El Servicio Nacional de Menores (SENAME) es una institución clave del Estado de Chile, cuya misión abarca la administración de centros donde jóvenes infractores de ley cumplen sus condenas, así como diversas funciones de protección a la infancia y adolescencia. Comprender lo que podría definirse como un "currículum estilo SENAME" implica analizar tanto los principios educativos generales que rigen en el país como las complejas realidades y trayectorias de vida de los jóvenes bajo su tutela, las cuales exigen un enfoque programático particular.
El Contexto Institucional del SENAME
El Servicio Nacional de Menores se compone de una Dirección Nacional, ubicada en la ciudad de Santiago, y 15 Direcciones Regionales. Este Servicio cuenta con 62 centros de administración directa, distribuidos geográficamente desde la región de Arica y Parinacota hasta la región de Magallanes y Antártica Chilena.

El Currículum Educativo: Definición y Principios Generales
El currículum integra un conjunto de objetivos, contenidos y criterios pedagógicos y didácticos. Estos lineamientos surgen del consenso entre el Ministerio de Educación de la Nación y el Consejo Federal de Educación, a fin de garantizar una calidad educativa, asegurando la integración nacional con sentido federal.

Este documento público posee un carácter normativo y establece contenidos comunes. Muchas veces, cuando se habla de currículum, se suele simplificar la cuestión y reducirla a su carácter «estricto», o como una norma «ajena». Pero el privilegio de los docentes se vincula, en rigor, con darle vida al proceso de enseñanza-aprendizaje.
Existen otros aspectos que se aprenden en la escuela, además de los contenidos explícitos, como la organización de los horarios y los espacios, los modos de relacionarse, los posicionamientos de los cuerpos, y las formas de ser y estar. También, es posible reflexionar sobre el espacio que existe entre la norma y su puesta en práctica. Los Núcleos de Aprendizaje Prioritarios (NAP) dan valor a la diversidad de geografías, de territorios, a nuestros modos de vida e historias, junto con las de nuestros alumnos y nuestras comunidades.
Un ejemplo de esta adaptación contextual es el caso de Rodrigo Sarracín, un docente de la Escuela Polimodal N.° 15 Carlos María Moyano de Los Antiguos, provincia de Santa Cruz. Su propuesta fue producir una película a partir de la reconstrucción de la historia de la erupción del volcán Hudson que, en 1991, afectó a su pueblo y a las localidades cercanas. Un capítulo de la serie de Canal Encuentro Explora, conducido por la actriz Mariana Briski, plantea algunos aspectos claves sobre el currículum escolar. La pregunta inicial es: «¿Qué conocimientos debe adquirir un alumno en la escuela?». Para responderla, se analizan cuestiones como el currículum en tanto documento normativo público y los saberes que enseña la escuela que no aparecen escritos allí, así como la importancia de valorar y respetar la diversidad de cada contexto y la historia del currículum como resultado de variables sociales.
La autora reconstruye la historia del currículum en nuestro país, dando cuenta de las numerosas mediaciones y dimensiones, tensiones y contradicciones que atravesaron al sistema educativo desde sus inicios. En esta línea, resulta interesante reflexionar sobre el lugar de lo particular ―dentro de lo universal― en la puesta en práctica del currículum, donde ambas dimensiones deben integrarse para construir aprendizajes significativos. Por otra parte, la autora plantea los principales debates que se dan en la actualidad. Es importante que el currículum dialogue y brinde herramientas útiles que se vinculen con las transformaciones que se dan en la sociedad actual, poniendo el acento en la alfabetización digital.
Las Trayectorias de Vida en Jóvenes Privados de Libertad: Un Desafío para la Intervención
Las trayectorias de vida vinculan las experiencias y los sentidos que los sujetos le otorgan a estas experiencias, mostrando desde una perspectiva analítica itinerarios juveniles. Para Roberti (2017), esta perspectiva brinda la posibilidad de estudiar los fenómenos sociales desde su complejidad analítica, al atender la dimensión objetiva y subjetiva en su articulación espacio-temporal en la vida de jóvenes. Las trayectorias vitales, tanto en un mismo individuo como en su relación con otros individuos, poseen una visión dinámica, compleja y diferenciada (Blanco, 2011). Representan caminos y autobiografías, donde los jóvenes se apropian de las relaciones sociales, las interpretan y establecen respuestas más o menos asertivas (Toledo-Jofré, 2012).
En el caso de los jóvenes privados de libertad, se pueden encontrar diversas historias que han marcado sus vidas y les han confrontado con la realidad delictiva. En Chile, los jóvenes en conflicto con la ley penal deben sufrir las carencias de un sistema procesal que no toma en cuenta sus particularidades y necesidades. En Chile, más de 49.000 menores de edad han sido condenados por delitos de variada índole en los últimos cinco años (desde 2016 hasta marzo de 2021).

El Servicio Nacional de Menores (SENAME) es la institución del Estado a la que corresponde la administración de los centros donde los jóvenes infractores de ley cumplen sus condenas. Diversos autores vinculan la delincuencia juvenil con marginalidad y pobreza. En esta línea, Vera (2016) señala que existe un círculo vicioso unido entre delincuencia, pobreza, marginalidad, desnutrición, la inseguridad, y el bajo nivel educativo y de capacitación de los jóvenes.
Los factores explicativos de la delincuencia juvenil pueden categorizarse en factores de riesgo personal, donde se encuentran aspectos biológicos, aspectos de la personalidad (por ejemplo, impulsividad, tendencia al riesgo), conductas precursoras, ausencia de empatía y consumo de drogas, además de deterioro cognitivo expresado en déficits intelectuales o problemas de aprendizaje. “Se centran en sí mismos, buscan beneficios a corto plazo y una orientación marcada hacia el poder.” Uno de los primeros elementos que parece coincidir en el comportamiento de quienes han delinquido son los rasgos de personalidad, destacando altos niveles de irritabilidad, hiperactividad, comportamiento oposicionista, tendencia a tomar riesgos y agresividad temprana que va aumentando con el tiempo.

Un segundo factor de riesgo estaría relacionado con las carencias de apoyo prosocial a partir de las experiencias que los jóvenes tienen en sus barrios, familias, escuelas y grupos de amigos, mostrando una mayor dependencia de los compañeros y un distanciamiento de los padres (Hadiwijaya et al., 2017). En la escuela, los aspectos implicados estarían relacionados con el absentismo y/o abandono escolar, problemas de disciplina, fracaso escolar y actitud negativa hacia la escuela (Lozano et al., 2021). Además, suelen haber experimentado estigmatización dentro de los centros educativos.
En un esfuerzo por comprender los factores de riesgo, Vásquez (2003) señala que se pueden diferenciar en factores estáticos (como la precocidad delictiva de un sujeto, su impulsividad o su psicopatía) que contribuyen al riesgo actual pero que no pueden generalmente modificarse, y factores dinámicos o sustancialmente modificables (como sus cogniciones, tener amigos delincuentes o el consumo de drogas).
Estudio de Caso en Centros SENAME: Realidades y Necesidades
Para aproximarse a las trayectorias de los jóvenes y a partir de los antecedentes expuestos, se llevó a cabo una investigación. La pregunta que guio el estudio fue: ¿Cómo pueden las trayectorias de vida de jóvenes privados de libertad determinar sus actuaciones, formas de relacionarse y oportunidades de desarrollo personal, educativo y profesional? El estudio se realizó en la ciudad de Talca, en el Centro SENAME (Centro de Internación Provisoria CIR - Centro de Régimen Cerrado CRC), al alero del cual se encuentra el Liceo Técnico Profesional Aulas de Esperanza, lugar donde se llevó a cabo la investigación. Se estableció un muestreo no probabilístico por conveniencia, destacando el carácter voluntario de la participación bajo los siguientes criterios: a) jóvenes y adolescentes en régimen cerrado, b) representación geográfica de origen dentro de la región, c) diversificación de condenas y delitos, y d) representación de género. A partir de esta definición participaron en el estudio seis jóvenes, dos mujeres y cuatro hombres, con edades entre 14 y 19 años. Una de las mujeres tenía un hijo de tres años. Respecto del tipo de delito, son reiterativos el robo y el homicidio.
Para aproximarse a las trayectorias de los jóvenes se empleó la entrevista semiestructurada a los seis jóvenes internados en régimen cerrado, discursos que fueron complementados con un análisis de contenido a los Programas de Intervención de cada joven (Plan de Intervención Individual). Se analizaron el área de inserción educacional, el área ocupacional, el área de desarrollo evolutivo, el área de responsabilización, el área psicológica y el consumo problemático de drogas (si correspondía). El análisis se llevó a cabo a través de una descripción analítica de las categorías, la codificación y elaboración de esquemas lógico-semánticos que posteriormente generaron nueva teoría. Al principio la codificación fue abierta para efectuar una primera sistematización de los datos.
Hallazgos Clave de las Trayectorias
- Entorno y Marginalidad Social: Al presentar los relatos de los entrevistados, sus trayectorias vitales están íntimamente vinculadas a los lugares donde viven. De los seis casos, la mitad de los jóvenes han pasado gran parte de su vida en barrios de gran marginalidad social, como son los casos de la población Padre Hurtado y San Miguel del Piduco en Talca o la población Santa Lucía en Curicó.
- Causas y Percepciones del Delito: Algunos de los jóvenes muestran indiferencia frente a los hechos, otros expresan arrepentimiento; sin embargo, la mayoría culpa a ‘otros’ de los hechos justificando sus actuaciones por el consumo de drogas, la influencia de amigos o la ausencia de una familia que les contenga. El caso de un entrevistado (C3) lo ilustra: “Empecé a juntarme con amistades y ahí me desvié, iba a clases al liceo, pero a mitad de año me salí y no fui más. Todo fue porque me empecé a meter en la pasta base, siempre me pillaban los pacos (policía) drogándome y me llevaban a centros de jóvenes, pero me arrancaba para volver a consumir”.
- Negligencia Parental y Vulnerabilidad Familiar: La complejidad del entorno familiar y las trayectorias de vida de los jóvenes son evidentes. “En relación a los factores de riesgo criminológicos estáticos se describe una historia de vida con presencia de negligencia severa parental, específicamente enmarcado en el consumo perjudicial de drogas de ambos padres, durante los primeros años de José, sumado a la presencia de esquizofrenia en su madre, por ello se estimó necesario otorgar la tutela legal del joven a su abuela” (Plan de Intervención Individual, C3). En la práctica, solo la abuela está presente en la vida del joven, siendo quien lo visita todas las semanas y se ocupa de su bienestar.
- Inicio Temprano de la Trayectoria Delictual: Otro aspecto que llama la atención en el estudio es el inicio temprano en la trayectoria delictual, que ocurre entre los 12 y 14 años, muy asociada a una negligencia severa parental. El caso de Miguel ilustra la vinculación delictual al núcleo familiar y la normalización de prácticas ilícitas como vía para obtención de recursos: “Miguel presenta factores de riesgo criminológicos estáticos a nivel familiar, como la presencia de historial delictivo en miembros de la familia, específicamente padre biológico y tío materno del menor. La historia delictual de Miguel impresiona por la normalización de la violencia: su delito fue homicidio simple.” En un relato, Miguel explica: “Un día me vio y él me sacó dos pistolas, como yo no andaba con nada para defenderme tomé mi bicicleta y fui a buscar una pistola y volví a darle dos balazos”.
- Escalada de Violencia y Necesidad de Estatus: Respecto del tipo de delitos, los relatos muestran que siempre la violencia va en aumento y que tiende a ser naturalizada. La justificación continúa siendo ‘no estaba en mis cabales por la droga’, pero se agrega un aspecto de interés para el estudio que es el cuidado de la imagen atribuida a un cierto estatus y poder dentro del grupo. “Se distingue conductas inmediatistas, desafiantes y contestatarias con escasa adherencia a las normas y respuesta violenta y agresiva frente a la resolución de conflictos. Existe una tendencia a mantener una ‘imagen’ frente a sus compañeros que se caracteriza principalmente por un estilo antisocial” (Plan de Intervención Individual C4). Cabe señalar que Luis, a sus 17 años, ha tenido previamente condena por tres robos en lugar habitado, un robo con sorpresa, un robo con violencia y una receptación (reducción de especies robadas a través de su comercialización), delitos que fueron la antesala del actual: homicidio calificado.
- Institucionalización Temprana y Abandono: Los jóvenes de menor edad (14 y 15 años respectivamente) presentan hitos relevantes para el inicio de su trayectoria delictiva. Miguel tiene a su padre biológico en la cárcel cumpliendo condena por tráfico de drogas, mientras que Pedro inicia su vida en centros institucionalizados al cumplir un año y dos meses. Desde ese momento deambula entre uno y otro centro de cuidado de menores a cargo del Estado. La violencia física y simbólica, la desatención y la falta de entendimiento van configurando la salida del hogar como una reacción esperable ante un medioambiente hostil. Una abuela a cargo de una de las chicas del centro señala: “Yo la crié de recién nacida porque su mamá la abandonó. Mi hijo es su papá pero se fue, en ese tiempo él estaba preso en la cárcel y entonces la mamá tomó sus cosas y se fue y dejó a la niña, entonces yo me tuve que hacer cargo, así he sido su abuela y su mamá desde los tres meses” (Entrevista abuela caso 2). La realidad de Pedro también tiene un patrón común, que es la incorporación temprana a centros de menores institucionalizados por el Estado. Estos jóvenes pasan prácticamente toda su vida en sistemas de cuidado que además han sido muy cuestionados por la falta de resultados en materia de reinserción social. “El adolescente presenta historia de institucionalización temprana (primer ingreso a la edad de un año y dos meses), vida de calle, víctima de abuso sexual y participación en hechos de connotación sexual en calidad de autor.” En los relatos de los jóvenes llama la atención el caso de Miguel, quien ingresó a la edad de un año a un centro del SENAME y destaca por un daño significativo en el área afectiva y reiterados estados depresivos. Este punto es relevante para comprender el rechazo que tienen los jóvenes con los centros de cuidados del Estado. Sienten que lejos de constituir una red protectora han sido negligentes con esta tarea. Los sistemas residenciales muestran la complejidad con la que opera un sistema que repite y actualiza la violencia sobre los niños, las familias y los profesionales.
- Deserción Escolar y Desvalorización Educativa: En relación con la educación que han recibido, cinco de los seis jóvenes presentan deserción temprana del medio escolar y repitencias en educación primaria. Las dificultades de aprendizaje (por ejemplo, María fue diagnosticada a temprana edad con dislalia), el predominio de comportamientos disruptivos o el excesivo control en las escuelas los lleva a automarginarse del sistema. Los jóvenes no se interesan por un sistema educativo que consideran altamente normado y donde la disciplina juega un papel central en los márgenes de lo que le es permitido hacer. En las entrevistas, describen el medio escolar como hostil y con un régimen muy estricto que no les dejaba actuar con libertad. Asimismo, han ido elaborando un sentimiento de desvalorización de sus capacidades, sentimiento de inferioridad y desapego por las reglas. Uno de los profesionales que trabaja con ellos cuenta la respuesta de uno de los jóvenes cuando le pedía participar de un taller: “Pucha tía, pero ¿de qué me sirve aprender esto o desarrollar tal habilidad si voy a volver a la calle y no voy a tener ninguna oportunidad?”
- El Barrio como Espacio de Compañía y Pertenencia: El barrio ocupa un lugar importante para los jóvenes, ya que en ellos se llevan a cabo prácticas sociales. Es ese precisamente el punto de encuentro y de sociabilización con sus pares y donde las familias comparten una historia, muchas veces trabajo y camaradería. “…jugamos a la pelota, consumimos, tenemos un amigo que lleva un parlante super grande y ahí escuchamos música y la pasamos bien, nada nuevo, siempre lo mismo, así pasa el día.” Las esquinas son los lugares preferidos por los jóvenes para reunirse; es un punto que los hace visible ante los ojos de los vecinos otorgándoles cierto estatus y poder de control de esas calles. En las esquinas suelen pedir dinero a los automóviles o pasar datos para la compra de drogas en menor escala, pero también se ocupan como espacios para protección de quienes comercializan drogas. Para los y las jóvenes, la calle es un espacio donde han encontrado compañía y contención afectiva, en esos lugares los jóvenes ‘agrupados’ experimentan autonomía e independencia. Como señala Urresti (2002), la fisonomía de los grupos de pares se encuentra íntimamente vinculada al espacio barrial. La sociabilización se circunscribe a círculos sociales homogéneos (pares) como consecuencia de los procesos de segregación socio-espacial que operan en la ciudad (mi calle/tu calle).

Reportaje Centros de Menores
Reflexiones sobre un "Currículum Estilo SENAME"
A partir de la compleja realidad expuesta, un "currículum estilo SENAME" no puede limitarse a la aplicación de un plan de estudios educativo estándar. Debe concebirse como un enfoque integral que articule los principios del currículum educativo nacional con las necesidades específicas y las trayectorias de vida de los jóvenes bajo su protección. Esto implica:
- Enfoque Individualizado: Reconocer la diversidad de historias y factores de riesgo (estáticos y dinámicos) de cada joven, como se evidencia en los Programas de Intervención Individual (PII).
- Abordaje Socioemocional y Psicológico: Integrar estrategias para abordar el daño afectivo, la desconfianza, la impulsividad y la normalización de la violencia, aspectos recurrentes en los relatos y evaluaciones.
- Revinculación Educativa Significativa: Diseñar programas educativos que superen la percepción de un sistema hostil y estrictamente normado, incorporando metodologías más flexibles, contextualizadas y relevantes que consideren las dificultades de aprendizaje y la desvalorización de sus capacidades. La alfabetización digital, mencionada como un debate actual en el currículum general, adquiere especial relevancia para su futura inserción social y laboral.
- Intervención Familiar y Comunitaria: Extender el trabajo más allá del centro, involucrando a las familias y reconociendo el papel del barrio como espacio de socialización y búsqueda de contención, buscando generar redes de apoyo prosocial que contrarresten la marginalidad.
- Prevención y Reducción de Daños: Abordar el consumo problemático de drogas y la vinculación delictual desde una edad temprana, considerando las experiencias de institucionalización y abandono como puntos críticos de intervención.
En definitiva, el "currículum estilo SENAME" emerge como un modelo de intervención holístico, adaptable y profundamente sensible a las vulnerabilidades de los jóvenes, que busca no solo la reinserción educativa y ocupacional, sino también la reconstrucción de las trayectorias de vida, promoviendo el desarrollo personal, educativo y profesional en un contexto de extrema vulnerabilidad.
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