Cuidadores Voluntarios: Significado, Rol y Oportunidades

Un cuidador es una persona que se encarga de atender las necesidades básicas de otra. Este rol puede surgir de manera repentina y los cuidadores pueden ser remunerados o no. Los cuidadores no remunerados suelen ser familiares, amigos o vecinos que brindan apoyo sin recibir compensación económica. Este tipo de acuerdo, que puede ser temporal o permanente, surge a menudo debido a diversas condiciones de salud, como enfermedades crónicas, discapacidades o el proceso de envejecimiento.

Persona mayor siendo cuidada por un familiar en un entorno hogareño

Un estudio elaborado y publicado por TENA en julio de 2022 (Polonia, Canadá, Francia, Reino Unido, EE. UU.) revela que, a pesar de que el cuidado de personas es cada vez más común en todo el mundo, la sociedad aún no reconoce plenamente la magnitud y la contribución de los cuidadores familiares. Esta falta de reconocimiento subraya la importancia de comprender a fondo el significado y el impacto de esta labor.

Definición y Tipos de Cuidadores

Un cuidador o cuidadora puede ser un familiar, amigo, profesional o cualquier persona voluntaria que asume la responsabilidad de atender las necesidades físicas, emocionales y sociales de otra persona. No existe un perfil único de cuidador, ya que depende de las características y circunstancias de cada caso. Sin embargo, en el contexto de este artículo, nos centraremos en los cuidadores voluntarios.

El Rol del Cuidador Voluntario

Los cuidadores voluntarios son personas que prestan servicios gratuitos, generalmente en apoyo de una organización. Ya sea ofreciendo ayuda a una persona mayor que está envejeciendo en su hogar a través de un programa de asistencia o brindando apoyo a un paciente de cuidados de hospicio y a su familia, los cuidadores voluntarios proporcionan ayuda de manera temporal. Por lo general, habrán recibido capacitación básica en seguridad a través de la organización en la que trabajan como voluntarios.

Motivos para hacer voluntariado con personas mayores

Estos cuidadores, aunque no realizan tareas médicas, son esenciales para apoyar a las personas que necesitan ayuda con las actividades de la vida diaria (AVD), incluyendo la higiene personal (como bañarse y vestirse), la preparación de comidas y la movilidad. Además, los cuidadores a menudo brindan compañía, especialmente a aquellos que pueden estar aislados o vivir solos.

La labor de los cuidadores también puede asimilarse con la asistencia o ayuda humanitaria. En muchos casos, es un trabajo completamente desinteresado, sobre todo cuando un familiar o pariente se hace cargo de los cuidados que necesita un enfermo o persona dependiente. La solidaridad es un sentimiento muy ligado al amor, el valor por excelencia del ser humano, y su significado se refiere a la adhesión a la causa o empresa de otros, así como la colaboración entre individuos. La solidaridad de un cuidador puede ayudar a superar un momento difícil en la vida de una persona.

Cualidades y Habilidades del Cuidador Ideal

Ser un cuidador es una tarea noble pero desafiante, que requiere ciertas habilidades y características para llevar a cabo este papel con eficacia. Algunas de las cualidades clave incluyen:

  • Empatía: La capacidad de ponerse en el lugar de aquellos a quienes se está ayudando para entender mejor sus necesidades y preocupaciones.
  • Paciencia: Los cambios no suelen darse de la noche a la mañana, por lo que la paciencia es fundamental.
  • Resiliencia: Enfrentar situaciones difíciles día tras día sin dejar que estas les afecten personalmente.
  • Salud física: Es importante estar saludable debido a las demandas físicas del trabajo, que pueden incluir levantar a las personas, mover equipos pesados y estar de pie durante largos períodos.
  • Habilidades cognitivas: Para la planificación y resolución de problemas cotidianos.
  • Habilidades interpersonales fuertes: Ya que pasan mucho tiempo interactuando directamente con aquellos bajo su cuidado. Es fundamental poder establecer una relación de confianza y respeto mutuo.

Funciones y Responsabilidades de un Cuidador

Los cuidadores voluntarios desempeñan un papel fundamental al apoyar a una persona que ya no puede valerse por sí misma debido a una enfermedad, lesión o discapacidad. Para quienes cuidan a una persona con enfermedad hepática, por ejemplo, su labor puede ser significativa y desafiante a la vez. A medida que cambia la condición de su ser querido, también puede cambiar el tipo y el nivel de atención que necesita. Mantener un contacto cercano con el equipo de atención médica puede ayudarle a comprender mejor qué esperar y cómo prepararse.

Las responsabilidades de un cuidador son diversas y adaptables a las necesidades del individuo:

  • Promover la seguridad del entorno: En personas mayores, la fragilidad de sus huesos puede provocar caídas o lesiones que les impidan moverse.
  • Brindar compañía y apoyo emocional: Ofrecer compañía a una persona mayor o enferma puede ser el mejor de los regalos.
  • Asistencia práctica: Asegurarse de que el ser querido ingiera alimentos equilibrados y nutritivos, lo que puede implicar preparar la comida y convertir la hora de comer en un momento para socializar. También es importante asegurar una hidratación adecuada para prevenir irritaciones y riesgos de hipotensión.
  • Higiene personal: Ayudar o animar a la persona a mantener su higiene, especialmente considerando la delicada piel de las personas mayores que requiere una rutina especial de hidratación.
  • Movilidad: Asistir a personas con movilidad reducida, lo que puede implicar ayudar a levantarse de la cama o moverse. Es recomendable consultar consejos prácticos sobre ergonomía segura en el hogar.
  • Incontinencia: En caso de incontinencia, los profesionales sanitarios pueden remitir al servicio local para una evaluación y asesoramiento. El cuidado de la zona perineal es crucial para proteger la piel de irritaciones e infecciones.
  • Defensa de los intereses: Promover los intereses del ser querido en todas las situaciones, incluyendo asegurar que reciba la atención médica adecuada, comunicarse eficazmente con los profesionales sanitarios, gestionar asuntos complejos de seguros o facturación, y mantenerse informado sobre tratamientos, servicios y recursos comunitarios.

Desafíos y Sobrecarga del Cuidador

Ser un cuidador es una labor de amor, pero no está exenta de desafíos. Algunas veces, las personas se convierten en cuidadores sin previo aviso o preparación, lo cual puede llevar a la sensación de estar abrumado. Los cuidadores tienen derecho a cuidarse a sí mismos y a preservar su salud, su bienestar y su calidad de vida.

La sobrecarga en el cuidador es el conjunto de síntomas físicos, psicológicos y sociales que se derivan del estrés y la exigencia de cuidar a otra persona. Es natural sentirse triste, frustrado e incluso enojado debido a las demandas del cuidado diario. A menudo pueden surgir sentimientos de culpa por no poder hacer más o tener tiempo para ellos mismos. Otro reto significativo es el agotamiento físico.

Estrategias para Afrontar los Desafíos

  • Conocer sus derechos: La Ley de Licencia Familiar y Médica, por ejemplo, requiere que la mayoría de los empleadores proporcionen hasta 12 semanas de licencia no remunerada con protección laboral para cuidar a miembros de la familia.
  • Buscar apoyo: Hablar con otros cuidadores que entenderán cómo se siente, con familiares, amigos o líderes religiosos, y asistir a consejería individual o grupal.
  • Estar informado: Recurrir al equipo de atención médica para obtener apoyo y orientación. Es útil crear una lista de preguntas y anotar las respuestas.
  • Tener un apoderado de atención médica: Es importante poder tomar decisiones médicas por la persona que se cuida si alguna vez no puede hablar por sí misma.
  • Preguntas sobre seguros: Contactar directamente con la compañía de seguros del paciente, asegurándose de tener la autorización legal necesaria.
  • Cuidado de relevo: Pedir ayuda e intentar conseguir cuidado de relevo durante unas horas o días. Los voluntarios capacitados en atención de hospicio pueden ofrecer apoyo amable y reconfortante al cuidador, brindando relevo y permitiendo a los familiares tiempo para relajarse u ocuparse de tareas personales.
  • Suscribirse a información relevante: Preguntar sobre nuevos medicamentos, síntomas o diagnósticos y consultar sitios web confiables.
  • Lidiar con el estrés: Dedicar tiempo a actividades como el movimiento regular, un sueño reparador y momentos de relajación.
  • Ser amable con uno mismo: Reconocer las propias necesidades y ser honesto sobre lo que se puede gestionar razonablemente, estableciendo límites saludables y pidiendo ayuda cuando sea necesario.
  • Mantener un registro: Llevar un registro diario puede ser una herramienta esencial para aprender rutinas y mantenerse organizado.
  • Mantener la comunicación abierta: Involucrar a la pareja en decisiones y compartir la historia para encontrar apoyo y recursos.

Formación y Oportunidades de Voluntariado

La formación como cuidador tiene múltiples ventajas, tanto personales como profesionales. Permite aprender y practicar lo necesario para cuidar bien y con confianza a las personas que dependen de uno, desarrollando habilidades y competencias como la empatía, la comunicación, la paciencia, la responsabilidad y el trabajo en equipo. Además, ofrece un plus como profesional, haciéndote más competitivo y atractivo para el mercado laboral.

Esquema de las ventajas de la formación para cuidadores

Desde el 1 de enero de 2023, todos los profesionales que trabajen en asistencia para el ámbito sociosanitario deben contar con un Certificado de Profesionalidad (según la Resolución del 3 de noviembre de 2015, modificada por la Resolución de 11 de diciembre de 2017 y reglamentos posteriores). Ejemplos de estos certificados incluyen:

  • SSCS0208: Certificado Profesional en atención sociosanitaria a personas dependientes en instituciones sociales.
  • SSCG0111: Certificado Profesional en gestión de llamadas de teleasistencia.

Voluntariado como Caregiver

El voluntariado como cuidador es una excelente manera de adquirir experiencia y desarrollar habilidades en el cuidado de personas, especialmente si se busca una primera oportunidad sin la demanda de un trabajo a tiempo completo. Plataformas como Worldpackers ofrecen vacantes de voluntariado en distintos países, donde las familias (host family) especifican las tareas a realizar, la cantidad de horas a trabajar y los beneficios (alojamiento y, a veces, comidas) a cambio de la ayuda. Esto permite viajar barato y sumar experiencia mientras se ayuda a otras personas.

Las posibilidades para ser voluntario son muchas y, en la mayoría de los casos, no es una condición exclusiva tener experiencia previa. Principalmente, se encuentran familias que buscan ayuda en el cuidado de sus hijos, pero también hay voluntariados con personas mayores. Algunos ejemplos incluyen:

  • Vivir la experiencia de ser parte de una comunidad en India brindando compañía y ayuda a sus ancianos.
  • Ser parte de una familia neozelandesa ayudando en el cuidado de su bebé.

Recursos y Apoyo para Cuidadores

Existen diversas organizaciones que ofrecen capacitación y recursos para cuidadores. Algunas de ellas son:

  • AARP (www.aarp.org): Ofrece seminarios web gratuitos, grupos de discusión para cuidadores, un registro de salud en línea, un localizador de proveedores de atención y muchos recursos educativos integrales.
  • American Liver Foundation: Reconoce la necesidad de asistencia médica profesional y ofrece alternativas para encontrar servicios de enfermería a domicilio.
  • Asociación de Enfermeras Visitantes (VNA): Continúa brindando experiencia, perspectiva, liderazgo innovador y soluciones en torno a los problemas de salud.
  • Comfort Keepers: Crea planes de servicio a domicilio personalizados y sus cuidadores reciben una formación rigurosa orientada a enriquecer vidas y formar vínculos fuertes.
  • MJHS: Valora a los cuidadores personales y profesionales, ofreciendo ayuda y apoyo adicionales para el cuidado de seres queridos.

Los cuidados paliativos, que se reciben cuando el diagnóstico de la enfermedad es desfavorable, deben adaptarse de manera flexible a las necesidades del paciente y la familia, abordando aspectos físicos, psíquicos, sociales y espirituales. Una mayor participación de la ciudadanía a través del voluntariado en los cuidados paliativos es una vía adecuada para complementar el cuidado y apoyo de los pacientes, así como para brindar ayuda y relevo al cuidador principal.

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