guía, aunque focaliza en la vejez, es de indispensable lectura para todas las personas, de todas las edades.

En línea con estos principios y los enfoques para una calidad de vida integral, algunas estrategias clave para su mejora, relevantes para todas las edades, incluyen:
- Cuidar el cuerpo a través de una alimentación saludable y ejercicio regular.
- Entrenar la mente mediante el aprendizaje continuo y la práctica de la gratitud.
- Fortalecer las relaciones sociales cultivando vínculos significativos.
- Crear un entorno saludable tanto físico como emocional.
- Desarrollar una mentalidad de crecimiento que permita afrontar desafíos.
- Conectar con un propósito vital que brinde sentido a la existencia.
La autorreflexión y la práctica de la gratitud diaria son herramientas poderosas para evaluar y mejorar la propia calidad de vida.