Vivimos en una sociedad en la que cada vez predomina más el individualismo, dando un mayor valor a uno mismo por encima de las personas que nos rodean. Esto no es solo un error, sino que además lleva a crear un entorno negativo. Es fundamental recordar que las personas mayores han hecho un montón de cosas buenas por nosotros a lo largo de toda nuestra vida, habiendo vivido épocas muy difíciles y salido adelante luchando y sin dejar atrás a ninguna de las personas de su entorno.

La importancia de la dignidad y el combate contra el edadismo
La dignidad tiene relación con el respeto que se otorga a cada persona, independientemente de su edad, género, raza, origen social o cualquier otra característica. Sin embargo, las personas mayores son víctimas de distintas formas de discriminación, siendo la más común el edadismo. Los principales factores de riesgo que pueden fomentar la pérdida de dignidad en las personas mayores incluyen la falta de autonomía, la dependencia económica, la soledad, el aislamiento social, el maltrato y el abuso por parte de los cuidadores o de la familia.
El papel de la asistencia domiciliaria y la inclusión social
La asistencia domiciliaria es una forma importante de combatir la pérdida de dignidad en las personas mayores. Es necesario erradicar la discriminación y el edadismo que afectan a las personas mayores para construir una sociedad más inclusiva y respetuosa con todas las personas, sin importar la edad. Las limitaciones asociadas con el envejecimiento y las múltiples formas de agresión que enfrenta la población de mayor edad no son razones suficientes para perder la dignidad individual o colectiva.
Ciencia en 1': ¿Qué es el edadismo?
El lenguaje y su impacto en la percepción de la vejez
Un término controvertido y muy utilizado es "Nuestros mayores", que habitualmente se enuncia en un tono amable y condescendiente para referirse al variado conjunto de la población que ha superado cierta edad. Esta expresión ha sido repetida hasta la saciedad en esta pandemia por parte de políticos, medios de comunicación y profesionales.
El debate sobre el uso de la expresión "Nuestros mayores"
En la Declaración “Ante la crisis de la Covid-19: una oportunidad de un mundo mejor”, firmada por 1.134 personas de diferentes ámbitos y disciplinas, se posicionaban sobre las diversas carencias que había mostrado la situación de la pandemia y la urgente necesidad de cambiar el actual modelo de cuidados de larga duración, así como sobre el edadismo todavía muy presente en nuestra sociedad y la conveniencia de un uso adecuado del lenguaje en los medios y foros públicos.
En un reciente post publicado en un blog del CENIE (Centro Internacional sobre el Envejecimiento), la filósofa Josefa Ros Velasco ofrecía su propio relato sobre el desarrollo de este incidente en la red y además compartía algunas dudas en cuanto a si no se estará otorgando una excesiva importancia al mero uso de algunos términos en relación a la vejez y a las personas mayores.
La conexión entre lenguaje, pensamiento y emoción
Además de las importantes aportaciones procedentes de la filosofía del lenguaje, es crucial la investigación llevada a cabo en campos como la neuropsicología, la neurolingüística o la psicología social. Distintos trabajos muestran en las últimas décadas la estrecha y compleja conexión entre lenguaje y la tríada pensamiento/emoción/comportamiento. Los estudios de Damásio han revelado la definitiva y en ocasiones ignorada influencia de las emociones en la toma de decisiones. La magnífica compilación de John Bargh, “Por qué hacemos lo que hacemos, el poder del inconsciente”, resume hallazgos de enorme interés para profundizar en este campo. Las publicaciones de Luis Castellanos, filósofo español especializado en el lenguaje, señalan los efectos de las palabras en nuestra conducta y bienestar.
Las intervenciones psicológicas dirigidas a mejorar el estado de ánimo y a orientar cambios en la conducta utilizan técnicas diversas que encuentran en el lenguaje una vía para identificar y revisar creencias, significados y pensamientos desadaptativos. La lista de campos, disciplinas y contribuciones que aportan a este objeto de estudio es inmensa.
Marcos mentales y expresiones sobre la vejez
En el debate sobre el respeto a los ancianos, es relevante el análisis realizado por el lingüista y científico cognitivo George Lakoff. Este autor afirma que el pensamiento humano se organiza a través de lo que denomina marcos mentales, los cuales sirven para organizar e interpretar nuestro mundo interconectando conceptos. Estos marcos mentales son activados cuando, en la vida cotidiana, utilizamos o escuchamos ciertos términos.
Un ejemplo de la influencia de estos marcos mentales es la metáfora que interpreta la demencia como una “muerte en vida” y a quienes la padecen, sobre todo cuando el deterioro progresa, como un “zombi” que, en realidad, ha dejado de ser persona. Utilizar expresiones como “los errantes” (para referirnos a las personas que con deterioro cognitivo caminan de forma continuada con riesgo de perderse) o la de “troncos vacíos” (para denominar a quienes ya tienen una demencia muy avanzada) activan estos marcos mentales. Estos ejemplos demuestran cómo el uso de ciertas expresiones, frente a otras opciones, no es una mera opción de estilo o de capricho. Las palabras y el lenguaje que utilizamos son el principal vehículo de nuestro pensamiento, se vinculan a emociones y orientan el comportamiento. Nuestras palabras reflejan nuestra consideración hacia los demás y reflexionar sobre ellas puede ayudarnos a reconsiderar nuestra mirada y a orientar nuestro trato, porque "según vemos, tratamos".
Cobran una especial relevancia, por el impacto y potencial modelaje que tienen, los discursos realizados en foros públicos (políticos, expertos, responsables del sector público y privado implicados en los cuidados sociosanitarios, etc.), así como los mensajes ofrecidos por los medios de comunicación, los anuncios publicitarios o el cine. El movimiento cultural por el cambio en la consideración de la vejez y en el cuidado de larga duración, que defiende que los servicios sociales y sanitarios pongan realmente en el centro a las personas, también se posiciona en esta defensa.
Análisis de la expresión “Nuestros mayores”
Cuando se recurre a la expresión “Nuestros mayores”, a menudo la buena intención preside el propósito comunicativo de quien habla, buscando mostrar cariño, compromiso, apoyo, respeto, homenaje y tributo a toda una generación. Sin embargo, la intención comunicativa es un elemento importante, pero no el único, cuando nos referimos a la construcción de una visión colectiva de la vejez y a la percepción social de las personas mayores.
En primer lugar, esta expresión manifiesta uniformidad en cuanto al género y al grupo, lo cual está alejado de la realidad de la vejez y el envejecimiento. En tercer lugar, la intención mayestática (mostrar respeto, admiración, honrar, brindar homenaje...) que puede albergar esta expresión, teniendo en cuenta los contextos temáticos en los que el discurso sobre la vejez suele producirse (problemas de salud, pensiones, protección social, situaciones derivadas de la fragilidad o la dependencia) queda subsumida por un abrazo paternalista y por el mensaje de estar ante un grupo desprotegido, carente, frágil y, en consecuencia, necesitado de protección permanente.
Tampoco es convincente el mensaje que suele acompañar a esta expresión, que de forma continua apela a la obligación moral de devolver a “nuestros mayores” lo mucho que hicieron por la sociedad actual. Un ejercicio revelador es pensar en la expresión “nuestros mayores” cambiando de protagonistas. Si esta elocución se aplicara a otros grupos, si, por ejemplo, un(a) periodista o un(a) político dijera “nuestras mujeres” o “nuestros discapacitados” ¿qué reacción provocaría? Probablemente la respuesta por parte de los colectivos que desde hace décadas defienden procesos de empoderamiento de estos grupos y personas no se haría esperar. Esto nos lleva a cuestionarnos por qué esta denominación en las personas mayores no choca tanto. ¿Quizás tenga que ver con creencias profundamente arraigadas, muchas de ellas inconscientes, que vinculan a las personas mayores con uniformidad, con falta de competencia, con carencia, con una caracterización que les infantiliza y con la necesidad de protección permanente?
Es amplia la literatura especializada que muestra la existencia de estos estereotipos negativos hacia las personas mayores, además de su relación con la discriminación social (edadismo) y el maltrato. Anna Freixas, experta gerontóloga feminista, en su artículo "Solo mía" publicado en el diario El País, argumenta el paternalismo no deseado que esta expresión encierra, afirmando además que recurrir a la estrategia de la continua sentimentalización de la vejez no es más que una forma de menosprecio.
La legitimidad del debate sobre el lenguaje
También se cuestiona la legitimidad de quienes todavía no han llegado a una edad avanzada para expresar consideraciones sobre cómo debe ser el lenguaje sobre la vejez y las personas mayores. Si bien la participación de las personas afectadas debe presidir en primera línea el diseño y desarrollo de las políticas, decisiones y propuestas, es importante saber que sobre esta cuestión el movimiento asociativo de personas mayores, tanto en España como en otros países, ya se ha pronunciado.
Es un error defender que quienes no hayan llegado a cierta edad deberían permanecer a la espera de pronunciarse sobre cuestiones que nos afectarán en un futuro. Esto supondría trasladar el asunto de la vejez a un grupo poblacional cuando es algo que nos incumbe a todos y todas. Compartimos la advertencia del riesgo de quedarnos en el nivel superficial de las palabras. El análisis del lenguaje debe permitirnos captar el significado de nuestras expresiones, tomar consciencia de la visión o significado que estas encierran y también del tipo de relaciones interpersonales y de reparto del poder que sostienen. La revisión reflexiva del lenguaje en el cuidado que se aborda en algunos trabajos en los servicios gerontológicos, busca precisamente esto. El chequeo del lenguaje en las organizaciones es una práctica potente y muy recomendable. Para avanzar hacia modelos de atención centrada en la persona, ahora muy de moda con el riesgo que ello implica, es un ejercicio muy valioso ya que nos permite identificar creencias y actitudes sobre las que deberemos trabajar.
Las palabras sí que importan. Importan en todos los terrenos de la vida: en la familia, en las relaciones interpersonales, en el trabajo, en los negocios, en el arte o en el amor. En los procesos de cambio y aprendizaje, el lenguaje es un aliado imprescindible. No es algo baladí, su modo de utilización no resulta inocuo, aunque se aplique sin intención de dañar u ofender. En el contexto de los cuidados, las palabras tienen un especial efecto y poder porque afectan a personas muy vulnerables. En la construcción de un necesario cambio cultural en la vejez, en el que muchos y muchas estamos comprometidos, también. Esperamos que estas consideraciones contribuyan al necesario debate sobre un lenguaje no discriminatorio en la vejez, el cual, sin duda, será de gran valor para seguir avanzando en este imparable proceso de reconstruir una visión de la vejez según la cual las personas seamos vistas y apreciadas desde el valor y singularidad que guía cada proyecto de vida.
Celebración del Día del Respeto a las Personas Mayores en Japón
El Día del Respeto a las Personas Mayores es una fecha que se celebra en Japón el tercer lunes de septiembre. El objetivo de este día es honrar a las personas mayores y reconocer su contribución a la sociedad. Esta festividad, creada en 1951, recibió inicialmente el nombre de “Día de los Ancianos” (年寄りの日, “Toshiyori No Hi”) y se celebraba el 15 de septiembre. En 1966, tras convertirse en fiesta nacional, se le cambió el nombre por el actual. El Día del Respeto a los Mayores es uno de los dos días de fiesta nacional de septiembre.

Beneficios del respeto a los ancianos
Es importante destacar que el Día del Respeto a los Ancianos es una festividad que honra a las personas mayores y reconoce su contribución a la sociedad. En todo el mundo, cada vez hay más conciencia sobre la importancia de cuidar a las personas mayores. El respeto a las personas mayores trae muchos beneficios al mundo. En primer lugar, es una muestra de gratitud por su contribución a la sociedad. Además, el respeto a los ancianos fomenta la existencia de un ambiente de cordialidad y seguridad. El respeto a los ancianos va de la mano con la hospitalidad y la seguridad.
El rol de la familia en el cuidado de los mayores
En muchas culturas, existe una preocupación familiar por cuidar a las personas mayores. Los familiares a menudo son los primeros en cuidar a los ancianos en la familia. Es importante que los familiares se formen para cuidar a las personas mayores con el mismo afecto que ellos lo hicieron. También hay que tener en cuenta que estas personas han hecho un montón de cosas buenas por nosotros a lo largo de toda nuestra vida. Recuerda que ellos han vivido épocas muy difíciles, y han salido adelante luchando y no dejando atrás a ninguna de las personas que hay en su entorno.
Aunque en la actualidad las cosas hayan ido cambiando, muchas de estas personas mayores están acostumbradas a hablar de usted a los desconocidos y sobre todo a otras personas mayores. Es muy importante que te expreses y utilices un lenguaje acorde a su edad, es decir, tú te tienes que adaptar a ellos, no ellos a ti. Debes hacer todo lo posible por ayudarles en su día a día, ya sea cediéndole tu asiento, llevando sus bolsas de la compra, abriéndole la puerta, ayudándole a coger cosas que estén fuera de su alcance, facilitándole la comodidad a la hora de sentarse poniéndole un cojín, acercando la silla, o de cualquier otra manera que se sienta atendido y querido por ti. Es muy importante que nunca los dejemos solos, ya que la soledad no deseada es uno de los peores enemigos de las personas mayores. No olvides que es muy importante que respetes sus costumbres. También es importante que no los ignores en ningún momento, y aquí es esencial enseñar a los más pequeños a que presten atención a los mayores. En ASISTED sabemos de primera mano que el envejecimiento provoca un aumento progresivo de la vulnerabilidad y de la claudicación en las personas.
Aprender sobre qué es el cuidado de personas dependientes es esencial. Para más información, pueden dirigirse a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.