Los niños representaban el futuro de la sociedad griega, y de su crianza dependía el desarrollo de toda la comunidad. Los antiguos griegos comprendían la importancia de la educación y, desde temprana edad, los hacían seguir un conjunto de tradiciones particulares destinadas a forjar su personalidad y prepararlos para su rol en la vida adulta.

El inicio de la vida: del embarazo al nacimiento
El bienestar del niño era una preocupación constante, incluso desde el vientre materno. Los filósofos como Platón recomendaban a las gestantes realizar ejercicio, mientras que Aristóteles enfatizaba la importancia de una alimentación adecuada. Durante el parto, la presencia de hombres estaba estrictamente prohibida; solo las mujeres, como las parteras, acompañaban a la parturienta en el gineceo, la zona de la casa reservada para ellas.
Las tradiciones de los primeros días
- El nacimiento y las Anfidromias: A los cinco días del parto se celebraba una ceremonia familiar llamada Anfidromias. En ella, el padre corría alrededor del fuego doméstico con el niño en brazos para mostrarlo a sus parientes y amigos. En este acto se le otorgaba el nombre, que generalmente era el mismo que el del abuelo.
- Registros oficiales: En ciudades como Atenas, durante el festival de las Apaturias, los varones nacidos durante el último año eran registrados oficialmente en las asociaciones hereditarias llamadas fratrías.
- Preferencias sociales: Existía una clara preferencia por los hijos varones, ya que se consideraba que contribuirían de forma más directa a la economía familiar y al cuidado de sus padres en la vejez.
La educación infantil: de la trophé a la paideia
La fase propiamente infantil se denominaba trophé. Hasta los seis o siete años, los niños permanecían principalmente bajo el cuidado de sus madres y nodrizas. Posteriormente, comenzaba la paideia, un sistema educativo integral destinado a formar ciudadanos perfectos mediante la instrucción literaria, retórica, científica, filosófica y física.
El papel del pedagogo y la escuela
A partir de los seis años, los padres ponían a sus hijos bajo el cuidado de un paidagogos (pedagogo). Este esclavo tenía la misión de acompañar al niño a la escuela, ayudarle a memorizar lecciones y enseñarle moralidad y buen comportamiento. Las escuelas eran privadas y estaban dirigidas por el grammatistes, quien enseñaba primeras letras, cálculo y lectura de textos poéticos como las obras de Homero.

Adiestramiento físico y mental
La educación física era fundamental. En la palestra o gimnasio, bajo la dirección de un paidotribos, los jóvenes se ejercitaban en el pentatlón: lucha, carrera, salto, lanzamiento de disco y jabalina. A los 18 años, los adolescentes (ephebos) comenzaban la efebía, una fase de formación ciudadana y militar que, en el período helenístico, se orientó más hacia el ámbito intelectual y retórico.
Juegos y simbolismo en la infancia
Para los griegos, los juegos no eran solo entretenimiento; tenían una relación directa con la personalidad y la inteligencia. Se fomentaba que los niños imitaran las actividades de sus padres (campesinos o artesanos) para prepararse para el futuro. Un juego popular era "la mosca de bronce", conocido en la actualidad como "la gallina ciega".
Los niños en la religión
Debido a su carácter puro e inocente, los niños desempeñaban un rol esencial en las ceremonias religiosas. Eran elegidos para cantar en coros y participar en rituales, ya que se consideraba que su lejanía con la muerte y el pecado los hacía seres especiales, cercanos a la divinidad.